jueves, 27 de marzo de 2014

César Luis Frillocchi: el buchón que entrega diplomas

Como personal de inteligencia en la dictadura pasaba datos de estudiantes de la UNL, donde ahora trabaja.

Los organismos de derechos humanos reactivaron la avanzada contra César Luis Frillocchi, agente de inteligencia durante la última dictadura y actualmente subjefe del área de Diplomas y Legalizaciones de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Pretenden que las autoridades de la casa de estudios lo separen de su cargo porque “no tiene idoneidad moral”.
Con ese cometido, representantes del Foro contra la Impunidad y por la Justicia –junto a dirigentes de los gremios de docentes y no docentes– se reunieron el 20 de marzo con el rector Albor Cantard y el secretario general de la institución Pedro Sánchez Izquierdo para entregarles un petitorio en el que detallan lalabor que cumplió Frillocchi, durante la última dictadura, como espía einfiltrado.
El subjefe de Diplomas no tiene procesos en su contra por delitos de lesa humanidad, pero fue procesado por falso testimonio en el marco de la causa Barcos, en la cual otro PCI (Personal Civil de Inteligencia), Horacio Américo Barcos, fue condenado a 15 años de prisión por el secuestro y las torturas contra el profesor Alberto Tur y su esposa Amalia Ricotti, cometidas entre el 15 y el 31 de mayo de 1978 (Barcos murió en julio de 2012).
El procesamiento por falso testimonio fue revocado por la Cámara de Casación Penal. Desde la UNL argumentaron que, sin proceso firme ni condena, no pueden hacer nada. No obstante, ante el reclamo, indicaron que en dos ocasiones –el 20 de diciembre de 2013 y el 25 de febrero de 2014– la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNL requirió al Tribunal Oral Federal que informe sobre las causas de lesa humanidad vinculadas a Frillocchi.
El argumento central esgrimido en el petitorio entregado al rector Cantard se apoya en el artículo 6 inciso A del Estatuto de la UNL, donde se afirma que “todos los miembros de la comunidad universitaria del litoral” tienen el deber de “defender los derechos humanos, la democracia y el desarrollo sustentable”.
“Está claro que este señor no cumplió ni puede cumplir con tales deberes, sino que fue parte de una estructura represiva del terrorismo de Estado que violó sistemáticamente los derechos humanos en la Argentina”, sostiene el petitorio firmado por una treintena de organizaciones, entre ellas Madres, Hijos y los gremios Adul y Apul.
“Al ser descubierta su doble función en los tiempos del terrorismo de Estado (durante el proceso contra su colega Barcos), resulta indisimulable que César Luis Frillocchi (agente “Fitipaldi” o “Fernández” para el Ejército de la dictadura genocida) carece de la idoneidad moral exigida como requisito para el ejercicio de la función pública”, continúa el petitorio, que será analizado por las autoridades universitarias tal como se comprometió el rector Cantard.

El buchón
Si bien no hay, hasta ahora, ninguna denuncia contra Frillocchi por su actividad durante la dictadura, se sabe que reportó al Ejército como “agente de reunión” o “agente de calle” y que su tarea era infiltrarse en grupos de estudiantes para marcar a los que más tarde serían blancos de la represión ilegal.
El ex jefe del Destacamento de Inteligencia del Ejército, Domingo Manuel Marcellini, había declarado en el marco de la causa Brusa que el suboficial Eleodoro Jorge “Lolo” Hauque tenía bajo su mando a todos los PCI de la unidad a la que pertenecían ambos. Marcellini murió impune en marzo de 2010, poco después de la condena contra Brusa y los otros miembros de su patota. Por entonces se tramitaba el juicio oral contra Barcos. Una de las mentiras en que incurrió Frillocchi ante el Tribunal, en esa causa, fue haber negado conocer a Hauque, a quien entregaba sus informes.
Como parte del complejo engranaje de la represión, los PCI reportaban a los mandos militares pero cumplían tareas de infiltrados en diversas instituciones, blancos de la dictadura: gremios y universidades, entre otras. En la ciudad de Santa Fe y su zona de influencia operaron 140 PCI junto a 40 militares dedicados a tareas de inteligencia y una cantidad no determinada de agentes de la Policía. En ese marco se desempeñó Frillocchi, cuyo objetivo central fue la Facultad de Ingeniería Química.
De acuerdo al relato del militante Luis Larpín, expulsado de la UNL por los interventores que designó la dictadura, Frillocchi se infiltraba en las casas que compartían los estudiantes para recabar información y suministrarla al Ejército. Usaba un nombre falso con idénticas iniciales: CLF. “Fitipaldi” y “Fernández” eran los apellidos que alternaba; “Carlos” su nombre de pila.
La tarea de los agentes encubiertos o PCI durante la dictadura era obtener información en forma secreta, proponiendo la persecución de estudiantes, trabajadores, dirigentes sociales y gremiales, intelectuales y todo aquel que participara de la resistencia contra la represión ilegal. “Hay cosas que son imposibles de seguir soportando”, señaló Larpín en relación a Frillocchi, reciclado en el seno de la UNL.

Los registros
Aunque no hay pruebas concretas de la participación del actual funcionario universitario en operativos represivos, los organismos de derechos humanos se abocarán a “la difícil tarea de establecer su responsabilidad penal”, según anticipó el abogado de Hijos Guillermo Munné el pasado 18 de marzo en el panel “Universidad y dictadura: ¿Vos sabés quién es Frillocchi?”, realizado en la Facultad de Ingeniería Química de la UNL.
De acuerdo a los registros enviados, en octubre de 2007, por el Ejército al juez Reinaldo Rodríguez, Frillocchi aparece en la lista de los PCI que prestaron servicio en el Destacamento de Inteligencia Militar 122. Tres años más tarde, en 2010, la entonces ministra de Defensa de la Nación, Nilda Garré, desclasificó y publicó la lista de los 4.300 integrantes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército que habían operado en la dictadura. En ese listado también figura Frillocchi como PCI en la función de “agente de reunión” del Destacamento de Inteligencia 122.

Publicada en Pausa #130, miércoles 26 de marzo de 2014

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miércoles, 26 de marzo de 2014

Pantalla avanzada

Vuelve el Ciclo Desvelado al cine América, con una primera selección de joyas eclécticas y novedosas.

Se larga la décima edición del Ciclo Desvelado que organiza cada año el Cine Club Santa Fe: una referencia obligada en las noches de jueves para los amantes del séptimo arte. El ciclo irá los jueves a las 22.30 en el Cine América (25 de Mayo 3075).
Computer chess, de Andrew Bujalski, una de las películas que forman parte del Ciclo Desvelado 2014.

El nuevo Desvelado empieza el jueves 27 de marzo con Guía de la ideología para perversos (Reino Unido-Irlanda, 2013), un film escrito y protagonizado por Slavoj Zizek y dirigido por Sophie Fiennes, que es la secuela del documental La guía perversa del cine (2006), un trabajo del mismo género donde el filósofo esloveno explicaba los mecanismos inconscientes que subyacen en las películas, los cuales tienen como función mantener el status quo y condicionar al espectador en la dirección deseada por los grandes realizadores cinematográficos.
En tanto, el 3 de abril se proyectará Filth, de Jon S. Baird (Reino Unido, 2013). James McAvoy es el protagonista de la adaptación de Escoria, la novela de Irvine Welsh con las aventuras del detective de policía más desfasado e incorrecto de Edimburgo. Escrita en 1998, cuenta la historia de Bruce Robertson, un investigador de policía maleducado, pervertido, misántropo y adicto a las drogas y el sexo de Edimburgo.
El 10 de abril será el turno para Le grand soir (Francia, 2012), dirigida por Gustave de Kervern y Benoit Deléphine. Los Bonzini son dueños del restaurante La Pataterie en una zona comercial. Su hijo mayor, Not, es el punk con el perro más viejo de Europa. Su hermano, Jean-Pierre, es vendedor en una tienda de ropa de cama. Cuando Jean-Pierre pierde su trabajo, los dos hermanos se encuentran. Es la historia de una familia que decide hacer la revolución a su manera.
El 17 de abril se proyectará Un lugar donde quedarse (This must be the place), de Paolo Sorrentino (Italia, Francia e Irlanda, 2011). Cuenta la historia de Cheyenne, un judío cincuentón, antigua estrella del rock, que sigue la estética gótica y lleva una vida aburrida de prejubilado en Dublín. La muerte de su padre, con el que hacía tiempo que no se trataba, le lleva de vuelta a Nueva York, donde, a través de la lectura de algunos diarios, reconstruye la vida de su padre en los últimos treinta años, en los que se dedicó a buscar obsesivamente a un criminal nazi que se había refugiado en Estados Unidos. Con una inexorable lentitud y sin capacitación alguna como investigador, Cheyenne, contra toda lógica, decide continuar la tarea de su padre y emprende la búsqueda del nonagenario alemán a través de Estados Unidos.
El 24 de abril la propuesta es Alan Partridge: Alpha papá, de Declan Lowney, película centrada en la vida del reportero Alan Partridge que es una parodia de los comentaristas deportivos y presentadores de radio y televisión.
Por último, el 1º de mayo se proyectará Computer Chess (de Andrew Bujalski, 2013), un falso documental, una película de historias múltiples que recuerda el trabajo de Robert Altman (Vidas cruzadas). La excusa es una competencia que dura todo un fin de semana para descubrir qué computadora es mejor jugando ajedrez contra un hombre. La película fue grabada íntegramente en blanco y negro con una cámara que se usaba en 1980; por esa peculiaridad resultan fantasmagóricas las tomas que componen el film.

PROGRAMACIÓN

27 de marzo
Guía de la ideología para pervertidos, de Sophie Fiennes

3 de abril
Filth, de Jon S. Baird

10 de abril
Le grand soir, de Gustave de Kervern, Benoît Delépine

17 de abril
This must be the place, de Paolo Sorrentino

24 de abril
Alan Oartridge: Alpha papa, de Declan Lowney

1º de mayo
Computer chess, de Andrew Bujalski

Los jueves a las 22.30 en el Cine América, 25 de Mayo 3075
Entrada: 15 pesos
Socios del Cine Club: sin cargo

Publicada en Pausa #130, miércoles 26 de marzo de 2014

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martes, 25 de marzo de 2014

Pausa #129, completo en pdf

El archivo completo en pdf de Pausa #129, si hacés click acá.

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lunes, 24 de marzo de 2014

Animarse a ventilar el cine

Con presencia internacional, El Ventilador se afianza como festival de animación.

Por Marcelo Przylucki

La época de los prejuicios torcidos es difícil de obviar: en materia de género, de despenalización, de estigmatización, el fenómeno afecta también a  los campos de cultivo cinematográficos. La juventud de Cinema La Calor (grupo promotor del cine independiente, desde una postura de autogestión) se puso como objetivo volver a la animación un lenguaje posible para públicos adultos, atendiendo primordialmente a la diversidad de recursos disponibles y de técnicas que ofrece este modo de producción audiovisual. Como motor de ese impulso se abocaron a la tarea de diagramar muestras interactivas, proyecciones y charlas bajo la forma de un festival: El Ventilador, artefacto tan indispensable en el porvenir de cualquier santafesino como lo es la promoción de su cultura.
A mediados de 2012, el colectivo lanzó la convocatoria para lo que sería el 1° Festival de Cine de Animación de Santa Fe: tres jornadas  en las que se ofrecían diversas actividades como, por ejemplo, experiencias de introducción a la animación con juegos ópticos (zoótropo, taumatropo, entre otros). Asimismo se realizaron muestras como Anhistoria, que destacaba la historia de distintos animadores y Animatécnica, en la que se reseñaron las distintas técnicas de animación como dibujos animados, stop motion y pixilation; igualmente, hubo espacio para la proyección de producciones no independientes pero que sí cargan con una trascendencia especial para los chicos de La Calor: Señal Santa Fe y Espacio Santafesino, dos programas estatales que se dedican a estimular la generación de contenido cultural bajo la premisa de un “esfuerzo compartido” entre la sociedad y el Estado. Paula Yódice confió a Pausa que, “si bien sus fondos no son suficientes, demuestran una intención real de incentivar la producción audiovisual en la provincia y también, lo que es para remarcar, de fomentar que la gente pueda vivir gracias a lo que produce”.

Trascender la programación
Si bien la gala de su trabajo cobra la forma del festival en cuestión, La Calor continúa pensando en su militancia minuto a minuto: “Lo que nosotros también buscamos es que sea un espacio de generación de contenido, para que después se puedan llevar a cabo lo que llamamos muestras itinerantes. Esas otras instancias consisten en ir proyectando durante el resto del año diversas selecciones con piezas provenientes de lo cosechado en el festival, con grillas móviles de acuerdo a la ocasión, a la temática y al público al que le estemos acercando el material” comenta Ignacio Lillini, adelantando lo que será el post-Ventilador. De ese modo, las selecciones logran circulación entre públicos que no han asistido a su estreno y que están nutridas, además, por otros festivales de renombre a nivel internacional, de donde también se extraen materiales indispensables: ANIMA (Córdoba) y Ojo al piojo (Rosario).
Caídos de experiencias infantiles y juveniles del Cine Club o de talleres en la Escuela Mantovani, los coordinadores del festival aspiran a recibir producciones que discutan al cine comercial. La categoría que contempla a los niños como realizadores ofrece alternativas, como el desguace de una linealidad en los relatos, la atribución de testimonios a objetos que logran generar sentimientos gracias a esa brujería que aparenta ser la animación. No obstante, iniciativas como PakaPaka ya están cubriendo esas fisuras que antes había en cuestión de animación para chicos, es por ello que el ingreso de públicos jóvenes y adultos a piezas animadas es lo que más se remarca, “por caso, desde algunos años algunos ciclos de Cine América o algún corto entrometido que emplee este tipo de lenguaje están cumpliendo esta labor de, al menos, visibilizarlo”, rescató Yódice.



Pasar la frontera
Una de las principales (si no la principal) causa de que el cine de animación no pueda repetirse con una frecuencia mayor es que su producción es trabajosa, lenta, exigente de paciencia. Esto apareja otra cuestión central: es casi imposible hallar una plataforma de contenidos totalmente renovada de un año a otro. Por ello, para la edición 2014 de El Ventilador, la convocatoria se tornó de carácter mundial, puesto que el idioma no se torna un obstáculo cuando se trata de recursos visuales y de perspectivas acerca de temáticas universales (de todos modos, para aquellos que enviaron tramas dialogadas fue requisito excluyente el envío al comité organizador con subtítulos incluidos en el idioma oficial del festival, el castellano). Entonces, restringir la invitación, al menos en este campo, no es saludable ya que se caería indefectiblemente en la repetición no sólo de las piezas contenidas en el mismo certamen, sino también en los demás que se organizan en el resto del país.
Por otra parte, se aprovechó la nueva jurisdicción para invitar a grandes animadores de otras latitudes a participar a través de retrospectivas de sus obras. Así, el irlandés David O’Reilly preparó y envió un set con material de primer nivel sin ofrecer ningún requisito (su trabajo se basa en la animación 3D con una estética bastante similar a la de los videojuegos y también en la noción de una cultura libre y sin restricciones de autor), del mismo modo que la también británica Julia Pott, que trabaja en el palo de la ilustración. Renglón aparte para los colaboradores brasileños de VJSuave, que “llevan la animación a espacios reales mediante proyecciones, incrustando personajes en situaciones del acontecer urbano cotidiano, como puede ser un pájaro en vuelo o también una bicicleta pasando sin tripulante”, explica Lillini. Por último, habrá una proyección de homenaje para Rodolfo Pastor, uno de los tantos argentinos víctimas del exilio setentista.
Los cortos recibidos varían en contenido y técnicas de realización como en lugares de procedencia: Panamá, Hungría, España, EEUU, Colombia, entre otros que serán sometidos a una instancia competitiva cuyo jurado será el público mismo.


Esta segunda edición del festival  El Ventilador tendrá una jornada más que la primera, de modo que se tratarán de cuatro días de actividades que van desde el jueves 27 hasta el domingo 30 de marzo. La locación será el auditorio AMSAFE, con entrada libre y gratuita.

Programación
Jueves 27 
Función para escuelas primarias
9.00 y 14.00. Anina

Viernes 28
19.00. Muestra Homenaje: cortos seleccionados de Rodolfo Pastor
20.30. Muestra de cortometrajes seleccionados (competencia premio del público)
22.00. Retrospectiva “Invitados de honor”: VJSuave
22.45. Música en la terraza y ágape

Sábado 29
16.30. Rodencia y el diente de la princesa
18.15. Muestra El ventiladorcito (cortometrajes para niños y adultos)
19.45. Charla de experiencias de animación en talleres para jóvenes y niños
21.00. Retrospectiva “Invitados de honor”: David O’ Reilly
22.00. Música en la terraza

Domingo 30
18.00. Muestra de cortometrajes seleccionados (competencia premio del público)
19.00 Charla con animadores de Santa Fe, Rosario y Paraná
20.30 Retrospectiva “Invitados de honor”: Julia Pott
21.00 Cierre del Festival - Mención cortos elegidos por el público

Publicada en Pausa #129, miércoles 12 de marzo de 2014

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24 de marzo: una Flor vs.

OTRO YO MISMO
Por Mari Hechim

El 24 de marzo del 76, a la cero hora, los militares entraron en la cárcel de Mendoza a los tiros. Todavía no estábamos dormidas; se levantó un silencio denso para dejarnos aguzar el oído. María, una compañera “común”, subió apenas el volumen de la radio para que escucháramos una marcha militar. Nos miramos con la Negrita, con quien compartíamos la celda, junto con su bebé Valentina. Tensa, me dice: “Nos tiramos al suelo sobre la beba”. Eso hicimos. En minutos, oímos voces: caminaban el pabellón, jefa de celadora que informa a un militar cuántas éramos, etc.
Golpe era para nosotras Chile. Decíamos: “Nos van a fusilar en estadios de fútbol”. Desveladas, vimos llegar el amanecer y, con él, varios soldados se ubicaron contra el paredón que está frente a las celdas, apuntándonos con armas largas; estábamos de pie junto a cada celda, y un teniente armado hasta los dientes daba pasos largos recorriendo la galería, vociferando una confusión de insultos y órdenes.
Ninguna de nosotras lloró: un hilo nos unía, como dice René Char, y era un hilo indestructible: la dignidad de cada una nos protegía a todas.
Nos hicieron numerar de a tres y volvimos las número 1 y 2 a la celda. Yo y Negrita regresamos. ¿Las matarán? Aferradas a la mirilla, llorando, vimos a Florencia, alta y rubia, apoyada ligeramente a una columna, con Ana en brazos. Ana, llena de rulos negros como el carbón. Flor le cantaba una canción en el oído, y era muy dulce, a juzgar por la sonrisa de la nena.



A publicarse en Pausa #130


domingo, 23 de marzo de 2014

Los desaparecidos de Casa Cuna

Veinte carpetas con registros de ingresos de niños al hogar, durante la dictadura, sobrevivieron a una antigua quema y fueron halladas y entregadas a las autoridades.

Por Ezequiel Nieva

El hallazgo de archivos de la época de la dictadura por parte de las autoridades de Casa Cuna y su posterior entrega a la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, para su análisis y eventual utilización en el esclarecimiento de casos de apropiación de menores, arroja un poco de luz sobre una de las zonas más oscuras de nuestro pasado reciente: el rol de la sociedad civil durante los años de plomo.
El lunes 10, las autoridades del hogar entregaron al secretario de Derechos Humanos, Horacio Coutaz, 20 carpetas con información sobre los menores que pasaron por allí entre 1976 y 1983, que serán analizadas para determinar si pueden aportar a las diferentes investigaciones abiertas en la provincia por delitos de lesa humanidad.
Los archivos permitirán avanzar también en casos de búsqueda de identidad no relacionados con la dictadura, algo frecuente: en 2013 hubo al menos diez causas por restitución de identidad. Por ello Coutaz afirmó: “Sin querer generar falsas expectativas, pueden ser muy útiles no sólo para casos vinculados a delitos de lesa humanidad sino también para otros casos de identidad. La información puede ser de importancia, pero el análisis va a llevar un tiempo”.
La nueva comisión directiva de Casa Cuna, que asumió en febrero de 2012, confirmó lo que era un secreto a voces: los interventores designados por la dictadura quemaron buena parte de los archivos. Aún así, el reciente hallazgo de una veintena de libros y carpetas renueva la discusión en torno al papel que jugaron las llamadas “fuerzas vivas” bajo el terrorismo de Estado. El caso del ex juez de Menores Luis María Vera Candioti, próximo a llegar a juicio, es apenas un botón de muestra (ver aparte).
Asesoradas por el abogado Domingo Rondina, las autoridades de Casa Cuna entregaron el material a la Secretaría de Derechos Humanos, cuyos funcionarios “creyeron conveniente y muy valioso para el estudio de lo que ya está empezado en trámites judiciales”, según explicó la presidenta de la entidad Stella Ferreyra. El letrado indicó que hay datos de no menos de 300 menores que pasaron por el hogar durante la dictadura.
¿Qué fue lo hallado? Libros y carpetas con los datos de ingreso y egreso de una cantidad no determinada de menores (“son muchos”, admitieron) que fueron inscriptos con nombres falsos o directamente como NN. Destacaron que en muchos casos aparecen los datos de los padres y la edad de los menores durante su paso por la institución.
“Creemos que estos documentos pueden colaborar en la búsqueda de verdad y justicia por parte de las víctimas de delitos de lesa humanidad que aún hoy intentan recuperar su identidad”, señaló Stella Ferreyra. “Esperamos poder reparar, al menos en parte, el horror vivido por nuestra sociedad”.
—¿Sabían que estaban esos libros en la institución?
—No sabíamos que estaban guardados –explicó la presidenta de Casa Cuna–. Se renovó la comisión directiva (en 2012), hubo un relevamiento de los distintos lugares de la casa y se encontraron estos papeles. Asesorados por el doctor Rondina, se los brindamos a la Secretaría de Derechos Humanos para tratar de solucionar algunos problemas.
—¿Dónde estaban los libros?
—Estaban en un archivo que hace muchos años no se usaba para nada, en el edificio mismo.

El futuro de los datos
A partir del descubrimiento, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia suscribió un convenio con la asociación civil Casa Cuna por el cual la Secretaría de Derechos Humanos se hizo cargo de los libros, que pueden resultar de interés para la labor del equipo de Investigación, Apoyatura y Seguimiento de causas de lesa humanidad en relación al derecho a la identidad.
El acuerdo que se firmó el 10 de marzo en la sede de Casa Cuna deja constancia de que el material será digitalizado, resguardado y custodiado por la Secretaría de Derechos Humanos. Luego será devuelto, cuando así se lo requiera, a la asociación civil junto con una copia digitalizada de la documentación. “Con la debida protección de los datos personales, las pruebas que surjan serán aportadas a los distintos juzgados”, adelantó Coutaz.
“Como Secretaría, hemos iniciado un montón de causas y hemos aportado pruebas a otras que, por distintos motivos, no habían avanzado. Por la cantidad de información, no sé si se podrán abrir nuevas causas o aportar datos a causas ya existentes”, dijo el funcionario.
Si bien no hay causas abiertas por apropiación, “sí puede haber referencias a chicos que hayan pasado por aquí y hayan sido apropiados, o incluso que hayan sido adoptados de buena fe y hayan tenido un paso por Casa Cuna o por algún hogar similar”, explicó Coutaz. “Es material al que siempre quisimos acceder y recién ahora pudimos”, agregó el secretario de Derechos Humanos en agradecimiento a las nuevas autoridades de Casa Cuna.
En ese punto coincidió el diputado provincial Leandro Busatto, presente en el acto: “Estamos esperanzados de que podamos seguir encontrando muchos más chicos apropiados por la última dictadura genocida”, dijo y resaltó “el destacable gesto de las autoridades actuales de Casa Cuna y el inentendible gesto de las autoridades anteriores”. Según Busatto, “la comisión directiva de Casa Cuna tuvo un gesto democrático que nos invita a creer en las instituciones”.

En la red del terror
Durante la dictadura, Casa Cuna formó parte del circuito represivo por su cercanía con el centro clandestino de detención que funcionó en la Seccional 4º de Policía, el hospital Cullen –donde había una sala de presos políticos– y el Distrito Militar, sede del Destacamento de Inteligencia 122 y del Comando de Operaciones Tácticas que dirigía la represión. Todo –la vida de los detenidos y el destino de sus hijos– se resolvía en unas pocas manzanas.
Por eso el hallazgo actualiza uno de los debates que todavía no saldó la democracia: la colaboración civil con la represión y la apropiación de menores. “Está claro que el proceso no fue sólo militar sino que fue un golpe cívico, político y económico, que hubo participación de la sociedad civil en los distintos estamentos y con distintas grados de responsabilidad”, sostuvo Coutaz. Pero luego aclaró que “No es lo mismo la responsabilidad de un empleado de Casa Cuna que la de una persona que haya tenido un cargo jerárquico”.
“Está probado que en nuestro país la apropiación de niños fue parte del plan sistemático del terrorismo de Estado, que fue premeditada y que tenía que ver con un montón de circuitos bien aceitados donde los chicos pasaban por un lugar y eran entregados. Y había gente que intervenía en estas entregas. En eso, este tipo de instituciones tuvieron algo que ver. Por eso es importante esta decisión (de exhumar los archivos), porque Casa Cuna da un servicio fundamental, de excelencia, trabaja con chicos y les da contención. No tiene nada que ver con la otra Casa Cuna, que en algún momento pudo haber participado en casos de apropiación”.

Un caso testigo
Aún sin fecha de inicio, el juicio oral contra el ex juez de Menores Luis María Vera Candioti, por el delito de sustracción de identidad, marcará un nuevo mojón respecto del accionar de la Justicia durante la última dictadura, tal como ocurrió en 2009 con la condena contra el ex juez federal Víctor Hermes Brusa.
Vera Candioti fue juez de Menores durante la dictadura, se recicló en democracia, siempre en el Poder Judicial, y se jubiló como fiscal de la provincia en 2005. Está procesado en la causa que investiga la adopción irregular de Paula Cortassa, en 1977, por parte del matrimonio Guallane.
“En ese juicio hay muchas pruebas, pero puede ser que surjan nuevos datos”, sostuvo el secretario de Derechos Humanos Horacio Coutaz al ser consultado por los documentos hallados en Casa Cuna, hogar por donde pasó la menor antes de su adopción, entre febrero y abril de 1977, tras la desaparición de su padre, Enrique Cortassa, y el asesinato de su madre, Blanca Zapata, a manos de un grupo de tareas.
El procedimiento fue en una casa de Castelli al 4500. La mujer estaba embarazada y recibió un disparo en la cabeza que terminó con su vida y la del bebé que esperaba. Según las investigaciones judiciales, su hija Paula estuvo 10 días en en manos del grupo de tareas y después fue alojada en Casa Cuna hasta que la rescató –desnutrida y con un principio de turberculosis– la familia que le dio su nueva identidad: María Carolina Guallane.
Ella decidió portar esos nombres porque sus padres adoptivos le salvaron la vida. Recién en 1998 conoció su origen y su identidad. La causa incluye, entre otras pruebas, una orden del Ejército firmada por el teniente Carlos Enrique Pavón que disponía entregar tres niños a Casa Cuna, entre ellos Carolina, que ingresó como NN.
El documento firmado por Pavón informaba que el 4 de febrero de 1977 –la fecha es falsa, ya que el operativo ocurrió una semana después: el 11 de febrero– ingresaron a Casa Cuna dos nenes (Ramón, de cinco años, y Hernán Joaquín, de un año y siete meses) junto a una beba NN. Y deja constancia que habían sido tomados luego de un “operativo antisubversivo” en el norte de la ciudad. Las fechas eran falsas para evitar el rastreo de los chicos desaparecidos.

Publicada en Pausa #129, miércoles 12 de marzo de 2014

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viernes, 21 de marzo de 2014

Mil mates: FALTA Y RESTO

Por Fernando Callero

Llegó marzo, con una facha melancólica que ya anuncia el otoño, cuando yo todavía no tuve mi cuota saludable de paseo y natación. Me faltó verano, la verdad, creo que a muchos santafesinos les debe pasar lo mismo, incluso a aquellos que abominan del calor. Me faltan brazadas en el río. Me falta club. Me faltan rodeos ociosos y diligencias sudorosas en la bici. Apenas me metí una vez en el Coronda, a la altura de los cuarteles, creo que el día más caluroso del año, o de los últimos años. El agua estaba fresca, hermosa. Pero al salir, la sombra del aromo que elegí como sombrilla parecía estar colocada en el centro candente de una estrella y tuve que levantar campamento rápido y volver atravesando el monte a largos trancos, urticado de jejenes, tábanos y chicotazos de ramas en el cuero. No se podía estar. Incluso en el agua la cara ardía, el pelo se secaba enseguida y la cabeza pedía a gritos el sosiego de la profundidad.
Me faltó, me faltó. No alcancé a visitar siquiera la pileta del club Suboficiales.
Ahora me acuerdo que una siesta de diciembre, antes de las fiestas, cuando parece que todo lo bueno del mundo está por suceder, fui con mi hijo a la playita municipal de Santo Tomé. Pero nos tuvimos que volver enseguida, porque la estrecha franja marcada por los andariveles apenas dejaba lugar para chapotear en una olla tibia con un resabio de cocoa en el lecho pringoso.
El primer trecho de enero fue un horno, ¿se acuerdan?, con temperaturas que superaron los 40 grados, para después dar lugar a largas temporadas de lluvia tropical, pesada, inclemente. Y ahora, esa melancolía sonsa con que el otoño se va a robar la mejor época del año, al menos para mí, repito: el verano.
Hoy, cuando me levanté para atender a un tallerista, miré el patio con el pasto agrisado por la luz de un cielo en capota y le dije: ¿Ves? Eso es la melancolía. Una palabra horrible que ningún poema debería utilizar. Mejor decir ese patio así como lo ves. Y ahí no más se me ocurrió cambiar el tema de esta primera entrega para Pausa que hasta entonces iba a tratar sobre las semillas que el INTA está comenzando a distribuir en esta nueva temporada de siembra: lechuga, achicoria, acelga, espinaca, tomate, etc.

Publicada en Pausa #129, miércoles 12 de marzo de 2014

Disponible en estos kioscos