jueves, 24 de julio de 2014

Yo necesito un gol

Mil mates
Por Fernando Callero

Los mundiales me hacen recodar otros mundiales, pero no los años ni los resultados, sino la temporada de invierno en que suceden. El cielo así como hoy, 5 de julio, en que el equipo argentino derrotó a Bélgica, ingresando de lleno en las semifinales.
No sé nada de fútbol, en todo caso lo básico del juego, pero soy incapaz de armar esas historias tramadas con colores y héroes con que veo fascinarse a tanta gente. Confieso que me da un poco de envidia, una soledad un poco resentida, porque por más que lo intente, el ruido blanco de los partidos me duerme, ese drone ansioso que pone a temblar a todos en las tribunas o frente a la pantalla –algunos por laburo reciben todo el comentario por los auriculares de sus Ipods y teléfonos, la vieja escuela de la transmisión radial– con picos intempestivos de estrés, y levanta en vilo a los cuerpos para después tensarlos como gatos frente a la presa, una laucha que es una porción de victoria, una conversión, la entrada de un balón en el arco: gol.
Entonces ya estoy hablando de fútbol. En cierta forma logré romper la corriente. Voy a jugar un poco con estos temas.
El primer Mundial que recuerdo haber vivido fue el Mundial 78 –el del 74 lo pasé tomando teta–. Yo tenía 6 años y me acuerdo bastante, mucho más que de todos los que siguieron. El equipo estaba conformado por Ardiles, Kempes, el pelilargo goleador que sostuvo impecablemente el 10 en su casaca hasta el final, Pasarella, que era el capitán, Leopoldo Jacinto Luque, que pasó a la historia con un golazo de palomita frente a no sé qué equipo, un tal Gallego, y no sé si algún otro nombre. ¡Ah!, ¡sí!, el conejo Tarantini que tenía una porra redonda de rulos rubios... Bueno, de esos me acuerdo. En casa se empezó a vibrar tarde la victoria, al ingresar a las semifinales, pero yo frecuentaba la casa de mi amigo Juanchi, que eran fanáticos y tenían gorros, banderas y esas trompetas de plástico que hay que saber soplar para que suenen, las primeras vuvuzelas. Con Juanchi picábamos papel de diario en grandes bolsas que salíamos a tirar por las calles del barrio después de cada triunfo de Argentina. ¿Se acuerdan del 6 a 0 a Perú? Dicen que fue comprado. La colecta de pequeñas piezas se volvió de pronto un zafari de caza mayor: la copa del mundo, su redondez de oro encegueciéndonos.  
Pero la gloria vino esa noche en que cayeron mis tías a casa, después de la final contra Holanda. Salimos a la calle, primero caminando con los vecinos hasta el centro. Mi viejo no tenía auto. El mundo se quebraba de emoción. Íbamos todos hacia ningún lugar, girando y gritando una alegría superior a lo que al menos yo podía soportar en mi pecho. Estaba ciego de lágrimas en la capota de una camioneta bordeaux de un conocido, agitando una bandera de Argentina a los balcones de calle Entre Ríos empecinados de gente bien. Y de ellos al cielo de Dios, que en ese momento, sin lugar a dudas, era argentino.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

No me escribas más

Variopinta, por Federico Coutaz

Y yo me temo que va a pasar el tiempo y que no va a ser un recuerdo feliz. Me quedo quieto para no ahuyentar tus labios latiéndome en la boca, tu mirada en los ojos, tu perfume en el frío (y el eco repiqueteado en la mesa del ritmo de tu nombre).
Los amores eternos de la pena: tu auto se aleja y me quedo en la puerta, en la calle, en la noche. Desierto-viento-helado, mentolado, y las hojas de siempre que insisten en su danza, melodía sorda, canción de invierno.
Y ahora te imagino sacándote la ropa (que yo no pude), tratando de no hacer ruido en una coreografía lenta de piruetas mudas. Un ronquido acompasado llena el aire y penetra esas grietas invisibles que tienen todas las paredes. Te acostás despacio, te acurrucás y te tapás la cara. Y te tapás el llanto y te sacás los besos. Pena penita, pensar en nada. Quizás sueñes que sos chica y corrés por el campo.
La mañana traerá la calma, borrará los temblores, las cosas estarán donde siempre y con la luz recobrarán su peso, su orden, su designio. Bajo tus pies descalzos, las últimas penumbras se arrastrarán ligeras debajo de la cama. Después del desayuno, cuando te quedes sola, llegarán las noticias en el diario y la radio, el mundo y sus miserias, todo y nada, girando, todo cambia, nada cambia, se transforma y se pierde. Y vos vas a mirar el vapor del café y la humedad que brota del vidrio en la ventana, imaginando dibujitos con el dedo que no vas a hacer. Eso.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

martes, 22 de julio de 2014

Más cocheras en espacios públicos

El proyecto para construir estacionamientos en la Plaza San Martín ya da sus primeros pasos, mientras todavía un acampe continúa parando las obras en el Parque Alberdi.
[Actualización: el acampe fue sustituido por una carpa abierta y la Municipalidad fue habilitada para continuar con la construcción de la cocheras del Parque Alberdi tras un fallo del juez Sodero]


El 27 de marzo pasado el Concejo aprobó la ordenanza 12.080, por la que se declaró de interés municipal el proyecto de construcción de cocheras subterráneas en Plaza San Martín (para muchos, la Plaza de los Bomberos), situada entre Tucumán, Primera Junta, 9 de Julio y 1º de Mayo. También se autorizó al Ejecutivo a elaborar los pliegos de bases y condiciones “a los efectos del posterior llamado a licitación correspondiente”. Los ediles justicialistas del bloque “Santa Fe es una sola” (Sebastián Pignata, Ignacio Martínez Kerz, Juan José Saleme y Silvina Frana) se abstuvieron en la votación, mientras que la oficialista Adriana Molina y Tomás Norman (Unión PRO-Federal) fueron los entusiastas defensores de la propuesta. Cuando aún resuena la polémica por la ejecución de los trabajos en el Parque Alberdi, el gobierno local avanza en una iniciativa tanto o más discutible que aquella.

Menemismo nao tem fim
La ordenanza 11.852 de marzo de 2012 establece que el Ejecutivo local “podrá celebrar contratos de concesión de obra pública, de servicio público, de uso y explotación de bienes y espacios públicos, o el que jurídicamente corresponda según el caso”. Así, en Santa Fe un particular puede modificar aquello que es de todos y luego usufructuar por un máximo de 30 años los beneficios de esos cambios. Estamos asistiendo a la autorización de privatizaciones en nuestra ciudad, bajo el nombre de “Régimen de Iniciativa Privada”.
Según la maqueta digital de Ingeconser, la futura Plaza San Martín luciría
más o menos como un gran solarium en pleno centro capitalino.

Sintéticamente, el trámite consta de los pasos que siguen: 1. una persona física o jurídica, o una unión transitoria de empresas (UTE) presenta al Concejo un proyecto para intervenir un inmueble o lugar público; 2. ese Cuerpo remite una copia al Ejecutivo Municipal; 3. este último lo analiza y si le parece viable lo remite nuevamente al primero; 4. el Concejo declara la iniciativa de interés municipal y autoriza al Ejecutivo a continuar con el trámite; 5. el Municipio elabora el pliego de condiciones y llama a licitación; y finalmente, 6. se adjudican las obras y su explotación.
La ordenanza aclara que el autor de la iniciativa no necesariamente resultará ser el concesionario, pero le da cierta ventaja: siempre que no guarde una diferencia mayor al 15% con la mejor oferta, será convocado a modificar la propia y si iguala a aquella, obtendrá la adjudicación de los trabajos.

El proyecto inicial
El 16 de diciembre de 2013, Ingeconser SA presentó una propuesta para la construcción y explotación de un estacionamiento soterrado bajo la Plaza San Martín. El proyecto contempla un total de 822 cocheras, distribuidas en dos niveles: un primer subsuelo con 377 dársenas convencionales y 16 para discapacitados, y un segundo subsuelo destinado a usuarios permanentes, con 429 lugares. Por calle Tucumán se podría ingresar a ambos pisos y por Primera Junta sólo al estacionamiento temporario.
En cuanto al espacio público, la empresa asegura que su superficie se ampliará en 1.270,72 m2 y que seguirá dominado por la presencia del monumento al General San Martín. También se reubicarán las esculturas, placas y, por supuesto, el carro de los bomberos. No obstante, se modificaría notablemente el diseño de los canteros, que será geométrico y simétrico. En uno de ellos se instalarían juegos infantiles, bancos y una pérgola, pero los restantes estarían sobreelevados, cercados y con arbustos o árboles, por lo que no serían transitables. De hecho, la firma asume que “las zonas peatonales se pavimentarán con adoquín intertrabado”. Entonces, salvo por la cuadrícula destinada al mobiliario para los chicos, en lo que al uso cotidiano se refiere, se trataría prácticamente de una plaza seca. No obstante, las especies arbóreas consideradas de mayor valor se mantendrían. Según se consigna, las palmeras se dejarían en su lugar o se trasladarían ligeramente, las líneas de tilos se conservarían en cada uno de los cuatro lados y se dejarían “algunas especies de porte menor, que tienen un interés histórico”.

La opinión oficial
El hecho de que el Ejecutivo haya remitido la propuesta al Concejo para su declaración de interés implica un primer espaldarazo. Además, cuando esto sucedió la Subsecretaría de Ambiente local ya había elaborado el informe de impacto pertinente, de conclusiones muy positivas para el proyecto de Ingeconser SA. Algunas frases que resaltan: “se considera que el proyecto no generará impactos adversos significativos ni permanentes en el entorno durante la etapa de obra de construcción”; “la etapa de funcionamiento del proyecto debe destacarse por su impacto beneficioso sobre el medio natural”; “la obra cuenta con una planificación sustentable que debe destacarse”.
El texto hace especial hincapié en la necesidad de ampliar la capacidad de estacionamiento en el microcentro y asegura que la iniciativa “permitirá un tránsito vehicular más fluido y seguro”. Si los conductores que antes descartaban esa zona ahora se dirigirán a ella en busca de un lugar en las cocheras subterráneas, esa última deducción parece poco sostenible.
El proyecto está en etapa de revisión por parte del Municipio, que debe elaborar su propia versión para luego redactar los pliegos de bases y condiciones y llamar a licitación. Esto es, no necesariamente se respetarán las pautas planteadas por Ingeconser. Algunas expresiones vertidas por el oficialismo, sumadas al informe ambiental, hacen pensar que aquella versión no distará mucho de la presentada por la empresa, pero al día de hoy es imposible saberlo. Pausa insistió en consultar a funcionarios municipales al respecto, pero las respuestas se le retacearon y una entrevista particular le fue directamente negada. Probablemente ese hermetismo guarde relación con la controversia que siguen generando similares obras en el Parque Alberdi.

El fantasma Alberdi 
Luego de la oposición que despertaron los trabajos de instalación de cocheras semisoterradas en el Parque Alberdi, el intendente decidió la constitución de una Junta de Veeduría Ciudadana de Obras Públicas, que operaría no sólo para ese espacio verde sino para diversas tareas que se realicen en Santa Fe. De esta forma se daría cumplimiento a la ordenanza 11.542, según la cual dichas juntas tienen por objetivo “participar en el proceso de control social de la ejecución de las obras públicas que lleve adelante el Municipio”. Consultado sobre la posibilidad de que un Cuerpo similar actúe con respecto a la Plaza San Martín, José Corral dejó entrever ante la prensa que no sería pertinente aún: “estamos en otra etapa, apenas se está elaborando el proyecto”. No obstante, aclaró: “nos comprometimos a abrir diferentes instancias de diálogo, incluso algunas novedosas, para tener la tranquilidad de que todas las opiniones son tenidas en cuenta”. Al cierre de esta edición esas instancias aún eran desconocidas. Además, las mencionadas juntas se conforman una vez que las tareas están en marcha, y no para intervenir en su diseño, que es justamente lo que viene reclamando la Asamblea del Parque Alberdi y que ya comenzó a exigirse con referencia a la Plaza San Martín. El 6 de julio pasado, vecinos autoconvocados hicieron una mateada para pedir detalles sobre las intenciones del Municipio para ese espacio, pero todavía no obtuvieron respuesta. Nuevamente, las autoridades locales están demostrando escasa capacidad de consulta hacia aquellos actores que no concuerdan con su visión, y aunque aparenten acusar recibo de lo ocurrido con el Alberdi, no parecen convencidas de actuar en consecuencia, convocando e informando a una ciudadanía que no está sólo compuesta por amigos.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

Yo también me eduqué con Bilardo


Al mismo tiempo que se está celebrando la premiación a los campeones, escribo esta columna que, como no podía ser de otra manera, versa sobre el Mundial. Desde luego no voy a analizar lo vinculado al juego, ni a conjeturar posibles causas de la derrota en la final. Porque todo es posible que sea e imposible que no lo sea. El penal no cobrado, la expulsión que no sucedió al 4 teutón en el primer tiempo, la discreta actuación de Messi (el mejor jugador del mundo durante los últimos siete años y sigue…), la mala puntería de los delanteros, el esquema, los “alargamientos” (o soccer enlargement; y gracias Alejandro Apo). Lo pudimos haber ganado y lo terminamos perdiendo. O, si más les gusta, lo perdimos pero lo hubiésemos podido ganar también.
Sí, una cagada magna. Perdimos, es así. Y tengo bronca, mucha. No, claro que no. No me conforma el segundo puesto. Subcampeón es un eufemismo. Y me enoja demasiado que habiendo pasado cuartos de final ya lo hayamos celebrado como un logro histórico. No podía entender cómo la gente (sí, así bien despectivo) haya festejado el pase a semis como un campeonato.
Sí, estoy orgulloso (no sé porqué) del esfuerzo del equipo. Jugaron bien. Muchos jugadores me taparon la boca (Marcos Rojo soy un ingrato: me hiciste ganar un Gran DT y ni así confiaba en vos) y no tengo nada que recriminarle a quien nada me debe. Incluso, avanzaban los partidos y más convencido de que campeones éramos. Me equivoqué feo con la columna Un embole mundial, donde dije que el fútbol es aburrido: fue un gran Mundial. Y entonces más eran las discusiones con quienes sí ya estaban contentos por ver a Argentina jugando los siete partidos. Podrido del conformismo quise saber a qué se debía. Noto, también, como cierta complacencia en los medios de comunicación. ¿A qué podría deberse?
Percaté algo interesante: mis interlocutores eran todos individuos nacidos entre los últimos años de la década del 80 y los primeros de los 90. Es decir, nunca habían visto a Argentina jugando todos los partidos del mundial. Son contemporáneos de casi 20 años de sequías mundialistas, de caídas (algunas humillantes) consecutivas en las últimas Copa América. Y encima, el mejor jugador criollo de los últimos 25 años no logra consagrarse definitivamente con la albiceleste. En contraste, yo nací en el 78 con un Mundial bajo el brazo. A los 8 años fui contemporáneo de la explosión maradoniana y de un nuevo Mundial. A los 12 años ya tenía otra final encima. Entre el 91 y el 93, dos Copa América y 33 partidos invictos: éramos el mejor exponente del fútbol total. Y durante mis primeros 16 años de vida fui fanático de ella.
Hasta que Goyco (que casualmente ahora estoy viendo en la tele) se comió esos famosos cinco amagues y el resto fue lapidario. La decepción del dopping (o la primera de las entregadas de Grondona a la Selección y a Maradona), el palo del Bati versus Holanda a 10 del final, lo inexplicable para cualquier bielsista de Corea-Japón, el papelito de Lehmann, la segunda entregada de Grondona a la Selección y a Maradona en 2010. ¿Que 20 años no son nada? Las frustraciones no se apagaban más… Estos dos decenios fueron interminables. Y Messi me devolvió las ganas de entusiasmarme de nuevo y ahora escribo esto porque perdimos (si ganábamos iba a escribir que mi difundida fama de mufa era toda una pose para mufar a nuestros rivales). Y desde la televisión Goycochea adhiere al conformismo, diomío.
Alemania saluda a la Argentina: un momento infumable para el Lic. Ramiro.

Es cuestión de cuna, señora. Así me crié. En eso me educaron. De ese seno mamé, y en abundancia. ¿O acaso usted no se llena la boca diciendo que lo que falta acá es educación? Y bueno, así me educaron ustedes señora. A no quejarse. Primeros, segundos, campeones, invictos, Maradona, Messi, Batistuta, Sorín, Mascherano. Cracks. Entonces, déjeme no poder conformarme. Déjeme estar triste y embroncado. Sí, ya le dije. Disfruté hasta el último segundo de este equipo. Me encantó el Mundial. Nada que recrimin… Sí, hay algo: no salieron primeros. Pero es parte del juego. Y es mentira que lo importante es competir: si uno compite es para ganar. Eso es muy importe; tanto como competir. Y el penal… y bueno, fue un error. Y el error es parte del juego. Si no lo fuera, no habría ganadores porque todos jugarían perfecto. Los errores de Higuaín y Palacio… Qué sé yo. Perdimos, estuvimos muy cerca de ganar. Yo creí que Alemania podía ser el Holanda del 74 y que de nosotros nos acordemos nosotros mismos, que total con la copa FIFA en nuestras vitrinas eso nos chuparía un huevo.
Tengo mucha bronca. Esta columna es horrible. No merezco tener que escribirla por voluntad propia. Yo estaba convencido. ¿Qué pasó? Por favor, ¿qué pasó que estamos contentos de ser Cebollitas? Sí, soy un ser horrible. Ya sé. Una mala influencia para los niños y niñas. Exitista. Y sí. También me eduqué con Bilardo.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

lunes, 21 de julio de 2014

Más inclusión, más derechos

Se presentó en la provincia un proyecto que busca otorgar una pensión a personas transexuales mayores de 35 años: una discriminada población de altísima vulnerabilidad.


Así como en marzo de 2012, cuando Alejandra Ironici se convirtió en la primera transexual en obtener su DNI por vías administrativas y no judiciales, Santa Fe vuelve a ser noticia en materia de inclusión de los sectores más relegados y vulnerables de la sociedad.
Semanas atrás, ingresó a la Legislatura un proyecto firmado por la diputada Alicia Gutiérrez e impulsado por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y la Asociación de Travestis, Transexuales, Transgéneros de Argentina (Attta), que apunta a establecer una pensión mensual no contributiva para las personas de este colectivo, mayores de 35 años, en tanto población que en su gran mayoría está excluida del trabajo formal y de los sistemas de salud y previsional. 
La propuesta fue generada por un arco de legisladores que atraviesa distintos partidos.

A dos años de aprobada la Ley de Identidad de Género, unas 6.000 personas trans ya hicieron su cambio de DNI en toda la República Argentina, y entre 300 y 400 están en Santa Fe. Según apuntó el presidente de la Falgbt, Esteban Paulón, el día de la presentación del proyecto, “el 85% de esas personas son mujeres trans, y el otro 15% son varones trans. Sobre la población de mujeres trans, la mayoría ejerce la prostitución como medio de vida, lo que las expone a distintos factores como la violencia de género, el consumo de sustancias, el VIH, los trastornos que acarrea  la construcción de su identidad, como los tratamientos no saludables en la aplicación de hormonas, por ejemplo”. Según los datos expuestos por Paulón, esta conjunción de factores de riesgo hace que hoy la expectativa de vida de una persona trans no supere los 45 años de edad, cuando la de cualquier otra persona está por encima de los 70. “La mayoría de las personas de este colectivo no tiene acceso a un empleo registrado y está lejos de poder cumplir requisitos previsionales mínimos como para acceder a una jubilación, ni siquiera con moratorias. Por esos motivos planteamos el pago de una asignación para la ciudadanía trans a todos aquellos que estén bajo esas condiciones y tengan más de 35 años de edad, lo que garantizaría un piso de protección social”, comentó Paulón.

El proyecto
La iniciativa presentada por Gutiérrez, que ingresó sobre tablas a las comisiones internas para su estudio, establece que podrán acceder al beneficio todas aquellas personas que hubieren realizado el trámite de reconocimiento de identidad conforme a la Ley Nacional 26.743 y su decreto reglamentario y que no posean sueldos, rentas o bienes susceptibles de producirlas directamente, o mediante su realización, con excepción de aquellos que sean de uso imprescindible, y que de acuerdo con su valor y utilidad no excedan las necesidades mínimas del beneficiario. Además, para acceder al beneficio, la persona trans deberá acreditar en forma sumaria y fehaciente el estado de necesidad.
Por otro lado, el beneficio otorgado no será incompatible con jubilación, pensión o subsidio de cualquier naturaleza, que representen un ingreso menor o igual al monto establecido, siendo intransmisible y caducando automáticamente por muerte o renuncia del titular. Asimismo, el beneficio es inembargable no pudiendo ser afectado total o parcialmente en favor de terceras personas.
El ente encargado de tramitar y otorgar las pensiones conforme a las solicitudes recepcionadas por la Subsecretaría de Coordinación para el Trabajo Decente, será la Caja de Pensiones Sociales creada por la ley 5110. El monto a percibir será equivalente a dos veces el haber mínimo de la pensión que determina la Ley 5110, lo que significaría una suma similar a la jubilación mínima, alrededor de 3.000 pesos mensuales.
“Queremos, por intermedio de la presente ley, otorgar oportunidades e inclusión a un sector de la población que encuentra serias dificultades en el acceso a un trabajo que le permita el desarrollo personal por ser víctima de la discriminación y de fundamentalismos ancestrales, no acordes con el paradigma de libertad individual en cuanto a la elección de la propia identidad. La población trans padece en nuestra sociedad historias de constante menoscabo de derechos de raigambre constitucional, que lleva a las personas a una verdadera ‘muerte civil’ sin lograr respeto por sus derechos” fundamentó Alicia Gutiérrez (FPCyS), acompañada en la ocasión por sus pares oficialistas Inés Bertero, Eduardo Di Pollina, Maximiliano Pullaro y Susana García, y por la oposición, Oscar Urruty, Eduardo Toniolli y Leandro Busatto, entre otros.

En lucha
Al respecto de este proyecto, Alejandra Ironici se expresó optimista, aunque destacó la importancia de continuar con un lucha sostenida que no permita que este tipo de iniciativas queden en la nada: “El proyecto es positivo, pero somos conscientes de que para que salga deberemos pelear en y con el recinto santafesino, que es conservador y patriarcal. A eso debemos sumarle las críticas sociales y culturales de nuestra Santa Fe, que se mantiene neutral en el plano de los derechos, pero no así en el del consumismo de la prostitución y la población trans”.
Ironici también hizo referencia al proyecto que el diputado provincial Leandro Busatto re-presentó en esta oportunidad, el cual dos años atrás había perdido estado parlamentario por falta de tratamiento: “Nosotros acompañamos esa iniciativa que contemplaba un cupo de contrataciones de personas trans en la administración pública, entre otras medidas. Pero dicho proyecto quedó en la nada porque muchos de los que están sentados en esas bancas nunca pasaron hambre, frío, falta de inserción educacional y laboral, y mucho menos de vivienda o salud. Por todo esto es que festejamos y celebramos estos proyectos pero también somos conscientes de una realidad que muchas veces nos es adversa y por la que debemos seguir luchando”.
Al respecto, y consultado ante los posibles rechazos que la medida puede tener en la sociedad y la resistencia a incorporar más beneficiarios al sistema de pensiones, Esteban Paulón señaló que “se trata de un número ínfimo de personas, unos 100 beneficiarios en la provincia, algo que el Estado está en condiciones de absorber y por una situación que como tal debe atender. Además, en tanto haya una solución eficaz de inserción socio laboral para esta población, que pueda desarrollar su proyecto de vida, no habrá necesidad de establecer estas pensiones como última solución”.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

Siempre se levantan

Los Ginkgobiloba vuelven con nuevo disco y recitales en puerta.


Sin duda alguna a cualquiera de nosotros le resultaría particularmente brutal la imagen de tres hombres acabando con una vida de 11 años. La situación es hipotética pero hace estremecer.
Memo Beltzer, Demian Pozzo y Jorge Mockert no fueron capaces de hacerlo con su sólida Ginkgobiloba, que sobrevivió no solamente a las emigraciones resquebrajantes (el cuerpo de la banda se desmembró hacia Buenos Aires e incluso hasta Australia) o a las atenciones necesarias para asegurar la óptima crianza de una bebé hermosa que con un llanto tenue exige la teta. Se abrió un año de impasse, que no se interrumpe a causa de la oferta de alguna productora o por necesidad económica, sino a pedido de esos hijos en gestación que a latidos en incremento pedían ser paridos: así nació La tostada y el gato, el nuevo trabajo de los Gingko (así llaman ellos mismos a su banda, como si la banda fuera un integrante más, igual que Francisco Larpín, la otra novedad sumada), que hace temblar las tablas desde el viernes pasado en Paraná y que estacionará en Santa Fe (este 24 de julio en LOA, 25 de Mayo 1867) y Buenos Aires.
El nuevo integrante, Larpín, refleja a Pozzo, Mockert y Beltzer, el núcleo
fundador de Ginkgobiloba, la mítica banda de virtuosos rockeros.

Todo indicaba que la banda se había encaminado hacia su vacación perpetua sentenciada por las distancias y las necesidades individuales, aunque claro, con esa lógica no hubiera sido posible una década de giras y discos: “estando uno en Australia, otro en Rincón y el otro en Buenos Aires seguíamos laburando, nos enviábamos ideas, arreglos y sesiones y así le dimos formas a las canciones”, cuenta Demian para Pausa, que además de componer y grabar, se animó a ser el hombre de las mezclas con ayuda de Luciano Farrelli (Parteplaneta).
La relación entre tiempo y presupuesto es lo que se vuelve un tópico central en el momento de lanzarse al ensamble de los sonidos, “por ahí lo que ganás en calidad en un lugar profesionalizado te mata por el lado de la guita disponible; en cambio, de este modo tuvimos lugar para experimentar, para probar con coros, hacer más tomas”, señaló Demian.

Refutación
O la tostada cae del lado untado o el gato cae de patas al suelo, acceder a la corroboración de cuál de las dos “leyes” es la más potente es una prueba que Ginkgo aprobaría sin más si se postulara como tercer contrincante: “este es nuestro espacio, nuestro lugar para experimentar, contar las cosas que tenemos ganas de contar. Por eso, aunque no seamos una banda con actividad plena permanente, seguimos volviendo a ella. Varias veces nos supimos desconocedores de lo que vendría, y cada vez, volvimos”, asegura Memo, cuyo espíritu de frontman no le permitió sentarse en ninguno de los 40 minutos de charla.
No obstante, los aderezos cotidianos tienen que ver, y mucho, con la sustentabilidad de lo que se hace: “Pancho (por Larpín, nuevo ensamble para percusiones) le dio mucho aire nuevo a Gingko, siempre fue uno de esos amigos que siempre está hasta que un día, por devenir natural, dijimos ‘Y sí, tiene que venir a tocar’. Particularmente en este disco nuevo, Pancho llevó a que tuviéramos que reversionar temas nuestros en formación de cuarteto como consecuencia del sonido nuevo que estábamos formando gracias a su aporte”, detalla Jorge, el baterista originario.
La mística de una separación fallida es la que sobrevuela y renueva la energía durante los ensayos celebrados en la casa de Jorge, vecino de Rincón, que durante las tardes previas a la mini gira de retorno de Ginkgo aloja un arpegio que no quiere pasar por balada y se disfraza con distorsión. Un riff de bajo trabado y golpeador recuerda la fuerza de lo que fue un power trío. Además de los parches y el bombo, por detrás se asoman golpes de maderas tropicales, colores afro y latinoamericanos que, gracias a la influencia de Larpín, ahora son más evidentes (¡hasta con un vaso que rodaba por ahí hizo algunos arreglos!).
“Gilgamesh” se llama esta canción en particular, que fue la elegida como entremés de la nueva placa que se comenzó a grabar el año pasado en lo del clásico estudio de Ramiro Genevois (El Pote) y se culminó, ya lo dijimos, de manera artesanal. También se llega a distinguir en el sonido un ribete de similitud a Patricio Rey, al candombe uruguayo de Fernando Cabrera y hasta letras en reacción a las lecturas de Ítalo Calvino.

“Lo que pedía la música”
Como el desafío propuesto era el del contra-sentido (por aquello de la presentación de auténtico nuevo material –no rescates de consola- de una banda “parada”) o del, si se quiere, nuevo sentido, es que también Ginkgobiloba se la jugó con un diseño gráfico que complete o simplemente añada lo suyo al lenguaje sonoro.
Este formato incorporado estuvo a cargo de Valentín Gatti y Pablo Lara, quienes ya estuvieron ensayando en conjunto con la banda y se estarán presentando junto a ellos, desplegando visuales trazadas en tiempo real durante los conciertos.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

viernes, 18 de julio de 2014

Comprender y apoyar para seguir

Ubicada en el corazón de barrio Candioti, la Fundación Hogar de la Esperanza alberga temporalmente a mujeres con niños que buscan torcer historias de maltrato y olvido.


Los casos de vulneración de derechos de los niños en el seno de sus propias familias conforman una de las caras más siniestras de la realidad. Escasean las estadísticas oficiales que brinden datos precisos sobre una problemática difícil de desterrar. El Estado provincial, al detectar este tipo de situaciones, interviene a través una política específica de alojamiento de menores de edad en ámbitos de cuidados alternativos al de sus familias de origen. De esta manera, “se busca satisfacer las necesidades e intereses de manera individualizada, de acuerdo a la singularidad de cada situación, garantizando la integración social y el desarrollo personal e integral de cada niña, niño y adolescente alojado”. En la provincia se contabilizan 36 centros residenciales –12 públicos y 24 privados– que brindan alojamiento transitorio a más de 500 niñas y adolescentes por año. En la ciudad, los organismos oficiales son cinco: Pequeño Hogar Sarmiento, Hogar J. M. Estrada, Casa de la Joven, el Centro de Protección Integral de Niñas Ana y José Fracciola, y el Centro de Permanencia Transitoria El Refugio. Los centros privados con convenio son Fundación Hogar de la Esperanza, Casa Cuna y Asociación Civil Juanito Laguna.
Las mujeres-madres conforman otro eslabón de esa cadena de abandonos, violencia y abusos que afecta a los más pequeños, y no siempre cuentan con la contención que demanda cada situación.

Un trabajo distinto
La Fundación Hogar de la Esperanza fue creada hace 23 años como un lugar de permanencia para atender diversas situaciones que atraviesan numerosas mujeres con niños. Mediante un trabajo integral e interdisciplinario, en su sede de Alvear 3837 se brindan posibilidades para mejorar la calidad de vida de esas madres, con la idea de no repetir las historias marcadas por el dolor.
María Rosa Avendaño se desempeñó en la Asociación Orientación para la Joven durante 13 años. En 1991 decidió abrir un nuevo camino y desde entonces es presidenta y directora de la Fundación Hogar de la Esperanza. “Orientación para la Joven es un lugar de tránsito: las chicas entraban, estaban unos días y después se iban a trabajar a casas de familia, pero quedaban con los mismos problemas con los que habían llegado. Mi intención era poder albergar a esas mamás que habían sufrido maltratos y abusos de todo tipo. El perfil básico al que apunta nuestra institución es aquella mujer que está atrapada en la calle, sin una familia que la contenga, por eso este proyecto es de desarrollo integral. No sólo brindamos casa y comida, las mujeres permanecen aquí el tiempo que sea necesario, algunas se han quedado seis años, hasta que pueden egresar y hacerse cargo de su vida con una calidad distinta a la que tuvieron con sus familias de origen. Algunas aprenden más, otras no tanto, pero por lo general quienes pasaron por acá mandan sus niños a la escuela, los alimentan bien y no permiten que la violencia se cuele en sus nuevas parejas”, explicó.
Hogar de la Esperanza procura un ámbito integral para el desarrollo de la relación entre las madres y las criaturas con derechos vulnerados.

La directora de la fundación atendió a Pausa junto a la técnica en Infancia y Familia Verónica Silvestre, quien forma parte del equipo hace seis meses: llegó como parte de un programa de fortalecimiento y monitoreo que impulsa la Subsecretaría de la Niñez, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, y se ganó el cariño de todos, incluso pasó a formar parte del Consejo de Administración del hogar. “La institución cuenta con un equipo de 12 profesionales que intervienen sobre distintos aspectos, se trabaja desde el apoyo escolar de quienes desean continuar los estudios hasta la realización de trámites. Junto a las acompañantes vivenciales hacemos hincapié sobre los vínculos familiares e incorporación de hábitos diarios. Acá se contiene, apoya y escucha a las mujeres. Muchas marcan la diferencia entre nuestra institución y otras por las cuales han pasado: se trabaja de otra manera y se involucra el equipo. Esto no se termina en una intervención, hay una preocupación real que va más allá de lo profesional. En esta institución prima la comprensión y el acompañamiento en todos los sentidos”, expresó Verónica.
Los pedidos de alojamiento llegan a la Fundación Hogar de la Esperanza desde vecinales, centros de Atención Primaria de la Salud y equipos territoriales de la Subsecretaría de la Niñez. Y, al no haberse habilitado aún el anunciado refugio, en los últimos tiempos se incrementaron las solicitudes a través de la Dirección Provincial de Políticas de Género. “Es importantísimo que se resuelva cuanto antes un lugar para que esas mujeres puedan refugiarse y salir adelante, resolviendo el problema de fondo. Acá han llegado casos de ese tipo y les dimos protección con las medidas legales pertinentes, tuvimos la policía en la puerta durante meses”, recordó María Rosa.
Entre 1991 y 2014 han pasado más de cien mamás por el hogar. Actualmente hay seis mujeres con nueve niños. Los días en la casona de barrio Candioti transcurren como en cualquier casa de familia: las mamás se levantan, atienden a sus hijos y realizan quehaceres domésticos entre todas. “Ojalá se abran más lugares que trabajen con esta modalidad, realmente hacen falta porque no siempre podemos atender las solicitudes por falta de lugar y sabemos que muchas mujeres quedan a la deriva o volviendo con las familias que les han hecho la vida un drama”, determinó la directora.
—¿Cómo se logra el cambio?
—La base para empezar a trabajar es aceptar al otro tal como es; entendemos lo que les pasa y todos los días estamos dispuestos a volver a empezar porque cada día es una oportunidad. Hemos recibido a mamás de sólo 14 años y siempre remarco la dificultad de revertir tanto dolor, tanta carencia, tanta ignorancia: desde no saber cómo cuidar la salud de los niños o la propia, no conocer sobre nutrición o intentar modificar la relación con sus hijos, porque se repite lo que se vive. Las jóvenes se sorprenden ante este trato, muchas veces son escuchadas por primera vez en sus vidas. Y no sólo es nuevo el diálogo y la comprensión, sino también tener un espacio propio, donde hay una cama para cada una. Pero al margen de la adquisición de hábitos, también es importante enseñarles sobre salud sexual y aspectos sobre su relación con los hombres.
“Comprender es la única forma de lograr cambios y nosotros tenemos que entender y conocer la realidad del otro, bancarnos que demos flores y nos devuelvan piedras. Tenemos que trabajar mucho sobre nuestro mundo interno, a veces nos decepcionamos pero tenemos que recapacitar, porque hay cosas que no podemos cambiar aunque hay que seguir ayudando. Que una mujer esté sola en un hogar demuestra que hay un abandono de la familia. Acá somos muy maternales porque las chicas necesitan sentirse queridas, aceptadas y valoradas”, añadió.
—¿Qué sienten cuando una mujer egresa con sus hijos?
—Alas en el alma. No obstante, las mamás que se han ido siguen en contacto con nosotros. Durante un tiempo tuvimos a cinco mujeres egresadas que trabajaron como encargadas. Y con estas historias, que hayan podido asumir ese rol y pararse en la otra vereda, es maravilloso. Junto al equipo somos un instrumento, pero sentimos que somos una orquesta que aparentemente desafina pero a la postre, viendo los resultados, vemos que la melodía salió. Éste es un trabajo de todos los días. La dirección es compartida porque quienes me rodean son oro en polvo. Busco gente mentalizada, que pueda suplirme en un futuro porque ya son muchos años y siempre supe que esto tenía que continuar. Tengo la tranquilidad de que puedo morirme mañana pero esto sigue con los tienen puesta la camiseta –finalizó María Rosa Avendaño.

Por el hogar propio
Durante los primeros cinco años de funcionamiento, el hogar se mantuvo gracias a aportes privados. En paralelo, se recaudaron fondos con la realización de la muestra Casafe, que se mantuvo a lo largo de diez años. “Compramos el inmueble con ahorros y un subsidio otorgado por el gobierno provincial”, puntualizó María Rosa Avendaño. Además, la Fundación Hogar de la Esperanza cuenta con un predio ubicado en Villa Hipódromo donde se construyeron 19 casas. Allí viven las mamás que, habiendo pasado un tiempo por el hogar, están preparadas para seguir adelante. Hoy, la prioridad es equipar esas viviendas, por lo que quienes deseen colaborar pueden comunicarse a los teléfonos 4563994 y 4557484.

En Pausa #137, miércoles 16 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.