miércoles, 4 de abril de 2012

Clausura “temporal” del basurero

La Municipalidad ordenó a la empresa Mallozzi suspender las tareas de relleno en Playa Norte, donde volcaba residuos sin control. Hay escepticismo en el barrio tras la medida.

Por Ezequiel Nieva

Después de las numerosas denuncias de vecinos y de asociaciones ambientalistas –y tras la intervención de la Defensoría del Pueblo de la provincia–, la Municipalidad decidió clausurar el predio ubicado en Playa Norte que la empresa Mallozzi SA utilizaba como volcadero clandestino de basura “hasta que se ofrezcan garantías de preservación del ambiente”. La medida fue bien recibida entre las organizaciones sociales que trabajan en el barrio, pero de todos modos hay escepticismo. Reclaman “más compromiso” del poder político e información clara sobre el destino final de los terrenos. La resolución de la Secretaría de Control del municipio establece una clausura temporal, lo cual deja abierta la posibilidad de que se retomen por otras vías las tareas iniciadas por los camiones de Mallozzi –que arrojaron desechos sólidos en el humedal para altear esa zona inundable–, un paso necesario para preparar los terrenos para futuros negocios inmobiliarios.
El miércoles 21 de marzo la Municipalidad dispuso la clausura del predio ubicado sobre calle Riobamba, en el barrio Playa Norte, a la vera de la laguna Setúbal. Allí funciona desde hace años y en forma irregular una cava en la cual la firma Mallozzi vuelca basura de todo tipo: residuos sólidos y patológicos, lo que atrae animales –ratas, mosquitos– que ponen en riesgo la salud de los vecinos. El municipio exigió que la empresa revierta la situación. La medida se tomó tras los reiterados reclamos de los vecinos de Playa Norte y Bajo Judiciales. “Esto implica mayor compromiso por parte de las autoridades”, sostuvo Liliana Berraz, presidenta de Manzanas Solidarias, una ONG que trabaja con los vecinos de la zona.

Razones de la clausura
En el expediente municipal hay informes que constatan que la firma Mallozzi realizó tareas de relleno en sectores inundables a la vera de la Setúbal. “Se observan en el lugar la presencia de residuos propios de la construcción, residuos domiciliarios comunes y residuos patológicos tales como jeringas y gran cantidad de pañales geriátricos, que habitualmente son quemados”, dice el expediente de la Secretaría de Control. Señala “la existencia de gran cantidad de malezas, escombros, minibasurales y falta de limpieza en general”. El volcadero “carece de cercado perimetral, permitiendo que personas ingresen a realizar una recuperación informal de los residuos”.
Por esas irregularidades el municipio intimó a la empresa, que se comprometió a realizar los trabajos necesarios para la regularizar la situación: construir un cerco perimetral y limpiar el predio. “Hasta el momento no se ha verificado el cumplimiento de las normas apuntadas”, sigue el informe de la Secretaría de Control.
El predio se encuentra alcanzado por las restricciones establecidas en la ley provincial 11.730 que regula el “uso de bienes situados en áreas inundables”, a la que adhirió la Municipalidad mediante la ordenanza 10.612. La norma prevé “fortalecer el libre escurrimiento de las aguas, pudiendo demoler las obras construidas en violación a las disposiciones de esta ley”.
El 17 de enero se notificó a la empresa que debía suspender el arrojo de escombros, basura y demás materiales en el predio de Playa Norte. En los días siguientes se comprobó que el lugar seguía en las mismas condiciones y se constató el ingreso de camiones contenedores cargados de basura. El expediente incluye además informes técnicos de las secretarías de Ambiente, Control y Planeamiento Urbano del municipio, que dan cuenta del impacto del volcadero sobre el ambiente y la salud pública. Por ello, la Municipalidad ordenó la clausura del predio hasta que haya “garantías de que se realizarán trabajos para el cambio de la situación”.

Leyes a medida
Entre las normas incumplidas aparece la resolución 13.793, aprobada por el Concejo el 4 de marzo de 2011, que dispone que la Municipalidad debía limpiar el predio de Playa Norte donde Mallozzi descargaba residuos sólidos, sin habilitación o control. También el decreto municipal 1.117, firmado en 2008 por el entonces intendente Mario Barletta, que establece un puesto de control en calle Riobamba, a la altura del 8900, con el propósito de evitar el depósito residuos, escombros u otros desechos.
Esa normativa quedó en segundo plano cuando, en 2010, se aprobó el Plan de Ordenamiento Urbano, que prevé para la zona viviendas de dos pisos y habilitación para la construcción de torres. Ya en 2009 hubo encuentros entre el ex intendente, su secretario de Obras Públicas Roberto Porta y miembros de la Cámara Argentina de la Construcción para analizar la “propuesta urbanística de viviendas en relación con la costa”.
En noviembre de 2009, el diario El Litoral anunció el inicio del alteo de los terrenos para construcción de caletas náuticas, un proyecto para el que se prevé endeudamiento internacional y que es complementario del plan de urbanización que promueven constructoras e inmobiliarias. Para ello, antes, se deberá desalojar a las familias que viven en Playa Norte y Bajo Judiciales, algunas desde hace tres décadas. El primer movimiento del municipio fue a fines de 2010, cuando trasladó a 20 de las 250 familias a un predio conocido como Los Quinchitos, donde fueron ubicados en módulos de 17 metros cuadrados con paredes de durlock y sin servicios básicos.
A fines de 2011, la Legislatura allanó el camino. En la última sesión del período ordinario, el 30 de noviembre, el Senado y la Cámara de Diputados convirtieron en ley un proyecto de diputados radicales por el cual se declara de interés general y sujeta a expropiación una fracción de la denominada Estanzuela Echagüe, destinada a “la construcción de un plan de viviendas”: Los Quinchitos.
En el Senado, los voceros de la UCR esgrimieron una nota remitida por el entonces presidente del Concejo –el intendente José Corral– en la que da cuenta del plan oficial, afirma que le dará continuidad y asegura que ya cuenta con financiamiento para avanzar en la construcción –o en la refacción– de las viviendas de Los Quinchitos.
El arquitecto Guillermo Marzioni, coordinador de Infraestructura y Equipamiento Comunitario para el Hábitat –dependiente de la Jefatura de Gabinete de la Nación–, le había remitido una nota al senador Rubén Pirola –presidente de la Comisión de Obras Públicas– en la que sugería dar marcha atrás con el proyecto y avanzar en otro similar pero para que se regularicen a favor de sus habitantes las tierras que actualmente ocupan, no las de la Estanzuela del General Echagüe. El Senado obvió el pedido y convalidó –con el aval del socialismo y del PJ– el proyecto original.

El valor de la participación
En la ONG Manzanas Solidarias la noticia de la clausura fue recibida “con aprobación” pero también “con cierto escepticismo”. Liliana Berraz sostuvo: “Han sido tantas las intervenciones a través de ordenanzas, decretos y resoluciones de parte del Estado municipal, ya sea a través del Ejecutivo o del Concejo, y nadie las hizo cumplir. Hay tantas notas y expedientes generados por vecinos y organizaciones sociales que nunca fueron contestados, que pasaron de dirección en dirección y se perdieron. Hasta la intervención de la Defensoría de Pueblo pasó a engrosar un expediente. Ahora, al hacerse tan público el caso, implica mayor compromiso por parte de las autoridades”.
La presidenta de Manzanas Solidarias valoró la participación y el compromiso de los vecinos de la zona. “Han tomado mucha conciencia sobre los peligros del basural, han investigado por internet, han hecho videos que subieron a sus blogs. Tomaron conciencia de lo que significa la destrucción de este ecosistema. En general todos los vecinos humildes de Playa Norte han vislumbrado que el relleno del humedal implica llevar adelante proyectos inmobiliarios en tierras que en el futuro tendrán alto valor, proyectos en los que ellos estarán excluidos”.
—¿Cuáles son los temas pendientes en Playa Norte y Bajo Judiciales?
—Pasan por el derecho al hábitat, a que puedan tener su lugar en el mundo: un lugar que hace 30 años nadie había descubierto, ahora está bajo los ojos ambiciosos de inmobiliarias, empresas y funcionarios que ven en la tierra sólo una mercancía. Eso los pone en situación de ser relocalizados, bajo la hipocresía de argumentar que es para darles una mejor calidad de vida ya que viven en un reservorio. Sin embargo, ese reservorio aparece en el plan urbano como zona residencial 4: se pueden construir casas con parques y torres. Adiós Costanera; la visual de la laguna, va a ser para unos pocos.

Área protegida
La diputada Silvia De Césaris (PJ), presentó un proyecto para que se elabore un “plan sustentable para la preservación, conservación, mejoramiento y recuperación del humedal de la laguna Setúbal” ubicado en Playa Norte. “Es un importante reducto de diversidad biológica y un reservorio natural de aguas pluviales provenientes del barrio Guadalupe”, argumentó. “La zona está siendo rellenada a la vista de todos. Ni las ordenanzas ni las resoluciones impidieron que se siga con esa situación. Por eso sería importante incorporar el humedal de la laguna Setúbal en el Sistema de Áreas Naturales Protegidas”, reclamó.

Publicada en Pausa #90, miércoles 28 de marzo de 2012

martes, 3 de abril de 2012

Al aire, las voces del barrio

Una mutual de Villa del Parque trabaja en educación y capacitación a la vez que apuesta fuerte por la comunicación con una radio comunitaria.

Por Ileana Manucci

La Asociación Mutual Solidaria Barrial Santafesina nació el año pasado, cuando un grupo de vecinos de Villa del Parque decidió que era hora de tomar el toro por las astas y hacer ellos mismos algo por su barrio, ante la falta de respuesta de aquellas instituciones que deben velar por el bienestar de la comunidad en su conjunto.
Las mutuales son “empresas sociales” sin fines de lucro, prestadoras de servicios, que se sostienen con el aporte de sus asociados. Junto con las cooperativas, son los pilares de la economía solidaria, “una salida colectiva a problemas comunes, una respuesta de muchos a las necesidades del conjunto”, como dice el folleto de presentación de la mutual de Villa del Parque.
“La idea original de la mutual nació hace unos dos años”, cuenta la presidenta de la Comisión Directiva Susana Bravo, “cuando nos reunimos un grupo de vecinos y comenzamos a trabajar de a poco, porque veíamos que el barrio tenía muchas necesidades y que prácticamente no había respuestas, algo que ocurre en toda la zona oeste de la ciudad: son barrios muy abandonados por el Estado. Ahí nos enteramos que desde Nación se estaba apostando por las mutuales barriales y comenzamos a tramitar los papeles, la personería jurídica”. Villa del Parque, a pesar de estar a pocas cuadras del bulevar, no posee los servicios básicos: ni gas natural, ni cloacas, ni cable, ni internet, “hasta las empresas de agua se niegan a traernos un dispenser”, dice indignada Susana. Por muchas de estas necesidades fue que la mutual pasó de ser una posibilidad a una realidad en abril de 2011.
—¿Qué le ofrece la mutual al barrio?
—Nosotros acá tenemos varios talleres, para los cuales convocamos gente que viene gratuitamente a dictarlos. El año pasado tuvimos apoyo escolar, taller de guitarra, de dibujo, asesoramiento jurídico, y ahora estamos viendo de ofrecer gimnasia para adultos, salsa para los más jóvenes, peluquería y capacitaciones en albañilería, pintura, cocina y trabajo con madera, para las que presentamos un proyecto en Desarrollo Social de la Nación, desde donde ya conseguimos cinco microemprendimientos para familias del barrio. Según las necesidades que la gente nos manifiesta, nosotros vamos buscando estos talleres y capacitaciones.
—¿Cómo se financian?
—La mutual la sostenemos con el aporte de los socios, gente que paga esa cuota más para colaborar que por los beneficios directos para ellos; además organizamos venta de comida, empanadas, pollo, de todo. El lugar físico donde funcionamos, acá en Padre Catena 4275, lo alquilamos y el alquiler lo paga un padrino de la mutual. Todo se hace a pulmón, lo único que hemos recibido de la Nación fueron los microemprendimientos, después nosotros subsistimos como podemos. Igual eso nos hace más fuertes y siempre decimos que sin recibir ningún subsidio logramos tener varios talleres y una radio comunitaria. Cuando podamos contar con ayuda del Estado vamos a hacer muchas cosas más.
—¿Cómo surge el proyecto de la radio comunitaria?
—Una compañera nos dijo que tenía los elementos necesarios para armar una radio y los ofreció. Pero nos faltaba la antena, así que empezamos toda una campaña para recibir donaciones y comprarla. La radio fue realmente el boom del barrio, porque en 100 años que tiene Villa del Parque nunca había tenido una radio, fue algo nuevo para toda la gente de acá porque ellos pensaban que la radio era sacar los parlantes y escuchar, esto era distinto. El día que empezamos a transmitir, salimos todos a la calle a avisarles a los vecinos que sintonicen el 88.1 y era una emoción muy grande ver a la gente en la vereda escuchado la radio del barrio.
—La gente logró apropiarse de ese espacio…
—Sí, totalmente. Vamos al almacén o a cualquier negocio de acá y todos nos dicen que la escuchan y les gusta. Hace poco se nos rompió el transmisor y los mismos vecinos venían a decirnos que hagamos ventas de empanada, que ellos nos ayudaban, que la radio tenía que volver rápido. Vemos que a la gente le gusta, que participa de los programas, y ahora también se puede escuchar por internet, entonces llaman de localidades vecinas, mandan mensajes, piden música. A las 21 empieza un programa de música que se ha hecho muy popular y a esa hora todo el barrio está con la radio prendida, esperando que empiece. Además nos escuchan en muchos otros barrios de la zona oeste y hasta se acercan y nos dejan mensajes en papelitos porque no tienen otra forma de comunicarse.
La 88.1, Radio Mutual Solidaria, se escucha en gran parte de la zona oeste y cumple una función importante de cohesión social, hablando en primera persona de los temas que les interesan a sus habitantes. La radio busca captar a los jóvenes del barrio y por eso este año tienen previsto incorporar talleres de locución y producción para darles más herramientas a la hora de estar frente al micrófono o la consola de sonido. Muchos de esos chicos ya trabajan de operadores y reciben una ayuda económica por ello, dinero que sale de la venta de los espacios de la radio. “Estamos apostando fuerte por este proyecto”, dice Susana, “por eso también es que decidimos entrar en la Usina de Medios, porque nos interesa juntarnos con otros medios y compartir información, experiencias. Acá en el barrio sólo entran los grandes medios de la ciudad y la gente los consume poco, no sólo por la cuestión monetaria sino porque nunca hablan de nosotros, de nuestras cosas, de lo que nos pasa. Los barrios del oeste sólo salimos en esos medios cuando pasa algún hecho policial, nada más. Por eso queremos tejer redes con estos otros medios para que traigan otra información; tratar de hablar de lo nuestro, de lo que nos pasa en nuestro día a día”.
La Comisión Directiva a pleno muestra un sentimiento de arraigo al barrio muy fuerte, casi como si fuera un club de fútbol, algo muy pasional. La mutual no sólo brinda talleres y capacitaciones, sino que trata de ocupar a la gente del barrio para los arreglos que pueda necesitar la casa que los aloja, valorizando así su trabajo. “La gente ve que nosotros la remamos, que hacemos cosas, entonces vienen y nos dan una mano, no trabajan gratis pero nos cobran menos. Nosotros ayudamos al vecino a que tenga una changa y el vecino nos ayuda a nosotros. De eso se trata la mutual, de la ayuda mutua y solidaria, ese es su objetivo principal”, concluye Susana.

Publicada en Pausa #90, miércoles 28 de marzo de 2012

lunes, 2 de abril de 2012

La vida después de la guerra

A 30 años de Malvinas, tres excombatientes santafesinos repasan sus experiencias, opinan sobre el conflicto y expresan sus posiciones sobre la actualidad de la política exterior.
Por Gonzalo Andrés

En el Centro de Excombatientes de Malvinas, ubicado en Pedro Vittori al 4200, siempre hay movimientos: se realizan jornadas, encuentros y conmemoraciones. Pero los martes es un día especial, ya que los protagonistas de una de las páginas más dolorosas de nuestra historia se reúnen allí para estrechar sus lazos de solidaridad y compañerismo.
Algunos de ellos fueron entrevistados por Pausa, con motivo de la conmemoración de un nuevo aniversario del conflicto bélico argentino-británico.

Pensar en la patria
Edgardo Giorgi era conscripto cuando se desató la guerra. Realizaba actividades en la Marina. Formó parte del batallón “Apostadero Naval Malvinas”, un destacamento naval en Puerto Argentino. Sus funciones eran diversas: hacer guardias, atender heridos, llevar comida, balas y armas a la primera línea de combate. “Éramos el personal militar dentro de las islas”, resume.

Eduardo Giorgi (Foto: Olivia Gutiérrez)

Al ser consultado sobre las diferencias entre los ejércitos argentino y el inglés, Giorgi afirmó: “La diferencia más notoria entre ellos y nosotros es que, para ellos, las Fuerzas Armadas son hasta el día de hoy un trabajo. Nosotros éramos conscriptos de paso, que pasamos por un instrucción militar en distintas áreas. La mayoría no éramos personal que vivía de las Fuerzas Armadas. Pero las fuerzas militares británicas son como un empleo. Entonces ese tecnicismo, ese profesionalismo, podría haber influido. Pero después, en el tema lucha, sobre todo el Ejército ha hecho un papel demasiado digno, para lo que fue una guerra que no estaba en los planes de nadie”.
Sobre la decisión del entonces presidente de facto Leopoldo Galtieri expresó: “Si vos lo pensás hoy capaz que te querés agarrar la cabeza. Pero en ese momento uno pensaba en la patria, y no importaba quién era el general que te mandaba a una guerra. Nosotros estábamos defiendo un territorio que es nuestro hasta el día de hoy. Entonces dejás de lado si fue una locura o no, si el general fue mesiánico o no. Vos en ese momento estás bajo bandera y a vos lo que te interesa es defender la patria”.

Escapar del hundimiento



Marcelo González  (Foto: Olivia Gutiérrez)

Por su parte, Marcelo González –también conscripto– era artillero en el Crucero General Manuel Belgrano al momento de su hundimiento: “yo relevaba la guardia de un cañón montaje a las 16 horas, justo cuando fue el primer impacto. Gracias a Dios que estaba afuera, que no estaba de guardia. La cantidad de muertos que hubo fue justamente porque estaban adentro”.
“A los pocos minutos fue el segundo impacto. Ahí esperamos la orden del comandante para ir a las balsas. Cada uno tenía numerada una balsa. Te imaginas lo que fue ese momento, se iban todos afuera, todos desesperados. Y una vez que llegamos a la balsa, la tirás al mar y esperas a que se infle. Esos minutos fueron interminables”, agregó conmovido por el recuerdo.
Sin embargo, a pesar de tener tantas memorias y amigos que quedaron allá, él nunca decidió volver a las islas: “Se han hecho viajes a la zona del hundimiento pero no quise ir. Tengo muchos compañeros que han ido a Malvinas, pero yo no. Cada uno lo toma como quiere. A mí me parece que va a ser peor: no quiero remover las heridas. Ya bastante mal la paso cuando llega la época del 2 de abril, que son unos días bastante difíciles de superar”.

“Me enteré por televisión”
Miguel Ángel Gaete era un soldado de carrera en aquel entonces. Tenía 42 años y era suboficial principal. “Yo estaba en el Liceo General Belgrano de nuestra ciudad y el 31 de diciembre de 1981 me sale el pase hacia Comodoro Rivadavia. Allí tuve el cargo de encargado de la compañía Comando de Regimiento. Eran 160 soldados en total”.


Miguel Ángel Gaete (Foto: Olivia Gutiérrez)

Gaete, a pesar de tener un rango mayor en el Ejército, desconocía las decisiones de sus superiores: “Nosotros ignorábamos completamente todo lo que estaba ocurriendo. Inclusive el 2 de abril a las 6 de la mañana, cuando me levanté, prendo la televisión y me encuentro recién ahí con la noticia de que las Fuerzas Armadas habían tomado las islas. Me enteré de la guerra por televisión”.
Enseguida, se refirió a la escasa provisión de alimentos que los soldados recibían: “Llevamos mucha comida: 22 vacas y 50 corderos vivos. Pero muy poca de esa comida se pudo repartir entre los soldados, porque hubo una orden de no entregar carne por diez días a los soldados”.
Gaete estuvo en las islas a lo largo de toda la guerra. Con la avanzada inglesa, cayó prisionero: “El trato de los ingleses fue bueno. Hicieron lo que la Convención dice. Nos revisaron, nos desvistieron y nos trajeron a Argentina”.
La guerra dejó una marca indeleble en su vida: “A mí se me murieron cinco soldados. Dos se murieron de hambre. Yo los enterré y todo”. Además, “yo bajé 21 kilos durante toda la guerra. Cuando mi mujer me vio se quería morir. Estaba irreconocible”, concluyó.

La posguerra
“La posguerra de cada soldado dependió mucho de la contención familiar que tuvo cada uno. Yo tuve la suerte de tener una contención familiar, una contención psicológica por cuenta propia. No se hizo cargo de la contención psicológica la fuerza a la que yo pertenecía en ese momento. Es más, hubo un plan de desmalvinización, nos ‘escondían’. Yo tuve la suerte de que por mi forma de ser me pude reinsertar en la sociedad y armé mi familia. Pero lamentablemente hay algunos compañeros que no corrieron la misma suerte que yo. Y ellos son los que merecen todo tipo de atención”, recordó Giorgi.
En el mismo sentido, González dijo: “Algunos excombatientes comenzaron a juntarse apenas se terminó la guerra. Pero no tenían demasiada fuerza. Pasaron unos años hasta que se formó una buena comisión, con un estatuto y todo legal. Y recién ahí comenzamos a tener aparición, pero tampoco te daban mucho cartel, mucha cámara”. Asimismo, se lamenta de que la asistencia psicológica por parte del Estado no se hubiera hecho cuando apenas regresaron: “Eso es una cosa que ya a esta altura no la podés remediar”.
Con respecto a su situación actual, González agregó: “Nos sentimos más reconocidos. La magnitud del cambio ha sido notable. Pero pasaron 30 años, si a esta altura no tenemos un reconocimiento… Todo lo que se logró fue por el esfuerzo nuestro, porque nadie te va a dar nada”.

Vía diplomática
Finalmente los entrevistados se refirieron a la situación actual del conflicto: “Me parece que esto es una cortina de humo para tapar otras cosas que el gobierno está haciendo o está por hacer. Igual, está bueno porque va a hacer que la gente nos recuerde, que nos tengan en cuenta. Pero yo estoy tan descreído de la política en estos momentos, que no creo que sea sincero lo que está haciendo la presidenta” expresó González.
En un tono un poco más optimista, Giorgi declaró: “Realmente el reclamo por vía diplomática me parece correcto. Esa es la única vía que tenemos: que a nadie se le ocurra volver armados a las islas. Quiero que la lucha sea intensiva para recuperarlas. Yo soy un convencido de que las vamos a recuperar. La postura inglesa se va a ir desvaneciendo con el correr de los años, sobre todo por el problema económico global que sufre el mundo. En algún momento no las van a poder sostener más. Pero como todo, va a llevar su tiempo, va a costar”.
“Espero que no quede en un hecho político y nada más. Que sea en honor a los compañeros que no volvieron, a los que están allá y a nosotros, que estamos, vivimos, y que tenemos la posibilidad de luchar por esta causa tan noble que es Malvinas”, finalizó.

Sus actividades
El Centro de Exsoldados Combatientes de Malvinas de Santa Fe se integró apenas terminada la guerra. Allí se brindan charlas orientadas, principalmente, a establecimientos educativos. Actualmente están trabajando en la concreción de una sala de exposición de elementos malvineros. Y además tienen un premiado programa radial: “Soberanía nacional”, que se emite desde hace siete años por LT9 AM 1150 los domingos a las 22:30.






Publicada en Pausa #90, miércoles 28 de marzo de 2012

sábado, 31 de marzo de 2012

Ninguna mujer nace para puta

La militante Sonia Sánchez estuvo en Santa Fe para apoyar la lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual y el abuso infantil.
Por Marcela Perticarari

Un día después de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, la Asociación Civil Generar y la Red Infancia Robada organizaron la conferencia “Abolicionismo, esclavitud sexual y violencia de género”. Allí disertaron Marta Fontenla, integrante de la campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución” y Wanda Candal, secretaria de Trata y Drogas de la Sedronar. No obstante, todas las miradas del auditorio, lleno hasta el último rincón, se posaron sobre una mujer que vomita sus verdades mirando a los ojos y denunciando, ahora sin miedos. Ella es Sonia Sánchez, un ícono en la lucha contra la explotación sexual y la trata de personas, quien durante el encuentro realizó la presentación del libro de su autoría titulado Ninguna mujer nace para puta.

Las múltiples identidades
“Puta, prostituta, trabajadora sexual, dama de compañía, trola o meretriz no son solo adjetivos. Es una acción directa, violenta, sobre cuerpos de mujeres jóvenes, adultas, discapacitadas o embarazadas. Para mí la prostitución no es trabajo, es la violación de los derechos económicos, culturales, sociales, políticos y civiles. Me pregunté qué es una puta cuando comencé a decir basta a esta violación sistemática sobre mi cuerpo y sobre mi subjetividad”, arrancó Sonia Sánchez. Su historia es dura, y duele saber que hay miles similares a la suya: cuando tenía 17 años viajó desde Villa Ángela (Chaco) hacia Buenos Aires para emplearse como doméstica. Luego de haber sido despedida, fue explotada sexualmente durante seis años.
“Desde el momento en que me encerraron en un burdel, que me pararon en una esquina, comenzó otra identidad, tan violenta que debí maquillarme para poder sobrevivir, porque en la prostitución no se vive”, disparó. Su labor militante comenzó a hacerse visible en 1999, cuando integró la comisión directiva de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR). En 2006 viajó a La Paz (Bolivia) para acompañar la muestra de arte Ninguna mujer nace para puta. Con ese mismo nombre, en 2007 publicó un libro junto a la boliviana María Galindo, autodefinida como “grafitera, feminista, lesbiana y terca convencida de que las alianzas prohibidas e insólitas son las únicas que nos enriquecen”.
Durante la presentación de su libro en Santa Fe, la militante habló del “Estado proxeneta” al recordar “que hemos llegado a repartir 7 mil preservativos por mes bajo los programas oficiales de prevención de VIH; y cuando el Estado te los da, te dice ‘seguí siendo puta’. Yo no quiero preservativos, yo quiero trabajo y educación”, clamó.
Sonia Sánchez tampoco guarda buenos recuerdos de su paso por la CTA. “Discutía en una mesa gigante acerca de si la prostitución era trabajo o no”, señaló. Pero las cosas no fueron como esperaba y un grupo numeroso de mujeres en situación de prostitución dieron el portazo de la central obrera. De todos modos, miembros de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina sigue afiliado a la CTA desde 1995.
“Le dije a Víctor De Gennaro que iba a discutir con él de prostituyente a puta, porque es violento que quieran imponernos una identidad. Después de irnos, empezamos a preguntarnos qué somos y alquilé la identidad de mujer en situación de prostitución, pero me seguía haciendo ruido, no tenía construcción como persona desde esa identidad. Por acción u omisión, todos son cómplices de que la puta siga parada en la esquina. Cada vez que se habla del tema, siempre se hace foco en la puta y no en el prostituyente, a quien nosotras sentimos como torturador. Cuestiono a toda persona que diga que la prostitución es un trabajo”, señaló.
“Yo veo a las prostitutas de 60 años muriendo de VIH en Buenos Aires y no hay un programa del Estado que te diga ‘basta’. El negocio es ser puta. Por eso mi invitación es que todas nos miremos en el mismo espejo y trabajemos con los varones en nuestras casas”, instó.
Finalmente, la militante se mostró sorprendida porque “en la folletería turística de Santa Fe se promocionan prostíbulos”.

“Un mundo desparejo”
La titular de la Asociación Civil Generar, Liliana Loyola, afirmó que “tanto las grandes crisis como el crecimiento económico del país y de América Latina conviven con un mundo muy desparejo y una vulneración de los derechos de las mujeres, tales como violencia de género, explotación sexual y abuso en el trabajo. ¿Qué nos pasa como sociedad que todavía no hemos podido revertir ciertos patrones culturales que legitiman mandatos patriarcales y hacen que todavía las mujeres sigamos siendo objetos de segunda?”, se preguntó.
Loyola dijo que las asociaciones de mujeres se centran en desnaturalizar la temática de la trata de personas, delito que “se esconde detrás de algo que nadie quiere hablar: la prostitución, que tiene aceptación social. Quien consume prostitución es una persona que circula en la sociedad a la que nadie cuestiona, mientras que las víctimas de la explotación sexual son discriminadas por la sociedad”.
En tanto manifestó que, teniendo en cuenta los recursos destinados, “todavía las políticas de género no son prioridad para los gobiernos. En Santa Fe tenemos un enorme campo limpio para el proxenetismo, a lo largo de la provincia son visibles las whiskerías al costado de la ruta y siguen habilitados los clubes nocturnos. No se generan políticas de persecución del delito porque la Unidad de Trata es muy pobre. También tenemos leyes maravillosas que, de ponerse en marcha, aliviarían los graves padecimientos que sufren miles de mujeres”, denunció la ex funcionaria.
En esta línea, la representante de la Sedronar, Wanda Candal, citó a la ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, que pretende “que tengamos una práctica y una vivencia de las mujeres como sujetos de derecho”, aunque “la conquista por los derechos humanos es una lucha que se da en forma permanente y si estos no se ejercen, no existen”.
Así, la funcionaria afirmó que “las políticas públicas existen en la medida de los recursos que están dispuestos a sostenerlas. Hay una ley integral de protección hacia la mujer y ventanillas abiertas a nivel local, provincial y nacional, pero si a las mismas no se les da contenido y se coloca gente que intenta hacer un buen papel con tres monedas, como Estado estoy diciendo lo que realmente me importa la temática. Esta ley, más allá de los avances, sigue significando que todavía las mujeres estamos valiendo poco para esta sociedad que entre todos estamos queriendo construir, y que por su grandeza corre el riesgo de volverse una buena carta de intenciones y no una ley efectiva”, arriesgó.
“¿Cuánto desde el Estado cumplimos con la no revictimización cuando abrimos oficinas que se llaman de determinada manera y que hacen que la víctima rebote en derivaciones interminables? Aún con muy buenas intenciones, como la prohibición de publicación de avisos con ofertas sexuales en los medios, debemos tener una militancia constante y permanente para que efectivamente se cumpla todo aquello que construimos en leyes, decretos y ordenanzas”, determinó Candal.

Publicada en Pausa #90, miércoles 28 de marzo de 2012

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ya salió Pausa #90

Desde hoy, miércoles 28 de marzo, está en la calle una nueva edición de Pausa, el periódico quincenal de Santa Fe. En este número la nota de tapa es sobre la situación del humedal de Playa Norte y la clausura –temporal– del basurero clandestino de la empresa Mallozzi SA. Un repaso de las normas que no se cumplen y la mirada de Liliana Berraz, de la ONG Manzanas Solidarias.

Además: a cinco años de la inundación de 2007, repasamos el informe de la Comisión Investigadora del Concejo Municipal, que detectó 20 irregularidades concretas respecto de la actuación del municipio, entonces a cargo de Martín Balbarrey. El plan de contingencias que no existió, el pésimo estado del sistema de bombeo y la anárquica –y tardía– respuesta estatal en los centros de evacuados.

También:
-Malvinas en primera persona: hablan tres soldados santafesinos
-Hábitat y vivienda: planes oficiales, críticas de la oposición
-La visita de Sonia Sánchez, activista contra la explotación sexual y la trata de personas y autora del libro “Ninguna mujer nace para puta”
-Fútbol para todas: arranca la Liga Femenina local
-Radio Pandora: por la web, de Santa Fe al mundo
-El nuevo disco de Carlos “Negro” Aguirre
-Y como siempre: humor, música, noticias, deportes y mucho más...

Pausa se consigue en kioscos de diarios y revistas de Santa Fe a 5 pesos.
Próxima edición: miércoles 11 de abril.

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sábado, 24 de marzo de 2012

Testimonio de una familia

A 36 años del golpe de Estado, la esposa y el hijo de un desaparecido repasan la historia de sus identidades y de su búsqueda de la justicia.

Por Juan Pascual

Cecilia Mazzetti fue secuestrada en 1976, cuando tenía 17 años, y estaba embarazada de Sebastián, que nació en cautiverio. El padre, que era su marido, se llama Roberto Daniel Suárez y se encuentra desaparecido. El testimonio de Cecilia, junto al de otras víctimas y querellantes, fue sustancial en la causa que culminó con las condenas del ex juez Víctor Brusa, de Juan Calixto Perizotti, María Eva Aebi, Mario Facino, Héctor Colombini y Eduardo “Curro” Ramos. En aquellas jornadas, cuyo fin se celebró el 22 de diciembre de 2009, Cecilia denunció al entonces capitán de Inteligencia del Ejército, Domingo Morales.
“Estaba vendada y con capucha. Les dije que estaba embarazada porque mis compañeras me habían sugerido que se los diga, que me iban a tratar mejor. Pero fue peor. Uno de ellos me dijo que ‘el hijo de un guerrillero no tiene que nacer’”, declaró Mazzetti. Los interrogatorios se repitieron, tanto en la infame Comisaría 4ª como en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR), donde era jefe Perizotti. Allí Mazzetti se encontraba con Morales, quien se presentó a sí mismo: “Un día cuando salimos al recreo se acercó y me dijo que era el capitán Morales. Estaba de civil. Le pregunté por qué no llevaba uniforme, a lo que respondió que era de Inteligencia del Ejército. Y me dijo: ‘Te vas a podrir acá’”.
A partir de la declaración de Cecilia se resolvió la detención de Morales a principios de 2010. Estuvo preso hasta el 7 de abril de ese año, cuando la Cámara Nacional de Casación Penal lo excarceló por su buena conducta, la falta de antecedentes penales y de indicios de que pretendiera fugarse. En diciembre del mismo año, la Cámara Federal de Rosario anuló su procesamiento por 16 homicidios, asociación ilícita y supresión de la identidad de una hija de desaparecidos (el caso de Paula Cortassa, dada en adopción como María Carolina Guallane). En la resolución tomaron una posición coincidente con la defensa de Morales: en tanto capitán, no es un “oficial superior” y no puede responder por los hechos sucedidos. Pero, al mismo tiempo, le pidieron al juez federal de Santa Fe Reinaldo Rodríguez que Morales se prestara a una rueda de reconocimiento. Se realizó, pese a los recursos dilatorios de la defensa, Cecilia apuntó a Morales y el 23 de febrero de 2012 el represor de la dictadura volvió a la cárcel de Las Flores, a la espera de que el juez Rodríguez dictamine su eventual procesamiento.
“Morales es mi acusado directo porque hizo un seguimiento de mí desde que yo fui secuestrada”, dice Mazzetti. “Estaba en mi vida todo el tiempo, en los interrogatorios, en todas partes. Todo el tiempo me preguntaba por Daniel. Lo ví en la 4ª, en la oficina de Perizotti y en el patio de la GIR; cuando estábamos en el recreo, Morales no perdía la oportunidad de amenazarme”, recuerda.
—¿Pensaron que los delitos quedarían impunes?
—Iba y venía entre la esperanza y la decepción –expresa Cecilia–. No pensé que iba a ver y vivir esto. Con el juicio a las juntas parecía que terminaba todo. Después vinieron otros juicios y otras condenas, pero con lo de Morales había perdido la esperanza. Cuando se reactivó en febrero me sorprendió.
—No sé qué justicia es, si hace un año que están en cana y ya salen cada 15 días –interviene Sebastián–. Esto sirve para que el resto de la sociedad vea que los bebés robados existieron, porque se recuperaron 512 bebés apropiados, que estos tipos torturaron, mataron y secuestraron y que la justicia los condenó por eso. Sirve para que la sociedad se dé cuenta que no era una mentira, que los desaparecidos existen, se encontraron fosas comunes, se van recuperando los cuerpos, los restos de los compañeros. Sirve para eso. En lo personal a mí mucho no me cambia nada. Lo que hicieron... lo hicieron. Que estén presos un año, dos años, con 80 años, que se vayan a la casa...
—Son dos cosas: lo que nos pasa personalmente y lo que significa políticamente. Tiene que haber justicia, tienen que ir presos, todos. Pero en lo personal a mí nadie me va a devolver nada de lo que me quitaron, nada –enfatiza Cecilia–. El tiempo que estuve presa, el espanto que tuve que vivir, la desaparición-muerte de mi compañero, lo que nos robaron a mi hijo y a mí al separarnos, todos los compañeros desaparecidos… Eso no se repara, es irreparable.
—Más allá de juicios, tiene que haber una condena histórica para siempre –afirma Sebastián–. No solamente un juicio y que vaya a la cárcel y a la casa y listo, se terminó. Acá nunca se va a cerrar un ciclo. Eso de la reconciliación nacional no existe.
—Una cosa notable en el tribunal, cuando se desarrollan los juicios, es que los acusados al entrar el querellante, la víctima, piden irse del recinto. Es algo increíble, son cobardes hasta lo último. No quieren estar, no quieren escuchar. Es un momento muy fuerte para el sobreviviente cuando te preguntan “¿Está en la sala la persona imputada? ¿Puede señalarla?”. Y sí que podemos. Es un momento muy importante en la historia de los juicios. Y en general no están.
—Ni siquiera dan la cara los familiares de los que ahora están siendo enjuiciados. Me imagino que tienen vergüenza. Sino estarían ahí, todos los días, en los juicios, los tíos, los primos, los amigos. En algunos casos van sus hijos un día o dos...

33 años
La dictadura permanece en la historia familiar de Cecilia y Sebastián a partir de una ausencia: la de Roberto Daniel Suárez. Él y Cecilia estaban casados cuando concibieron a Sebastián y cuando fueron secuestrados. Suárez fue visto por última vez en agosto de 1977. Desapareció cuando estaba cumpliendo con el servicio militar obligatorio, tras haber estudiado Bioquímica en la FIQ. Era militante de la Juventud Universitaria Peronista. Cecilia recuperó la libertad en el 24 de diciembre de 1978. A Sebastián le había tocado nacer el 24 de marzo de 1977. Hasta el reencuentro, quedó bajo el cuidado de sus abuelos.
—¿En qué condiciones fue el parto?
—Yo empecé el embarazo con 52 kilos y lo terminé con 49. Mis compañeras pedían que me llevaran a sala policial porque estaba muy mal. Yo prefería estar con ellas en la Guardia de Infantería, donde más o menos había una cierta conexión con todas, una contención. Además, la sala policial era una especie de depósito: las muy relativas garantías que se podían tener en la GIR allí se perdían completamente. A partir del quinto mes de embarazo yo ya no podía caminar, no tenía fuerzas para levantarme de la cama, me agitaba cuando hablaba, estaba con una anemia impresionante. Me llevan a la sala policial y me pasan a la maternidad y me hacen una transfusión de sangre. Ahí tengo un shock, porque no la resisto. Cuando pude recuperarme me miré en un pequeño espejo del baño y no me reconocí. Nunca me había visto así. Era como una especie de biafrana, una panza terrible, pura piel y hueso. Después sí pasé por el parto. Estuve casi una semana con él internada. Él nació gordito y lindo, casi con 4 kilos, y era tan lindo que la pediatra me lo pidió prestado y se lo llevó a mostrarlo a otra sala. Tendría que haber sido por cesárea, pero no me la hicieron porque ese día el banco de sangre no se podía abrir porque fue la señora de Videla de visita. Sebastián lloraba sin parar, no era el llanto de un bebe recién nacido, casi no dormía y más que llanto parecían gritos de rabia, de bronca. Una semana después salí del hospital y se lo entregué a mis padres en la oficina de Perizotti.
—¿Cuándo le contaste a Sebastián su historia?
—Yo salí en libertad y él tenía un año y ocho meses. Él me rechazaba, había sufrido dos separaciones traumáticas. Primero de mí, aunque no estuviera en su conciencia. Y después yo salí y lo separé de mi mamá, que era como su mamá. Yo era una extraña para él, que no entendía por qué tenía que relacionarse conmigo. Fue el comienzo de un proceso largo, difícil en tantos aspectos… Nos fuimos a La Pampa: vino a buscarme gente de Inteligencia diciendo que yo era chilena, con documentación falsa con mi nombre y todo y que tenían que deportarme a Chile, por el problema del Beagle. Yo no estaba, cuando llegué a mi casa mis padres ya habían preparado las valijas. Nos subieron a un colectivo y nos fuimos a la casa de mi hermana. Fue un corte violento para él. A mí no me quería ni ver, era la mala de la película. Estaba desesperada por ser su mamá y él estaba desesperado por no tener nada que ver conmigo. Con mis hermanas planeábamos estrategias: yo hacía todo lo lindo, como jugar o pasear, y ellas lo bañaban y peinaban, todo lo que él no quería. Él prácticamente no dormía de noche. Se despertaba a la una, si lograba dormirse, y hasta las seis de la mañana lloraba a los gritos. No había día que no lo hiciera. Con Dani habíamos planeado una vida feliz con nuestro hijo y esto daba mucha tristeza. Volvimos a Santa Fe, aquí cumplió 3 años. Como todos los chicos, preguntaba: “¿Mi papá donde está?”. Y ahí le dije que estaba muerto, que lo habían matado los militares y le dí una mínima explicación. Más adelante, cuando tenía 5 años: “A mí me preguntan por mi papá, ¿qué les digo?”. Yo trabajaba en Coca Cola, donde no podía contar mi historia para no perder el trabajo. Tratábamos de no decir mucho para poder, digamos, tener una vida. Y él me pregunta qué decir, ya medio cansado. Entonces, le doy una foto y le digo: “Andá y deciles éste es mi papá y está muerto”. Eso fue como una “legalización” de la situación. Sebastián y yo tuvimos que fabricar un vínculo, en medio de mucho dolor y soledad. No es lo mismo el proceso de una madre con su bebé que van madurando su relación juntos. Acá fue al revés: hubo que trabajar para que eso fuera posible. Sobre todo él, que no entendía por qué yo tenía esa ansiedad por ser su madre y él mi hijo. En la adolescencia se puso más duro y crítico: “Si ustedes tanto me querían, ¿por qué no se ocuparon de mí?”. Cuando él tuvo su primer hijo dijo algo que a mí me pegó en el alma: “Si a mí me dicen que con lo que yo haga salvo a 30 mil, yo no dejo a mi hijo por eso”. ¿Cómo explicarle que para su papá nosotros dos éramos lo más importante, cómo explicar tanta ausencia no querida? Pero después fue cambiando su opinión, empezó a ver y entender otras cosas, y a sus hijos los adora.
Sebastián nació en cautiverio. En la causa Brusa, las declaraciones de su madre fueron sustanciales. También allí denunció al capitán de Inteligencia Domingo Morales.       Fotos: Olivia Gutiérrez

—¿Cómo cambió tu posición?
—Empecé a relacionarme con compañeros militantes, ex detenidos, hijos. Incorporé a las relaciones ese pedazo de historia mío que antes dejaba de lado –explica Sebastián–. Si bien siempre estuve en las marchas, a partir de mis 25 años hubo un quiebre. Otra historia. Me explotó la glándula de la militancia: en Hijos, en la Secretaría de Derechos Humanos, con el Equipo de Antropología Forense, con el tema sindical cuando los compañeros me eligieron delegado de ATE en la secretaría. También me pasó algo después que Néstor descolgó el cuadro. Yo pensé que ese tipo era otra cosa, una vuelta de página. No entendía cómo la gente decía que descolgó el cuadro para juntar votos: eso en ningún lado te suma votos, te los resta. Ese tipo se puso de nuestro lado, del lado de la verdad, la memoria.
—¿Y antes cómo compartías tu historia con tus amigos?
—Toda esto, inconscientemente, produce algo de... prevención. Siempre traté no de ocultarlo, pero sí de ser cauteloso en contarlo. Yo nací en el 77, empecé el jardín y la escuela cuando recién llegaba la democracia. Eran temas que no se trataban, la gente no quería escuchar esas cosas. Yo no me escondía, pero era cauteloso. En la escuela primaria, por ejemplo, había algunas docentes que no podían con este tema.

De Mazzetti a Suárez
—¿Cómo?
—Él nace en el hospital y ya sale con el documento. Cuando me preguntaron por el apellido yo le dí mi apellido: no quería que existiera ninguna posibilidad de que lo pudieran reconocer al padre. Más tarde, por el 90, yo hago un juicio para que pueda llevar el apellido del padre y logro el cambio –cuenta Cecilia–. Entonces comunico esto a la escuela para que corrijan la documentación; la maestra, entre preocupada y asustada, me plantea: “¿Y yo qué le digo a los otros padres?”. Ella creía que los padres iban a sacar los chicos de la escuela, porque él era hijo de un desaparecido.
—Lo que dijo después fue peor. Le sugirió a mi vieja: “Ya terminan las clases, ya empieza primer año. Dejémoslo con el apellido viejo y que, cuando empiece la secundaria, lo haga con el nuevo”. No sucedió así y cuando después la maestra tuvo que contar que yo tenía un nuevo apellido todos los chicos empezaron a preguntar por qué y ahí fue que les dije la verdad. No es lo mismo decir que mi papá estaba muerto a que es desaparecido. Les resultaba muy extraño. Era una película de terror que les habían contado, pero no tenían contacto con alguien que la hubiera vivido.
—¿Qué pasó cuando llegaste a la edad en que tus padres sufrieron la represión?
—Pasé varias etapas: de enojo con mis viejos, de creer que lo que les pasó, el cautiverio y la desaparición, había sido una decisión personal. Y la decisión personal fue la militancia, el pelear por otro país mejor para todos, no el secuestro. No fue de un día para el otro, pero algo pasó cuando empecé a acercarme a la edad en que mi viejo había desaparecido. Sobrevivirlo. Yo era igual a mi viejo y, después, te das cuenta que lo vas a pasar.

Democracia
Con el indulto que decretó Carlos Menem, la prisión quedó sin ningún genocida. Se cerraba así un ciclo: todos los represores libres.
—En ese momento me daba lo mismo –admite Sebastián–. Estaba enojado con todo el mundo. Con los políticos, con el gobierno: con todo.
—Con el indulto se sintió bronca. Tampoco era una sorpresa –aclaró Cecilia–, no estábamos esperanzados. Yo también era bastante descreída. Veía mucho miedo, muchos manejos, negociaciones... El tema de sentirse sola es... Todo esto es intransferible. Yo te puedo contar, pero nada que diga... Es como que las palabras no alcanzan. Vos me vas a escuchar y me vas a entender, pero no podés sentir lo mismo. Se siente una soledad tremenda. Fue siempre así. La única cosa que me pone en otro lugar es cuando estoy con mis compañeras y compañeros que pasaron lo mismo. Hay una comunión que va más allá de todo. La soledad también te viene cuando estás con una persona con la que te sentís muy amiga, y ella también, y no le decís todo. Si yo le decía capaz se asustaba y no me quería ver más. Eso era al principio: la gente se asustaba mucho. Hubo mucho tiempo de miedo. Cuando salí en libertad sentí que un plato volador me había dejado en un planeta equivocado. Dos años y medio después el país era totalmente distinto, la gente, la vida, el aire, el movimiento de la ciudad... era otro mundo, era el mundo del “de eso no se habla”. Fue tan difícil al principio, el día a día de estar afuera y remontar un montón de cosas, que me costaba recordar lo vivido antes de salir en libertad. Yo tenía un amor y cuando salí ya no estaba, y no estaría nunca más. No sabía cómo vivir en esa nueva y no querida realidad: escuchar al almacenero, al vecino, al verdulero decir: “Y, por algo habrá sido”. Es muy duro y era cosa de todos los días. Y no podías decir: “No señor, escúcheme, las cosas no son así”.
—Cuando era chico –retoma Sebastián– en la escuela a mí me dolía más escuchar que “con los milicos estábamos mejor”. Yo me callaba y no decía nada porque el mismo dolor me lo impedía. Son cosas difíciles de manejar. Creo que ahora cuando dicen esas cosas les da un poco de vergüenza, por más que las piensen. Se cambiaron algunas historias, el código es distinto ahora. Venimos de 30 años de lucha de los organismos de derechos humanos, algo se logró. Con los juicios se visibilizó el horror.
—También se han renovado las generaciones. Ahora estamos conociendo otra realidad, muy diferente por suerte. Pero tampoco veo, en general, mucho interés. Hay desinformación, desconocimiento, incluso en jóvenes que se acercan a la militancia. No veo que sea una causa de todos en esta democracia. Como que hay una generación que no es conciente de lo que se puede perder si se pierde la democracia.
—Como si esto siempre hubiera sido así.
—A veces veo que no se comprende que juzgar a los genocidas no es una cuestión personal de los que estuvimos directamente involucrados en la historia, que la dictadura nos robó la democracia a todos. Una vez mandé varios mails avisando que empezaba un juicio. Y algunos me contestaron: “¿Este juicio tiene algo que ver con vos?”. Les contesté: “Sí. Y con vos también”.
 
Publicada en Pausa #89, miércoles 14 de marzo de 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

2012, un año de vacas flacas

Mientras baja la coparticipación, suben los gastos. El año empezó con conflictos gremiales y las cuentas públicas en rojo. La receta: reforma impositiva y emisión de letras del Tesoro.



Por Ezequiel Nieva



Con las cuentas públicas en rojo, la provincia encara un 2012 incierto. Si se toman como parámetro los dos primeros meses, será un año económico difícil. El comportamiento incierto de la recaudación, una inédita disminución en la coparticipación nacional y las negociaciones salariales obligaron al gobierno a salir en busca –por cuarta vez en lo que va de la gestión del Frente Progresista– de una reforma tributaria que ayude a “equilibrar” las cuentas. Al presupuesto de 34.000 millones de pesos, sancionado en noviembre por la Legislatura, el Ejecutivo deberá sumar los casi 3.000 millones que implica la política salarial de 2012.

El ejercicio 2011 cerró con 1.650 millones de déficit. En enero el gobierno echó mano al Fuco (Fondo Único de Cuentas Oficiales; en lenguaje vulgar, “la caja”) para pagar salarios. Con poca liquidez, la provincia desaceleró la obra pública. Si los docentes hubiesen aceptado el aumento del 21% –como hicieron los estatales de UPCN y ATE–, la política salarial hubiese insumido 2.700 millones de pesos más en un presupuesto anual de gastos de 33.789 millones; cualquier mejora para el sector, necesaria para destrabar un conflicto con seis días de paro en las primeras tres semanas de clases, engrosará esa cifra. En un año de vacas flacas, el Ejecutivo ya retocó alícuotas de Ingresos Brutos y avanza hacia la suba del impuesto Inmobiliario. También emitirá letras del Tesoro para cancelar obligaciones de urgencia.



La cuestión del gasto

Mientras la oposición machaca sobre el incremento del gasto, con especial énfasis en la estructura política, el gobernador Antonio Bonfatti gestiona en diferentes ámbitos las herramientas necesarias para mejorar los ingresos de la provincia. El inicio de su mandato estuvo signado por un fuerte debate sobre el gasto público. A la extendida polémica se sumaron sus dos antecesores, Jorge Obeid y Hermes Binner.

Cuando el ex mandatario justicialista entregó el mando al socialista, dejó 1.600 millones en caja; cuatro años después, Binner cerró con un déficit del mismo monto. Obeid lo explicó en los siguientes términos: “Mala gestión. Y no lo digo con alegría. Ojalá hubieran gestionado bien; la provincia no tendría que estar ahora viendo de dónde saca plata para pagar los sueldos o para seguir con la poca obra pública que está haciendo. El problema del socialismo es que llegaron al gobierno sin saber bien qué hacer; entonces se dedicaron a hacer lo que sugería el funcionario de turno y a gastar, gastar y gastar. La solución no es aumentar los impuestos sino controlar el gasto”.

Binner le retrucó: “Todo lo que se invirtió fue en cuestiones sociales”. Y le achacó a su antecesor la privatización del Banco de Santa Fe, que “le costó a los santafesinos mil millones de dólares”, según recordó. “Creo que no es en el derroche donde podemos encontrar las razones del déficit sino en la inversión en cuestiones sociales”. Dispuesto a seguir en el centro de la escena, Binner reiteró sus reclamos por la deuda previsional de la Nación con la provincia que, según indicó, supera los 8.000 millones. “Si la Nación quiere poner de rodillas a Santa Fe, por más fuerte que sea la provincia, la va a hacer doblegar”, vaticinó el socialista.



Principio de acuerdo

Con condiciones, el PJ parece dispuesto a conceder al gobierno de Bonfatti una reforma tributaria. El senador Alberto Crosetti, del departamento Belgrano, admitió que su sector no va a poner “palos en la rueda” si se discute una suba en el impuesto Inmobiliario Rural. El legislador opositor confirmó que hay predisposición para avanzar en la reforma, entre otros motivos, porque lo recaudado por ese tributo se coparticipa en un 50% a municipios y comunas. “Intendentes y presidentes comunales reclaman mayores ingresos porque no pueden gobernar en esta situación. Y sabemos que los recursos de la provincia son escasos”, sostuvo.

También José Baucero, senador por San Javier y jefe de uno de los dos bloques justicialistas, anticipó su aval: “El justicialismo está dispuesto a discutir. No es fácil hablar de la modificación de impuestos porque de una u otra manera eso impacta en la economía de los santafesinos. Es verdad que hay una situación económica difícil en el Ejecutivo, que para nosotros es producto de la mala administración de la gestión Binner. Hoy Bonfatti tiene que pagar las consecuencias, hacerse cargo de esta situación y, por ese motivo, tocar los impuestos”.

La única voz disidente fue la del representante del departamento Castellanos, Alcides Calvo, quien sostuvo que si no se achica primero el gasto no está dispuesto a votar un aumento de impuestos. El senador justicialista opinó que bajo el mandato de Binner el gasto creció en forma “desmedida”. “Dejó una provincia comprometida y endeudada”, dijo sobre el ex mandatario. “Es incomprensible el desmesurado incremento de gastos de funcionamiento, que deberá reducirse antes que cualquier aumento de impuestos”, exigió.



El cuarto intento

El borrador de la reforma tributaria contempla un aumento significativo del impuesto Inmobiliario Rural y una suba mucho menor del Inmobiliario Urbano. La idea del gobierno es consensuar el proyecto con el PJ, que controla las dos cámaras, antes de remitir el texto final. El Inmobiliario representó en 2011 el 7% de la recaudación tributaria provincial, cuando en 2003 fue el 30%.

“La intención es consensuar”, explicó el radical Rodrigo Borla, senador por el departamento San Justo. “No queremos que vuelva a ocurrir lo mismo que en 2008 y 2009, cuando la oposición planteó el no a la reforma tributaria porque era un impuestazo y cuando aumentó el impuesto Inmobiliario (en 2010) fue lineal para todo el mundo: eso terminó siendo un impuestazo que perjudicó al ciudadano en forma directa para cubrir a muchas empresas, como las aceiteras. La actualización busca lo que venimos planteando hace cuatro años: que el que más tenga más pague y el que menos tenga menos pague”.

De sancionarse la reforma, el mayor beneficio será para municipios y comunas, ya que el impuesto Inmobiliario se coparticipa en un 50%. “Esta reforma significaría para la provincia 1.000 millones de pesos cuando el aumento salarial va a significar casi 3.000 millones de pesos. Y para municipios y comunas esta actualización significará unos 450 millones. El mayor efecto económico es para las comunas y las ciudades, fundamentalmente las más pequeñas”.

Será el cuarto intento de reforma en cuatro años: dos fueron rechazadas por los senadores del PJ, en 2008 y 2009; la otra se sancionó en forma acotada para constituir un fondo salarial especial, a principios de 2010, y solo consistió en una actualización del Inmobiliario. El punto de conflicto, otra vez, será el intento del gobierno de aplicar Ingresos Brutos a dos rubros de la economía que siguen exentos desde los 90: las constructoras, si su facturación anual superior al millón y medio de pesos más IVA, y las aceiteras, unas “15 o 16 megaempresas”, según Borla. En ambos casos, la alícuota sería diferencial: un 2%.

El proyecto incluye una mayor tasa de Ingresos Brutos para el sector financiero. La industria –en todas sus ramas– y la producción primaria seguirán exentas. “La idea es que no haya un efecto cascada al consumidor”, añadió el legislador oficialista. Las exenciones vigentes, en el sector industrial, representan unos 2.900 millones al año. El cálculo lo hizo Claudio Leoni, líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales, uno de los sectores que no acordó aún su política salarial. De eliminarse esas exenciones bastaría para que la provincia mejore su propuesta salarial, pero la coyuntura económica y la triple negativa del PJ convencieron a Bonfatti de no avanzar en ese sentido.



Letras y retoques

En enero Bonfatti retocó las alícuotas de Ingresos Brutos a tres servicios vinculados a la producción rural: fumigación, roturación y siembra y cosecha de cultivos. Esas actividades comenzaron a tributar un 3,5% en lugar de la alícuota diferencial del 2,5%. También en enero se actualizaron las tasas que pagan las empresas más importantes. Los contribuyentes con ingresos de 30 a 40 millones anuales tributan ahora un 3,8% y, a partir de los 40 millones, un 4,2%.

Para los legisladores de 100% Santafesino, el “impuestazo” es inconstitucional. Así lo definió la presidenta de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, Marcela Aeberhard, quien sostuvo que el decreto 200/12 “está fuera de las normativas que regulan las políticas impositivas”. “No caben duda que una alícuota básica superior al 3,6% no tiene asidero legal y mucho menos constitucional. El decreto es nulo desde su origen. Existe un tremendo malestar entre los empresarios y comerciantes de la provincia que van a trasladar el problema de la suba en la cadena de elaboración a cada una de sus instancias, incluido el consumidor común”.

Desde la fuerza que lidera Oscar Martínez argumentan que Santa Fe adhirió a la ley nacional 23.548 de coparticipación federal, que establece los lineamientos básicos del impuesto a los Ingresos Brutos. La norma obliga a las provincias a una “armonización tributaria sin que ello implique un avasallamiento de sus potestades”. Al modificarse la ley, promulgada en diciembre de 1993, se estableció la alícuota básica del 3% y se añadió una autorización a los Ejecutivos provinciales para que puedan incrementar la alícuota hasta un 20%. Así, el gobierno no puede fijar tasar superiores al 3,6% sin autorización legislativa.

En paralelo a la “actualización” tributaria, la provincia emitirá letras del Tesoro por unos 800 millones, a un plazo de entre 45 y 60 días, para financiar obligaciones a corto plazo. Para ello, el Ministerio de Economía deberá conseguir autorización de las cámaras legislativas. El objetivo del gobierno es lograr liquidez para afrontar compromisos, por lo menos, hasta mayo, cuando la liquidación del impuesto a las Ganancias engrose los montos girados por la Nación a las provincias.

En el Ministerio de Economía sorprendió mal la disminución de la coparticipación nacional en febrero, luego de que la cifra de enero –tal como ocurrió en los últimos dos años– superara la inicialmente presupuestada. Mientras que en enero los ingresos, tanto provinciales como nacionales, estuvieron por encima de lo previsto en el presupuesto 2012, en febrero cayó abruptamente la coparticipación federal. “Recibimos unos 60 millones menos de lo presupuestado, lo cual nos desconcertó porque la recaudación provincial estuvo por encima de lo previsto y la base es la misma, la actividad económica”, explicó el ministro Ángel Sciara.



Publicada en Pausa #89, miércoles 14 de marzo de 2012