martes, 27 de diciembre de 2011

Continuidad de las gestiones locales


Si bien la oposición controlará las dos cámaras durante el período 2011-2015, el Frente Progresista retuvo los principales ejecutivos. Cómo quedan el gabinete y la Legislatura.

Por Ezequiel Nieva

Antonio Bonfatti, Hermes Binner, Miguel Lifschitz, Agustín Rossi, Omar Perotti, María Eugenia Bielsa, Mario Barletta: esos fueron los nombres rutilantes del 2011. Todos jugaron fuerte en las urnas y salieron favorecidos, aún con derrotas que pueden interpretarse como parciales o circunstanciales. A poco del cierre de un año con cuatro paradas en las urnas –dos elecciones provinciales y dos nacionales –, un análisis de lo que ganó y perdió cada sector y una pintura de lo que viene a partir de 2012.

El frente fue a la interna
Las internas de mayo reflejaron los liderazgos territoriales de los principales dirigentes del Frente Progresista. Binner impuso a su ministro como gobernador y ratificó que conduce el oficialismo en la provincia, ya que está en condiciones de traccionar por el candidato de turno, como hizo en 2009 con Rubén Giustiniani. El mandatario saliente había dejado en manos de Lifschitz el armado en Rosario y el intendente de la ciudad del sur también logró su objetivo, con un claro triunfo de Mónica Fein: primero sobre el radical Jorge Boasso en la interna y después contra el “Tigre” Cavallero. En Santa Fe, Barletta reafirmó su dominio territorial. Pero la abrumadora ventaja de su candidato José Corral –luego vencedor en las generales– sobre el ministro Pablo Farías, apoyado por Binner, reveló que el radicalismo es percibido por el electorado como una fuerza que no trasciende los límites de la ciudad.
Binner, Lifschitz y Barletta revalidaron sus triunfos de 2007; el gran derrotado fue Giustiniani, tercero en las primarias. Barletta conservó su poder en la capital y la UCR ingresó en julio siete de los ocho senadores con los que contará Bonfatti a partir del 11 de diciembre. Binner había planteado la elección provincial en clave de “plebiscito”. Nunca pronunció esa palabra, pero anticipó que una derrota de Bonfatti lo dejaría sin legitimidad participar de la carrera presidencial. Ni bien su ministro ganó la provincia, lanzó su candidatura y terminó en el segundo puesto en las elecciones del 23 de octubre. En el camino rompió lazos con la UCR nacional –por el acuerdo entre Ricardo Alfonsín y Francisco De Narváez–, instaló su figura en todo el país y quedó en condiciones de dar una pelea en 2015.
En Santa Fe, Corral ganó con claridad. La capital provincial sigue siendo el distrito más difícil para el socialismo y, a la vez, uno de los pocos en los que la UCR pudo imponer su estrategia. El intendente, a diferencia del gobernador, está habilitado para buscar la reelección; Barletta prefirió ir por todo y se quedó casi sin nada. Después de la derrota de mayo, no participó como candidato a diputado nacional y tampoco negoció un lugar en el gobierno de Bonfatti. La conducción del partido a nivel nacional lo rescató como candidato a suceder a su actual titular, Ernesto Sanz; esa interna –a la que llega casi sin oposición– se resolverá el 16 de diciembre. Al ex rector de la UNL le queda el consuelo de haber vencido a Bonfatti en la ciudad por diez mil votos: 41 mil a 31 mil.

PJ: nuevos y viejos líderes
La escisión del PJ apenas iniciado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo en Santa Fe particulares vicisitudes. Corazón del alzamiento sojero de 2008, la provincia alimentó las expectativas del Peronismo Federal, fenómeno hoy casi disuelto. El triunfo de Carlos Reutemann en las legislativas de 2009 y la paliza que recibió el kirchnerismo –tercero en senadores y diputados– fue un cimbronazo para los seguidores de la presidenta. A partir de ese momento dejaron de lado sus diferencias internas y comenzaron a diagramar el armado electoral para 2011.
En febrero llegaron a un acuerdo: competir todos por dentro del partido en las primarias provinciales y acatar la estrategia nacional de Casa Rosada. A ese acuerdo –propiciado por Agustín Rossi, que amagaba a participar de las elecciones por afuera del PJ– lo acataron todos –incluso el reutemista Juan Carlos Mercier– excepto Jorge Obeid, quien bajó su candidatura y denunció una “proscripción” de la Casa Rosada. La interna la ganó Rossi, pero su candidatura quedó debilitada por dos motivos: el enfrentamiento con otro hombre del riñón K –Rafael Bielsa– y el crecimiento de Miguel Torres del Sel, que captó el voto peronista anti-K.
Entre las primarias y las generales se produjo el cierre de las listas para las elecciones nacionales. La presidenta convocó al otro derrotado –el rafaelino Omar Perotti– para encabezar la lista de diputados nacionales. Ese gesto, la notable elección de María Eugenia Bielsa el 24 de julio –ganó en diputados y fue la tercera persona más votada– y la magra cosecha propia pusieron en jaque a Rossi. Los liderazgos de Perotti y Bielsa –sustentados por sus votos, uno traccionado por el aluvión Cristina, la otra en la provincia y en base a la buena imagen que dejó como vicegobernadora– parecían imponerse, pero en la primera pulseada post-23 de octubre –por la presidencia de la Cámara baja provincial– el “Chivo” se impuso a la hermana de Marcelo y Rafael.

Una Legislatura inédita
Bonfatti gobernará con la Legislatura en contra. El PJ ganó la Cámara de Diputados y obtuvo 11 de las 19 bancas del Senado. El PRO quedó segundo para gobernador por la histórica elección de Miguel Torres del Sel –estuvo a 60 mil votos de ganar la provincia–, no obtuvo ninguna banca en la Cámara alta, pero ingresó siete diputados: cuatro peronistas disidentes y tres macristas. En la Cámara baja, el Frente Progresista contará con 15 diputados sobre 50. El PJ, con sus diferencias internas a la vista, tiene los otros 28.
La lista del Frente Santa Fe para Todos, liderada por María Eugenia Bielsa, logró 581.363 sufragios. El Frente Progresista 550.882. Y el PRO, en esa categoría, 246.445: menos de la mitad de los que obtuvo Del Sel. Las consecuencias de la boleta única –el corte obligado y la dispersión del voto hacia las figuras, en detrimento de las estructuras– se hicieron ver. Proyecto Sur logró 60.426 votos y se quedó sin banca por un fallo de la Justicia Electoral que no pudieron –o no quisieron– revertir los diputados electos (ver recuadro en página 5).
El bloque mayoritario del PJ es heterogéneo: 14 diputados participaron de las primarias por la lista de Rafael Bielsa, siete por la de Agustín Rossi, cinco por la de Omar Perotti y dos formaron parte de la lista kirchnerista Jóvenes para la Victoria. Pero entre el 24 de julio y el 2 de diciembre –cuando se eligieron las autoridades de la cámara ya con su nueva composición– hubo movimientos internos que alteraron la distribución del poder al interior del bloque. Ahora el sector de Rossi, liderado en el recinto por Luis Rubeo, cuenta con 16 legisladores –los propios, los jóvenes y los que responden a Alberto Maguid y Oscar “Cachi” Martínez (ver página 5)– y el de Bielsa con 12.En el bloque del Frente Progresista hay ocho radicales, cuatro socialistas y tres aliados.
En el Senado, de las 13 bancas que el PJ puso en juego el 24 de julio, retuvo 11. Dos históricos de los años de Reutemann volverán a la cámara el 11 de diciembre: Armando Traferri (San Lorenzo) y Joaquín Gramajo (9 de Julio). Lograron su reelección nueve justicialistas –Alberto Crosetti, Eduardo Rosconi, Alcides Calvo, Ricardo Kaufmann, Rubén Pirola, José Baucero, Danilo Capitani, Cristina Berra y Hugo Pucheta– y dos radicales: Felipe Michlig y Rodrigo Borla. En Rosario arrasó Lifschitz, el único socialista que ocupará una banca el Senado. En La Capital venció el presidente de la UCR provincial Hugo Marcucci; así, el Frente Progresista se quedó con una banca que por 28 años estuvo en poder del PJ, en los dos últimos períodos ocupada por el reutemista Juan Carlos Mercier.

Radicales en el gabinete
Bonfatti se tomó cuatro meses para anunciar su gabinete; entre tanto negoció con sus socios del Frente Progresista y con su propio partido. A los radicales les otorgó tres ministerios y sació sus reclamos, que se hicieron sentir fuerte después de las elecciones de julio y a pesar del enfrentamiento a nivel nacional. En todo momento, de uno y de otro partido aclararon que los dos escenarios no están conectados y separaron así la disputa Binner-Alfonsín del armado local. Además, el nuevo mandatario ratificó a la mayoría de los actuales equipos de gestión, a los que sumará referentes de las fuerzas menores que integran el Frente Progresista.
Los ministros radicales pertenecen a tres sectores distintos: Carlos Fascendini (Producción) es un referente histórico del centro norte; fue intendente de Esperanza por tres períodos consecutivos, senador departamental y diputado provincial. Julio Schneider, del Grupo Universidad, será el ministro de Obras Públicas en reemplazo de otro radical del mismo sector: Hugo Storero. Julio Genesini será el ministro de Trabajo en reemplazo de Carlos Rodríguez; pertenece al sector de la UCR conocido como MAR (Movimiento de Acción Radical), liderado por el diputado Santiago Mascheroni.

Chau Mercier
Ocupa cargos públicos desde la dictadura: fue director del Banco Provincial y ministro de Hacienda. Ocupó la cartera dos veces más, en las gestiones de Carlos Reutemann. Y también Obras Públicas, en el primer mandato de Jorge Obeid. Dos veces senador. El 10 de diciembre dejará esa banca y por primera vez en tres décadas estará en el llano.
Juan Carlos Mercier se presentó como precandidato a gobernador y salió último del Frente Santa Fe para Todos, detrás de Agustín Rossi, Omar Perotti y Rafael Bielsa. Obtuvo 11.643 votos, apenas el 1,68% del total logrado por el PJ.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

En la intemperie


La elección nacional del 23 de octubre y la aparente prolongación de la crisis mundial ponen a los partidos políticos frente a una instancia decisiva.

Por Juan Pascual

El 54% de Cristina Fernández en 2011 y la diferencia gruesa de 40 puntos respecto de las figuras de la oposición es el dato más firme de cómo están aprestadas las fuerzas y soportes del sistema de partidos en la actualidad. Ofrece una traducción dura del proceso de los últimos dos años: descomposición a veces ruinosa del arco opositor –televisados mea culpa llegaron a teñir hasta los spots de campaña–; consolidación rígida dentro del justicialismo de un núcleo –el kirchnerismo– dispuesto a reconfigurar en su paso al partido. Pero, quizás, se trata del final de un período más extenso.

Cuatro años más
El camino que transitó el gobierno desde 2003 basculó desde un padrinazgo inicial de Duhalde y un soporte técnico de Lavagna hasta el desafío posterior al lock out de 2008. Pasó por diferentes versiones de la transversalidad –movimientos sociales, ciertos grupos de izquierda, el radicalismo (parte del último período)– y por variadas formas de relación con el poder territorial y social concreto, como la red de dirigentes y partidos del interior con sello PJ y de bloques que surcan el conurbano bonaerense, o la CGT y una parte de la CTA.
La flexibilidad de un partido en la gestión se presentó en todos sus matices. Pero hoy afuera del kirchnerismo no hay oportunidad ni siquiera para los chispazos futuros hacia la (novedosa) sucesión: nadie desconoce que al 54% lo forjó Cristina. Esta configuración es absolutamente inédita dentro del justicialismo en la democracia reciente. En su contumaz cierre, el menemismo tuvo peronistas puros por fuera de sí: allí tanto el Frepaso de Bordón y Chacho Álvarez como Hugo Moyano y los camioneros en la calle, disidentes de una CGT abrazada al 1 a 1 e indiferente al desempleo, tanto como para dejar la organización de esos trabajadores en manos de los movimientos sociales y la CTA.
Hoy los únicos peronistas no K con cierto peso real quedaron bajo la conducción de Mauricio Macri. Pero... también es cierto que ser un peronista aliado al gobierno nacional no es lo mismo que ser kirchnerista. La agitación de 2008, el reconocimiento mutuo de la derrota de Néstor Kichner y la convicción de resistir y avanzar del 31% de 2009 –parecían portadores de la peste–, la continua cadena de discursos con la que sus conductores dieron contención, sustento y letra, el Bicentenario y el funeral del ex presidente, dieron la matriz de un nuevo núcleo. Antes, la gestión implicaba la articulación de fuerzas y programas diversos con sus autonomías: sean interiores al PJ o con trayectos propios de demandas puntuales al Estado (Madres y Abuelas junto a los juicios o la enseñanza escolar de los Derechos Humanos, los movimientos de género junto las nuevas leyes civiles, la Coalición por una radiodifusión democrática y la ley de Medios, por nombrar algunos casos). El resultado de 2011 abrió el espacio para una expresión propia que puja entendiendo que el 54% le pertenece, al menos en gran parte: tal construcción no estuvo en 2008 ni antes. ¿Tendrá la misma capacidad, voluntad o efectividad de otrora para retomar, incorporar y realizar aquello que lo rodea, lo excede y a veces lo cuestiona, o se sumirá en la embriagadora beatitud de un triunfo?

Renovación y límites
La última convención del radicalismo expone el otro lado de la elección. Las juventudes llegaron a gritarles “gorilas” a sus referentes, enfrascados en el insulto mutuo, el reproche o el lavado de responsabilidades. La escena corresponde a un declive que no sólo se ancla en la enorme dificultad de producir dirigentes de peso después del incendio de 2001. En todo caso, la muerte de Raúl Alfonsín vino a mostrar la falta de otros líderes que sostuvieran al radicalismo. ¿Quiénes marcharon delante del larguísimo y emotivo cotejo, quiénes dieron el homenaje? ¿Quién llegó a pesar más que él en lo interno? Encarnó al último momento de esperanza radical popular y colectiva, surfeó (con mala tabla) una feroz embestida financiera y pasó la crisis social con una sucesión institucional democrática, cosió el Pacto de Olivos, pergeñó la Alianza y, también, el acuerdo de gobernabilidad y transición con Duhalde tras el 2001. No hubo otro dirigente de gravitación real o sucesoria –ni siquiera De la Rúa– en el partido. O no se le dio espacio: López Murphy y Carrió hicieron la parte más importante de sus carreras por afuera. Uno estuvo a apenas 6 puntitos de entrar en un balotaje en 2003, la otra condujo la oposición desde 2008 y cayó a menos de 400 mil votos.
El recambio quedó marchito. La tradición, doctrina e historia de la centenaria UCR no generarán un repunte por propio ímpetu, sobre todo si no son consideradas con reflexión crítica e histórica: recuperar principios para el presente, desprender la carga del internismo y de lo “anti”. Sobran dirigentes, experiencia de gestión y alcance territorial en la UCR para rehacer una identidad con sus elementos y para estructurar las demandas reales del arco que no votó al peronismo o que lo hizo a desgano.
Opuesta es la situación del socialismo. Aunque apenas rozó el 17% del electorado, fue la segunda fuerza. Es más vivaz en la construcción de sus relatos y gobernará ocho años una de las provincias principales del país, pero su peso material allí se delimita. Difícil es cualquier futuro nacional sobre una base territorial tan reducida. Mismo escollo posee el gran ausente a la cita: Macri. Aunque la virtud de los intereses que representa ya probó su facultad de producir rápidos realineamientos en el peronismo no K.

Laberintos
Los próximos cuatro años pondrán a prueba este punto de partida. Y serán completamente diferentes a los ocho anteriores. Oráculos y lectores de mapas coinciden. El leve impacto de la crisis financiera internacional tomará otro cariz en el comercio exterior –por ende en las cuentas del Estado, lo fiscal y lo cambiario– a medida que se profundice y extienda en el tiempo (todas las medidas de ajuste en Europa y la trabazón e inacción política en Estados Unidos así lo indican). Y el boom de crecimiento y empleo facilitado por la reactivación de la capacidad productiva ociosa desacelerará su ritmo, en la medida en que con dicha capacidad al límite todo dependerá de la inversión (acaso ese descenso de ritmo mengüe la inflación, lo cual sólo dice la mitad de lo que puede pasar con los salarios reales).
En Los dos reyes y los dos laberintos Borges usa la alegoría arábiga para enseñarnos que no hay peor laberinto que un desierto. De pie en un punto cualquiera de una planicie de sol, amarillo, sequedad y calor, no hay dirección que se ofrezca que no implique la desorientación. El laberinto tradicional, con sus corredores, recodos y trampas, palidece ante este reto sin paredes ni caminos fijos, donde cada paso es una invitación a lo desconocido.
Las cartas echadas el 23 de octubre muestran mucho de un hecho pasado, pero poco de la intemperie futura. No hay mapa previo en nuestra historia reciente que conjugue realidades similares. Y el tiempo pasado desde 2001 también obliga a considerar un nuevo piso. Si la transición civil democrática se va cerrando a medida que avanzan los derechos sociales y se realizan los juicios, en lo económico todavía queda mucho por desanudar de los 90 y más atrás. Incluso el gobierno habrá de enfrentarse con sus creaciones: allí el recorte segmentado de los subsidios en los servicios, todavía en curso. Y a problemas de nuevas características: la regulación mercantil de los inmuebles ya demostró que su tema no es el déficit habitacional sino el resguardo financiero, el blanqueo del trabajo se topará con un probable enfriamiento indeterminado, por dar ejemplos.
La UCR peregrinará a 2013, una sus contiendas más decisivas de los últimos tiempos. No será fácil para el kirchnerismo –no lo es para ninguna fuerza partidaria después de semejante espaldarazo– tener su radar abierto y no endurecerse como la artrosis o liarse puramente en los meandros de 2015: recuperar la gestión de cuando se tenía que remontar el 22% de 2003 o el 31% de 2009.
Con nuevas realidades internas y una plétora de horizontes posibles, los dos partidos más grandes están forzados a acelerar sus dinámicas. A no quedarse y dar un paso. Excepto que consideren estar en el más alto de los paraísos y que, por ello, es hora de resguardar y ponerse en conservadores. Quedarse quietos. En soledad, bajo el sol de la intemperie, que es letal para los inmóviles.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

lunes, 26 de diciembre de 2011

La violencia como costumbre cotidiana


En la escuela o en la casa, los efectos relativos al maltrato suelen no ser percibidos como tales. Bulling, femenicidios y las nuevas tentativas de abordaje de la problemática.

Por Marcela Perticarari

Por padecer sobrepeso, por ser mujer, por ser linda. Familiar, de género o en la escuela: la violencia se cuela por diferentes ámbitos sociales y nadie está exento de sufrirla. Algunos casos terminan en el hospital o en la comisaria, otros en la morgue.
La ley provincial 11.529 de Violencia Familiar fue sancionada hace 14 años. Reconoce diferentes tipos de violencia: física, psicológica, sexual y patrimonial. La mala noticia es que poco de ella se cumple efectivamente.
A lo largo de tres meses, el Proyecto de  Extensión de Interés Social “El derecho de las mujeres a una vida libre de violencia” (vinculado al Programa Extensión Género, Sociedad y Universidad, de la Secretaría de Extensión de la UNL) realizó talleres en los barrios 29 de Abril, San Agustín y El Abasto, a fin de concientizar a las mujeres sobre la violencia doméstica, sus derechos y la legislación que las protege, para lo cual fue fundamental analizar los estereotipos y el  reconocimiento de situaciones de violencia. La clave del trabajo se centró en desnaturalizar las conductas consideradas “normales”.
Ante situaciones violentas, muchas mujeres no saben a dónde recurrir y, en el caso de acudir a la policía, muchas veces no les toman la denuncia. Además, no reciben mayor protección y quedan desamparadas al volver al hogar, donde el agresor permanece.
La ley indica que cualquiera puede denunciar o poner en conocimiento una situación de violencia. “Intentamos concientizar sobre la importancia de no quedarse pasivas ante las agresiones. Por eso trabajamos en cómo construir una posibilidad distinta, porque también pensamos que la única salida no es la denuncia, en realidad esa es la última”, explicaron los responsables del proyecto.
Cuando la denuncia llega a los Tribunales Colegiados de Familia, se puede excluir del hogar al agresor, decretar una medida de no acercamiento a la persona agredida y a sus familiares. También se puede establecer una cuota alimentaria, la tenencia provisoria de los hijos o el restablecimiento del contacto con los mismos. Además, se le debe dar protección a la denunciante y ordenar una revisión médica completa. Todo está en la ley; el deseo es que se cumpla.
El último eslabón de la violencia de género es el femenicidio. En Santa Fe, en los primeros meses de 2011, las cifras de este tipo de crímenes superaron la media de 2010, año que sumó 296 asesinadas en Argentina. Esto implica una muerte cada 29 horas y dos por mes en nuestra provincia. El 45% de los decesos es a causa de golpes,  predomina esta modalidad por sobre las armas blancas y de fuego.
En Santa Fe, el 64% de los femenicidios es cometido por parejas y ex parejas de las víctimas, de entre 15 y 44 años. En los últimos tiempos, estos hechos son seguidos bajo una óptica diferente. Ya no son “crímenes pasionales”: son actos que se realizan para reafirmar el sentido de propiedad que muchos hombres sienten sobre las mujeres.
Desde el proyecto de la UNL, Claudia Montenegro señaló que las cifras existentes no son exactas, “además estamos hablando del extremo de la violencia. Mientras tanto, no tenemos cifras sobre la cantidad de mujeres que son víctimas cotidianas de violencia ni sobre las que han realizado denuncias, cuál es el estado de esas denuncias y qué medidas de protección ha tomado el Estado, si es que las ha tomado”.
Fuera del seno familiar, la violencia escolar también se convierte en protagonista porque gran cantidad de hechos tomaron estado público en los últimos tiempos. Casos como los de alumnos de escuelas “rivales” que se baten a duelo, chicas cortándole la cara a la “linda” y una profesora con su cabello en llamas se convirtieron en fenómeno de las redes sociales. Los argumentos más comunes se basan en la falta de límites en el hogar y una sociedad violenta, alentada por los ejemplos de la televisión y el cine.
Casi siempre, las burlas –violencia silenciosa también denominada “bulling”– son referidas a la raza, al país de origen o a temas estéticos. Las estadísticas indican que la rotura de útiles y pertenencias se da más en aquellos chicos que cursan en escuelas privadas, mientras que el fenómeno de la burla es más propiedad de alumnos de establecimientos estatales.
Un estudio realizado por Unicef y la Flacso diferencia conceptos como violencia en las escuelas y violencia escolar. La primera hace referencia a episodios que no son originados por vínculos o prácticas propias de la escuela, sino que tienen a la institución educativa como escenario, aunque podrían haber sucedido en otros contextos. Por su parte, la violencia escolar es aquella que se produce en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa y en el ejercicio de los roles de quienes la conforman.
Pese a los escasos análisis que se realizan en Argentina, las estrategias de prevención de los conflictos tienen que ver con el trabajo con los estudiantes sobre la diversidad, generando participación de los jóvenes y sus familias en órganos donde circule la palabra, donde el malestar pueda expresarse y se refuercen los valores democráticos básicos de convivencia.
En el plano local, se realizó el curso “Violencia y agresividad en las escuelas: Estrategias posibles de abordaje”. Allí, trabajadores de la educación santafesinos debatieron sobre la violencia y advirtieron sobre los riesgos de realizar generalizaciones en cuanto a la situación, ya que las causas son siempre diversas y merecen un abordaje singular, haciendo imposible eludir las particularidades de cada escuela, la que “como lugar privilegiado de transmisión y aprendizaje, recibe el impacto de los nuevos modos del lazo, las transformaciones familiares y las nuevas formas del malestar”, observaron.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

viernes, 23 de diciembre de 2011

Música hecha en Santa Fe


Repasamos los discos del rock santafesino modelo 2011. Y reflexionamos sobre el estado del panorama musical local, que continúa dando batalla.

Por Juan Almará

Hace tiempo que los gurúes de las nuevas tecnologías anuncian la muerte del disco  a mano del nuevo soporte digital. Pero son muchas las bandas que desoyen ese mandato y se animan a seguir diseñando tapas y booklets, maquinando el orden de las canciones y pensando sus productos en términos más integrales.  El 2011 ha sido fructífero en cuanto a álbumes publicados en nuestra ciudad. Algunos editaron su primer hijo y otros sumaron un nuevo eslabón. Hay para todos los gustos: rock, fusión, tecno-pop, grunge, funk, hip-hop, punk, metal, reggae… Algunos llegaron al álbum y otros terminaron en EP. En todos los casos estamos en presencia de un buen número de producciones de calidad. Aún falta una industria cultural desarrollada que las vincule e integre, permitiendo un reconocimiento masivo y una dinámica de trabajo superadora. Atenta a estas demandas, se mueven instituciones como el SURock, que pergeñan estrategias como los Clubes de Música en Vivo o los convenios con la Unión de Músicos Independientes (UMI) para la fabricación de CDs. O reconocimientos como los Poquet Awards, que premian lo mejor de la escena local.
Pausa reseñó varias de las novedades discográficas de 2011. Vamos a repasar algunas de ellas.

Rock y fuego
Si bien pertenece a finales del 2010, Te llena de rock! de Astro Bonzo, recorrió su camino este año. Definiendo un estilo que se esboza en su trabajo anterior (Astro Bonzo, 2007)  los bonzos avanzan en la creación de su propio universo. Sumando baladas spinettianas y rocanrol más clásico a su efectiva base setentista, este segundo opus toma la forma de un cóctel explosivo. El onírico “Amanecer en Urano”, el pesado “Blues del resentido”  la calmada “Tibio manantial” fluyen a través del concepto del rock como llave de puertas a universos paralelos.

Debutantes  
Dos grupos dieron a conocer su disco inaugural: Gol de Chancho e Infusión Kamachui.
Los primeros sacaron Estado de Emergencia, editado con el apoyo de la mutual Jerárquicos Salud y la Cervecería Santa Fe, por haber ganado en febrero el concurso “Música en el Río” gracias al voto del público. Con influencias locales e internacionales actuales (La Cruda y Foo Fighters), van del power primitivo a los temas midtempo más pensados, siempre dejando huellas que adquieren una forma cada vez más personal y definitiva.
Los Kamachui patearon el tablero con un disco doble conceptual. En este año pudimos escuchar la primera parte: Equinoccio I. Más maduros y seguros que en su disco anterior, (Don Gregorio Sessions, 2007) relatan el devenir de un personaje que debe atravesar el pasaje que separa la muerte de la esperanza. Dispuestos a hundirse en la búsqueda, sus canciones mezclan lo acústico y lo eléctrico, folclore, metal y rock con toques jazzeros. Una apuesta original y bien lograda.

Espíritus inquietos   
Los que también se jugaron por la indagación de texturas musicales son los RIO. El trío tecno-pop, que cuenta con los ex Psycho Sebastián Cúneo y Carlos Passeggi, presentó Curvando el tiempo, sucesor de Con los pies en el agua (2008).
En un estilo definido, corren por toda la cancha, jugando un poco en cada puesto.  En el costado más conservador del género están “Tres minutos” y “Amazonas” con efectos de teclado como caballitos de batalla. Pero “Curvando el tiempo” (el tema) y “Cae la noche” rompen con creatividad el molde synthpop. Las guitarras acústicas aportan otros paisajes: vidalas, melodías elaboradas y letras de vuelo poético. 
La misma senda ecléctica es transitada por Chino Mansutti y Lleva, su debut como solista. El ex cantante de Farah convirtió sus experiencias de vida más recientes en un abanico de diez canciones camaleónicas. Pop, valses, aires folclóricos, hip-hop y una canción de cuna se funden en un viaje con boleto de ida. Acompañan los Refutadores de Leyendas, banda que no le escapa al desafío y se anima a todos los géneros e instrumentos. Sobresalen “Alessandria” (nostálgicas descripciones de recuerdos italianos) y “Va a pasar” (tema que llegó a la segunda etapa del concurso nacional YPF Destino Rock).

Y además…    
El 2011 también fue el año de Eclipsando de Los Cohibas. Con el funk como disparador, incorporan rap, soul y rock a su propuesta. Otra grata sorpresa fue la incursión en solitario de Emiliano Delfino, (también cantante de Cohiba y otrora integrante de Única Actitud): Delfinoflow lo muestra tirando rimas y flotando sobre los scratch con toda la actitud de un MC que sabe lo que hace.
Por su parte, los Particulares Rockin’ Orquesta inyectan una buena dosis de rocanrol con el disco que lleva el nombre de la banda. Otra aparición en soledad fue Sin aditivos ni conservantes, de la ex Levitar, Mili de Pro. Allí profundiza su costado más pop. Para finalizar, no podemos dejar de mencionar que con el EP Experimentonegro Rodrigo González recuperó lo mejor del espíritu crudo y demostró que aún tiene mucho para dar.
Estas son sólo muestras de unos 365 días más que productivos. Esperemos que los próximos doblen la apuesta y colmen las expectativas de los públicos locales.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ampliación de los derechos civiles


El Congreso se sacudió la modorra y comenzó a discutir proyectos que responden a reclamos de agrupaciones feministas y del colectivo LGBT. Avances en la ley de género.

Por Ileana Manucci

En 2010, con la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, el Congreso Nacional pareció sacudirse un poco la modorra y entrar en una etapa progresista, en el sentido menos manoseado del término. Los movimientos LGBT, feministas y de derechos humanos, vienen desde entonces renovando sus energías y, en muchos casos, aunando esfuerzos bajo la bandera de la igualdad y la diversidad.
En este 2011 la batalla legislativa giró en torno a la Ley de Identidad de Género. Gran cantidad de fallos de la justicia venían allanando el camino para que este tema sea colocado en la agenda parlamentaria. A nivel nacional, resonó el caso de Florencia de la V, primera persona trans de América Latina en obtener el reconocimiento de su identidad sin necesidad de aprobación médica o psiquiátrica. En nuestra ciudad, el caso de Alejandra Ironici convirtió a Santa Fe en  la primera provincia del país que, como Estado, acompaña el reclamo de una persona transexual que solicita el cambio de nombre en su DNI y partida de nacimiento. El Fiscal de Estado santafesino, Jorge Barraguirre, se expidió de manera positiva ante el reclamo hecho por la solicitante y puso bajo responsabilidad de actuación al Estado al señalar que tiene el deber de ayudar a una persona cuando se  considere que su dignidad peligra.
El 18 de agosto se dio inicio en Diputados de la nación al postergado debate sobre identidad de género que, tres meses más tarde, obtenía el dictamen favorable para pasar al recinto y ser votado. “Negarnos la identidad no tiene que ver sólo con una cuestión cosmética de mostrar el DNI y que figure nuestro nombre de género, sino con lo que significa para numerosos aspectos de nuestras vidas cotidianas, como por ejemplo en el ingreso a un establecimiento educativo, donde nos exigen ir como varones, porque eso dice nuestro documento. La Constitución consagra el derecho a la educación y como ciudadanas queremos que se cumpla, que se nos garantice el acceso y permanencia en los establecimientos respetando nuestras identidades”, afirmaba Lohana Berkins, activista trans, en una conferencia en la UNL.
En la última sesión del año, finalmente la Ley de Identidad de Género obtuvo media sanción con el respaldo mayoritario del cuerpo de diputados. El proyecto en su artículo 1 especifica que “toda persona mayor de 16 años podrá solicitar la rectificación del nombre, el sexo e imagen en todos los registros públicos en los que figuren tales datos y no coincidan con su género autopercibido”, además establece que el trámite se realizará ante el Registro Nacional de las Personas y no fija requisitos específicos, salvo la propia solicitud del interesado, no siendo necesario someterse a diagnósticos médicos, psiquiátricos, ni a cirugía alguna.
“Es una iniciativa que permite respetar la dignidad de las personas transexuales –declaró la diputada Vilma Ibarra–, que contempla nuestra Constitución y los tratados de derechos humanos que a ella se han incorporado. Estamos discutiendo la diferencia entre sexo y género, donde el género es mucho más abarcativo, de acuerdo con lo recogido en fallos que sentaron jurisprudencia y de acuerdo con planteos de las organizaciones de derechos humanos. A veces la identidad de género no coincide con el sexo que le fue asignado en la partida de nacimiento”. La votación en general consiguió 167 votos a favor del proyecto mayoritario, 17 en contra y siete abstenciones.
Desde el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género se mostraron felices y conformes. “Esto es una bisagra hacia un futuro mejor para las personas trans, porque hablamos de derechos fundamentales como el derecho a la identidad, a la educación, al trabajo, a la salud y a la cultura. Este es el proyecto de ley más avanzado en identidad de género en el mundo, y nos representa justamente porque es producto del consenso y del trabajo de lxs militantes de nuestro colectivo”, concluyeron.

El debate abierto
Otra de los proyectos polémicos que lleva años intentando ingresar al Congreso es el de la legalización del aborto, que en este 2011 pudo ser discutido en una de las comisiones. El proyecto de Interrupción Legal de Embarazo fue elaborado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, se presentó por primera vez en la Cámara de Diputados en 2008, pero perdió estado parlamentario, en marzo de 2010, sin haberse discutido. A las dos semanas, se volvió a presentar con 33 firmas y pronto sumó nuevos apoyos, llegando con 50 firmas a la Comisión de Legislación Penal.
Fue de esa comisión de donde salió el primer dictamen favorable que hacía pensar en que el proyecto, finalmente, comenzaba su camino hacia la Cámara baja. Pero casi inmediatamente luego de la finalización del debate, diputados contrarios a una reforma cuestionaron la validez del dictamen. Patricia Bullrich (Coalición Cívica), Omar De Marchi (Demócrata de Mendoza) e Ivana Bianchi (Peronismo Federal) presentaron sus impugnaciones, donde sostuvieron que el dictamen no alcanzó las firmas necesarias ya que, según argumentaron, había 14 legisladores en la sala y las seis firmas obtenidas no representaban la mitad más uno.
De esta manera, el proyecto que consagra el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente un embarazo en el primer trimestre de gestación y más allá de ese plazo cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer, si el embarazo es producto de una violación o si hay malformaciones fetales graves, perderá estado parlamentario y deberá presentarse nuevamente en 2012. 
“Sabemos que la discusión no empezó el 1º de noviembre, porque en la sociedad se viene debatiendo hace tiempo, y tampoco termina ahí –declararon desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito–. Los debates en el Congreso, cuando se modifican temas de fondo, han sido siempre complejos y no han estado exentos de trampas y jugadas orientadas a obstruirlo, como ocurrió durante el tratamiento de matrimonio igualitario y la ley de medios. Hemos dado un paso importante”, concluyeron.

Relevamiento de la vida trans
En el seminario “Debates por el derecho a la identidad de género”, organizado por la delegación Santa Fe del Inadi y realizado en la UNL, el interventor del Inadi Pedro Mouratian comentó que el organismo se encuentra trabajando “con un relevamiento para el cual firmamos un convenio con el Indec en donde se va a hacer un análisis cuanti y cualitativo respecto de las necesidades de la comunidad trans”. Comenzará con una prueba piloto en La Matanza, municipio del conurbano bonaerense.
“A partir de ese estudio creemos que van a ir saliendo algunas cuestiones básicas que tendremos que ir abordando de forma transversal con el resto del Estado nacional”, señaló Mouratian, que se refirió a la situación laboral actual de la comunidad: “El 95% de la población trans está en situación de prostitución, pero también es cierto que el 77% estaría  dispuesta a dejar esa realidad por un trabajo que le permita vivir con dignidad”.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

martes, 20 de diciembre de 2011

Una golondrina no hace verano

Volvió la actividad en el Puerto de Santa Fe: límites y posibilidades de la terminal fluvial.

Por Nicolás Cassanello (*)

Una camilla no convierte a la habitación que la aloja en un quirófano. Se necesita de una mesa para operar, instrumental y equipamiento, medicación, médicos, enfermeros, instrumentistas...
De la misma manera, un muelle no da cuenta de un puerto: se requiere dragado y balizamiento de la vía navegable, operadores de terminales con servicios competitivos, compañías de transporte que tomen carga, empresarios dispuestos a importar o exportar por el puerto local, infraestructura logística que permita el arribo de cargas por distintos medios, remolcadores, elevadores de graneles, grúas y demás equipos para movimiento de contenedores, balanzas fiscales, y la lista puede continuar por varios renglones más. 
¿Cómo debería catalogarse hoy a la estación portuaria santafesina? Para gran parte de la comunidad local se trata apenas de un paseo de compras, un casino o una tierra de oportunidades inmobiliarias. Así lo entienden inclusive muchos empresarios y funcionarios, pasando por alto que un puerto es, por definición, un ámbito de transferencia de cargas, un lugar de trabajo antes que de paseo.
Desde mediados de octubre la capital provincial está un poco más cerca de concretar el aristotélico pasaje de “ser en potencia” un pintoresco muelle litoraleño a “ser en acto” un punto activo de la hidrovía. La empresa fluvial CARE  SA (Compañía Argentina de Remolques de Empuje) ha incorporado formalmente al puerto de Santa Fe a su servicio regular de barcazas, luego de más de un año de negociaciones entre la autoridad portuaria local y directivos de la compañía. La estación fluvial local contará con la presencia estructurada de la barcaza cada 10 días, luego de 17 años (¡!) de ausencia de este tipo de servicio regular. El tráfico desde Santa Fe será cubierto por la barcaza porta-contenedores CARE I, de bandera argentina, que cuenta con una capacidad de carga de 320 TEUs (unidad de medida equivalente a un contenedor de 20 pies, con capacidad aproximada de 20 toneladas), pudiendo conectar a su vez hasta 160 contenedores refrigerados.
La embarcación llegó el miércoles 19 de octubre, descargando 44 contenedores vacíos para ser empleados en futuras exportaciones, y partió con cinco contenedores de miel destinados a la Unión Europea. En las semanas siguientes la barcaza visitó la estación portuaria respetando el cronograma previsto, permitiendo la exportación de miel y semillas de girasol para el viejo continente, y se espera para los primeros días de diciembre el arribo de carga de importación.
Parecen estar la pelota, los arcos, el campito... ¿Qué razones tiene un empresario para ponerse la camiseta del puerto santafesino?
Los costos logísticos se encuentran estrechamente ligados a la geografía. Santa Fe se encuentra ubicada en medio del corredor que une el sur brasileño bañado por el oceánico Atlántico con el eje central chileno del Pacífico. Su situación se torna aún más privilegiada al considerar su relación con la hidrovía Paraná-Paraguay, esa autopista fluvial de 3400 kilómetros que riega 850 km de costas de la “bota” santafesina. Los estudios coinciden en señalar que el transporte automotor resulta competitivo en distancias cortas, mientras que la vía acuática resulta imbatible en distancias superiores a los 500 km. Algunos cálculos conservadores ubican los costos del camión en un 250% por tonelada/km respecto de la vía fluvial. Desde otro punto de vista, la elección de la terminal santafesina por sobre el puerto de Buenos Aires se traduce en una mejora económica que ronda los 400 dólares por contenedor de 20 pies. En esta misma sintonía, estimaciones privadas elevan la magnitud del impacto económico en la región al considerar el manejo de cargas del Puerto en su proyectada ubicación sobre el río Paraná. Se calcula la generación de unos 800 puestos de trabajo y un incremento en el consumo de la región de unos 85 millones de pesos anuales.
Considerando la seguridad de la cadena logística, se advierte que la carga transportada por agua no está expuesta a cortes de rutas y otros conflictos que se traducen en sobrecostos por estadía de la carga y que ponen en riesgo el cumplimiento de plazos contractuales de entrega. La presencia de siniestros es muy baja y la piratería del asfalto nula, con lo cual se evitan jugosos pagos en primas de seguro y custodia. Por otro lado, teniendo en cuenta aspectos ambientales: una barcaza puede trasladar la carga de al menos 160 camiones, el consumo energético resulta tres veces inferior y la vida útil estimada de las embarcaciones ronda los cincuenta años. Hay un menor impacto en el medio ambiente.
Sin embargo, la presencia de una barcaza no garantiza el inmediato y repentino vuelco del comercio exterior regional hacia el puerto local. Una lectura realista debe comprender que las compañías marítimas estructuran la oferta de sus servicios desde Buenos Aires. Muchos operadores logísticos son reticentes a modificar el status quo, mientras que los empresarios locales tienen históricamente sus costos determinados sobre aquel puerto y no ocultan cierto escepticismo sobre el futuro del servicio fluvial. Y el resto de las terminales portuarias del sur provincial compiten fuertemente y se esfuerzan por optimizar servicios, captar inversiones y atraer carga.
Recobrar la operatividad plena del puerto llevará tiempo. Permitirá, sin embargo, dilucidar cuanto existe de convicción en el discurso “pro-puerto” de funcionarios y empresarios y cuanto de retórica oportunista. Reactivar el puerto requiere no sólo de números competitivos sino de confianza empresaria y política, de erradicar una cultura exportadora unitaria y de reconciliar a la comunidad con su histórica identidad.
(*) portorium.blogspot.com

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

lunes, 19 de diciembre de 2011

Los días de la Plaza


Reflexiones a diez años del estallido popular de diciembre de 2001.

Por Alejandro Sehtman (*)

La revolución de mayo. El golpe del 76. La primavera del 83. La reforma del 94. El 19 y el 20 de diciembre de 2001. Los días del acontecimiento sin nombre. Los días que se hicieron fecha –fecha de la democracia, de la historia reciente– sin que podamos darle un nombre a lo que sucedió en ellos. Hay también en esa continuidad, en ese 19 y 20, algo de políticamente anormal, de religioso. La política suele concentrar la memoria en una única jornada, mientras que la religión se demora en pascuas de resurrección, nochebuenas y navidades.
Lo más fácil sería relamerse con la excepción: lo sin nombre que irrumpe súbitamente. Pero mejor es pensar una inversión. Un estado de sitio al revés. Una ciudadanía que declara el estado de excepción sobre la institucionalidad democrática. Un “planteo” primero. Un golpe de pueblo después. Un gobierno, luego, nacido de la proscripción de la fuerza política mayoritaria de la argentina democrática de entonces: el partido de la convertibilidad.
A diez años del diecinueveyveinte, debería haber consenso sobre el hecho de que la insistida crisis de representación que hizo impacto en diciembre de 2001 no estuvo constituida por la ruptura de los lazos que unían a los representantes con los representados, por la autonomización de la “clase política”, por la separación del pueblo de su gobierno. La crisis de representación de ese inminente verano caliente argentino no era por defecto sino por exceso. De representación. La crisis consistía en que la política representaba demasiado a una sociedad aglutinada por esa potente gelatina que era la convertibilidad cambiaria. Es cierto que la política se había entregado a las exigencias de ajuste permanente, a los celos del riesgo país, que histéricamente planteaban los organismos multilaterales de crédito. Pero no es menos cierto que la política hizo todo lo que estuvo a su alcance para cumplir con el deseo social de no salir de la convertibilidad. La referencia al espacio no es casual, remite a un afuera, a una intemperie, a un desamparo devaluador muy temido.
No es casual que los acontecimientos sin nombre de dos días distintos hayan sido agregados bajo ese mínimo denominador común que es la sucesión calendaria. Quizás haya que replantearse si el 19 y el 20 no son dos fenómenos imposibles de unir en un mismo concepto. Quizás convenga enfatizar las diferencias entre lo sucedido en una y otra fecha. Quizás convenga recordar la diferencia entre caceroleros y motoqueros, entre ahorristas y piqueteros. El sentido común pronto subsumió las diferencias dentro de un único momento. E hizo bien, porque esa presencia sucesiva en la Plaza de Mayo fue la improvisación general de la naciente alianza de clases de la Argentina que venía. Si el piquete y la cacerola eran las más salientes acciones públicas de los sectores populares y medios, su unidad, cantada en los días de furia, sería la base real sobre la que fue posible desplegar la recomposición de la conducción política del Estado. La presencia, explícitamente política, de las Madres, sirve para confirmar el carácter genético de esas jornadas. Todo lo que estuvo allí entró de una manera u otra a la cadena de ADN de lo que vendría. (La ausencia notoria de las centrales sindicales en los días de la Plaza plantea interrogantes que siguen siendo difíciles de responder. Quizás, sólo un eco de la laberintitis que había afectado la conducción política de las organizaciones de los trabajadores por varios años).
No es casual, tampoco, el orden de prelación de los acontecimientos de ese diciembre. Los sectores populares venían estallando, en el espacio público o en el doméstico, hacía por lo menos cuatro años (en torno a 1996 se producen los primeros piquetes y puebladas). Sin embargo, hizo falta que la clase media actuara para que pudiera abrírsele la puerta a una discontinuidad institucional controlada. Fue sobre la grieta del 19 que el 20 metió la cuña. Lo que no había podido el Frente Nacional contra la Pobreza con su campaña por el ingreso ciudadano, lo pudo la clase media mientras tomaba conciencia de la imposibilidad de realizar su deseo de eternizar la convertibilidad de la moneda.
La primera lectura que se hizo desde los espacios del poder institucional fue que la ruptura del consenso cavallista abría lo suficiente la puerta de la legitimidad democrática como para que pasara por ella el elefante del duhaldismo, es decir, de la conservación de todos los pactos que habían garantizado la gobernabilidad de la Argentina durante diez años de ajuste progresivo. No era un gatopardismo (cambiar todo para que nada cambie) sino una especie de minimalismo (cambiar lo estrictamente necesario). Sin embargo, ya no se trataba de abrir un diálogo sino de abrir los circuitos del poder. Devaluar y matar no eran una combinación válida para una sociedad que había pagado sus compras en bonos, que había visto un helicóptero no poder apoyarse sobre la Casa Rosada.
Suena inverosímil, pero el 19 y 20 de diciembre fue un acontecimiento nacional. Nacional como es nacional lo que ocurre en Buenos Aires y llega a todo el país. Nacional como son nacionales los medios hechos en la capital o lo es la primera A de fútbol integrada casi exclusivamente por equipos de Buenos Aires. Suena inverosímil, pero todos los gobernadores que se reunieron y no se reunieron en Chapadmalal tuvieron que hacer lo que mandaba el partido de la Plaza. Tuvieron que gobernar para piqueteros y caceroleros.
Los días del palacio fueron días vividos con el fantasma del 19 y 20 de diciembre. De la ira popular.
¿Cuándo se hicieron felices los días? ¿El 25 de mayo de 2003? Para algunos sí. Para otros, después. Los días de la Plaza marcaron un rumbo. Todos los que estuvieron en todas las plazas de estos últimos años estuvieron o hubieran estado el 19 y 20. El 19 o el 20. El 19 y/o el 20. Los días de los acontecimientos sin nombre abrieron una época con nombre pero siguen estando allí. En el origen.

(*) Politólogo, UBA.


Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011