jueves, 21 de mayo de 2015

Oír el amor

Música y lecturas del Chuca sobre el corazón.


Claudio Chiuchquievich puso voz a sus textos. Acompañado del saxo de Martín Testoni Almirón y la guitarra de Pato Fornillo, cerró el 16 de mayo el ciclo Gotas de Música y Palabras en el Centro Cultural Provincial (CCP) con la promesa de materializar la puesta en un libro y un disco.
La claridad del afiche que detalla la presentación del Chuca deja traslucir el anuncio anterior de una inmobiliaria, justo cuando la premisa se jacta de un objetivo sin matices: EnAmorArte… o nada. Las parejas (y tríos, y cuartetos, y solos y solas) que van llegando ensayan sus caminatas hasta la sala con una ligereza inusual, casi sin levantar murmullo alguno. Se adivina que algo de lo que va a pasar tiende una tensión encima de ellos, que avanzará adentro suyo hasta ahí adonde se sienten más vulnerables. Antología descalza es el título de la otra propuesta que hay en la otra sala del CCP, desnudez idéntica a la que ensaya el brujo que más tarde confirmará la sospecha levantada en torno a su merodeo por el lugar.
Íntimo, romático, melancólico, tierno e iracundo: Chiuchquievich toca todas las fibras. Foto: Victoria Vázquez.

Antes de subir la última escalerita para llegar a la sala Foyer, una serie de vasos justificados con un trago de vino, como si fueran los anteojos para el 3D, aunque la bebida acarrea el bonus (lo dijo Baudelaire) de duplicar la cantidad de almas dentro de nosotros. Otro francés, Alain Badiou, es la excusa que Chuca recupera a modo de excusa para sus polaroids (escritos para ser leídos en radio), que formarán parte de Máscaras que espejo, su libro en proceso que se editará en época primaveral acompañado de un disco en vivo registrado durante esta presentación. Así, las distintas formas del amor, y de esa otra “nada”, son organizadas en un desarrollo que oscila entre Badiou, Barthes, Oscar Wilde, Macedonio Fernández, todos de acuerdo en alguna u otra manera en que el sentimiento en cuestión y la práctica artística tienen tantos encantos como contradicciones: en el “amor, tu integridad está a la altura de tu vergüenza“, categoriza el narrador al mismo tiempo que plantea a la palabra como limitación, pero a su vez como el mejor recurso disponible. La silueta de una pareja recortada por el resplandor azul de la consola refuerza la eficacia de cada reflexión.
Skay, Hendrix, Divididos también se cuelan en el repertorio interpretado por dos de las juventudes más destacadas de la música santafesina contemporánea: Lucas “Pato”Fornillo, guitarra de Sonen y Hugo y los Gemelos, junto a Martín Testoni Almirón (Trío Cosa, la Jazz Ensamble Junior, también Gemelo…), encargado del saxo. Seis cuerdas y un mismo aliento bastan para llenar el ambiente de la sala cuando Chuca se ausenta por una puerta misteriosa. Ahora bien, cuando el peso de la luz está dirigido y chorrea su rojo por la barba polaca, la armonía no falla: los versos fluyen y desembocan mar adentro, más allá de los oídos. A la salida, las señoras mismas dirían “Ay, por cómo lo dijo, no pareció obsceno, ¿viste?”. Es que el amor interpela, de manera tal que cuando se lo reconoce es difícil que el ego le venza, incluso en la batalla interior: “Estar enamorado es ponerse en manos de otro, por eso es que nos hace sentir tan vulnerables”.
Ni siquiera esa categoría que ordena nuestras rutinas –el tiempo– puede escapar al avance de un argumento que se nutre de promesas de vigencia eterna, prolongación que presumimos misteriosa e íntima en una magnitud tal que no debiera caer en administración de terceros: “posee tu propio tiempo, y poseerás tu propia mente”, es el secreto del truco que el brujo Martín Pedretti recita ubicado en el centro, antes de cantar una versión jazzera de “La ley del tiempo”, la canción que casi siempre sale primera en cada show gemelo.
Sentado hasta en el piso, el público se encontró íntimamente con las cavilaciones en torno a cuestiones amorosas profesadas por el hombre de pañuelo en cuello y whisky en mano. El calce de las palabras en el transcurrir musical es preciso, orgánico a los efectos de que esos escritos alcancen su objetivo de ser oídos con el cuerpo entero.

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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Los cinco minutos de Messi

Segunda edición del Festival de Literatura de Santa Fe.

Por Pablo Cruz

El 7, 8, y 9 de mayo se desarrolló la segunda edición del Festival de Literatura de Santa Fe (Felisa 2015). Organizado de manera independiente por Luis Escobar, Mercedes Bisordi, Federico Coutaz y Mariano Pagés, el festival ofrece la gran posibilidad de convocar en la ciudad la voz de un seleccionado de escritores, críticos y editores que abonan una mirada acotada pero representativa en torno a la literatura contemporánea argentina. No es poco. Beatriz Vignoli, Jorge Consiglio, Roque Larraquy, Hernán Vanoli, Leonardo Oyola, Alejandra Zina, Martín Maigua, ente otros, residieron en Santa Fe compartiendo desayunos, almuerzos, y mesas de debate junto a escritores locales.
En sus diferentes roles en el Felisa, Gabriela Cabezón Cámara fue una nota destacada. Foto: Pablo Cruz.

Hubo tres espacios de encuentro: “Arranca corazones”, en El Centro Experimental del Color, donde se llevaron a cabo los paneles; “Felisa Copetín”, en Brew pub Estación Saer, que ofrecía charlas más distendidas; y “Felisa me muero”, en la Ochava Roma, proponiendo, entrada la noche, una maratón de lecturas y cerveza que convocaban a la fiesta. Cada una de las charlas se abría con una lectura. Francisco Bitar, Claudia Chamudis, Érica Rozek, Cecilia Moscovich y Santiago Venturini fueron de la partida. Vivir o no de la literatura, la relación con el mercado, la influencia del lector en la obra del autor, fueron los temas que atravesaron las charlas. Paralelamente, Raquel Cané dictó un taller de ilustración y Mario Dubín de lectura de poesía.
Una de las virtudes del Felisa es la posibilidad de que sus invitados trasunten por distintos roles –moderadores, expositores, lectores– desplegando de cara al público un abanico de matices que redondea una idea de sobre su obra y sus itinerarios. La mesa de apertura denominada “Narrativa argentina actual y las zanahorias que mueven el mercado”, comenzó con la lectura de Francisco Bitar, un ensayo sobre su propio trabajo donde afirmó ser un escritor de mundos pequeños. Posteriormente Hernán Vanoli, más cercano al título de la mesa, leyó un análisis sobre mercado y producción editorial. Seguidamente Alejandra Zina valoró la articulación de editoriales, ciclos de lecturas y talleres que emergieron tras la crisis de 2001 y que en gran medida fueron el germen de buena parte de la literatura contemporánea. La intervención de Maximiliano Crespi condujo a un contrapunto, principalmente con Zina, virando el curso de la conversación hacia el papel de la crítica y la necesidad de dar un salto que potencie el movimiento más allá de la camaradería. Crespi manifestó en todas sus intervenciones una saludable vocación a la polémica, intención que caía en el vacío cada vez que se topaba con el silencio del auditorio. Y es que la poca presencia de público es una variable constante tanto en estos espacios como en otras propuestas similares que se ofrecen en la ciudad. En una región con fuerte tradición literaria, donde habita una carrera de Letras, donde no debe haber menos de diez talleres literarios en marcha, en un tiempo donde se valora la presencia de escritores emergentes, este dato debería llamar la atención.

El momento Messi
En una de las recientes semifinales de la Liga de Campeones europea se enfrentaban el Barcelona y el Bayern de Munich. El primer partido transcurría entretenido, sin mayor sobresalto. Promediando el segundo tiempo, en poco más de cinco minutos, Lio Messi llevó a cabo dos jugadas que rompieron el equilibrio. Minutos después da un pase que deja servido el tercer gol a un compañero, dando por cerrado el encuentro. En ese breve tiempo el fútbol profesional se olvidó de la cáscara mezquina que lo envuelve para mostrarse como un juego, la sonrisa pícara del goleador, el abrazo fraternal con los compañeros, un público relajado en el placer. Tras el partido algunos contrariados comentaristas deportivos arguyeron que Messi sólo juega cinco minutos y que el resto del partido cae en una suerte de fiaca donde bien sus servicios podrían resultar prescindibles. Este argumento es factible de refutación si se piensa que, justamente, hay una relación de necesariedad entre esos cinco minutos (que podíamos llamar el “momento Messi”) y el resto del tiempo en donde el jugador se la pasa yendo y viniendo, dando pases cortos, esperando el desgaste del rival, en fin, jugando.
La sunchalence Carina Radilo. Foto: Pablo Cruz

Pueda que el momento Messi, el instante de gozo, sea factible de ser trasladado a otras prácticas de la vida en sociedad. Para el público que asistió al Felisa ese momento ocurre de manera muy personal, ya que depende del recorrido individual que por el festival se realice, de las charlas a las que se elija asistir, de la atención que se le dedique al orador, de su propia distancia en relación a los temas que se presentan. El momento Messi se dio, para quien escribe, en la segunda noche del festival, en la tertulia convocada en la Ochava Roma. En ese lugar, con sabor a peña de amigos, donde la cerveza afloja los músculos y dispone el cuerpo al contacto con los demás, sensibles los sentidos a la propuesta tribal de leer y escuchar una historia. Como preámbulo a ese momento tomó el micrófono Mariano Dubín. Leyó una serie de poesías que recuperan la voz de su abuela y de sus héroes barriales. Hay belleza en la escritura de Dubín y en el modo en que la interpreta. Luego hizo lo propio Gabriela Cabezón Cámara, quien manifestó que iba a adelantar un capítulo de su próxima novela. Ganada por el alcohol, Cabezón Cámara leyó monocorde, sin altibajos, un texto revelador que abreva en el Martín Fierro.
Es conocida la intención de Borges de desmitificar la obra Hernández, operación que inicia en el ensayo El escritor argentino y la tradición proponiendo un corrimiento de género y que prosigue luego escribiendo dos cuentos. En Biografía de Tadeo Isidoro Cruz inventa la génesis, desde la gestación guacha del sargento hasta el encuentro con Fierro, o consigo mismo, que es su igual, su espejo, su yo mismo en otros cueros. La alusión bautismal es admirable ya que reafirma la determinación filial americana: la de los hermanos por encima de los demás lazos sanguíneos. Luego Cruz descubre, en una noche cualquiera, la cifra de su pasado y de su destino en el rostro de un hombre que no le es extraño. En otro encuentro, con ánimo de clausura, el hermano del Moreno espera a Fierro en la misma pulpería donde tuvo lugar el contrapunto final. En la tarde decadente Martín Fierro muere de una puñalada en un cuento titulado El fin.
Si Borges se propuso callar la profusión de sentidos que emanan del poema de Hernández, Cabezón Cámara intenta, en el adelanto de su novela, trocar por completo el imaginario moral construido en la figura de Fierro. Alcahuete y altanero, Fierro ayuda a armar la lista de los gauchos que el juez manda a la frontera, cayendo también en la volteada. Provocadora, desde la primera persona, Cabezón Cámara corre la voz hacia un personaje apenas nombrado en la obra de Hernández: la mujer de Fierro. De pelo rubio y con catorce años, “la china” aprovecha la leva para abandonar a sus hijos y huir de la opresión. Cruza la pampa, viaja hacia la civilización en la carreta de una inglesa con la que presiente una lejana familiaridad. Cuando Cabezón Cámara concluyó su intervención, algo se modificó en la noche de Ochava Roma, la certeza, quizá, de haber asistido a un momento único. Solo cabe agradecer la lectura y esperar ahora la publicación de la novela.
Maximiliano Crespi, Alejandra Zina y Hernán Vanoli en la apertura del Felisa. Foto: Pablo Cruz

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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miércoles, 20 de mayo de 2015

Gendarmería para toda la provincia

Berni, Bonfatti y Perotti participaron del anuncio, que se da en plena campaña electoral.

El secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni y el gobernador Antonio Bonfatti anunciaron la llegada de mil efectivos de las fuerzas federales –principalmente Gendarmería y Prefectura– que serán destinados a colaborar con la Policía provincial en las cinco cabeceras de nodos: Santa Fe, Rosario, Venado Tuerto, Rafaela y Reconquista. Se apostarán 600 efectivos en la ciudad de Rosario, 300 en Santa Fe y 50 en cada una de las otras tres localidades.
Vuelve la Gendarmería, pero esta vez se desplegará en los cinco nodos de la provincia.

El anuncio fue realizado el lunes 18 en la Casa Gris. Berni y Bonfatti coincidieron en que la provincia y la Nación trabajarán en forma mancomunada para disminuir los episodios violentos en todo el territorio santafesino.
El intendente José Corral, quien hace más de un año venía reclamando la presencia de la Gendarmería en Santa Fe, se mostró satisfecho tras el anuncio. “Será un aporte importante para mejorar la seguridad en nuestra ciudad y por eso estamos muy satisfechos con este anuncio que incluye a Santa Fe en el despliegue de las fuerzas federales en toda la provincia”, sostuvo el intendente.
Berni y Bonfatti coincidieron en que el problema central no es el narcotráfico sino la violencia interpersonal y señalaron que desde el año pasado, cuando se registró el pico histórico de homicidios en Santa Fe y en Rosario, las estadísticas demuestran que comenzó a bajar el índice de delitos.
Anunciado en medio de la campaña electoral, el desembarco de las fuerzas federales en las localidades más importantes de la provincia marca el inicio de la segunda etapa de la reforma de la Policía santafesina, tras la implementación de la Policía Comunitaria, la Táctica y la Científica. La idea es que la provincia pueda seguir capacitando a su personal de seguridad, ahora con un apoyo más visible del gobierno nacional.
Berni llegó a Santa Fe acompañado por el diputado nacional y candidato a gobernador del Frente Justicialista para la Victoria, Omar Perotti, quien igual que el gobierno provincial buscará capitalizar en las urnas los efectos del nuevo desembarco de las fuerzas federales, retiradas de la ciudad de Rosario en diciembre de 2014 luego de ocho meses de trabajo conjunto con la Policía provincial.
La decisión de destinar gendarmes a los cinco nodos de la provincia, a diferencia del operativo del año pasado, se tomó a pedido del gobierno provincial. Tanto Berni como el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto, se encargaron de desmentir cualquier tipo de desacuerdo entre la provincia y la Nación por el abordaje del combate al delito.
Después de reunirse con Berni, el gobernador Bonfatti indicó: “Hemos planteado la situación global de la provincia. Coincidimos en que el problema no es el narcotráfico sino los conflictos interpersonales”. Luego, señaló que “las cifras indican que bajó el índice de delitos”, afirmación con la que coincidió el propio Berni.
El funcionario nacional habló del compromiso entre ambas administraciones “para seguir la capacitación y desarrollar trabajos de prevención en todos los barrios con el objetivo de disminuir la conflictividad, todo el trabajo que veníamos desarrollando el año pasado, con la idea de culminarlo en los próximos meses”. Ni Lamberto ni Berni hablaron de plazos: aún no se sabe cuánto tiempo permanecerán las fuerzas federales en la bota.
“Esperamos que este trabajo sirva para que la Policía esté cada día más capacitada, más cerca de los vecinos, que ayude a bajar las tensiones que existen en los barrios, que es el camino por donde se trabaja, con inclusión y con presencia policial”, agregó Berni, “pero no solamente la presencia policial típica, a la cual estamos acostumbrados en la prevención del delito, sino también actuando en los conflictos que existen en los barrios que, como dijo el gobernador, terminan en hechos desgraciados. Y también sacarnos ese mito de que todos los problemas que tiene Rosario son por el narcotráfico”.

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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Por una nueva ley de cupo femenino

La Legislatura provincial discute un proyecto para que las listas colegiadas estén integradas por mitades iguales.

Con el objetivo de igualar la representación de varones y mujeres, la diputada provincial Verónica Benas (del partido Pares, que forma parte del Frente Progresista) presentó un proyecto de ley que establece el principio de paridad de género para la confección de listas de candidatos a cargos electivos en órganos colegiados de la provincia (diputados y concejales). La iniciativa apunta a reemplazar el actual cupo femenino (una mujer cada tres candidatos) por una proporción 50-50 entre varones y mujeres.
El proyecto “tiene como objetivo garantizar la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres, estableciéndose como regla general el principio de paridad de género para a la confección de listas de candidatos orientadas a disputar cargos electivos en órganos colegiados de nuestra provincia”, señaló la diputada oficialista.
Benas: “La idea de porcentaje mínimo fue sustituida por la necesidad de impulsar la paridad de género”.

La iniciativa propone que en todas las listas de candidatos que presenten los partidos, alianzas o confederaciones para elecciones provinciales o municipales el 50% como mínimo esté integrada por mujeres, tanto para las candidaturas titulares como suplentes, sea cual sea el sistema electoral que se aplique. Para ello, se establece el cupo 50-50 como requisito obligatorio para el Tribunal Electoral de la provincia al momento de la oficialización de las listas.
En Santa Fe, la ley nacional de cupo femenino sancionada en 1991 tuvo su correlato en la ley provincial 10.802 sancionada en mayo de 1992. La ley nacional establece el cupo femenino y determina un mínimo del 30% de participación de candidatas mujeres en la integración de listas para disputar cargos electivos, en posiciones que les ofrecieran la chance de resultar electas. Ahora, la diputada Benas propone que en la provincia la distribución por mitades.
La ley de cupo posibilitó el aumento de la participación de la mujer. “Sin ánimos de soslayar los avances propuestos por estas legislaciones –explicó la legisladora provincial– resulta claro que la idea de porcentaje mínimo fue progresivamente sustituida por la necesidad de impulsar la paridad de género en el acceso a los cargos electivos. Existe un creciente consenso de que dicha paridad se traduciría en una mejora sustancial en la calidad democrática, así como en un ejercicio más pleno de los derechos ciudadanos”.
Benas opinó además que “la ampliación del cupo femenino orientada al logro de la paridad de género será un salto cualitativo en términos de participación democrática, ya que incentiva la incorporación de nuevos y valiosos referentes femeninos en la política santafesina”.

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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Siete años bajo el fresno


Galisteo 3140 es la dirección de un lugar hermoso. Una casa que cobijó sueños de extraños y ajenos. Un lugar violentado por la desidia estatal que permitió el ingreso del Salado en el 2003. La casa se puedo recuperar en el tiempo y ese tiempo nos permitió apropiarnos del espacio. Muchas vidas transitaron esos caminos que cuentan de una Santa Fe que no termina en Avenida Freyre.
La casa es grande, tiene un patio inmenso y en el medio hay un fresno.  Cuando la casa es grande y uno queda solo pinta lo colectivo. No recuerdo en detalle, ni mucho menos, las instancias de negociación, pero un día el Negro vino a vivir a Galisteo.  El tipo tenía un sueño o una obsesión, aun con el paso del tiempo no logro distinguir uno de la otra. El tipo quería sacar a la calle un semanario en papel, nada de web, nada de revistas. Pausa, sale los miércoles y es el semanario de Santa Fe; supo decir Carlitos alguna vez en un jingle.  Yo no sé muy bien por qué, pero me involucré en su delirio onírico. Como suele decirme el Secretario de Redacción, “Vos escribís con los codos”, y tiene razón. Por eso me dediqué a la imagen y a la radio. Entonces ¿qué hizo que yo me sumará a un proyecto periodístico en donde lo principal es la escritura?
Por momentos pienso que, al haber tenido como único trabajo estable el de canillita, conocía del tema. A veces pienso que era una hermosa herramienta de seducción. No hay nada más erótico que mostrar las versiones de prueba de un semanario en hoja A4 en una mesa de Japo bar. En mi adolescencia ya me había pasado: me había enamorado de la chica del coro que cantaba en misa. El compromiso con la seducción fue tan fuerte que la chica dejó el coro y yo casi termino en el Seminario. También podría decir que el entusiasmo que mostraba el Negro y la pasión con la que garabateaba en papeles usados como sería el Pausa incidieron en mí. Sumado a la inevitable conducta de ponerle el cuerpo a los imposibles. Dado el caso, podríamos conciliar en que la sumatoria de estos tres factores –experiencia como canillita,  un semanario como herramienta para robar un par de besos y la seguridad con la que hablaba el Negro– llevaron a que yo termine escribiendo y repartiendo el semanario en bicicleta desde Barrio Roma hasta los confines de Guadalupe.
Una mañana el tipo estaba bajo el fresno con Fernando, que trataba de convencer al Negro de que el proyecto era bueno pero a la vez imposible. Yo preparaba el mate y escuchaba. Fernando no logró su fin y terminó rematando la reunión diciéndole que era el Palermo del periodismo. Todos coincidimos en que lo decía por lo optimista. Y en el fondo esperábamos que el Negro sea el Palermo que nos dió la clasificación al Mundial y no el Palermo que marra los penales en la Copa América.
El equipo era diverso, muchos no llegábamos a los 30. Estaban Pili, el Chuca, el Malevo, Marcela, Ana, la Viqui, el Cardenal, Marina, el Tonga, el Guille desde el anonimato, Gerardo viajando por el mundo y un montón de colaboradores que no logro retener. Un día apareció Juan. En la jerga futbolera sería un número 5. A veces más cerca de Gago que de Mascherano. Faltaba alguien que le tire un buen centro a Palermo.
En ese momento el garage de Galisteo se convirtió en una oficina de redacción. Las noches de cierre inevitablemente eran acompañadas por un puchero, un puré rustico con costeletas de cerdo y, cerca de fin de mes, los fideos con salsa. Una noche el Negro mostró sus dotes de ecónomo: salió con el objetivo de comprar queso rallado y regresó con dos paquetes de Philip Morris.
Llegó una madrugada en que nos agarro la 125 y el no positivo de Cobos. Juan y el Negro escribían, el Malevo hacía una siesta y yo me dí cuenta de que formaba parte de algo que se llamaba Pausa.
No nos dimos cuenta y pasaron siete años. Lo festejamos de la mejor manera: bajando tres pilas de los últimos números del Pausa. El destino: una mesa que se convertiría en radio abierta, mientras quienes pasaban podían retirarlos de forma gratuita.

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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El fútbol, espejo de lo demás

El escándalo del gas pimienta en el superclásico y la decadencia mafiosa generalizada.

Por Guillermo Alfieri

La actitud primitiva se introdujo en el estadio de Boca Juniors. El líquido urticante diezmó al equipo de River Plate. La inapelable justicia futbolera aplicó sanciones, con un trámite sumario, apremiado por el calendario de certámenes que no permite demoras. Las causas profundas del repudiable suceso persisten y el móvil sigue en el pozo de las incógnitas, librado a teorías que estremecen. Ampliando el enfoque de la situación, como advirtió Rodolfo Braceli, de fútbol somos y quizá por eso nos va como nos va.

En decadencia
Recién atravesadas las 10 de la noche del jueves 14 de mayo de 2015, me sentí un estúpido. Había tomado un ansiolítico y armado las cábalas de otros tiempos para hinchar a la distancia. Pasó el primer tiempo, mal jugado por Boca, con la expectativa del gol a favor y el temor por el tanto en contra. En el rato de tregua, arreglé el mate y recargué el termo.
Volví a la silla y noté la agitación en la boca de la manga cilindroide. De inmediato explotó la evidencia de la agresión reflejada en rostros y camisetas de la banda roja. Tuve la impresión de que el cotejo había acabado. El ansiolítico y las cábalas me sonaron a muestras de mi torpeza notable, que desplazó lo que pienso: el fútbol argentino padece de una estructura en decadencia, sin brillo en la competencia deportiva, violento en las canchas y en las tribunas, infectado por la corrupción dirigencial y por las barras duras, que muerden en las ganancias y no se hacen cargo de las pérdidas.

Baile por un sueño
Colocado como gran espejo del país, cosas del fútbol se ven en las relaciones institucionales y sociales, en ámbitos del poder, en el fanatismo extendido, en las complicidades remuneradas, en estantes del cambalache turbio, con tamaño de hipermercado. De ejemplos está repleta la agenda, sin que llame demasiado la atención.
Se baila por sueños con figuritas que son pesadillas. La señora incursa en el delito de no brindar a su hijo la certeza de identidad paterna. La señorita imputada de enriquecimiento ilícito del vicepresidente de la Nación. El empresario de la carne, confeso antisemita. La maliciosa producción goza de gran éxito televisivo y nadie se niega a integrar el elenco por razones de decoro. No extraña entonces que prepotentes del tablón sean contratados para actos de presencia pagada en cumpleaños de quince, casamientos, despedidas de solteras y solteros y bautismos de recién nacidos.
La seguridad en los estadios es un cuento, los vacíos legales son enormes, la justicia está distraída, los políticos y los gremialistas se sirven de la violencia de los que se identifican con divisas de primera y segunda categoría.
El legítimo hincha, recreado por Enrique Santos Discépolo, es bombardeado por el periodismo que aborda el deporte como cuestión de vida o muerte, que promueve el fervor por el triunfo a como venga y hunde en el fango de la vergüenza a la más digna de las derrotas y al árbitro que se equivoca, por su condición de humano.

Azar y pastillas
Después de autoproclamarme estúpido, intenté reflexionar acerca del móvil del atentado. La respuesta resultaba sencilla. Si River había convertido uno o dos goles ante la inminente celebración ajena, un puñado de frustrados espectadores revoleaba sus zapatos al verde césped o se suicidaba en un rapto de locura por la frustración. Pero eso no ocurrió, y lo esperable era el redoble del aliento a los de la azul y oro.
Enfilé la duda hacia la hipótesis de que la mano negra fue obra de unos tipos ignorantes que quisieron intimidar a los de River y se pasaron de la raya, al lisiarlos por varios días. Me estaba autoconvenciendo con esa especulación, cuando escuché la conjetura de que todo era el fruto amargo de un ajuste de cuentas en la interna política de Boca Juniors.
Hablan de ideólogos y de sicarios para llevar a cabo el despelote inédito por el método utilizado, a tono con las fechorías de don Corleone y sus descendientes. ¡La pucha!
Y yo, pobre iluso, que tragué un ansiolítico y apelé a la magia cabalística para un partido que ganó la mafia y perdimos todos.

Publicada en Pausa #154, miércoles 20 de mayo de 2015
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Salió Pausa 154

Desde hoy y hasta el 3 de junio, podés encontrar en tu kiosco amigo la edición 154 del periódico quincenal Pausa.

En este número: la breve vida de las personas trans, los pibes de Alto Verde, las elecciones que se vienen, gendarmes en Santa Fe, la marcha contra los femicidios, el Festival de Literatura, las polaroids del Chuca, el gas pimienta en la pluma de Guillermo Alfieri y los habituales contenidos de Pausa: noticias, cultura, deportes y humor.

Todo esto y mucho más, por sólo 15 pesos. Pedí tu ejemplar de Pausa #154 en estos kioscos