lunes, 28 de septiembre de 2015

Ácido santafesino

Rebo presenta su segundo libro: Re-flashero. Una charla con el dibujante de las contratapas de Pausa.

Re-flashero es el nombre de la segunda publicación realizada por Sebastián Pérez, más conocido como Rebo, responsable de las hilarantes contratapas de Pausa.
Rebo es uno de los humoristas gráficos más novedosos de las últimas generaciones. En sus trabajos combina cinismo, reflexiones profundas, diálogos bizarros y pincelazos críticos sobre su época y su lugar: los barrios de Santa Fe.
Igual que su primer libro, El reflexólogo, Re-flashero fue publicado por La Gota Microediciones. “Me puse un poco más en serio, sobre todo con el dibujo”, confiesa Rebo.
—¿Cómo nace tu interés por la historieta y cómo te formaste en ese ámbito?
—Nace porque siempre dibujé y un día decidí probar con ponerle diálogos a los dibujos: me reía solo. De chico leía historietas, pero no de las que me gustan en este momento.
—¿De dónde surge ese humor ácido  y crítico que desarrollás?
—Ya viene con uno. Crecí rodeado de amigos con un humor muy parecido al mío y lo “desarrollé” en historietas. Después, soy un consumidor de todo tipo de material del género: desde dibujos animados y películas hasta libros y grafittis. Además me convencieron de que hay algo del lado italiano de la familia. Mi humor se gestó en un viejo italiano de mal carácter. 
—¿Cómo surgió la posibilidad de editar el libro y cómo fue el proceso de selección de los trabajos?
—Se gestó por iniciativa de Gonzalo Geller, que lleva adelante el emprendimiento La Gota Microediciones. Es el segundo que sacamos. Dice que le gusta lo que hago, así que seleccionó trabajos que subo a Facebook y los amontonó en una publicación. La primera se llama El reflexólogo (2010) y eran todas cosas de un blog que tenía y ahora es lo que se llama “basura cibernética” (posta le dicen así) Re-flashero es casi lo mismo, sólo que le diseñé una tapa donde quería mostrar que ajusté las clavijas y me puse un poco más en serio, sobre todo con el dibujo. Aunque los tiempos no me favorecen, todos los días trato de acomodarme para mejorar en ese aspecto. Quiero dibujar como Daniel Clowes y hacer una novela gráfica sobre la vida en la villa.
—¿Qué viene de ahora en más? ¿Tenés pensado realizar presentaciones o la edición de otro trabajo?
—Me falta muchísimo. Todavía no concreté nada de lo que tengo en mente. Me gustaría ser ilustrador de libros infantiles, caricaturista y hacer un par de murales en la ciudad con los grafitteros que admiro. De todas las culturas y subculturas que importamos y ponemos de moda, una de las pocas que considero nuestra y propia de la urbanidad en la que vivimos, es la del grafitti.

Publicada en Pausa #162, miércoles 23 de septiembre de 2015
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