lunes, 4 de agosto de 2014

Avance cooperativo: Dypsa prueba su rotativa

El objetivo de la imprenta propia está cada vez más cerca para los periódicos de la cooperativa Dypsa. En San Cristóbal se hicieron pruebas de impresión para comenzar a funcionar en septiembre.

La cooperativa de provisión de servicios Diarios y Periódicos de Santa Fe (Dypsa), de la que forma parte Pausa, realizó el jueves 31 de julio las primeras pruebas en su planta de impresión de la ciudad de San Cristóbal, en el norte santafesino.
“Los profesionales y los trabajadores que están a cargo de la puesta en marcha de la rotativa están conformes con estas primeras pruebas, que continuarán en las próximas semanas. Si todo sigue bien, tenemos previsto empezar a imprimir a comienzos de septiembre”, indicó Carlos Lucero, titular de Dypsa, entidad que agrupa a una docena de periódicos regionales santafesinos, cuyos editores –mutuales, cooperativas y pymes– comenzaron hace más de tres años a trabajar en conjunto.
“La planta de impresión propia es clave para el desarrollo de las publicaciones pequeñas y medianas como las nuestras, que son las que más se leen en nuestras ciudades y pueblos porque están directamente ligadas a la realidad de cada comunidad, de cada región. Con este gran paso concretado, vamos a seguir convocando a los editores de toda la provincia con los que vivimos realidades parecidas para que se sumen a trabajar con nosotros”, dijo también Lucero.
La planta impresora de Dypsa es un emprendimiento conjunto de la entidad santafesina con la Red Gráfica Cooperativa y la cooperativa Dypra (Diarios y Periódicos Regionales de la Argentina), desarrollada con apoyo del programa Usina de Medios y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
La rotativa, proveniente del diario El Independiente, de La Rioja, se montó en la ciudad de San Cristóbal, en el norte santafesino, en instalaciones que pertenecieran a los ferrocarriles y fueran cedidas en comodato por el municipio.
El equipo a cargo del montaje de la rotativa está encabezado por Juan Weber; Eduardo Olivera, de la Red Gráfica y Jorge Norrys, del diario El Independiente.

Las publicaciones que integran Dypsa son: Pausa (Santa Fe), El Departamental de San Cristóbal, El Departamental del Norte, El Eslabón (de la cooperativa La Masa de Rosario), El Eco de Sunchales, la publicación de la Mutual Maestra de Santa Fe, El Santotomesino; Código 3000 (Santa Fe), Inforegional (San Genaro), Tiempo Mutual (de la Federación de Entidades Mutualistas de Rosario), Pueblo Regional (Venado Tuerto) y La Tribuna (Rufino).

El infierno en la Franja de Gaza

La nueva ofensiva israelí sobre el mínimo territorio donde viven los palestinos tiene como resultado una masacre frente a la cual surgen múltiples interrogantes.

Por José Larker (*)


Un pequeño espacio de 360 km2 habitado por 1.800.000 palestinos (uno de los más densamente poblados del mundo) está siendo sometido al  bombardeo más intenso en toda su historia. Al momento de escribir estas líneas, son más de 1000 los muertos y alrededor de 5000 los heridos. Los datos del horror se acumulan: el 90% de las bajas son civiles, los hospitales están llenos y en estado de caos, faltan los medicamentos, hay cortes de luz permanentes y no se consigue agua potable. El aparato productivo está siendo destruido, los campos de cultivo, las tiendas y las pequeñas fábricas. Millares de gazatíes se movilizan en busca de protección y las escuelas gestionadas por la ONU para dar refugio se encuentran desbordadas. Algunas también han sido objeto del bombardeo israelí.
En “tiempos de paz”, Gaza ya vivía una situación de catástrofe humanitaria. En los últimos siete años ha sufrido el bloqueo israelí permanente y tres campañas de bombardeos. Desde hace unos días, el ejército israelí ha entrado y combate cuerpo a cuerpo con las milicias de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámico), la organización político-militar que gobierna allí desde que en ganó las elecciones en 2006. Desde 1967, la Franja estuvo ocupada por Israel, que en 2005 decidió retirarse pero, ante el triunfo de Hamas, desde 2007 controla su espacio marítimo, aéreo y las fronteras terrestres. La Franja de Gaza se parece a una gran cárcel bajo custodia israelí y en menor medida egipcia. Los gazatíes no pueden salir de allí.
El jefe de urgencias del hospital Shifa en Gaza, Aymán al Sabani, se pregunta “¿Por qué nos están matando? ¿Por qué? Eso me preguntan mis hijos cada día. Y eso es lo que yo me pregunto también. No conozco la respuesta. ¿Lo saben ellos? No estoy seguro. En la mayoría de los casos, los humanos matan con una intención racional, ¿no es así?”. Esos interrogantes (reproducidos en una nota el 18 de julio en eldiario.es), son los mismos que nos hacemos quienes tratamos de comprender qué es lo que está sucediendo. Encontrar respuestas no es sencillo, pero es necesario buscarlas para encontrarle sentido a la información sobre las acciones militares, el incremento de las victimas por día, los lugares que se destruyen y tantos otros datos de horror y muerte.
El origen del conflicto, dice Pedro Brieger, radica en que hay dos pueblos en un mismo territorio y ambos lo reclaman como propio. Los israelíes consideran que les pertenece porque dicen que les ha sido legado por Dios y los palestinos plantean que les pertenece porque viven allí desde hace siglos. Para los israelíes la creación del Estado de Israel representa la respuesta a la persecución que han vivido los judíos a lo largo de toda su historia y creen que es la única garantía que tienen para que no los persigan nunca más.
La construcción del Estado de Israel comenzó a fines del siglo XIX con la inmigración alentada por un movimiento nacionalista judío de origen europeo hacia el territorio de Palestina, considerado por ellos Eretz Israel, es decir, la tierra de sus antepasados. Fueron alentados por Inglaterra, que ejerció el dominio colonial en esas tierras desde la Primera Guerra Mundial hasta 1947. En 1948, cuando la ONU intentaba controlar y resolver la situación en la región, se declaró la independencia de Israel. Entre esa fecha y 1967 se produjeron tres guerras entre Israel y los estados de Egipto, Jordania y Siria. Israel logró pasar a dominar Gaza y la península del Sinaí, reclamada por Egipto, Cisjordania, que era territorio jordano y el Golán, parte de Siria. Los palestinos fueron sometidos a vivir bajo la ocupación militar directa de Israel. Durante esos años se fue conformando un movimiento nacionalista de árabes palestinos que entendieron que debían luchar por la conformación de un Estado para ellos. Entre los años 70 y 80 los gobiernos de Egipto y Jordania abandonaron los reclamos de soberanía sobre Gaza y Cisjordania. Desde entonces, las organizaciones político-militares reunidas en torno a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) lucharon contra la ocupación israelí y reclamaron ante el mundo el reconocimiento del Estado de Palestina.

Fotos de The Big Picture. 

En 1993, por los acuerdos de Oslo, los palestinos reconocieron el Estado de Israel y los israelíes aceptaron la constitución de la Autoridad Nacional  Palestina y su derecho a ejercer funciones de gobierno en algunas zonas de la Cisjordania. Además se comprometieron a seguir avanzando en nuevos acuerdos, pero Israel nunca dejó de controlar militarmente los territorios reclamados por los palestinos. Las cosas cambiaron con el ascenso de la derecha en Israel. Las negociaciones se convirtieron en maniobras dilatorias, Fatah (la principal fuerza política de la OLP) se debilitó ante los fracasos y el Hamas se hizo más fuerte. De esa manera se profundizó la división política palestina.
¿Por qué Israel ha decidido entrar nuevamente en Gaza y luchar cuerpo a cuerpo con Hamas? Ese fue uno de los mayores errores que cometieron en diciembre de 2008 y enero de 2009 con la operación Plomo Fundido, que hizo más fuerte a Hamas. Es muy difícil que Israel pueda quebrar el poder de esta organización que ha sido consecuencia directa de la Naqba (el éxodo que dio origen a los refugiados palestinos a partir de 1948), la ocupación, el bloqueo, la pobreza, la falta de futuro y el robo de tierras por Israel. Hay que recordar que hasta fines de los años 80 y bajo la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza, cualquier actividad política era reprimida brutalmente. Así, el único lugar en el que los palestinos podían reunirse y organizarse era la mezquita. Durante esos años, Fatah fue considerado el archienemigo de Israel y Yasser Arafat un terrorista. Se consideró a los islamistas, que odiaban a Arafat, como el mal menor e incluso aliados secretos. Pero desde la Intifada, la revuelta palestina que se inicio en 1987, las cosas cambiaron por completo: Fatah se convirtió en un aliado de Israel desde el punto de vista de la seguridad y Hamas en el architerrorista. Pero ¿verdaderamente lo es?
Entonces ¿Cuáles son los objetivos israelíes en Gaza? Bostjan Videmsek, corresponsal del diario esloveno Delo, plantea que Israel necesita a Hamas para prolongar el sitio y mantener en marcha a su industria militar, pero que no pretende destruirlo porque si lo hace adquirirán importancia otros grupos islamistas más radicales y hostiles. Otra posibilidad podría ser la ocupación de Gaza, pero esto supondría un suicidio económico y militar para Israel. ¿Una demostración de fuerza ante la opinión pública israelí? Videmsek considera que no es suficiente. La gente quiere resultados y no sólo cadáveres.
Un diplomático estadounidense declaró en el diario israelí Yediot Aharonot que el primer ministro Benjamín Netanyahu usa las licitaciones de las obras en las colonias israelíes que se construyen en Cisjordania para garantizar la sobrevivencia de su propio gobierno. Esto implica continuar con la colonización israelí en tierras que los palestinos reclaman como propias. Por eso realizan cualquier cosa para impedir avanzar en la constitución del Estado de Palestina. Para lograrlo necesitan debilitar a las fuerzas políticas palestinas. No es casualidad que esta nueva guerra se haya iniciado cuando el Hamas y Fatah se encontraban negociando una nueva alianza para el ejercicio del poder reconocido a la Autoridad Nacional Palestina.
La llamada comunidad internacional se muestra más impotente que nunca. Angela Merkel dice desde Alemania que Israel tiene derecho a defenderse. Lo mismo hizo Estados Unidos, aunque Barack Obama ahora pida que la guerra se detenga. Ambos son aliados israelíes. Mientras tanto, los gazatíes viven en el infierno.

(*) Magister en Historia Social. Profesor en UNL e Instituto Superior de Profesorado Nº8.

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

¿Relocalización o inclusión?

Con la creciente vuelve el debate sobre la vida y la tierra de los costeros.

Por Milagros Argenti

La nueva crecida del río sacó a flote una polémica ya recurrente: ¿qué hacer con aquellos distritos situados en zonas claramente inundables? ¿Es la relocalización de sus habitantes la única posibilidad? ¿Cuán abiertas se muestran las autoridades, y la ciudadanía en general, a otras opciones?



Colastiné Sur y la Vuelta del Paraguayo están emplazados en pleno valle de inundación del Paraná. Por ello es que el gobierno municipal esgrime que no se deben consolidar zonas vulnerables. “Esto tiene que ser una política de Estado de la ciudad, que nosotros estamos dispuestos a llevar adelante”, afirmó en diálogo con la prensa el intendente José Corral, y agregó: “no hay obras de infraestructura que puedan resolver la situación de estar en medio de ese valle. Entonces, ahora vamos a atender la emergencia y cuando baje un poco el agua vamos a conversar soluciones más definitivas con las familias”. La decisión del Ejecutivo local es, en un futuro, relocalizar en terrenos más altos a la gente que vive en ambos barrios. Pero lo cierto es que, por estos días, solamente “se atiende la emergencia” de aquellos lugareños que fueron reubicados temporariamente. Así, el Municipio instaló módulos habitacionales a la vera de la ruta 168 y del acceso a Colastiné Sur, a los cuales suministra lo necesario para subsistir durante la crecida, pero prácticamente no se ocupa de quienes no accedieron a ser trasladados, que permanecen en sus casas anegadas. Tampoco se están tomando medidas serias para proteger ese último distrito costero. Sólo se colocaron bolsas en el terraplén, pero no se lo está consolidando para evitar filtraciones. El intendente lo reconoció sin tapujos. “¿Se va a reforzar la defensa?”, le preguntaron. “De ninguna manera”, respondió Corral. “Allí el terreno natural tiene cota IGN 13 metros. Está tres metros por debajo de lo correcto. Las familias que estamos evacuando nunca deberían haber vivido en ese lugar, y ningún gobierno debe consolidar un terreno natural a 13 metros, porque el riesgo que se corre es que si la defensa tiene algún problema, de la noche a la mañana haya tres metros de agua, como ya vivimos en la experiencia trágica del Salado”. Los argumentos son válidos, pero a largo plazo. En lo inmediato, ya se están corriendo riesgos porque la protección en la zona es endeble y los habitantes, en soledad, trabajan a sol y sombra haciendo lo que está a su alcance para protegerse. Mientras tanto, pareciera que las autoridades quisieran demostrarles, in situ, el peligro que corren por no acatar sus órdenes.
Cierto es que desde Barletta en adelante, la administración local se viene ocupando de la gestión de riesgos como ninguna otra lo había hecho previamente, pese a estar Santa Fe rodeada de cursos de agua. Cierto es también que por ello hoy tenemos protocolos de actuación avalados por todos los organismos internacionales que estudian la temática. Pero esos mismos organismos insisten asimismo en la necesidad de dialogar con los ciudadanos instalados en sectores vulnerables y en la gradualidad de las relocalizaciones. Y con seguridad no avalan que la disputa por quién tiene la razón se dé en plena emergencia, fundamentalmente cuando uno de los actores de esa disputa son personas inundadas, en clara inferioridad de condiciones con respecto al Estado, que está obligado a velar por la seguridad de sus representados, cualquiera sea la situación.
Pero hay otra reflexión que están exigiendo los habitantes de Colastiné Sur y la Vuelta del Paraguayo. “No se entiende o no se quiere entender cuál es la idiosincracia que tenemos nosotros los costeros”, reclama Antonio Yapur, miembro de la Coordinadora de la Costa. Los distritos situados a lo largo de la ruta 1 no son solamente paisajes pintorescos que embellecen los folletos turísticos, ni la tierra prometida a la que emigraron miles de profesionales, cansados de la vorágine urbana. Son lugares habitados por personas con usos y costumbres propios, que los citadinos ignoramos flagrantemente y que los sucesivos gobiernos locales jamás nos han instado a conocer e integrar como parte de esta capital. Generación tras generación, los ribereños han convivido con el río, al que consideran familia. “Nosotros sabemos que vivimos en el valle de inundación del río, pero no le tenemos miedo. Lo respetamos y nos defendemos de él cuando crece. Pero no nos queremos ir porque este es nuestro hábitat”, dicen. Así, mientras las autoridades locales afirman cada vez que pueden que se trata de asentamientos en condiciones de irregularidad, los costeros recuerdan que Colastiné Sur tiene 350 años de existencia, y la Vuelta del Paraguayo un siglo. Trasladarlos a terrenos más altos, lejos del curso de agua que es su alma y sustento, sería arrancarles una parte importantísima de sí mismos. Y sería extirparle a esta ciudad todo testimonio costero. Ellos no “trabajan de inundados”, como muchos sectores reaccionarios no se cansan, brutalmente, de repetir. Son personas que sobreviven sin gas natural, en muchos casos sin agua corriente, con un servicio energético deficiente y con un cuestionable acceso a la salud pública, con tal de conservar una tradición que los atraviesa particularmente, pero que cada santafesino debiera hacer carne. Esta es la discusión que tenemos que darnos, y que el Municipio debiera habilitar, aún a riesgo de dar el brazo a torcer. ¿Seguimos los protocolos internacionales (que, por supuesto, tienen su razón de ser), y echamos por tierra nuestra historia de río, o aceptamos que se destinen recursos en cada crecida para resguardar aquellas zonas que emulan esa historia, y para, de una vez por todas, abrazar e incluir a nuestros ribereños?

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

viernes, 1 de agosto de 2014

Café Concircus

Hugo y los Gemelos es la nueva sensación humorística y musical.


En época de emergencia hídrica, el terreno cultural es evidentemente más elevado que el físico, mejor protegido. De ser necesario, las barricadas protectoras de los laburantes del arte y de nuestros centros culturales se conformarían por pilas de personas que ya supieron frenar el avance de las políticas excluyentes, de intentos de desalojo, y que se bancaron la represión. La resistencia, que se milita con obras y recitales en las plazas, en cada casa de la abuela que se estrena como sede de festivales y ferias y también en las marchas hacia el entrecejo del Estado, no se dobla. En esa variedad de espacios emergen, entre la comunidad creciente, rostros repetidos que un día están en la radio, mañana editando una película, pasado agregando vientos a una canción acústica. Hugo y los Gemelos encarna el caso de esta lucha a través de los distintos soportes de lo alternativo como posible.
Lautaro Ruatta como el abuelo Hugo, que junto a los Gemelos te dobla de la risa. Foto: Pablo Bertoldi.

Una fila que dobla esquinas habla de sucesos, no necesariamente de calidad, aunque en este caso ambas variables se cruzaron: “Originalmente pensamos el show para poder aprovechar los pasillos del cine, después tuvimos que habilitar la parte de arriba y ahí se perdió la interacción. De cualquier manera, no nos impidió dejar todo y se notó, estábamos quemados”, es la sensación que todavía late en Lautaro Ruatta, que dialoga con Pausa una semana después del espectáculo brindado en el segundo jueves del Ciclo Desvelado organizado por el Cine Club Santa Fe. La ocupación prácticamente plena de hasta escaleras y pasillos demoró una hora el arranque, que esta vez estuvo a cargo de Javier Bonatti.
El anecdotario del abuelo Hugo está tan nutrido que cada vez que hay una nueva fecha hay una historia que viene a cuento de alguna de la veintena de canciones que la banda ya enlista como fijas, aunque capítulo a capítulo se vayan reversionando. La banda sonora se va y vuelve del primer plano hacia el segundo, omitiendo el canto cuando hay que hacer de colchón durante las transiciones actuadas o enfatizando sus manifiestos en la letra de “La ley del tiempo” o en su lectura de Sigmund Freud. “Así como el tiempo es la atmósfera del cuerpo, el tiempo es la atmósfera de la mente” es una de las premisas que se entrevera entre algún flyer de un show viejo y que se repitió en las piezas documentales proyectadas acerca de los ciclos lunares y su correspondencia con la ingeniería anatómica terrícola.
Debido a que el tiempo sucede mientras nosotros mismos nos vemos en constante modificación, es lógico que nuestra mente vaya armando y desarmándose en cada nuevo espacio, en los nuevos públicos, en las nuevas historias narradas. Martín Pedretti (guitarras, voz y armónica) y Nano Filosi (percusiones y voz) son los que hacen la punta en la cuestión compositiva cuyo producto varía desde los blues litoraleños hacia el country, la zamba y la música de circo. Ruatta, el de la composición teatral (aunque gran parte de su letra se resuelve en directo), se encarga de poner en sintonía con lo que casi siempre deriva en escenas tragicómicas que pueden adoptar como disparador al calendario maya o la proyección de un fragmento de Tiempos modernos.

Dependiendo del pulso
La pre-producción no juega un papel preponderante en la performance: “Lo que organizamos durante el armado de la fecha es el orden de los temas y no mucho más, yo nunca preparo qué es lo que voy a decir: cuando los vagos están tocando ya me pasan cosas, los lugares te producen cosas. El Cine América tiene una mística increíble, me tomó el cuerpo”, agrega el actor. El show lo diagrama ese entorno que es como una nube que llueve distinto en cada nueva tormenta. Los actos nacen de los encuentros, de las propuestas que allí van naciendo, de un “che, hagamos algo”.
El acontecer, lo vivo es lo que merece la atención de los personajes. No sólo da letra, también dota de texturas a la puesta en escena, que presenta al semblante de gemelos vestidos con camisetas blancas de abuelo, como las que usara Sonny Corleone. El proyecto los va llevando a ellos, Lautaro habla de a ratos como si él mismo fuera un espectador del grupo, que adopta un espíritu que camina por impulso comunitario.

“Miedo a petrificar”
Si bien ya se han escrito más de 25 capítulos de esta historia que se arma por piezas sueltas y muchas veces improvisadas, se percibe una organicidad que se apoya fundamentalmente  en la convivencia, en conocerse, en la facilidad que eso apareja. Como toda convivencia lo importante es reinventarse y ese es, precisamente, el miedo que los gemelos no pueden sacudirse ni aún con los disfraces en la percha: “No grabamos para no petrificar las canciones, no queremos sacrificar la frescura y la libertad que tenemos para elastizar la cuestión. De todos modos, estamos en disputa y, seguramente acabemos grabando algo que va a ser otra cosa más adelante. No creo que sea un CD, antes pensamos en hacer algo en cassette, hoy quizás en vinilo”.
Agosto seguramente ofrecerá escenario para un nuevo título de un movimiento que de shows grandes, como el pasado, se ocupará no más de una o dos veces por año, pero que quiere seguir intimando con su público, que es la atmósfera que mejor le queda.

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

Economía para los derechos humanos

Un especialista en empresas recuperadas cuestiona la generación de riquezas materiales como único objetivo económico. Fabricar con calidad e integrarse en el territorio, las claves.


Las principales problemáticas y desafíos entre participación y derechos, bajo una conceptualización que afirma que “la economía es social”, fueron algunos de los temas abordados por el calabrés Francesco Vigliarolo durante una conferencia que se desarrolló en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL.
El especialista calabrés Francesco Vigliarolo hace una crítica del paradigma positivista en la economía, rescatando las prácticas solidarias. Foto: Pablo Bertoldi

Licenciado en Ciencias Políticas con especialización en Sociología de la Università degli Studi di Messina y Master Universitario en Desarrollo Sustentable de la Arquitectura de la Universidad de Roma Tre, Vigliarolo es candidato a doctor en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires y su tesis se titula “Las respuestas sociales a las crisis financieras en un contexto de positivismo económico. Desde el caso Argentina 2001 hacia la construcción de una fenomenología socioeconómica”. También se desempeña como profesor titular de las cátedras de Economía regional y Economía Social y Solidaria de la Universidad Nacional General San Martín. Desarrollo territorial autosustentable, derechos humanos, economía social y crisis financieras son cuestiones fuertes de su trabajo tanto en Argentina como en su país natal.
Durante la conferencia en nuestra ciudad, señaló que el principal problema de la economía actual es la pérdida de la función social, un defecto que se introdujo a través del positivismo de las ciencias económicas.
En este sentido, afirmó que “es interesante tratar el debate económico dentro de una dimensión social y romper algunos paradigmas desde adentro de los modelos. El problema de la económica clásica es que los hombres, al compartir un mismo territorio y un horizonte, están obligados a cuestionar los problemas que lo ligan a la economía actual”.
La charla, que contó con una numerosa presencia de estudiantes y docentes de distintas carreras, también navegó por los interrogantes que enfrentó históricamente a los modelos de acumulación. “Las economías han relegado la función solidaria y social que las caracterizó en otros períodos del tiempo, y este hecho está marcado por una inflexión con la afirmación de los paradigmas clásicos, donde el principal objetivo es la maximización de la ganancia”, dijo el calabrés.

Crear conciencia social
Durante la década del 90, Francesco Vigliarolo estuvo en Uruguay y Bolivia analizando diversos procesos de empresas recuperadas. En 2003 se instaló en Argentina. “Tengo un gran amor hacia este país y me interesaba estudiar las respuestas sociales a las crisis financieras, pero como crisis de relaciones sociales y no sólo de sistemas”, contó a Pausa. En este sentido, insistió en que “el debate sobre la economía social tiene que abordarse desde adentro, no debe verse como una economía de segundo nivel o como la economía de los buenos. Tenemos que empezar a conversar con los modelos y no aislarnos como si fuéramos los mejores. En mi tesis de doctorado estoy trabajando bajo el enfoque fenomenológico, donde planteo que detrás de la economía hay una conciencia social que la define”.
El especialista apuntó al gran detractor de la economía actual: “quedó todo en una economía positivista, no de sistemas que trabajan por sí mismos, como si pudieran funcionar sin la dimensión humana. Creo que las relaciones sociales son las que empujan a las crisis financieras, las que crean el quiebre de los sistemas nominales, porque son valores que no existen”. Y contó que “trabajé en un programa que se llama Socialización y democratización económica, basado en conceptos que se elaboran a partir de la investigación, de la incorporación de valores relacionales a través de los cuales nos relacionamos a nivel sociedad pero también a nivel económico. Se crea una economía intersubjetiva no solamente por intereses sino también por identidad. Es decir que en este enfoque funciona la identidad: me conozco a través de las relaciones con otro, es parte de mi ser social, y eso se transfiere a la economía a través de los procesos de valores sociales”.
“La economía no se tiene que enfocar en producir riqueza material sino derechos; a veces se pierde de vista lo que crea una acción económica y los derechos humanos son una clave de lectura para analizar dónde estamos yendo, si es que consideramos importante los derechos en cuanto a la formación de la identidad. Entonces, la economía es un instrumento que debe permitir a los pueblos autoidentificarse, no puede tratarse como algo distinto de la democracia. Si tenemos en cuenta que el único lugar dentro de la democracia que es no democrático es el lugar económico, entonces hay una reflexión sobre las prioridades: ¿es más importante la política y la democracia o la economía no democrática? Tenemos que decidir, y eso me llevó a ocuparme de la economía de los humanos. Hoy, lo económico tiene que garantizar, promover o promocionar los derechos humanos”, añadió Vigliarolo.
–¿Y qué está ocurriendo en Europa?
–Estamos pasando una crisis de paradigma mundial, no se ve otro horizonte cultural aparte del neoliberalismo, con millones de intenciones individuales sin ninguna regulación pública, sin sentido comunitario. La pérdida de la economía es la pérdida de la función social, esto no significa que no se puede conjugar con las libertades individuales, pero las personas tienen que relacionarse y crear identidad social. En Italia, al igual que en Argentina, vivimos bajo un paradigma neoliberal muy fuerte que llevó a este país a un quiebre hace más de diez años. En Europa la gente todavía no se da cuenta de la necesidad de buscar un paradigma cultural distinto, otra manera de hacer economía, ver si hay un proceso de construcción de identidad o solamente un libre mercado: esa es la pregunta fundamental. El hombre europeo de los países industrializados que aparece en la crisis intenta convertir la economía en simples mercancías y ese es el problema principal: perdimos el rumbo y no somos capaces de retomarlo.
Consultado por las diferencias que encuentra entre las diversas crisis socioeconómicas latinoamericanas y la europea, Francesco Vigliarolo afirmó: “los cambios en Europa son más largos y dificultosos porque hay más estructura y sociedades estancas con dos mil años de historia. En América Latina hay mucho dinamismo, pero lo negativo de eso es que sedimenta los derechos creando inestabilidad. De todos modos, Latinoamérica rompió con la estructura de formalismo neoliberal, todavía se encuentra al hombre; y en Italia sólo se encuentra un estatus. Hasta que no se vuelva a entender cuáles son las necesidades es difícil cambiar el paradigma”.

Empresas recuperadas
En 2011, Francesco Vigliarolo publicó un libro basado en sus investigaciones sobre empresas recuperadas en Italia, al que calificó como “un eventual proceso de socialización económica con un enfoque territorial como respuesta a las crisis financieras”.
Si bien dijo conocer poco sobre las experiencias locales, trabaja en consultoría y capacitación para empresas recuperadas de la provincia de Buenos Aires. “En general son procesos que van acompañados de potenciales cambios de paradigma cultural, donde se pone la fuerza de trabajo en el centro de la acción económica, cosa que se había perdido con el aplastamiento de los valores financieros. La fuerza de trabajo también tiene que ser productiva en el buen sentido: tiene que dar respuestas, producir bienes funcionales al ser humano. Y si se compite sólo con fines comerciales, ahí tiene problemas”, analizó el especialista.
“El desafío es ganarse la estabilidad produciendo bienes que sean funcionales a la vida social. Cuando una cooperativa o empresa recuperada está integrada en un territorio y logra producir con calidad, es sustentable. Cuando no lo hace, se convierte en la competidora del mercado capitalista, empieza a perder porque tiene otras fallas, o pierde porque sigue ciclos que son comerciales, que no son reales ni funcionales a la vida”, agregó.
Interpelado sobre lo que sigue para este tipo de emprendimientos, consideró que “algunos tienen futuro si son capaces de renovarse continuamente, creando relaciones territoriales y no de mercado solamente. Así, se convierten en un actor fundamental de la creación de la identidad social y en ese sentido tienen un gran futuro. Pero si se transforma en un actor más del mercado, el futuro depende de muchas variables y no se puede esconder el riesgo de que la fagociten las grandes empresas. Pueden durar si son capaces de integrarse lo más que puedan en el territorio, ser un actor del desarrollo local y no del mercado, diversificando servicios y no sólo producción, pudiendo leer el mundo y abrirse, dando respuestas que sean diferentes en esta ósmosis continua entre territorio y empresa”, finalizó.

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

Papa base

Mil mates, por Fernando Callero

La pasta es la sustancia perfecta, porque como el dinero, no significa nada. La salsa es todo en los fideos, el relleno es todo en las tartas. El hambre es la mejor salsa. Cervantes. La pasta, discreto pan que aprieta el estómago e irriga glucosa al cerebro, es la pasta base. Azúcar.
Los españoles le llaman al dinero “la pasta”.
Pienso en el maná de los hebreos en el desierto y me imagino una condensación de motas de cereal cristalizadas por la helada nocturna. Un pan en polvo aventado como el plumón de los panaderos. Pienso en la sustancia sutil del prana, hecha de gases, el oro del sol y la plata nocturna oreándolo en la fragua común de la intemperie.
La olla o el caldero es la única imagen de cultura en el I Ching, todas las demás son cielo, montaña, lago. La pasta es la base del libro: celulosa.
Los átomos e inferiores notaciones de los elementales físicos, los fractales, la contundente fantasía de las sociedades psíquicas, onda, aureola o aura, l’aura no está. La proyección trascendente de la energía, los patrones musicales, la eufo y la caco fonía, las consonantes líquidas griegas, la pasta intangible que da forma al pastel, cuya mitad o más de golosina es la alegría. El paladar como el cielo de la boca para los fenicios, el cerco de los dientes que aprieta una expresión erótica, corazón de melón, pechos de miel, boca de frambuesa, copo de azúcar.
La pasta que anima a Holly Golightly en Desayuno en Tiffany’s, el viejo escritor, la base del amor. La humillación: lo que se manifiesta al ras del suelo.

La papa base.
De la poesía de Irlanda.
El hambre.
El noise de Flaming lips el noise
de Sonic Youth
el Ruido Blanco de Soda.
Las relaciones peligrosas.
“El pan nuestro” de Pedroni.

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.

Una de Unamuno

Variopinta, por Federico Coutaz

Es 12 de octubre de 1936, en la Universidad de Salamanca se festeja el Día de la Raza. Pocos meses antes, el ejército y el clero derrocaron un gobierno de izquierda legítimamente constituido. La  Guerra Civil acaba de comenzar.
El principal orador del acto y uno de los protagonistas de esta historia es general y se llama José Millán Astray, héroe del franquismo. Su cuerpo es un compendio de mutilaciones, prueba de temeridad.  Le falta un brazo, su única mano tiene los dedos mullidos, una de sus piernas está maltrecha y un parche le tapa el hueco del ojo que perdió pero no el faltante de carne en el maxilar y la mejilla izquierda.  Se le atribuye haber inventado el infeliz  “Viva la muerte”.  Fundó la sanguinaria Legión Española, célebre por su ensañamiento con las poblaciones civiles. También es conocido por llamar, desde radio Sevilla, a violar mujeres republicanas para que sepan lo que es un hombre. Su esposa juró castidad eterna, se lo comunicó luego de la boda y tuvieron una relación fraternal.
Durante la ceremonia, en los distintos discursos se insulta a Cataluña y al país Vasco, cánceres que Franco sabrá exterminar “cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos”. Millan Astray celebra cada intervención gritando loas por España y vivas a la muerte.
El otro protagonista es Miguel de Unamuno, quien apoyó el golpe militar. Unamuno es el mayor intelectual de España. Es rector de esa universidad y nació en Bilbao. Luego de escuchar las arengas, se levanta lentamente (es un hombre grande) y comienza a hablar. Dice que siente repugnancia por esa consigna necrófila y privada de sentido, le recuerda a Millan Astray su condición de inválido, aclarando que no es descortés decirlo y que Cervantes también lo era. Agrega que un inválido, sin la integridad espiritual de Cervantes, no debe dirigir un ejército, porque lo más probable es que encuentre alivio viendo multiplicarse los mutilados a su alrededor y a España ya no le faltan mutilados. Dice también que sin duda van a vencer porque tienen más fuerza que la necesaria, pero que nunca van a convencer, porque no tienen razón ni derecho.
Guardo para el final las primeras palabras de Unamuno cuando se levantó: “Hay momentos en los que callar equivale a mentir”. (Recordé muchas veces esa frase en estos días de mutilados y muertos).
Miguel de Unamuno, luego del episodio, fue arrestado en su domicilio. Murió de tristeza dos meses después.

En Pausa #138, miércoles 30 de julio de 2014. Conseguilo en estos kioscos.