viernes, 19 de junio de 2015

Cine raro y suculento

El ciclo de cine bizarro copa la medianoche del América.

Ya largó los viernes a la medianoche en el Cine América (25 de mayo 3075) el tradicional ciclo de Cine Bizarro del Cine Club Santa Fe, que se presenta con “Un corto, un largo, un trago”. La propuesta, que ya tiene 17 años en pantalla, propone cine que circula en los márgenes de la industria. Según cuentan los programadores, Marilín Pérez y Emanuel Erard, “volvemos con colmillos afilados y con los glóbulos en ebullición, necesitamos cuellos y ojos para permanecer vivos”.
El 19 de junio se proyectará Tucker & Dale contra el mal de Eli Craig, una comedia de terror canadiense. Narra la historia de un grupo de jóvenes que van a pasar unas pequeñas vacaciones a un remoto lugar con lago, a divertirse, y a morir.


Para el 26 de junio,  La leggenda di Kaspar Hauser, de Davide Manuli. La película no quiere ser una versión del film de Werner Herzog, ya que nos relata la historia de un DJ extraviado por el Mediterráneo. Ovnis y música electrónica se fusionan con imágenes en blanco y negro y un paisaje natural aislado.


Las proyecciones programadas en julio comprenden a Zombeavers, de Jordan Rubin (el viernes 3) y el superclásico Barbarella, de Roger Vadim, con Jane Fonda (foto).
Como siempre, en el hall del cine habrá bizarra ambientación y delicioso néctar para beber, de cortesía.


Publicada en Pausa #156, miércoles 17 de junio de 2015
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jueves, 18 de junio de 2015

Carlos Del Frade: "En lo Legislativo nuestro pueblo elige las cosas nuevas, y por eso elige a la izquierda"

Carlos Del Frade finalmente llegó a la Legislatura, después de la polémica con la Corte en 2011, que lo dejó sin banca. En vivo por Pausa en el Aire, expresó su alegría, analizó el avance de la izquierda en las categorías legislativas y reseñó los proyectos que piensa llevar al recinto.



José Corral: "El Frente Progresista está muy sólido en lugares que tradicionalmente eran del justicialismo"

El intendente reelecto de Santa Fe habló ayer por Pausa en el Aire, Los resultados de las elecciones locales, el desarrollo territorial del Frente Progresista en la ciudad, la posición de la UCR frente a las elecciones nacionales y, también, la visión sobre los conflictos del Birri, Playa Norte y la GSI: 18 minutos con todo esto y mucho más.




Bonfatti, duro con Macri y TN: “Les escupimos el asado”

“Pensaron que era un paseo ganar Rosario y Santa Fe, perdieron y fue como una patada al hígado”, dijo el gobernador santafesino, molesto por el tratamiento que le dio el canal de noticias del Grupo Clarín al proceso electoral en la provincia. Escuchá la entrevista completa, realizada en Pausa en el Aire.

El gobernador Antonio Bonfatti atribuyó a un acuerdo entre el Grupo Clarín y el PRO de Mauricio Macri la forma en que la cadena de noticias TN trató las elecciones del último domingo y, en particular, el escrutinio provisorio: “Hablan sin conocer nada”, señaló el mandatario y diputado electo, al tiempo que interpretó su propia elección (más de 750 mil votos) como “un aval a la gestión”.
En diálogo con Pausa en el Aire (Radio EME Santa Fe), Bonfatti dijo que “TN está jugando con un candidato (Miguel Del Sel) y ese candidato, a su vez, está reportando a una candidatura nacional (Macri) y hay muchos intereses en juego. Ellos pensaban que era un paseo ganar Santa Fe y ganar Rosario; perdieron Santa Fe, perdieron Rosario y eso fue como una patada al hígado”.
En duros términos, el gobernador cuestionó al jefe de Gobierno porteño por las dudas que planteó, el último domingo, al conocerse las cifras del escrutinio provisorio. Macri le pidió a Bonfatti, ese día, que no haya “picardías” en el escrutinio definitivo. El mandatario santafesino le respondió: “Ellos pensaban que con un triunfo del PRO en Santa Fe empezaba una camino diferente en la postulación del presidente de la Nación, pero les escupimos el asado. Permanentemente están atacando a la provincia de Santa Fe”.
Sobe la influencia de los medios nacionales en la disputa por la Presidencia, que llegará a su clímax en las elecciones del 25 de octubre, Bonfatti opinó que “Santa Fe queda en el medio del embate de dos fuerzas muy poderosas (el kirchnerismo y el PRO) y pareciera que no somos negocio para nadie, de allí los ataques”.
El mandatario socialista defendió el sistema electoral de la provincia y la transparencia de los comicios del domingo 14 y remarcó además que el escrutinio está a cargo del Tribunal Electoral, integrado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia (Roberto Falistocco) y dos camaristas (Daniel Acosta y Norah Susana Echarte). “El Tribunal tiene total independencia del Poder Ejecutivo”, aclaró Bonfatti.
“Este es un proceso electoral absolutamente transparente del cual muchos hablan sin conocer”, agregó. Y en referencia a los ideólogos de la campaña de Del Sel, remató: “Parece que Santa Fe es una provincia que llama mucho la atención a algunos que viven en Buenos Aires y se dedican a opinar sin entender nada de lo que están hablando”.

miércoles, 17 de junio de 2015

Las últimas cuatro balas socialistas

Desafíos de la frágil hegemonía del Frente Progresista.


Hermes Binner le arrebató el gobierno provincial al peronismo en 2007. Dos inundaciones, los residuos del menemismo activos, sin transfiguración ni alejamiento o repudio, y el fin de la Ley de Lemas le dieron cauce al aluvión de votos al socialista, que llegó a los 860 mil sufragios hace 8 años. Desde entonces, el declive del oficialismo local fue continuo.
Hubo festejos en Rosario, pero la caída paulatina y contundente en la preferencia por el Frente Progresista debiera funcionar como una alarma en una futura gestión.

Carlos Reutemann fue a las urnas por última vez en 2009. En la contienda por las bancas en el Senado Nacional, le ganó a Rubén Giustiniani, quien todavía era apoyado por su partido y que orilló los 680 mil votos. Dos años después, Antonio Bonfatti le ganaría a Miguel Torres Del Sel por algo más de 60 mil votos, en lo que fuera la primera aparición estelar del humorista en la política. Bonfatti fue electo gobernador con 687 mil sufragios. La performance de Binner, en 2013, marcaría una excepción, ya que llegaría a los 786 mil votos en la disputa por la representación en la Cámara de Diputados de la Nación. Dos años después, Miguel Lifschitz cerraría un escrutinio provisorio (95,45% de las mesas computadas) con 558 mil votos. Son 300 mil votos menos que en 2007 y 119 mil menos que en 2011.
La elección parece cerrada. Las mesas que quedan en disputa corresponden en su enorme mayoría a Rosario; es poco probable que se revierta la diferencia de 2.100 votos a favor –de acuerdo al conteo provisorio– del candidato del Frente Progresista por sobre el PRO.
La caída paulatina y contundente en la preferencia por el Frente Progresista debiera funcionar como una alarma en una futura gestión. Es correcta la apreciación que Miguel Lifschitz pronunció el día después de la votación: buena parte de las obras que el socialismo puso en marcha serían terminadas durante su gestión. Los acueductos del norte y el centro son muy esperados; los esqueletos enormes del nuevo Hospital Iturraspe, en barrio Yapeyú, o el Cemafe, al lado del Correo, exigen su finalización para que no se conviertan en grises monumentos de hormigón a la ineficacia.
La animadversión del electorado de La Capital hacia los candidatos que huelan a rosarino es otro dato. El cumplimiento del Acuerdo Capital, labrado con el reelecto intendente José Corral –hoy la figura principal del radicalismo en toda la provincia–, será otra de las claves. Una nueva inundación por lluvias en el norte de la ciudad, equivalente a la falta de desagües, haría insostenible cualquier justificación o excusa del oficialismo.
Otro eje de los próximos cuatro años será el manejo de la Policía. El desatino en el gobierno de la fuerza armada durante los últimos cuatro años culminó con el desembarco de la Gendarmería por toda la provincia. La enumeración es agotadora: renuncia de Leandro Corti por un pueril conflicto relacionado con un partido de fútbol, explosión de la violencia narco en Rosario, detención del ex jefe de la Policía Hugo Tognoli por su presunta vinculación con bandas delictivas, la balacera contra la casa de Bonfatti, una primera ocupación de los gendarmes en Rosario, fracasos en las reformas propuestas para la Policía, paro de los hombres de azul e instauración de una semanita de delirante estado de excepción con copamiento armado de la Plaza de Mayo, record de homicidios en la ciudad de Santa Fe. Hasta podría elaborarse una hipótesis, no tan arriesgada: quizá la Gendarmería haya bajado a la provincia después de las primarias con el solo fin de dar una fuerte señal de contención en el marco de unas elecciones que ya se sabían demasiado conflictivas como para ser salpimentadas con alguna opereta policial. Sólo una idea tirada al paso, por así decir.
Como sea, en los próximos cuatro años, que seguramente serán del Frente Progresista, también veremos nuevas tensiones al interior de ese espacio. El acuerdo entre socialistas y radicales tuvo un claro resultado durante los ocho años: triunfos provinciales, pero cada vez con menos votos y sin alternancia.
En este sentido, la victoria de Corral lo pone en el centro de la escena radical, por sobre Mario Barletta. El socialismo ya gastó a sus principales tres dirigentes (Binner, Bonfatti y Lifschitz), mientras que Mónica Fein le ganó por muy poco a la candidata del PRO, Anita Martínez, en la intendencia de Rosario. Imposible es avizorar cómo trabajará la estructura del Frente de aquí a cuatro años. Lo que sí es seguro es que el radicalismo avanzará con paso firme en la construcción de un candidato que haga realidad la alternancia al interior del espacio.

Espacio opositor
Acaso hayamos visto el último intento de la Tota para llegar al poder. Es evidente que el PRO tiene un techo que no puede horadar: sus 612 mil votos en 2011 fueron el máximo; el domingo pasado sacó 56 mil votos menos. Sin Del Sel, el PRO ni siquiera es una estructura de marketing electoral, ya que toda su estrategia vino importada en paquete cerrado desde Buenos Aires. Finalmente, quizá Juan Carlos Mercier se jubile de la política de una buena vez. Poco probable parece que Reutemann intente una gobernación en 2019: tiene la próxima elección a senador para garantizarse la inmunidad de los fueros políticos y, para ese entonces, estará cerca de los 80 años.
El justicialismo encontró por fin un camino. Conduce a Rafaela. Por primera vez desde 2007 hubo una sensación de victoria, pese a que Perotti quedó 24 mil votos debajo de Del Sel. El hombre del departamento Castellanos arrancó su campaña tardísimo y de sopetón, tras los estériles coqueteos de María Eugenia Bielsa.
¿Qué hubiera pasado si la Bielsa sí hubiera ido por la provincia o por la ciudad de Rosario? Quién sabe. Al menos sí hay algo claro: la campaña del PJ hubiera sido mucho más extensa y organizada, con mejor y más amplia oferta.
Contra todo pronóstico, la arremetida de Perotti revitalizará al alicaído peronismo, dará un poco de orden, cohesión y línea a la resquebrajada estructura otrora superpoderosa. Habrá que ver cómo jugará el rossismo y cómo funcionarán las puertas giratorias para la estructura de UPCN, que esta vez le erró fiero: perdió al sumarse a la estrategia de Del Sel y, sobre todo, sufrió una golpiza en su figura principal en la ciudad, Sebastián Pignata. La orden de saltar del PJ al PRO significó un cómodo tercer puesto para el edil, que perdió 9 mil votos entre 2013 y 2015.

Gobierno con apoyo
El formidable resultado de Antonio Bonfatti ya venía cosido desde las primarias. Todos los candidatos del Frente Progresista, en la categoría de diputados, habían sumado 712 mil votos. Bonfatti llegó a 730 mil: no sólo los mantuvo en su redil sino que agregó algunos porotos. La Legislatura acompañará con mayoría propia al Ejecutivo, una realidad complemente distinta a la que transitó el socialismo durante los últimos cuatro años, si bien la mayoría justicialista tampoco le metió tantos palos en la rueda al gobierno.
No hubo confianza del electorado en la propuesta para la categoría de diputados del Frente Justicialista para la Victoria. Omar Perotti sumó como gobernador cerca de 194 mil votos más que Héctor Cavallero. El “Tigre” hizo una pésima elección, 18.78% de los sufragios. El PRO juntó en esa categoría un 18,05%. Así, el justicialismo tendrá 10 bancas y el PRO 10 o, acaso, nueve. Es que, por primera vez, la izquierda llegará a la Legislatura de la mano del renacido –literalmente, ya que estuvo muerto dos minutos por paro cardíaco tras una maratón en plena campaña– Carlos Del Frade. Y como los números todavía no están cerrados, quizá el Frente Social y Popular sume una banca más a las dos que ya tiene ganadas, restándole al PRO.

Publicada en Pausa #156, miércoles 17 de junio de 2015
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Del Sel y un festejo que no fue

En el PRO tenían todo listo, pero se pinchó la fiesta. Caras largas y una extraña reunión de radicales, reutemistas, sindicalistas y jóvenes independientes.


Un montón de globos amarillos, rojos, verdes, rosados y azules. Todos con sonrisas. Son globos felices, caras contentas. El PRO no es sólo amarillo: es diverso, multicolor, alegre. Puede contener a radicales y peronistas. Con una cuidada puesta en escena, el domingo a la noche, se reunieron sus huestes en un lujoso hotel del Puerto santafesino. Pero los resultados del escrutinio provisorio aguaron la celebración. Y el candidato que prometió “alegría” durante su campaña tuvo que irse a dormir temprano.
Las elecciones del 14 de junio dejaron enseñanzas: una es que no hay que festejar antes de tiempo. Otra: sin estructura y sin ejercicio real de la política de bases, todo es muy difícil. No alcanza sólo con el renombre del candidato y su nivel de conocimiento. Para llegar hace falta construir, desde abajo. Caso contrario, enseguida los más experimentados empiezan a deslindar responsabilidades en los fiscales. Pero, para entonces, ya es tarde.
“Lo único que queremos es disfrutar de la vida”, dijo Del Sel, acompañado por Macri, ante sus seguidores.

El PRO montó su búnker en uno de los salones del hotel Los Silos con alfombras de franjas oscuras, iluminación de fiesta, mozos con moño y chaleco, sandwiches de miga, café y gaseosas. Los jóvenes que adhieren a Mauricio Macri fueron el centro de la escena. Allí no se habla de militancia; es una palabra que suena desubicada.
El candidato Miguel Torres del Sel tenía la fiesta lista y sus invitados empezaron a aparecer cerca de las 20.00, algunos fastidiados por las estrictas medidas de seguridad montadas luego de los incidentes registrados el jueves 11, en ese mismo lugar, durante el cierre de campaña, cuando un grupo de inundados escrachó al senador nacional Carlos Reutemann. Para llegar al salón había que pasar tres controles: los celulares no daban abasto.
Allí se reunió el heterogéneo grupo político que rodeó al humorista de Midachi desde su llegada a la política, cinco años atrás. Desde el sur de la provincia llegaron el candidato a diputado provincial Roy López Molina, el ex titular del PJ y actual diputado nacional del PRO Ricardo Spinozzi, su compañera de bancada Gisela Scaglia, el diputado (reelecto) Norberto Nicotra, también ex presidente del PJ. Muy cómodo entre tantos ex peronistas paseaba el concejal rosarino de la UCR y compañero de fórmula de Del Sel, Jorge Boasso.
El principal asesor del humorista, el ex ministro del Lole y de la dictadura Juan Carlos Mercier, también andaba entre los jóvenes PRO buscando algún viejo amigo. Aún siendo el jefe de los equipos de Del Sel, Mercier mantuvo un perfil muy bajo en la campaña y la mayoría de los jóvenes presentes no hubiesen acertado que ese hombre canoso, vestido con campera a cuadros, era el verdadero anfitrión: el cerebro detrás del candidato.
En las habitaciones privadas, a las que no pudo acceder más que un minúsculo grupo de asesores, Reutemann y Macri acompañaban a Del Sel. Allí había tanta seguridad privada como en el acceso al hotel. Nadie quiso arriesgarse a un nuevo escándalo público.
Algunas de las figuras centrales del PRO de Capital Federal iban y venían del sector VIP al salón: Gabriela Michetti, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, Federico Pinedo y Eduardo Amadeo. También estaba el entrerriano Alfredo De Ángeli, uno de los más efusivos en un clima que era de cautela, aunque optimista. El comentarista Fernando Niembro y el ex árbitro Héctor Baldassi, candidatos en Buenos Aires y Córdoba, aprovechaban para tomarse fotos con la gente, un tanto ajenos a la contienda.
Minutos antes de las 21.00, Boasso habló desde el escenario: pidió prudencia, lanzó un “falta mucho” e hizo un primer pedido público a los fiscales para que se queden en las mesas hasta el final. Los referentes locales de la campaña habían anunciado que Del Sel iba a mostrarse en público a las 21.00, pero no fue así.
Poco antes de las 22.00, desde Rosario, el socialismo cantó victoria y el clima en el búnker del PRO empezó a enfriarse.
Los dos rivales de Del Sel lo habían primereado en la pública (Omar Perotti habló desde la sede del PJ). Era el momento de salir a la cancha. Se terminó el rock nacional: cumbia y volumen más alto. Dos de Los Palmeras, pegadas: “Muchacha triste” y “Bombón asesino”. Del Sel aparece en el escenario, con Boasso y López Molina, y anuncia que sus mesas testigo lo daban ganador por un punto. No suena convencido y la gente no se contagia. El humorista arenga a sus seguidores para que canten “Miguel Del Sel, gobernaaador”, con saltos y más arengas.
Entonces Boasso dice que el socialismo hizo “una payasada” al proclamar la victoria con tan bajo porcentaje de mesas escrutadas (a esa hora recién se llevaba computado algo más del 30% del padrón; Del Sel seguía arriba). López Molina reitera el pedido a los fiscales: que se queden en las escuelas hasta el final. Del Sel vuelve a pedir cantitos y lanza una proclama similar a sus propuestas de campaña: “Lo único que queremos es disfrutar de la vida”. El DJ no estaba atento, si no hubiese sonado “La vida es un carnaval”, de Celia Cruz. En lugar de eso, bajó el volumen y enganchó una serie de clásicos nacionales de los 80 y los 90.
Los candidatos volvieron a recluirse con Macri y Reutemann. El resto de los dirigentes se quedó en el salón. Aparecieron los aliados locales del espacio peronista Producción y Trabajo: el concejal Sebastián Pignata, con el ánimo por el suelo por su tercer lugar en la elección de intendente, el líder de UPCN Jorge Molina y el diputado reelecto Federico Reutemann. Se mezclaron entre los jóvenes PRO, sin llegar a congeniar del todo. A juzgar por la música, las luces y los globos, cualquiera hubiese pensado que se trataba de una fiesta que atraviesa la previa al descontrol. Pero todos eran muy prolijos, charlando bajito y oteando los celulares.
Juan Carlos Mercier, asesor del PRO y ex ministro de Reutemann y de la dictadura, uno de los dirigentes presentes en el elegante búnker macrista, montado en un hotel del Puerto de Santa Fe.

A las 23.40 Lifschitz dio vuelta la tendencia y en todos los monitores se pudo ver cómo el rosarino pasaba el primer lugar y el ex Midachi quedaba segundo. Ese detalle, amplificado en los zócalos de los canales de noticias, se sintió en el ánimo general. La tele mostraba festejos socialistas en Rosario y en el salón, que en la previa imaginaban colmado, empezaron a verse espacios vacíos. Había clima de derrota.
El DJ metió un nuevo volantazo: “Fuiste”, de Gilda, otra vez a puro volumen. Entonces aparecieron Macri y Reutemann en el escenario. El alcalde porteño embistió contra el gobierno por la “campaña sucia”, defendió a Del Sel y comentó, como si fuera una peña de amigos: “No está bueno lo que sucedió acá”. Macri anunció mesas testigo que daban un 0,7% de diferencia a favor del PRO y lanzó las primeras sospechas públicas, luego amplificadas por los candidatos locales, sobre un supuesto fraude electoral.
Macri no fue tan audaz como para decir la palabra fraude: eligió hablar de picardías. “Estamos convencidos de haber ganado”, dijo luego sin mucha convicción, abrazando a Del Sel como quien consuela a un amigo que acaba de quedarse sin trabajo. El discurso fue corto y a los pocos minutos el salón quedó casi vacío. Para entonces, todos habían comprendido que el nombre del gobernador iba a quedar guardado en las urnas por varios días, hasta el final del escrutinio definitivo. Y ese nombre, en la noche del domingo, no fue Miguel Torres del Sel. Un montón de globos de colores quedaron tirados en las alfombras oscuras del hotel Los Silos. La elección seguía en otra parte.

Publicada en Pausa #156, miércoles 17 de junio de 2015
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Una elección que todavía no terminó

La diferencia entre los más votados es menor a la cantidad de mesas que quedan por computar.

Desde que entraron los primeros datos, pasadas las 18.30, hasta las 22.39, Miguel Torres Del Sel aventajaba a Miguel Lifschitz. A las 22.40, con el 84% de las mesas escrutadas, Lifschitz superó al candidato del PRO. Finalmente, el peso de Rosario se hizo sentir en unas elecciones signadas por una mayor participación de votantes respecto de las Paso, por el volumen del departamento con mayor electorado de la provincia y por el formidable crecimiento de Omar Perotti, que le mordió más a Del Sel que al socialismo. Cachi Martínez, al momento, sacó menos votos que en las Paso. Cuando en el escrutinio provisorio llegó a un 95,45% de las mesas computadas, la diferencia a favor del candidato del Frente Progresista alcanzó los 2.200 votos, aproximadamente.
La carga de los datos signó el vértigo con el que se vivieron las elecciones en la provincia. Primero entraron los departamentos menos poblados y luego, lentamente, empezaron a llegar los guarismos de La Capital y Rosario. Recién entonces se revirtieron los números. Del Sel llegó en un momento a estar 14 mil votos arriba. Sin embargo, la tendencia que marcaba la entrada de los votos de Rosario comenzó a hacerse sentir a partir de las 22.00. Cuarenta minutos después, Lifschitz quedó al frente.
La elección quedó partida en tercios: 30,69% para el Frente Progresista, 30,58% para el PRO y 29,25% para el Frente Justicialista para la Victoria. Leído de otro modo, el 70% de los santafesinos rechaza a cualquiera de los candidatos, menos al propio.

El efecto participación
Un 76,37% del electorado participó. Son casi 4 puntos más que en las Paso, una cifra próxima a las elecciones de 2013 y ya superior a la de 2011 (75%). Como se predijera: un aumento de la participación cambió el panorama respecto de las primarias. Más todavía si se comparan los datos en La Capital y Rosario. El 69% de los santafesinos votó el 19 de abril; el 75% lo hizo el 14 de junio. El 72% de los rosarinos sufragaron en las Paso; casi el 75% se acercó en las generales.
En La Capital hubo una fuerte marca del voto anti Rosario. Lifschitz no contó a su favor con todos los simpatizantes de Mario Barletta en el departamento, unos 51 mil en las Paso. El socialista arrancó con los 29 mil votos del 19 de abril y el 14 de junio llegó a 74 mil. Es decir: 6 mil votantes de Barletta se fugaron en La Capital hacia otros candidatos. El resultado más significativo fue el de Omar Perotti, que pasó al primer puesto con el 33,46% de las preferencias: 92 mil votos en el departamento, 32 mil más que en las Paso. Del Sel sumó apenas 7 mil votos respecto de la primaria.
En Rosario, el voto anti Del Sel fue la clave. Nuevamente, el que más creció fue el candidato del Frente Justicialista para la Victoria, que desbancó a Del Sel, por poco menos de 2.000 votos. En el sur sí funcionó la estrategia de polarización: allí Lifschitz le sacó 41 mil votos a Del Sel, que quedó tercero.

Todos ganadores
En sucesivas conferencias de prensa, Lifschitz y Del Sel se adjudicaron el triunfo por exiguas diferencias. Más cauto, Omar Perotti apuntó al escrutinio definitivo y a la cantidad de votos nulos, impugnados, en blanco, las mesas no cargadas y un largo etcétera que hará las delicias de los fiscales en el Tribunal Electoral de Santa Fe. Cargados días se esperan en el recinto de Bulevar al 2900.
Por lo pronto, con el  95,45% de las mesas escrutadas Miguel Lifschitz sumó 558.352 votos, Miguel Torres Del Sel 556.224 y Omar Perotti 532.156. La diferencia en contra del justicialista parece irreversible, a pesar de ser quien más creció. Del Sel se estancó, sumando apenas 24 mil votos más desde la primaria. Lifschitz llevó al Frente Progresista de 533 mil votos a 558 mil: 25 mil más. Perotti solo (no contaba con un apoyo como el que significó la UCR para el socialismo) creció en 167 mil votos.
La suerte de Miguel Lifschitz y la de Omar Perotti estuvieron emparentadas. El crecimiento del justicialista fue en desmedro del resultado de Miguel Torres Del Sel, que prácticamente se quedó estancado en los votos de las primarias.

Mauricio Macri, que se acercó al búnker del PRO en el hotel Los Silos del Puerto de Santa Fe, se adosó a la postura de Perotti y reafirmó las mesas testigo del PRO, que dan ganador a Del Sel por un suspiro. Junto a él en el escenario estuvieron Carlos Reutemann, Roy López Molina, que ganó su banca en como diputado provincial con una buena elección, Del Sel y Jorge Boasso, el candidato a vice. Entre el público, también estuvieron Fernando Niembro (Don Niembraaa, según Mariano Closs) y Héctor La Coneja Baldassi, comentarista de fútbol y ex árbitro, candidatos en provincia de Buenos Aires y Córdoba, respectivamente. Tampoco faltó en la amargada fiesta amarilla el ex funcionario de dictaduras y multiministro del reutemanismo, Juan Carlos Mercier.
En el búnker socialista, en el Patio de la Madera de Rosario, la muchachada de la rosa roja repitió cánticos contra TN y contra el macrismo porteño, principal sostén del armado del PRO en la provincia. “Tomala vos, dámela a mí, hoy le ganamos a Clarín”, coreaban los militantes. Mientras tanto, por el canal de cable que podría haber desaparecido con la Ley de Medios, los conductores se deliraban en chicaneos contra Miguel Lifschitz, que se anunció ganador a las 22.05, cuando Del Sel iba adelante con el 31,22%, el socialista sumaba el 30,47% y el justicialista 28,91%. Sin embargo, los resultados del escrutinio provisorio parecen darle la razón al vaticinio del candidato del Frente Progresista, al menos por ahora: una orgía de impugnaciones se avizora en el horizonte del escrutinio definitivo, donde los fiscales van a pelear mesa por mesa.

Publicada en Pausa #156, miércoles 17 de junio de 2015
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