viernes, 18 de abril de 2014

Historias de arqueros y penales

El tiro a doce pasos desata las peores angustias y las más desbocadas alegrías futboleras.

Por Gastón Chansard

“El penal más fantástico del que yo tenga noticia se tiró en 1958 en un lugar perdido del valle de Río Negro, en Argentina, un domingo por la tarde en un estadio vacío”. Con esas líneas comienza uno de los mejores cuentos de fútbol que escribió Osvaldo Soriano, “El penal más largo del mundo”, que tiene como protagonista a un arquero de pueblo, el Gato Díaz. La historia que narró el eterno escritor nada tiene que ver con las situaciones que vivieron en los últimos días los arqueros de los equipos de nuestra ciudad, y mucho menos con el debut del golero de Banfield en Paraná. Pero hay sensaciones que son compartidas en cada uno de los disparos desde el punto del penal. En cualquier cancha del mundo un penal antes de ser pateado genera incertidumbre, ansiedad, suspenso, adrenalina, y como diría el el Negro Fontanarrosa, “un cagazo enorme”.
Se va a ejecutar “la pena máxima” grita un relator desde una cabina de transmisión, o “apunten, disparen”, narra otro cuando el jugador se prepara para resolver la sanción más festejada por unos y más sufrida por otros. Siempre la atmósfera de la cancha ante esta situación del juego tiene que ver con palabras extremas, cargadas de tensión, como si se tratara de una orden de pena de muerte. Quizás porque con un penal muchas veces “mueren” los partidos, terminan psicológicamente con el optimismo de un equipo y hasta sellan el destino de un descenso o el no logro de un campeonato.
Durante el partido te hacía temblar, pero fue la indiscutida figura de Italia 90: el “Goyco” nos llevó hasta la final, viajando como suplente.

En algunas líneas de esta nota celebraremos la “vida” que genera una ejecución fallida o, para ser justos, un arquero que se convierte en superhéroe al detener un disparo que tenía como destino finalizar con la peor de las sentencias. Hace poco más de una semana los penales, y los arqueros como protagonistas, fueron noticia
En la cancha de Patronato se generó un hecho muy poco visto: la noticia fue que en su debut, el arquero detuvo dos penales, y no fue en el contexto de una definición desde los doce pasos, sino a lo largo de los 90 minutos de juego. El gran actor fue Gaspar Servio, el arquero de Banfield que le permitió a su equipo ganar 2 a 0 en Paraná y seguir con paso firme la vuelta del Taladro a Primera División. El portero de 22 años tuvo la oportunidad de aparecer en el primer equipo por una seria lesión que sufrió Bologna (ex Unión). En esa noche, inolvidable para el pibe que surgió de las inferiores de River, tuvo su primera intervención feliz a los 18 minutos del segundo tiempo. El arquero se arrojó sobre su izquierda, rechazó y luego también despejó el rebote, tras el disparo de César Carignano. En el segundo, Servio cambió de palo y le sacó el tiro desde los doce pasos a Rossi, cuando se jugaban 37.

Héroes locales
El mismo lunes 31 de marzo, cuando se desarrollaba la fecha trigésima primera fecha de la B Nacional, Ferro Carril Oeste tenía la posibilidad de empatar el partido ante Unión a través de un penal, pero en esa tarde-noche de Caballito iba a resistir Matías Fidel Castro, el arquero tatengue que le detuvo el disparo al experimentado Eduardo Tuzzio. El golero uruguayo, hijo de un viejo militante del comunismo charrúa, fue la figura y le permitió al equipo santafesino mantener viva la ilusión de volver a Primera División.
El penal y la atajada de un arquero también fue noticia dos días después. El 2 de Abril en el estadio Brigadier López, Germán Montoya le atajó el disparo desde los doce pasos a Alejandro Barbaro, a un minuto del final, y así Colón se quedó con una victoria (1 a 0) muy importante ante All Boys, rival directo en la lucha por permanecer en la máxima categoría. Esa tardecita, como tantas otras en este torneo, el arquero sabalero fue el héroe de un equipo que tiene el sello de la garra.

El lagrimón
Cuando la memoria del fútbol santafesino se activa en materia penal, aparecen los malos recuerdos sabaleros en Córdoba, cuando Colón desperdició ante Banfield varias oportunidades de regresar a Primera División. Esa triste histórica y triste tarde para los colonistas tuvo un héroe (Gabriel Puentedura, arquero del Taladro) y varios villanos (todos los jugadores rojinegros que marraron). Aquella jornada de junio de 1993 quedará inmortalizada por dos motivos: los penales despilfarrados y la masiva movilización del pueblo sabalero.
Otra triste historia de penales para los equipos de nuestra ciudad fue protagonizada por Unión en La Bombonera. El 8 de junio de 1988, Unión y Racing de Córdoba definían el descenso de Primera al Nacional B; 1 a 1 fue el resultado a lo largo de los 120 minutos de juego (30 de alargue). Cuando llegó la hora de los penales, solamente uno de ellos no terminó con el festejo del gol: fue el del barbado Jorge García, el jugador de Unión que no pudo vencer al arquero Juan Manuel Delgado. Con ese penal atajado por el portero cordobés, los dirigidos por el “Negro” Marchetta desataban su fiesta en La Boca y el Tate regresaba a Santa Fe con el dolor de ya no pertenecer.

De Goycochea a Roma
En esto de andar buceando en la memoria de los penales, por siempre quedará inmortalizado el nombre de Sergio Goycochea, el arquero que con sus atajadas en las definiciones desde el punto penal nos llevó hasta la final de la Copa del Mundo 1990. En sus manos quedó la ilusión y frustración de Italia (país organizador), pero como una mueca tanguera del destino, la derrota en el partido final quiso que terminara con un dudoso penal que fue muy bien ejecutado por el alemán Brehme. “Goyco” no pudo resistir al fusilamiento germano y la noche de Roma terminó en lágrimas maradonianas.    
Otro momento histórico del fútbol argentino fue protagonizado por el arquero de Boca, Antonio “Tarzán” Roma. En las páginas de oro del fútbol argentino quedará por siempre la definición en la penúltima fecha entre Boca y River. El 9 de diciembre de 1962 se enfrentaban en La Bombonera. Los locales tenían 41 puntos y los Millonarios 39 (el ganador sumaba 2 unidades). Los Xeneizes ganaban 1 a 0 con gol de Valentín, y a 10 minutos del final el árbitro Nai Foino cobró penal para River y el brasileño Delem se hizo cargo de la ejecución. Roma, el arquero que atajaba sin guantes, se adelantó casi 3 metros, se arrojó hacia la derecha y detuvo el remate. Todo River protestó, el árbitro arrojó la popular frase “todo penal bien pateado es gol” y Boca gritó campeón.
Punto penal.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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Brecha test: ¿es usted un linchador?

Por Adrián Brecha

Un nuevo estudio de la ONU filtrado a la prensa, y cuyos enfoques principales coinciden con un reciente informe de la NASA, sostiene que si el cambio climático continúa, la civilización se enfrentará a consecuencias difíciles de superar.

A su vez especialistas de la Fundación Lynchers States coinciden con los especialistas de la ONU y reclaman que se incorpore tecnología en el torneo de fútbol argentino.

De acuerdo con el reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial, elaborado en Zarapatam por más de 60 reputados expertos en el calentamiento global, el cambio climático le depara a la humanidad riesgos mucho más inmediatos y peligrosos de lo que se creía.

Así, advierten los autores de este informe, cuya versión definitiva aún no ha sido publicada, en un período de entre cuatro y ocho décadas el cambio del clima –cuyos impactos, como las inundaciones concéntricas o los fuertes tornados MIno del año pasado, ya se han hecho realidad en nuestra región y el mundo– podría provocar problemas globales como hambrunas, escasos goles en los partidos de futbol, enfermedades,  defecación en bolos, sequías, calvicies extraordinarias, inundaciones, adicción al Whatsapp, guerras, y la posible eliminación de Argentina en la Copa Davis.

“Está claro que no estamos preparados para los eventos que estamos viendo”, dice Francis Field, autor principal del Test del Instituto Phillip Michael Thomas de Ciencias en California, cuya finalidad es observar el efecto de estas transformaciones en la subjetividad.

Desde este honrado espacio, hemos trabajado en esta serie de preguntas para medir y valorar los acontecimientos recientes, cuyos resultados pondremos a disposición de todos los investigadores del mundo para evitar una pandemia.

En un esfuerzo sin precedentes el departamento de periodismo científico de Cocoliche, pone a disposición el siguiente cuestionario del Instituto Phillip Michael Thomas, que ha sido traducido al castellano para su mejor comprensión:

1. ¿A usted le gustan las películas de David Lynch?
a) Sí, me considero un lynchador
b) Más o menos, depende.
c) Sí, pero no las entiendo.
d) No, ni en pedo.

2. ¿Con cuál de estas opciones se identifica?
a) Ángel Pedro “Baby” Etchecopar.
b) Nelson Castro.
c) Gerardo Romano.
d) Guillermo Patricio Kelly.

3. Hay tanquetas en la calle, ¿usted qué piensa?
a) Estoy feliz, por fin... Era hora.
b) Mientras no estacionen en mi garage, todo bien.
c) Son trabajadores que reclaman, coincido con el reclamo pero no con la forma.
d) Están filmando un capítulo para Canal Encuentro que lleva por título “La casa está en orden”.

4. Hay un joven con gorrita, indumentaria deportiva y muchos tatuajes, ¿qué haría?
a) Llamo a mis vecinos y le hacemos un scrum.
b) Me cruzo de vereda y no suelto el rosario.
c) No me preocupo porque tengo seguro y dejé el celular en mi casa.
d) Le pido un autógrafo y le deseo suerte con Floyd Mayweather.

5. Que un contador estafe a más de 360 ahorristas e inversionistas tenedores de títulos de valores negociables significa que:
a) Hubo un error de cálculo, cosas que pasan.
b) Mal negocio, a todos le puede suceder.
c) Es un delito, pero tampoco tan grave.
d) Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás.

Todas las respuestas del Test deben ser enviadas a pausadigital@gmail.com. La recepción de las mismas será hasta el 12 de junio del corriente año. Luego de esa fecha, ya no tendrá ningún sentido analizar nada.

Promoción sin obligación de compra. Bases y condiciones: www.codigopenalonline.com.ar

Promoción válida para el territorio de la República Argentina, excepto en las provincias de Córdoba y Mendoza. Toda la información reunida será propiedad del periódico Pausa y del Instituto Phillip Michael Thomas.

Los ganadores serán publicados en la web periodicopausa.blogspot.com.ar y notificados por e-mail.

Faltan 63 días para el Mundial.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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miércoles, 16 de abril de 2014

De intercambio con las potencias

La Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL participó de una misión a la India; se estrecharon lazos de cooperación en áreas claves para el desarrollo de la región.

Por Ileana Manucci

En febrero, el gobierno de la provincia realizó una misión comercial e institucional a la India. Encabezada por el gobernador Antonio Bonfatti, la comitiva incluyó a un grupo de funcionarios, empresarios y académicos. Alejandro Trombert, coordinador de la Licenciatura en Biotecnología y  docente de la Universidad Nacional del Litoral, fue el representante de esa casa de estudios en el viaje.
—¿Porqué la universidad fue invitada a participar?
—Confluyeron ambos viajes, el del gobierno y el nuestro. Desde el Ministerio de Educación de la Nación hay una serie de programas, en particular uno dentro de la Secretaría de Políticas Universitarias que se llama “Promoción de la Universidad Argentina en el Mundo”, que reconoce la importancia que tiene el tema de la movilidad internacional de alumnos, docentes y de las instituciones educativas, entonces financia este tipo de viajes, priorizando los países latinoamericanos y los países de Asia y África, con los que históricamente hemos tenido poco contacto a nivel académico y no hay muchos convenios. A esta convocatoria del Ministerio de Educación nos presentamos con la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional de San Luis, luego, en paralelo, se sumó la misión en la que iba el gobierno de la provincia. Eran dos cosas aparte, pero al coincidir ambos viajes, el gobierno nos invitó a sumarnos a su comitiva. Y esta invitación tuvo que ver con que nosotros ya habíamos recibido la visita aquí en la Universidad del embajador de India, quien se había mostrado interesado en que podamos ir a su país; y a su vez con que en la comitiva del gobierno viajaba, a una feria internacional de biotecnología que se estaba desarrollando en India, el secretario de ciencia de la provincia.
—¿Cuál fue el objetivo de la misión?
—El objetivo básicamente fue empezar a estrechar lazos para poder planificar y concretar esta movilidad, tanto de docentes como de alumnos, coordinar visitas a universidades, a centros de investigación y luego pensar en armar convenios y buscar financiamiento para poder enviar y recibir estudiantes.
—¿En eso están trabajando ahora?
—Sí, estamos preparando memorándums de entendimiento y programas macro.  El gobernador también se comprometió  en armar en la provincia, para fines de este año, un seminario con investigadores de allá. Además, de la misión también participó el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao, quien firmó nuevos acuerdos de país a país. Ahora está por salir una nueva convocatoria para proyectos binacionales, armados de forma conjunta entre investigadores de allá y de acá, proyectos que deben ser de interés social, porque los problemas que tenemos ambos países son muy similares: el saneamiento ambiental, la salud, la medicina, los fármacos y los alimentos.

Cooperación
India es el segundo país más poblado del mundo con 1.200 millones de habitantes, superado sólo por China con 1.300 millones. Su gran población se asienta en una superficie no mucho mayor a la de nuestro país, de hecho en la lista de países según su superficie India esta en el 7º puesto y Argentina en el 8º.
“Lo que impacta mucho de India es su tamaño, cuando uno se compara hay un cambio de escala que es muy grande”, cuenta Trombert. “Ellos, para que entendamos, nos daban unas cifras muy impresionantes. Por ejemplo, que por año incorporan una cantidad de población similar a la de Australia. Y al no haber un control de natalidad, como sí lo hay en China, se estima que en un par de años India la va a sobrepasar en cantidad de habitantes. Todo este panorama nos muestra un país con grandes riquezas pero también con muchas desigualdades y bastante pobreza, una situación que, a menor escala, es comparable con la de nuestro país”.
Alejandro Trombert (el cuarto de izquierda a derecha) representó a la UNL en la India, con el fin de forjar lazos de movilidad académica.

—¿Y cómo se da ese desarrollo tecnológico en una situación social tan compleja?
—Ellos plantean que su objetivo es lograr el desarrollo con inclusión y, justamente, para salir adelante, se han focalizado y han apostado por la tecnología, especialmente por la biotecnología y el software. Producen muchas vacunas, fármacos biotecnológicos, genéricos, con los cuales abastecen a un mercado interno muy grande pero también, por su cercanía, a una región geográfica importante, que incluye el Medio Oriente, los países africanos y China, compitiendo directamente con Estados Unidos y Europa. Lo que nosotros pudimos ver fue una fuerte apuesta tanto pública como privada, con laboratorios muy buenos, gran desarrollo y mucha inversión.
—¿Acá estamos muy lejos de todo eso?
—No, yo creo que Argentina también ha apostado a la tecnología y tenemos ejemplos que podemos destacar. En nuestro país y en la provincia de Santa Fe tenemos buenos desarrollos tanto en biotecnología como en software, por muchas razones. Acá hay una tradición científica que es importante, tuvimos premios Nobel en ciencia, nuestras universidades a pesar de todo lo que paso en la década del 90 siguen siendo de excelencia, y siempre se está buscando que haya emprendimientos y empresas que aporten tecnología. Muchos quizás siguen pensando en Argentina como un país agroexportador, pero muchos otros creemos que ese no es el camino para lograr un país desarrollado y por eso apuntamos a otras cosas, a darle valor a los productos con la tecnología.
—¿Qué tiene para ofrecer Santa Fe en cuanto a desarrollos en diversas tecnologías?
—Santa Fe es una de las ciudades de la Argentina que más investigadores tiene en relación a su población, y muchos de esos investigadores trabajan, no en ciencias básicas, sino en aplicaciones, en ingeniería química, mecánica, en biotecnología, en ingeniería en software. Santa Fe se ha convertido además en un polo biotecnológico importante; tenemos acá el Parque Tecnológico con algunas empresas radicadas en el lugar, con el primer ejemplo en Argentina de una empresa biotecnológica incubada en una universidad nacional y pública. Tenemos la masa crítica, tenemos los investigadores, los centros, los alumnos, y hay un desarrollo cada vez más importante en todo lo que hace a la biotecnología.

Recorrido
En India, la delegación académica tuvo una agenda cargada de compromisos. Se visitaron las ciudades de Nueva Delhi y Hyderabad. En esta última se participó de la 11ª edición de la Feria Bioasia 2014, organizada por el gobierno de esa república en conjunto con las asociaciones de biotecnología de Asia. Se visitó  además el Parque científico-tecnológico “IKP Knowledge Park” y el Genome Valley, el primer cluster indio organizado para fomentar actividades de investigación y desarrollo en ciencias de la vida, que ya cuenta con más de 100 compañías radicadas.
En Nueva Delhi, se visitaron la Jawaharlal Nerhu University y la Sharda University. La Nehru University es una universidad pública  que ha ganado gran prestigio, ya que obtuvo el puntaje máximo otorgado a una institución educativa por el organismo nacional de evaluación y acreditación. Fue fundada en 1969 por Indira Gandhi. “Fue una experiencia muy interesante poder recorrer esa universidad, se percibe un clima especial, en los graffitis en las paredes, en las charlas con los profesores y con los alumnos, en la atmósfera del campus. Es una institución que forma líderes, tanto en el ámbito político como en el académico”, señaló Trombert.
Por otro lado, ya en Emiratos Árabes Unidos, se visitó Abu Dhabi y Dubai. En Abu Dhabi se recorrió el Instituto Masdar de Ciencia y Tecnología, considerada la primera universidad –a nivel de grado– en ofrecer soluciones reales en temas de sustentabilidad y energía. A su vez, en Dubai se visitaron el Dubai Knowledge Village, una zona de libre comercio educativo y campus que ofrece servicios de formación e instituciones de aprendizaje con más de 400 instituciones y el Dubai Biotechnology & Research Park, el mayor cluster biotecnológico del Medio Oriente, donde operan más de 150 compañías biotecnológicas.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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Melodías con rock

Una charla con el Chino Mansutti: “Siempre está bueno que te reconozcan”.

Por Juan Almará

Luego  de haberse consagrado ganador de Música en el Río, y con la presentación de Lo queda de la casa en cuenta regresiva (será el 18 de mayo en el Teatro Municipal) hablamos con Gonzalo “Chino” Mansutti: un balance de lo que fue y lo que vendrá.
—¿Por qué participaron de Música en el Río y cómo tomaron el reconocimiento del público y el jurado?
—En principio, es el evento más importante que los músicos de rock tenemos en Santa Fe. Es una de las pocas posibilidades que existen en todo el año para tocar frente a mucha gente. Me parece clave estar de la manera que sea. Hace un año nos contrataron, lo cual es un honor y está buenísimo. Este año hubo que concursar y lo hicimos. Por otro lado, es un festival que genera muchas regalías por derechos de autor. Después de grabar un disco y hacer una propuesta económicamente súper ambiciosa, no podía no presentarme. Todo lo demás vino de arriba: entrar muy bien posicionados por el voto de la gente y ni hablar del dictamen del jurado. Pero son subjetividades. En muchos casos la gente te vota porque le pedís que lo haga. Y el jurado te elige porque, desde su perspectiva, cree que lo que haces está bueno. El premio fue muy reconfortante. Siempre está bueno que te reconozcan.
—¿Cómo fue la experiencia de tocar sabiéndose ganadores?
—El show estuvo buenísimo porque nos dieron el mejor horario y escenario. Más allá del premio, eso fue lo más significativo de haber ganado. Lo importante de estos eventos es tocar, pero siempre y cuanto te toque cerca de las bandas principales. Ahí es cuando se junta más gente. Nos presentamos el sábado 22 de febrero a las 21 en el Escenario I, antes de El Cuarteto de Nos. Según los medios había 70 mil personas en ese momento. Yo no sé calcular la cantidad, pero nunca había tocado para tanta gente.

Conceptual y oscuro
—¿Cómo fue el proceso de grabación del nuevo disco?
—El disco ya está terminado. Ahora se está fabricando en Buenos Aires y calculo que en una semana lo tendré en mano. El proceso de grabación empezó en noviembre del año pasado. A mediados de ese mes nos fuimos con toda la banda al estudio El Pie, de Alejandro Lerner, que queda en Capital Federal. Allá grabamos las baterías con ayuda de Gastón Baremberg, el baterista de Fito Páez, que hizo de drum doctor. Registramos todos los bajos, la mayoría de las voces y los pianos. Pudimos utilizar los instrumentos de Lerner, entre ellos un piano de cola que está buenísimo. Después volvimos a Santa Fe, y en el estudio El Pote grabamos las guitarras, elementos adicionales y mezclamos el disco. En las primeras semanas de enero estaba terminado y a punto de mandarse. Pero tuvimos que frenar todo por Música en el Río. Al haber ganado el concurso, aprovechamos para pagar el disco con el premio. Además, el packaging tenía que llevar el sello de la cervecería. Finalmente terminamos eso y hace dos semanas lo llevamos a fabricar a Buenos Aires. En este momento está girando en Youtube un adelanto que se llama “También tampoco”. Vamos a seguir tirando temas hasta la salida del disco. Y cuando sea editado, seguramente lo vamos a subir entero a la web para que pueda descargarse desde ahí. Más allá del formato físico, así es como funcionó Lleva, su antecesor. Ese disco anduvo porque estuvo desde el primer día en internet. Y con este va a pasar lo mismo.
Mansutti presenta su nuevo disco el domingo 18 de mayo en el Teatro Municipal. “Va a ser la primera vez que toquemos en el teatro y vamos a tirar la casa por la ventana”, prometió.

—¿Qué diferencias artísticas y musicales existen entre los discos?
—Lo que queda… es más rockero. Se escucha más la banda sonando. Lleva es instrumentalmente más minimalista, super vocal y de pianos. Lo que queda… es un disco de guitarras, bien al frente. Es igual de heterogéneo y ecléctico que el anterior, fusiona muchos géneros dentro del rock: hay country, funk. Por otro lado, el primero es un disco más chiquito y hecho sin demasiadas pretensiones. Lo armé con mis amigos en el estudio, sin saber muy bien que iba a pasar. Después se transformó en una banda que salió a tocar esas canciones durante dos años. El nuevo disco viene con todo eso encima. Por eso está más pensado y es de grupo.  Al igual que Lleva también es una obra conceptual, posiblemente más oscura. Lleva se hizo viajando, por lo cual es para afuera. Lo que queda… se creó dentro de cuatro paredes, lo que lo hace sombrío. Habla de una pareja y sus momentos. Tiene tres etapas: el enamoramiento, la crisis y la separación.  Y además este disco suena mejor que el anterior por varias razones: la banda que se conoce hace tres años y tuvimos la posibilidad de grabarlo en lugares mejores.

La casa por la ventana
—¿Ya tenés pensada la presentación?
—La vamos a hacer el domingo 18 de mayo en el Teatro Municipal. Va a ser la primera vez que toquemos en el teatro y vamos a tirar la casa por la ventana. Estamos preparando un show importante, con todos los invitados del disco: Cristian Deicas, Leo Costa, un músico de Buenos Aires que  se va a venir desde allá y Nico López Soto que tocó el piano. Después de eso, empezaremos a girarlo como hicimos con Lleva. Estamos tratando de abrir otros lugares. Vamos a ir a Buenos Aires, al norte de la provincia y a Paraná. Queremos viajar a provincias a las que no llegamos hasta ahora. Con Lleva hicimos 75 recitales, que fue muchísimo. La idea es replicar eso.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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lunes, 14 de abril de 2014

Matanegros al poder

Los linchamientos revelan mucho más que sed de venganza: es violencia que apunta a un nuevo orden.

Por Juan Pascual

Se condensa el magma hace un rato. Largo rato ya. Un borbotón, dos, miles, el magma asciende. De golpe, la erupción, quema.
Obra gráfica: Pablo Cruz

Existe una ilusión candorosa sobre el contrato social, implicada en los dos términos. Ni es contrato, ni es social. Ni hubo grandes acuerdos, ni fueron celebrados por una imposible unidad imaginaria de firmantes. El tácito orden que regula nuestros movimientos es tácito por las capas y capas y capas de tiempo que cubren lo que originariamente fue una imposición, de la fuerza política de la ley o de la violencia. Vivimos en un orden que se sostiene por el olvido (es decir, el mito, es decir, cierta forma de recuerdo) del momento en que se gestó. El tácito contrato social está escrito siempre con sangre. La independencia, la Constitución, la unidad territorial nacional, el ejército, los grandes partidos políticos, los sindicatos, el neoliberalismo fueron paridos con sangre, no con reuniones de voluntariosos hombres libres que decidieron en algún momento de su existencia juntarse y elaborar prístinos consensos. Cuando conmemoramos nuestras gestas políticas, celebramos la sangre. Y la política es lo que comienza después de la sangre.
El linchamiento no es un fenómeno nuevo, pero la serie de palizas colectivas que se desataron durante los paros policiales poseen características propias. Una imprescindible condena ética, moral y penal debe caer sobre los sucesos acontecidos en casi todo el país. Sin embargo, las mortales descargas de odio clasista (uno de los rasgos novedosos en los hechos recientes) no serán disueltas por un repudio general, una argumentada razón humanista, una eficaz sanción judicial: quienes destrozaron en andanadas a los jóvenes negros de mierda tienen absoluta conciencia de ese repudio, de sus alcances y sus emisores.
Manejan exactamente los enunciados de quienes se espantan por lo sucedido, y se sienten asqueados de ellos. Vociferan desacatados contra ellos. Estructuran largas justificaciones, rebosantes de experiencias padecidas, para demolerlos en las redes sociales. Se mofan de las estadísticas de homicidios que los desmienten: tienen la prueba de “la calle” y la anuencia de miles de mesas familiares, encuentros con pares, regurgitando infiernos. La ira se expresa abiertamente. Años, años levantando temperatura, azuzados al fuego catódico del noticiero del mediodía y sus sangrientas y bellas y redundantes bases de horror, años llorando junto a la mil veces clonada imagen de Axel Blumberg, el mártir rubio, añorando la castrada juventud de finales de los 70, execrando la seguridad social para los abandonados, vampiros de nuestros esforzados aportes, zombies de los ladrones de la política, causa de las rejas de mi casa. Años rumiando bajo tierra.
El magma de odio clasista estuvo algún tiempo contenido, liberándose de a pequeños borbotones privados o más abiertos. Pero lleva tiempo allí, debajo de la corteza, levantando temperatura, alimentándose. Y ahora no estamos delante de su estallido eventual.
Si la breve alianza de clases en la pobreza de 2001 reunió en un canto al piquete y la cacerola y tuvo su corolario en la hegemonía kirchnerista posterior, el derrumbamiento simbólico y político del orden establecido en la última década tiene su eco en estos asesinatos recientes. El odio de clase mezcla desde el temor a la inflación, el rechazo a la corrupción y la abominación de las políticas sociales hasta el reclamo por mano dura y la impugnación de los avances en la memoria, la verdad y la justicia sobre el genocidio. Todo en un mismo paquete. Ese es otro rasgo nuevo de los linchamientos.
(O, acaso, hayamos olvidado –es decir, hayamos construido un mito– sobre ese 2001 de clases unidas en la desgracia. No hace falta revolver mucho en los discursos de ese tiempo para hallar una difundida estigmatización de los luchadores sociales).
Como cuervos sobrevolando la carroña, algunos aspirantes a la elección de 2015 no demoraron en zampar sus primeros bocados. Tanto dirigentes como periodistas. Hablan de impotencia, de ausencia del Estado, de legítima defensa social, de justicia por mano propia, hablan lo que el odio quiere escuchar. No sirve culparlos: así es la lucha por el Estado. En el horizonte está no sólo su futuro electoral, sino una nueva forma de orden marcial que todavía desconocemos en democracia, aun cuando hoy seamos uno de los países de la región con mayor cantidad de empleados en las fuerzas de seguridad por habitante.
El abordaje de esta situación desde la perspectiva de la justicia, de la consideración de qué es lo justo y bueno, es impotente. Quienes salieron de matanegros encararon el riesgo (acaso con la anuencia y el estímulo del comisario); saben lo que hacen y lo hacen. Reducir la respuesta frente a estos hechos a la sola dignidad moral del “prefiero no hacerlo” o a una letanía repetitiva de los valores republicanos, de la necesidad del apego a la ley y la “civilización”, es una pobre reacción (como si la barbarie y la civilización no vinieran juntas). El matanegro se sabe fuera de esa ley –cree que no lo protege, sino que ampara a su enemigo– y se concibe fuera de esa moral –la considera débil, desprendida de la realidad, e incluso falsa. Esa es la repulsa a lo que se llama “garantismo”, esa es la ridiculización a “los derechos humanos”. El deseo de una gran cárcel total donde verter aquello que ven como la gangrena social está apenas en el plano de la venganza simple: el matanegro sabe que la prisión existe nada más que para el castigo y la reproducción del delito. Por eso desea que sea torturante e indefinida en sus plazos. Por eso le es indiferente el hacinamiento y la vida vil de los detenidos.
El linchamiento es mucho más que una venganza: es un desafío, es violencia constituyente. Esta violencia está intentando fundar un nuevo contrato social.
La erupción del reverso obsceno y desbocado del 2001 (que ya habitaba allí), con todo el sedimento más putrefacto de la dictadura y los 90, ni va parar ni va a dejar de expresarse de otras formas. Los matanegros se experimentan a sí mismos, desde hace mucho, como sujetos fuera del orden, como sobrevivientes en un estado de excepción. Se ha dicho que la guerra es la continuación de la política. Es al revés. Los matanegros están en una guerra que viven como propia. Cobran sus cadáveres y quieren que tengan un valor: esperan fundar un nuevo orden.
Entonces, la respuesta ha de ser política, en un sentido intenso, microscópico, continuo, que llegue a movilizar las redes finas del poder institucional. Ya no se trata de rescatar a la población de sus condiciones de abandono, sino de reintegrar esa población en espacios comunes, compartidos. Las mejoras generales en la condiciones de vida durante la última década no superaron la creciente desintegración social, el abismo abierto en la explosión neoliberal de pobreza extendida y enriquecimiento restringido, cada vez más amplio de un lado y otro de la avenida, de la vía, del paredón del country. Las grietas urbanas, los procesos de concentración y desigualdad, se profundizaron: las diferencias se ven, insultan, cada vez más. Los ghettos ricos, los ghettos pobres se fueron cerrando cada vez más. El precio de la vivienda, de la vida, se mide de acuerdo a si en el barrio hay posibilidad (o no) de que algún negro haga un recorrido por las calles. Negro free zones y vertederos de pobreza se alambran con las mismas púas, mientras el coche policial hace las veces de centinela sobre el muro divisorio. La configuración urbana se ha vuelto un dispositivo de segregación social principal. Y las viejas instituciones de integración –sí, también de jerarquización, discriminación, asfixia– paridas en el siglo XIX para inventar al argentino hace tiempo que pedalean en su obsolescencia.
Nuevos espacios comunes, instituciones compartidas, lugares de encuentro: mientras la separación se ahonde, la paliza seguirá sustituyendo a la palabra. Cuando la palabra desaparece, entramos en la máquina productora de cadáveres.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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Una historia de sangre y silencio

El linchamiento de David Moreira tiene varios antecedentes en la provincia, tanto a manos de civiles como de fuerzas de seguridad: un recuento de los casos de los últimos años.


Desde la última dictadura, la violencia institucional contra los pobres ha sido una constante que la sociedad no sólo toleró sino que aprobó. Razzias, palizas y gatillo fácil son las manifestaciones más explícitas de esa violencia de clase. Cada tanto –y en las últimas semanas el fenómeno creció en visibilidad, aunque no se trata de algo nuevo ni aislado– la sociedad civil aporta su granito de arena. El cadáver de David Moreira tirado en una esquina de Rosario lo atestigua.
David era un joven de 18 años, de origen muy humilde, que había dejado la escuela a pesar de las protestas de su madre para ayudar a su familia. Era changarín y albañil. Su madre, Lorena Mónica Torres, negó que haya estado involucrado en hechos delictivos. El pasado 22 de marzo, una turba de vecinos de barrio Azcuénaga –un barrio de clase media, cercano al centro de Rosario– lo golpeó en la calle, a plena luz del día, hasta dejarlo sin conocimiento y con pérdida de masa encefálica: literalmente, le rompieron la cabeza a patadas. David pasó cuatro días internado y murió.
Por el asesinato del joven rosarino no hay detenidos; en cambio, sí está preso quien habría sido su cómplice en el supuesto robo.

La horda que lo atacó y lo mató respondió, según algunos testigos, al pedido de auxilio de una joven vecina –que luego se mudó del barrio, por temor– a la que le habían robado un bolso mientras paseaba con su bebé. La madre de David jura y perjura que su hijo no tuvo nada que ver con ese episodio. Los cincuenta o sesenta vecinos que lo ultimaron a patadas no se tomaron el trabajo de averiguar cómo habían ocurrido los hechos: estaban ejecutando una pena sumaria, sin proceso ni derecho a la defensa.
El caso conmovió al país y desató un debate en el que se cruzaron juristas, políticos, religiosos, académicos, periodistas, víctimas de delitos, opinólogos profesionales y figuras de la tevé. Por algunas semanas, fue “el tema” del cual todos tenían algo que decir. Reaparecieron los conceptos de “justicia por mano propia”, pena de muerte y linchamiento. La violencia con que actuaron los matadores –el video difundido en la web es una prueba incontrastable– estremece y remite a épocas que parecían superadas. ¿Cuál es la diferencia entre la turba que asesinó a David y las patotas de la dictadura? Tal vez una sola: la turba actuó en presencia de sus propios vecinos, que la legitimaron con silencio o golpes.

Justicia tuerta
La puesta en marcha del nuevo sistema procesal penal no implicó una mejora inmediata del servicio de Justicia. El asesinato del joven rosarino es un botón de muestra: la causa fue caratulada como homicidio simple a pesar de que el fiscal Florentino Malaponte contaba en su poder con el video –grabado con un teléfono celular– en el que se ve cómo dos hombres patean en el suelo a Moreira, quien se encontraba indefenso y desarmado. Era el final del linchamiento.
En más de dos semanas, la Justicia no avanzó sobre los autores de la matanza, pero sí detuvo a quien sería el cómplice de David en el supuesto robo que desató la tragedia. En la audiencia preliminar, el imputado de 22 años –quien cumple prisión preventiva acusado por el robo de la cartera– se negó a declarar. El fiscal también citó a algunos vecinos de barrio Azcuénaga, como testigos, quienes tampoco declararon porque, según comentaron ante los medios, se encuentran amenazados.
El juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, sostuvo sobre la ola de violencia: “No son ajusticiamientos sino homicidios calificados”. Así, se diferenció del fiscal regional de Rosario, Jorge Baclini, y de su subalterno Malaponte, por la decisión de caratular el caso como homicidio simple. Según Zaffaroni, el linchamiento “no es legítima defensa” sino que “se trata de un homicidio doblemente calificado: por alevosía y por ensañamiento”. El magistrado también diferenció: “Una cosa es detener al sujeto y otra es matar a alguien a patadas”.
El homicidio calificado está tipificado en el artículo 80 del Código Penal, que establece una pena máxima de 30 años, llamada perpetua, de acuerdo al texto vigente. La Justicia provincial centró sus pesquisas en el joven que acompañaba a David antes de su muerte y, hasta el momento, no avanzó con firmeza sobre la turbamulta autora del asesinato.

Algunos antecedentes
Tras la muerte de David, algunos memoriosos recordaron antecedentes cercanos. La periodista rosarina Silvina Tamous escribió en el sitio Infojus Noticias: “No es la primera vez que ocurre. Hace dos años en la misma esquina, Marcos Paz y Liniers, lincharon a un ladrón sin conseguir su muerte. Y hace un año, en el macro centro, en un negocio de insumos de computación, se vivió una escena parecida a la que terminó con la vida de Moreira. Un joven ladrón reducido, a disposición de los vecinos y cuanto transeúnte se le ocurriera acercarse a golpearlo, sin que nadie pudiera poner un poco de cordura. Una vecina contaba horrorizada que se bajaban de los autos con cadenas para pegarle. ‘Y bueno, a mi abuela le robaron’. ‘Un negro de estos te caga la vida de una familia’ y siguen los argumentos”.
El periodista santafesino José Luis Pagés también evocó dos casos cercanos, ambos ocurridos en Santo Tomé. En enero de 2003 Juan Maia, un vecino de 63 años, fue linchado por una turba a plena luz del día en una de las avenidas más concurridas de la ciudad: Mariano Candioti. Lo mataron en medio de la calle, en horas del mediodía, cuando la víctima se retiraba de una pescadería. “En contados segundos Maia sería siete veces apuñalado y también golpeado, con tal fuerza, que habría de sufrir fractura de cráneo”, informó Pagés.
Cuatro años más tarde, el 1º de junio de 2007, también en Santo Tomé, una horda atacó la casa de un agente de seguridad privada llamado Juan Manuel Oronado, en Jujuy al 3800. El hombre tenía 37 años y cambiaba mensajitos con una adolescente de 15 años. Fue apuñalado y golpeado hasta morir. Su cuerpo fue arrastrado por las calles y así, destrozado, fue hallado a varias cuadras de distancia en horas de la madrugada. La madre de la menor había denunciado a Oronado por presuntos actos de “acoso sexual”; sus vecinos decidieron –como en el caso de David– no esperar la resolución judicial.

Linchamiento estatal
El 3 de marzo de este año, en Rosario, Maximiliano Riquelme, de 20 años, fue asesinado cuando iba con sus amigos en un auto. Otro vehículo los interceptó y los persiguió a los tiros. Lograron perderlos de vista, pero ya era tarde: Maximiliano estaba herido de muerte. Los asesinos son cuatro policías del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez, que se entregaron dos días después –al ser identificados por los amigos de Maximiliano– ante el fiscal Adrián Spelta.
El caso figura en los relevamientos de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), igual que el asesinato de Brian Saucedo, ocurrido el 11 de septiembre de 2013. 
Brian tenía 18 años, vivía con su madre y dos hermanos en un rancho junto a las vías del ferrocarril Mitre, en el corazón de Barrio Ludueña de Rosario. Se había criado en la comunidad del padre Montaldo, comunidad en cuya orquesta Brian tocaba el chelo.
El 11 de septiembre de 2013 el joven fue asesinado por policías de la seccional 12 de Rosario. “Por supuesto”, explicaron desde la Correpi, “luego de sucedido el fusilamiento la Policía se encargó de que parezca un ‘enfrentamiento’, pero hubo alguien que se animó a contar una historia distinta. El chico nunca se tiroteó con la Policía, sino que lo remataron en el piso cuando se había entregado. Le pegaron un tiro en la nuca y varios en la espalda”. El testigo que reveló el asesinato fue Emanuel Cichero, de 25 años, quien pasaba con su moto por el lugar. El 7 de noviembre de 2013, Emanuel fue asesinado de un tiro por la espalda mientras andaba en moto. La Justicia, que no incluyó su testimonio en la causa de Brian, dictaminó que la muerte de Emanuel no fue un caso de gatillo fácil.

Hordas civiles y gatillo fácil
La violencia de las hordas de vecinos se da en el marco de la violencia institucional que ejerce el Estado y que algunos analistas califican de “represión preventiva”, ya que siempre se dirige contra jóvenes pobres hayan cometido o no algún delito. Una de las referentes de la Correpi, María del Carmen Verdú, dio cifras escalofriantes en una entrevista reciente con la revista El Federal:
—¿Cuántos casos de gatillo fácil tienen registrados actualmente?
—De muertes por gatillo fácil, tortura u otras modalidades en total estamos en 3.152 desde diciembre de 1983 a la fecha, pero más de la mitad ocurrieron después de 2003. El promedio es entre 200 y 300 casos por año. De 2010 tenemos casi 300. Sentarse a negociar los términos de la represión con el represor no tiene ningún efecto positivo excepto para el represor, que reprime con más consenso. El crimen organizado en la Argentina es dirigido, protagonizado y administrado por el aparato represivo oficial. Carmen Argibay (ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación) dijo que son ellos los que reclutan y gerencian el crimen del chiquitaje.

Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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domingo, 13 de abril de 2014

Ángeles caídos

La calle, por José Luis Pagés

“Nuestros anunciantes piden esto”, dice el director. El editorialista repasa el manuscrito. La hoja tiembla en sus manos, ligeramente. El director carraspea y agrega, “Es fuerte, pero necesario”. “No les va a gustar”, advierte el otro. El sol de julio que entra al despacho alumbra, pero nada más. Un escalofrío recorre la espalda del escriba. “Hombre, dicho así es brutal, pero si destaca el valor de esa fuerza en la lucha antiterrorista…”, “Son más de tres los policías presos”, recuerda el periodista. “Una de cal y otra de arena”, sugiere el director, remedando a Isabelita. la Sociedad Rural y otras instituciones nos piden que digamos algo porque están saqueando a sus representados”. “Se van a enojar”, insiste el otro y le devuelve el papel. El director sostiene que él es el hombre de paja. El primero en quemarse sería él. “En tribunales, sí”, le hace notar el otro. Debería saber éste que en la calle se paga con otra moneda. Entonces el director pregunta “¿Qué está pasando?” “La curiosidad extranjera tiene la culpa”, escucha. “Tienen la culpa esos metidos que preguntan por los desaparecidos. Antes del Mundial del 78 hubo que limpiar la escena. Muchos pibes perdieron el botín de guerra y no se resignan”. “Entiendo”, dice el director, pero insiste. “El centro comercial, la Sociedad Rural y otras instituciones nos piden que digamos algo porque están saqueando a sus representados”. Finalmente el otro acepta la tarea y se va. De regreso en la redacción llamará al Ministerio, no hay quien lo haga cambiar de idea. Luego   tecleará un título delicado, neutro, cuidadoso, como: “La lucha contra la delincuencia”. De inmediato el primer párrafo: “Comienza a inquietar el nuevo brote de acción delictiva” y ahí pegado, el moco vergonzante: “No siempre son civiles los que siguen la tortuosa senda del delito”. A renglón seguido compondrá un himno dedicado a quienes heroicamente combatieron a la subversión y redoblará su fe en los mismos que son los que habrán de librarnos de todo mal.  El 4 de julio del 78 el director repasará la nota y asentirá satisfecho, entrada la mañana, a la hora del café.


Publicada en Pausa #131, miércoles 9 de abril de 2014
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