viernes, 17 de mayo de 2013

Mi primer deseo (Qué hacer conmigo después de muerto)


Por Licenciado Ramiro

Hace poco fui protagonista de una situación muy violenta de la que no voy a hablar en detalles para no terminar convirtiéndome en el vecino indignado ventrílocuo del enano fascista que todos llevamos adentro. Pero sí voy a decir que el hecho derivó en desenlaces hipotéticos que, entre otras cosas, podrían haber culminado en mi propia muerte.
Sí, yo muerto… Y ahí fue cuando me di cuenta de que aún no escribí mi testamento y que si me muero, ¡nadie sabe lo que hay que hacer conmigo después de muerto! Esto segundo es lo más importante. Por lo tanto, he decidido aprovechar esta columna para hacer público un instructivo de cómo proceder con mi cadáver los días siguientes a mi deceso… O sea, cuando yo sea un occiso (siempre quise usar esa palabra).
Para empezar, debo aclarar que tengo esperanzas de que este procedimiento tenga que esperar mucho tiempo para ser llevado a cabo. Dicho esto, paso a decir que es primordial, para que mi descanso eterno sea en paz, no tener velatorio. En caso de desobediencia indebida, acá van algunas imposiciones: primero, no voy a tolerar verme en una de esas empresas que lucran con el sentimiento de la gente. Es decir, verme en una sala de velatorios con un Cristo de neón sobre mi cuerpo, el cajón haciendo malabarismo arriba de dos fierros y los presentes tomándome café en la cara sin convidarme. Segundo, que tan cursi y lacrimógeno ritual sea en mi casa, y yo sentado en una silla del comedor, cruzado de piernas, una mano en posición de saludo (para retribuir el saludo a quienes vayan a despedirme), una sonrisa en la boca y los ojos abiertos mirando hacia la puerta de entrada. El detalle de los ojos abiertos tiene su explicación en el hecho de que quiero ver quiénes son los que vinieron a saludarme, mientras que la sonrisa es para recibir bien a los que esperaba asistan y para reírme de los falsos que no esperaba y que, seguramente, están sufriendo en tan incómoda situación.
Con este tipo de artefacto mantendremos recto al Licenciado

Con respecto a la vestimenta, lo único que exijo es tener puesta la remera del equipo de fútbol del cual soy simpatizante, y con la que tantos buenos y malos momentos pasé; en definitiva, me acompañó casi la totalidad de mi vida. Si me muriera en verano, con una bermuda y ojotas es suficiente. Si es invierno, por favor, abríguenme con una bufanda: siempre me entra frío por el cogote.
Es fundamental tener el mate al lado mío: ¿quién no me va a aceptar un mate el día de mi velorio, siendo este el más obvio símbolo de amistad entre los argentinos? Pido disculpas anticipadas por mi falta de cordialidad, pero, por razones obvias, deberán cebarse ustedes mismos. ¡Ah! El que quiera dulce se trae su propio mate; el mío no se contamina.
También quiero música (no sé cuales serán mis gustos musicales a la hora de mi de desaparición física, pero desde ya que no pueden faltar Divididos, The Beatles, Red Hot Chili Peppers, el Disco de El Chavo del 8, algo de Sabina, el primer cassette de Loco Mía, el demo de Clericó con Cola –el que tiene los coros de Miguel “Conejito” Alejandro– y Alcides entre los intérpretes).

¡No lo dejes ir, no lo dejes ir!

Desde el lugar donde perecí, si se prosiguió con mi voluntad de no tener velatorio, deseo ser trasladado directamente a cremación. Si tengo la mala suerte de morir a la noche, un fin de semana o un día feriado, que es cuando los hornos están cerrados, les pido perdón por haberles arruinado sus momentos libres de la semana. Pero bueno, los bienaventurados que estén con mi cuerpo en ese momento sabrán dónde tenerme hasta el momento de la cremación. Un consejo: manténganme a bajas temperaturas (una heladera, un freezer, etc.) para beneficio de ambas partes. Por lo que a mí me toca para no pudrirme muy rápido, y en lo que respecta a ustedes para no tener que soportar los malos olores que saldrán de mí.
Una vez convertido en cenizas y pequeñas partículas de tejido óseo, estos son los lugares que elegí para seguir, en cierta forma, observando el paso de los días: el club Jorge Newbery de la ciudad de Gálvez, la cancha de mi equipo de fútbol, Island VIP (allí di mi primer beso), la Facultad de Ciencias de la Educación (en Paraná), Gualeguaychú (pero fuera del corsódromo) y la ciudad de Lérida en España, que es donde viven mis familiares ibéricos y a quienes les debo mi uniceja. Una aclaración: cuando me lleven a España, explíquenles a los familiares quién soy porque sino no van a querer saber nada con tener un muerto en su casa.

Island, donde el Licenciado conoció el amor

Y ahora presten mucha atención. Es necesario que sobren un poco de cenizas y explico por qué. Todos los que hayan derramado una lágrima por mi muerte tendrán que ingerir un poco de mis restos sin importar la vía (oral, sanguínea, nasal o anal). La explicación de esto es sencilla: quiero que mis seres más cercanos me lleven, literalmente, bien dentro suyo. Para los que se nieguen a tal acto les quiero decir dos cosas: si se sintieron conmovidos por la noticia de mi fallecimiento, no veo el inconveniente en hacerlo, y más sabiendo que es mi última voluntad mortal; y si, luego de haber leído esto, siguen sin cumplir mi deseo, habré de colocarles una maldición sobre sus vidas, lo cual puede resultar nefasto para ustedes (ya se conocen mis virtudes “maldecidoras” infalibles): mala suerte para aquellos desobedientes durante el resto de sus vidas. Además no los voy a dejar tranquilos ni por las noches cuando duerman, ya que mi espíritu deambulará por sus hogares hasta que cumplan con este, mi primer deseo como muerto.
Por último, pero no por eso menos importante, no me olviden. Sin más, espero volver a verlos (a algunos, a otros no).

Publicado en Pausa #113, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.

jueves, 16 de mayo de 2013

Cinco lectores opinan sobre los cinco años de Pausa

“El único periódico en papel con agenda propia y con vocación periodística que hoy tiene la capital de la provincia”. Guillermo Acrich, periodista, secretario adjunto de la Asociación de Prensa de Santa Fe.

El 16 de mayo de 2008 salió a la calle la primera edición de Pausa. Hoy, a cinco años de aquel día, queremos compartir con ustedes las palabras de algunos lectores del periódico:

“¿Es factible que en una ciudad mediana con perfil relativamente conservador se organice un grupo de comunicadores jóvenes para producir un periódico que recorre realidades diversas, escucha y dialoga con minorías, incursiona en geografías no abordadas por la prensa tradicional? Jugoso núcleo inicial de la cuestión, con respuesta certeramente afirmativa”. Alicia Talsky, directora del Museo Histórico Provincial.

“Hazaña para un lugar como esta ciudad, bendita ciudad, siempre con su santa fe; ciudad trabajada por décadas por la máquina El Litoral, siempre esforzándose por achatar, uniformar a la derecha, olvidar a los mejores y promover a los peores. (...) Así que lograr que una voz joven, potente, crítica, haya creado la necesidad de ser escuchada durante este tiempo: es una acción o hecho ilustre, hermoso, señalado y heroico”. Mari Hechim, licenciada en Letras y docente de la UNL.

“Hemos sido tan entrenados para consumir vulgaridades, se nos ha ofendido tanto la inteligencia e insultado nuestra sensibilidad a un punto tal… que solemos aceptar con mansedumbre se califique como periodismo aquello que nos debiera rebelar. Dijo Camus que el deber de un intelectual es negarse a mentir respecto de lo que uno sabe y resistirse a la opresión; y todo aquel que haya desarrollado el periodismo sabe que esta es una verdad que el oficio nos obliga a transitar”. Claudio Chiuchquievich, periodista y escritor.

“La novedad tiene que ver con posicionarse, con hablar desde un lugar, y el plus es elegir hablar desde el lugar menos cómodo, menos visible. El periódico Pausa se posiciona sin perder de vista la otredad”. Hilda Cardozo, docente y directora de la escuela San Lorenzo.

“Pudieron recuperar algunos géneros –como el fotoperiodismo– que la prensa gráfica hace años dejó de lado para llenar más páginas con policiales escabrosos, noticias del cholulaje y algún que otro culo bonito. Respetaron el buen oficio de dar contenido a sus notas antes que dar lugar a las tretas culturales que imponen notas a medida de las necesidades morbo-editoriales. Un gran logro de todos”. Guillermo Acrich.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Salió Pausa #113

Desde hoy y hasta el miércoles 29 de mayo se puede conseguir en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé, a solo 6 pesos, la edición #113 de Pausa, el periódico quincenal de Santa Fe.

En esta edición el tema de tapa son los avances en la creación de aulas radiales para que funcionen carreras terciarias en el norte de la ciudad, una medida que beneficiaría a cien mil personas de 20 barrios. La comunidad educativa pide que los compromisos se hagan por escrito.

También en este número: Plantarse contra el narcotráfico. Santa Fe adhirió a la Marcha Mundial de la Marihuana. “Queremos cambiar la ley porque no queremos más jóvenes presos por consumir. Despenalizar el consumo es combatir el narcotráfico”, son los principales argumentos de la movida. El constitucionalista Domingo Rondina opina que la provincia debería tomar medidas “que alienten a la gente al desarrollo del autocultivo”.

Además:
- ¿De qué nos reímos? El sketch de Francella, “La nena”, dispara reflexiones sobre el humor y la moral.
- Trabajosos armados de cara a octubre. Cómo preparan las fuerzas políticas de la provincia las listas para las elecciones locales y nacionales.
- La selección de los jueces también se debate en Santa Fe.
- Los preparativos para los 60 años del Cine Club.
Infusión Kamachuí presentó su segundo trabajo en el Teatro Municipal.
- A 35 años de la muerte de Dante Panzeri, un homenaje al gran periodista deportivo.
- Reflexiones de Juan Carlos Volnovich sobre las nuevas masculinidades.

Y, como siempre, noticias, humor, reseñas de libros y una variada agenda cultural.

Para suscribirte y recibir el periódico en tu domicilio (Santa Fe y Santo Tomé), mandanos tus datos a pausadigital@gmail.com

Pausa #112 completo en pdf

El archivo completo en pdf de Pausa #112, si hacés click más abajo o si no acá.

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martes, 14 de mayo de 2013

A nuestros suscriptores


Este año se han producido dos cambios en la distribución del periódico, que les queremos comentar para que nuestro trabajo honre la elección que ustedes han hecho por estas páginas.

Desde marzo, Pausa llega a su casa a través de nuestros repartidores, pero la cobranza está siendo llevada adelante por un cobrador destinado a tal efecto, quien se presenta como integrante de Pausa y quien extenderá, a partir de este mes, un recibo con sello del periódico.

También, como resultado del notable aumento en la cantidad de suscriptores, a veces se producen demoras. Por ello les pedimos que, en caso de que se retrase de más la llegada de la edición, den aviso inmediato a través del correo electrónico (pausadigital@gmail.com) o por medio de un mensaje en nuestro muro de Facebook.

sábado, 11 de mayo de 2013

Mundo de canciones

Loli Molina trajo su suave voz pop a Santa Fe y nos contó sobre sus proyectos.

La suave voz de Loli Molina se impone en la quietud de la sala. Casi como susurrando, y acompañada por su guitarra, desgrana historias de desamor y búsqueda. Cultora de una propuesta que se mueve entre las sonoridades acústicas y un pop delicado, Loli tiene 26 años, dos discos y un premio MTV. El 13 de abril, frente a un público escaso pero fiel, se presentó en LOA Espacio Proarte. Aprovechando su visita, dialogamos con ella sobre su ascendente carrera y sus producciones.

Los inicios
La veta compositora de Loli no fue lo primero en asomar en su vida artística. Desde chica, mostraba sensibilidad hacia el mundo musical. Pero, como ella misma define “estaba más abocada a todo lo que tenía que ver con la interpretación. Era lo que más estaba trabajando, estudiando distintas obras para poder ejecutarlas bien. Me faltaba la parte creativa. Por otro lado, siempre escribí poesías y cuentos. Y veía a la canción como un mundo perfecto donde se juntaba todo. No lo sabía, pero suponía que era así. Entonces me parecía muy extraño juntar palabras y música para que algo sucediera”.

Juana, la madrina musical
Como tantos artistas de la era digital, Loli dio a conocer sus primeros temas a través de la web. Myspace fue la plataforma elegida para colgar su dulce versión de “Karma Chamaleon” de Culture Club. Allí, y como tantos otros, la escuchó el reconocido multiinstrumentista Alejandro Franov. Y se le ocurrió enseñarle el tema a Juana Molina, que se encontraba buscando songwriters para su ciclo “Nuevos Aires Folk 2007”.
Ambas Molina (que no poseen relación de parentesco) terminaron compartiendo la tercera y última fecha. Mirando hacia atrás, Loli recuerda que “ese show fue el inicio público de mi carrera, que no existía hasta ese día. Fue la excusa para armar un grupo y tocar mis canciones por primera vez. Y estuvo buenísimo que se haya dado así”, cerró.

Disco y premio
Ese impulso y la aparición del productor Nico Cota, le abrieron la puerta que le permitió grabar en el 2008 Los senderos amarillos y editarlo a través de la multinacional Sony. Y como si esto fuera poco, el año siguiente le llegó la distinción a Mejor artista nuevo, entregada por MTV Latinoamérica.
Molina comenta que “hacer el primer disco fue una experiencia muy linda. Era ir al estudio y aprender algo nuevo todos los días. Por otro lado, estaba muy bien acompañada, humana y musicalmente”. Sobre el premio, opina que no tuvo una significación especial. Aunque reflexiona que “uno lo puede tomar como una mini-guía que te dice ‘vas bien, hay un reconocimiento a lo que haces’. Pero fue una sorpresa, no lo esperaba”.
Ya asentada en la industria musical, en el 2011 vio la luz su segundo álbum, Sí o no. Apostando a una búsqueda más ecléctica, incorporó elementos pop y electrónicos. Nuevamente, estuvo acompañada de hermanos mayores que enriquecieron su propuesta, desde el productor Tweety González (realizador de El amor después del amor de Fito Páez, entre otros éxitos) hasta los invitados Javier Malosetti y Kevin Johansen.
Se trató de un recorrido nuevo, en el que se animó al bajo, la batería y el piano. Repasando esas jornadas en el estudio, Loli cuenta que “lo diferente estuvo dado por llegar con una práctica previa. Tweety es otro tipo de productor y me encontró en otro momento. Me hizo trabajar muchísimo y tocar varios instrumentos. Fue un proceso muy exigido, pero a la vez crecí bastante”. Sobre las participaciones estelares, afirma que “lo de Kevin fue un super lujo. Se nos ocurrió que podía estar bueno que formara parte y él aceptó. Con respecto a Javier, es una constante en mi música. Antes que nada es mi amigo y una persona que me inspira. Siempre voy a querer que esté presente”.

Versiones
En la discografía de Molina nunca han faltado los covers. Comenzando con el propulsor “Karma Chameleon”, no ha dejado de apropiarse de creaciones ajenas. En Youtube se la puede ver interpretando un repertorio mutante, que abarca “Fuego de noche, nieve de día” de Ricky Martin, “Amores como el nuestro” de Los Charros y “Casas marcadas” de Spinetta.  Si o no incluye “Mandolin”, un homenaje al desaparecido músico charrúa Gustavo Pena, mejor conocido como El Príncipe. Indagando en el por qué de esta elección, Loli expresa que “venía escuchando música uruguaya: El Príncipe, Fernando Cabrera, Eduardo Mateo. En ese momento estaba muy copada con esos cantautores. Un día, en medio de un desvelo nocturno, se me ocurrió hacer una versión de ese tema. Quería sacarlo de ese lugar de fogón hippie al que terminan yendo todos sus covers. Aunque ese es el toque que Gustavo le daba a través de la mandolina. Entonces dije: ‘a ver qué pasa si  probamos con algo más rockero’. Esa canción tiene una oscuridad y una intensidad propias de su autor. Era un ser profundo y extraño. Para mí siempre es un honor tocarla, lo hago con mucha alegría y respeto”.

Nueva etapa
Fijando la vista en el horizonte, Loli reflexiona sobre sus próximos pasos artísticos, continuamente vinculados a su desarrollo personal: “crecí mucho en estos años. Empecé de muy chica, a los 19. Ahora me encuentro más plantada. Sé donde estoy y qué es lo que quiero. Todas las experiencias que tuve fueron buenas, en el sentido de que me sirvieron para aprender. Siento que mi próximo disco va a marcar una nueva etapa de mi vida”.

Publicada en Pausa #112, miércoles 24 de abril de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Para mantener viva la memoria




Varias han sido las realizaciones con las que los santafesinos aportamos a la formación de una memoria colectiva sobre los hechos de 2003. Constituyen fuentes imprescindibles para conocer qué y por qué pasó lo que pasó. También, hay una profusa producción académica de tesis, artículos para revistas de divulgación científica y para congresos. Rescataremos algunas de estas obras. La lista es incompleta, las omisiones se dan por nuestro desconocimiento.

Audiovisuales
La lección del Salado son cuatro horas que sintetizan las miles de horas de rodaje para los noticieros de Cable & Diario. Gracias a este documental se obtuvo la icónica imagen de “Los inundadores” y una declaración de Carlos Reutemann en la que avisa, el 26 de abril, que los barrios del oeste se iban a inundar. Es el archivo visual más completo sobre el 2003.



El trompo es un cortometraje que participó de las instancias finales del concurso Telefé Cortos y que reseña la historia de un niño inundado y sus trompos, aguantando en un centro de evacuados por el cariño de su viejo. Posee el rasgo distintivo de la sensibilidad estética del equipo hoy formado por Gastón Del Porto, Alejandro Carreras y Juan Pablo Arroyo.



También hay documentales como el realizado por el equipo rosarino de La Conjura TV, que aportaron mucho rodaje material de propio, o Inundaciones, de lo que fue la productora local Matecosido.



O Gente Sola, de Canoa ONG.



Radio
La única AM que transmitió durante toda la inundación, LT10, produjo un CD con fragmentos de la programación emitida en abril y mayo de 2003: La inundación. Voces de una tragedia. También está Postales de Santa Fe, un CD doble producido por la Universidad Nacional de Entre Ríos en el que se recopilan entrevistas a afectados por el Salado.

Gráfica
Quizá la obra más documentada, legible y bien estructurada sobre los diferentes aspectos de 2003 sea Agua de nadie, de Fernando Pais. Recopila, con orden y rigor, archivo periodístico, información sobre la causa judicial e investigación.



En otro registro, Contar la inundación compila una vasta cantidad de testimonios de afectados directos por el Salado. Estudiantes de la UNL, bajo la coordinación de las profesoras María Angélica Hechim y Adriana Falchini, realizaron entrevistas a poco de que el agua bajase, por lo que los registros son muy vívidos. Ambos libros son de Ediciones UNL.
Desde una perspectiva militante, y con un imprescindible CD que incluye casi toda la documentación original de la causa judicial, Jorge Castro publicó por vía independiente Verdades locas contra mentiras impunes. La obra se destaca por exponer información “desde adentro” y por la lectura política de las razones por las cuales se perpetúa la impunidad. En los próximos días se espera la publicación de A mí nadie me avisó, una edición del Colectivo Editorial 4ojos que transcribe las conferencias realizadas durante abril de 2012 en las facultades de Humanidades, Química e Hídricas. Se destaca el debate generado en Hídricas, en donde por primera vez, tras 9 años, hubo un acto público referido a la inundación.

Web
La información disponible online es abrumadora, por lo que se dará selección a algunos casos puntuales emblemáticos. En primer lugar, en la web del Estado provincial están disponibles para su descarga archivos de la causa penal (informes, pericias, presentaciones y resoluciones judiciales) y de la civil. En segundo lugar, están los sitios web de los periodistas Pablo Benito y Pablo Bosch, tercermundonline y el blog inundacionsantafe2003. Benito era el director de la revista Tercer Mundo al momento en que se publicó la recordada tapa “Reutemann sí lo sabía”: en su sitio están colgados aquellos textos. Por su parte, Bosch trabajaba en aquel entonces para la web datasantafe, en la que publicó un seguimiento pormenorizado de lo sucedido. Su blog recupera esos escritos.

Publicado en Pausa #112, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.