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jueves, 13 de junio de 2013
Pausa #114 competo en pdf
El archivo completo en pdf de Pausa #114, si hacés click más abajo o si no acá.
Salió Pausa #115
Hasta el 26 de mayo está disponible en los kioscos de SantaFe y Santo Tomé la edición #115 de Pausa, el periódico quincenal de Santa Fe. En
esta ocasión, el tema de tapa es el cierre de listas de las elecciones locales
de agosto y octubre. Las internas de cada espacio: en el oficialismo hay siete
listas, una representa al Ejecutivo local; en el PJ se medirán el rossismo, el
obeidismo, Producción y Trabajo y seis listas más; hay dos en 100% Santafesino
y otras dos en el PRO. Y, además, los que van por afuera. Un repaso exhaustivo de
listas y precandidatos.
Además: el precio de las boletas, bajo la lupa: la oposición
quiere saber por qué una empresa cotizó a menos de un tercio del presupuesto
También en esta edición:
- Vecinos, familiares y organizaciones movilizados para que
se termine la desaparición de niñas para la trata.
- La adhesión de Santa Fe a la ley nacional contra la
violencia de género.
- Según datos del último censo, las jefas de hogar en la
provincia aumentaron del 26% en 2001 al 33% en 2010.
- La experiencia de la Vecinal de Villa del Parque: revista y trabajo
territorial.
- Entrevista a Matías Manna: el hombre que más sabe de
Guardiola.
- Ana Mercedes Sarria Icaza, una especialista en economía
social explicar las nuevas redes de cooperativismo.
- “La casa de mi período oscuro”, un texto del escritor
Francisco Bitar.
- Balú Rock: su disco debut y sus días en el estudio de
Richard Coleman.
- Lectura y escritura para jóvenes en la Biblioteca Pedagógica.
Y, como siempre, noticias, humor, música, cine, sociedad y
mucho más.
Conseguí Pausa en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé a
solo 6 pesos. Para recibirlo en tu domicilio, mandanos tus datos a pausadigital@gmail.com
lunes, 10 de junio de 2013
La noche de Pandora
Póker de sotas y Todos tienen algo que ocultar menos yo y mi mono, dos novedades en el éter y en Internet.
En uno hay cinco speakers bajo una sola consigna: “Hay que matar al conductor”. En el otro, la apuesta es por volver a escuchar la música con la pastosa profundidad de los discos de vinilo. La noche de Pandora Vórterix tiene nueva programación local: dos shows con historia propia, dos engendros de la factoría radiofónica de Claudio Chuca Chuchquievich.
Póker de Sotas, de lunes a jueves entre las 22.00 y la medianoche, y Todos tienen algo que ocultar menos yo y mi mono, los domingos de 21.00 a 00.00, son las dos propuestas que sonaron por 2011 en Radio de Noticias y que ahora salen vía internet en www.radiopandora.com.ar o en el dial 103.9, desde sus estudios en barrio Guadalupe.
Las sotas
En lo que se define como una “partida radial de género inclasificable”, las cuatro sotas de la baraja y un comodín protagonizan las vicisitudes de un garito que posee un método en su locura. El programa no tiene conductor (en realidad, esa función es abiertamente repudiada) y van desfilando una serie estrambótica de personajes, ráfagas, cortes y selecciones musicales con el vértigo justo para no saturar la escucha y estaquear al oyente en una relación íntima con el parlante.
Lautaro Ruatta, Javier Bonatti, Alan Valsangiácomo, y Chuchquievich (tal como se los ve en la foto) son las sotas, Martín Pedretti, el comodín que los visita los jueves. Entre los personajes se suceden un viejo cascarrabias insoportable y entrañable a la vez, una pareja de kirchneristas al borde del reencuentro tras una separación por razones políticas, la visita de Néstor K desde el más allá y toda una panoplia de voces accidentales que se van sucediendo, desde un mexicano que no sabe si es cubano hasta una suerte de psicoanalista feroz que desmenuza a los entrevistados.
Y esta es otra parte fundamental de la audición. En todas las partidas de Póker de sotas se presenta un invitado especial. En la primera semana (el programa largó el 20 de mayo) estuvieron presentes la actriz Carolina Halsall, el fotógrafo y crítico musical Héctor Bruschini, el boss de Cine Club Santa Fe Guillermo Arch, y Steven Child, un caminante global, viajero y músico indie californiano. Y todos fueron sometidos al repiqueteo de 40 preguntas punzantes, a partir del cual nuestra especialista en Freud elabora un perfil (generalmente, ¡le pega!). El ping-pong comienza con un paleteo sencillo: “¿Cuál es su signo y su ascendente?”. Pero después se viene la retahíla que lleva al invitado a exponerse en sus fallidos y a entregarse en su elecciones: “Ante la aparente crecida de violencia en el mundo: se queda sentadito como Ghandi o desfila como Marta Goyri. Amplíe”, “Si un extraterrestre viene a conocer Santa Fe:¿Qué le mostraría?; ¿Por qué vendría a Santa Fe un extraterrestre?”, “Va de cuerpo con regularidad: a) 2 veces al día, b) 7 veces al día, c) día por medio, d) es de producir bolos”, “¿La vida es un antojo biológico carente de sentido o más bien otra cosa…?” y la siempre desconcertante “Si Mirta Legrand viviera… ¿Iría a su programa?”.
Música es lo mejor
Bajo una invocación al amparo y protección de Frank Zappa, una cita ineludible a los Beatles y un objetivo abiertamente expresado, la música, que es lo mejor, Todos tienen algo que ocultar menos yo y mi mono está conducido por Alejandro David, que pone a disposición su propia y exquisita colección de vinilos para compartir con la audiencia.
El funk, el soul, el bebop, los standards de jazz, la tropicalia brasilera, los clásicos nacionales (los ocultos y los por todos conocidos), los rescates de beats africanos y el puro rock and roll son algunos de los tópicos que David va hilvanando a lo largo de tres horas, haciendo puntuaciones biográficas de los artistas y ubicaciones de estilo y contexto de cada canción, que no pasan nunca en vano.
El programa se completa con las participaciones de María Agustina David, quien conduce junto a su padre en un particular e hilarante diálogo filial, Héctor Bruschini y su columna “Tolerancia cero con los aburridores”, en la que elige tres canciones buenas y una que, por suerte, apenas pasa un rato para luego ser demolida minuciosamente, Juan Pascual y sus crónicas sobre la actividad nocturna de la ciudad en sus diferentes facetas, desde el arte hasta el alcohol, los bailes y, también, las peñas, y Chuchquievich, quien trae el aporte de la literatura puesta en su voz única para la radio. Además, en cada show se entrevista a una figura de la cultura local, un mono que no puede quedar con algo que ocultar.
La estrella de esos domingos a la noche promete ser una bandeja para pasar discos. David es un melómano con una gran colección, compuesta por su propia selección y por la herencia de distinguidos acervos de otros melómanos locales. Entre otros, el jazzman, periodista y crítico de la televisión Roberto Maurer entregó parte sustancial de sus bateas a David, quien ya recorrió los surcos negros para, ahora, entregarlos al público.
Publicado en Pausa #114, disponible en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
En uno hay cinco speakers bajo una sola consigna: “Hay que matar al conductor”. En el otro, la apuesta es por volver a escuchar la música con la pastosa profundidad de los discos de vinilo. La noche de Pandora Vórterix tiene nueva programación local: dos shows con historia propia, dos engendros de la factoría radiofónica de Claudio Chuca Chuchquievich.
Póker de Sotas, de lunes a jueves entre las 22.00 y la medianoche, y Todos tienen algo que ocultar menos yo y mi mono, los domingos de 21.00 a 00.00, son las dos propuestas que sonaron por 2011 en Radio de Noticias y que ahora salen vía internet en www.radiopandora.com.ar o en el dial 103.9, desde sus estudios en barrio Guadalupe.
Las sotas
En lo que se define como una “partida radial de género inclasificable”, las cuatro sotas de la baraja y un comodín protagonizan las vicisitudes de un garito que posee un método en su locura. El programa no tiene conductor (en realidad, esa función es abiertamente repudiada) y van desfilando una serie estrambótica de personajes, ráfagas, cortes y selecciones musicales con el vértigo justo para no saturar la escucha y estaquear al oyente en una relación íntima con el parlante.
Lautaro Ruatta, Javier Bonatti, Alan Valsangiácomo, y Chuchquievich (tal como se los ve en la foto) son las sotas, Martín Pedretti, el comodín que los visita los jueves. Entre los personajes se suceden un viejo cascarrabias insoportable y entrañable a la vez, una pareja de kirchneristas al borde del reencuentro tras una separación por razones políticas, la visita de Néstor K desde el más allá y toda una panoplia de voces accidentales que se van sucediendo, desde un mexicano que no sabe si es cubano hasta una suerte de psicoanalista feroz que desmenuza a los entrevistados.
Las cuatro sotas, a pleno.
Y esta es otra parte fundamental de la audición. En todas las partidas de Póker de sotas se presenta un invitado especial. En la primera semana (el programa largó el 20 de mayo) estuvieron presentes la actriz Carolina Halsall, el fotógrafo y crítico musical Héctor Bruschini, el boss de Cine Club Santa Fe Guillermo Arch, y Steven Child, un caminante global, viajero y músico indie californiano. Y todos fueron sometidos al repiqueteo de 40 preguntas punzantes, a partir del cual nuestra especialista en Freud elabora un perfil (generalmente, ¡le pega!). El ping-pong comienza con un paleteo sencillo: “¿Cuál es su signo y su ascendente?”. Pero después se viene la retahíla que lleva al invitado a exponerse en sus fallidos y a entregarse en su elecciones: “Ante la aparente crecida de violencia en el mundo: se queda sentadito como Ghandi o desfila como Marta Goyri. Amplíe”, “Si un extraterrestre viene a conocer Santa Fe:¿Qué le mostraría?; ¿Por qué vendría a Santa Fe un extraterrestre?”, “Va de cuerpo con regularidad: a) 2 veces al día, b) 7 veces al día, c) día por medio, d) es de producir bolos”, “¿La vida es un antojo biológico carente de sentido o más bien otra cosa…?” y la siempre desconcertante “Si Mirta Legrand viviera… ¿Iría a su programa?”.
Una de las partidas del Póker de Sotas.
Música es lo mejor
Bajo una invocación al amparo y protección de Frank Zappa, una cita ineludible a los Beatles y un objetivo abiertamente expresado, la música, que es lo mejor, Todos tienen algo que ocultar menos yo y mi mono está conducido por Alejandro David, que pone a disposición su propia y exquisita colección de vinilos para compartir con la audiencia.
El funk, el soul, el bebop, los standards de jazz, la tropicalia brasilera, los clásicos nacionales (los ocultos y los por todos conocidos), los rescates de beats africanos y el puro rock and roll son algunos de los tópicos que David va hilvanando a lo largo de tres horas, haciendo puntuaciones biográficas de los artistas y ubicaciones de estilo y contexto de cada canción, que no pasan nunca en vano.
El programa se completa con las participaciones de María Agustina David, quien conduce junto a su padre en un particular e hilarante diálogo filial, Héctor Bruschini y su columna “Tolerancia cero con los aburridores”, en la que elige tres canciones buenas y una que, por suerte, apenas pasa un rato para luego ser demolida minuciosamente, Juan Pascual y sus crónicas sobre la actividad nocturna de la ciudad en sus diferentes facetas, desde el arte hasta el alcohol, los bailes y, también, las peñas, y Chuchquievich, quien trae el aporte de la literatura puesta en su voz única para la radio. Además, en cada show se entrevista a una figura de la cultura local, un mono que no puede quedar con algo que ocultar.
Una gragea de la protagonista de Todos tienen algo...: la música.
La estrella de esos domingos a la noche promete ser una bandeja para pasar discos. David es un melómano con una gran colección, compuesta por su propia selección y por la herencia de distinguidos acervos de otros melómanos locales. Entre otros, el jazzman, periodista y crítico de la televisión Roberto Maurer entregó parte sustancial de sus bateas a David, quien ya recorrió los surcos negros para, ahora, entregarlos al público.
Publicado en Pausa #114, disponible en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
Cuando pica la panza
Cocinar una ración con $3.70 por día, cuando los hay: el desafío de las ecónomas que alimentan a 180 mil chicos en los comedores escolares.
Por Milagros Argenti
En la provincia de Santa Fe, 400 mil chicos de jardín, primaria y secundaria reciben el servicio de copa de leche y 180 mil el de comedor escolar. Proceden de familias con escasos o ningún recurso, por lo que para muchos se trata de la única comida que reciben de lunes a viernes. Sin embargo, su nutrición queda entrampada en burocracias provinciales o nacionales. Mientras tanto, la discusión de fondo se sigue posponiendo: ¿cómo se puede aportar el alimento necesario para el desarrollo con un desayuno o merienda de $1,25 y un almuerzo de $3,70?
Actualmente, el Ministerio de Educación santafesino aporta $0,95 para copa de leche y $2,80 para comedor escolar; el Estado nacional, $0,30 y $0,90, respectivamente. Las cifras se vuelven más irrisorias si se toma en cuenta que, según la Federación de Asociaciones Cooperadoras Escolares de La Capital, los fondos de Nación se reciben de forma irregular: en el mejor de los casos, hay 40 días de atraso. Esto implica que las escuelas deben acomodar la dieta de los niños y adolescentes a lo aportado por Provincia. En cambio, funcionarios del Ministerio de Educación aseguran que la ejecución de los recursos nacionales se da mes a mes, a excepción de ciertas demoras debidas a desajustes administrativos entre las dos jurisdicciones.
El convenio por el Refuerzo Nutricional nacional se renueva todos los años y suele tener una vigencia de 12 meses. 30 a 60 días después de la rúbrica entre ambas partes, se mandan los fondos a Santa Fe. Según la cartera educativa, las quejas de las cooperadoras tienen raigambre en ese lapso entre la firma y la llegada concreta de los centavos correspondientes a la Nación. Por lo demás, informan, “son fondos afectados que tienen una identidad dispuesta en el presupuesto, no se mezclan con lo demás”. No es lo que sostienen las autoridades de varias escuelas consultadas: rara vez ese dinero complementario llega a las instituciones santafesinas de forma regular, aseguran.
Los centavos imprescindibles
Entre marzo de 2011 y febrero de 2012 se acordó con Nación por $46.402.507,20; y entre agosto de 2012 y marzo de 2013, por $34.946.670. Quedó entremedio el lapso entre abril y julio de 2012. El gobierno central divide los recursos anualmente comprometidos en dos desembolsos, pero para efectuar el segundo exige la rendición de cuentas del 50% del desembolso inicial: si bien se trata de un subsidio no reintegrable, la Provincia debe acreditar que el dinero se gasta.
A marzo de 2012, cuando Santa Fe pidió el segundo aporte, las escuelas no habían utilizado ni la mitad del primero. Entonces, Nación firmó el convenio 2012-principio de 2013 por ocho meses y exigió la reconducción de la plata sobrante del anterior para cuatro meses de 2012. Nuevamente, desde la Provincia aseguran que en ningún momento faltaron recursos y, desde la Federación de Cooperadoras, lo niegan. “Ese dinero se perdió”, afirma su titular, Juan Villafañe. Y a la Nación, le reprocha: “Se trata de chicos... Si no se pudo cumplir o hubo atrasos, flexibilizá”. Pero su mayor preocupación es otra: ¿quién controla lo que comen los chicos en esos establecimientos donde el dinero no se gasta? “Porque en esos casos”, afirma, “lo que hacen es amarretear y juntar plata por si alguna vez les falta, pero todo ese amarreteo se traduce en dietas pobres”. Sus palabras cobran mayor peso si recordamos que en aquel entonces la partida de la provincia era de $2,35 para comedor escolar y de $0,80 para copa de leche. El Ministerio de Educación comparte la inquietud. Pero a la vez, y contradictoriamente, la cartera provincial echa mano de la no utilización del dinero a la hora de debatir seriamente una actualización de las raciones. “Lo que nosotros tenemos es un relevamiento de que los chicos están comiendo. Además, cuando constatamos que no se da el gasto en las cuentas, estamos viendo que el dinero está alcanzando”, arguyen, aunque agregan: “Igualmente, también nos preguntamos qué se les está dando a esos niños. Porque si no hay movimientos de fondos, los están alimentando con lo de la Provincia, o bien están ahorrando porque la realidad es que han sucedido tantas cosas con los comedores que muchas escuelas guardan esa plata por si un mes no viene o pasa algo”.
Inflación y malabares
El último aumento de las partidas de Provincia fue en marzo pasado, en cumplimiento de la ley 13.296, según la cual el monto de las raciones debe renovarse dos veces al año (luego de los recesos escolares), tomando como base el Índice de Precios al Consumidor del IPEC. En esa oportunidad se fijaron los $2,80 para comedor escolar y $0,95 para copa de leche, con incrementos del 19,14% y 18,75%, según la inflación de 2012, que en Santa Fe fue del 17,7%. Para la Federación de Cooperadoras la normativa, aprobada en noviembre de 2012, representó un avance, ya que previamente la actualización quedaba al arbitrio de los gobiernos de turno. No obstante, Villafañe objeta que la suba anterior fue en junio de 2011, por lo que el último aumento dejó afuera un semestre completo. Por ello, en la reunión de julio próximo solicitarán la incorporación de los meses faltantes. También se llevará a la mesa de discusión que se tome en cuenta sólo el incremento en alimentos, porque el IPC contiene una serie de rubros (transporte, combustible, ropa) que licúa un posible aumento de las raciones acorde al necesario.
Los planteos no son caprichosos: lo que buscan es un reconocimiento por parte del Ministerio de Educación de que no hay posibilidad de menú aceptable por $3,70. Menos aún con los requerimientos de esa cartera, contenidos en un instructivo que no escatima exigencias. Ana Graziano, ecónoma de la escuela Nº 570 Pascual Echagüe de barrio San Lorenzo, grafica: “Tenemos que darles 100 gramos de carne magra (sólo pulpas) por día. Un kilo de carne de la que ocupamos está $39,90. Ahí ya tenés $3,99 por chico”. Y falta la guarnición, el postre y el pan. “Lo hacemos con mucho amor al niño, tratando de hacer malabares, de que puedan tener una comida sustanciosa”, expresa. “Pero la verdad, hace 30 años que estoy acá y realmente todavía no sé cómo hago para llegar a fin de mes con lo poco que nos envían”.
El ingenio y una increíble capacidad de administración se imponen: “cuando les damos el menú con ravioles se nos va a $6,30, por lo cual viene con dulce de membrillo, que es más económico. Al arroz amarillo le podemos agregar una fruta. Cuando los niños faltan, guardamos carne cruda o milanesas ya hechas, o pedimos menos cantidad para el otro día”, enseña Graziano. Así y todo, la nutrición se va resintiendo: “tratamos de darles fruta dos veces por semana pero vamos a tener que darles una sola vez. Una banana está $2, es un poco mucho”.
La Federación realizó un exhaustivo estudio de los costos de los menúes del último verano. Los desayunos y meriendas estipulados por Educación costaron entre $0,82 y $1,83, y los almuerzos oscilaron entre los $5,55 y los $8,53. En promedio, se necesitaron $1,45 para dar copa de leche y $6,89 para comedor escolar. Así, el incremento de las partidas debería ser, como mínimo, del 16% y el 86%, respectivamente. “Si el Indec sigue insistiendo en que con $6 por día se puede comer… deben considerar que lo que nos dan es un verdadero lujo”, ironiza Graziano. “Lo caótico es ir a las escuelas el lunes a la mañana, cuando los chicos vienen con esa ausencia de comida del fin de semana. Esa es la verdadera medida del comedor, de la calidad y de la cantidad de los alimentos”, añade Villafañe.
Publicado en Pausa #114, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
Por Milagros Argenti
En la provincia de Santa Fe, 400 mil chicos de jardín, primaria y secundaria reciben el servicio de copa de leche y 180 mil el de comedor escolar. Proceden de familias con escasos o ningún recurso, por lo que para muchos se trata de la única comida que reciben de lunes a viernes. Sin embargo, su nutrición queda entrampada en burocracias provinciales o nacionales. Mientras tanto, la discusión de fondo se sigue posponiendo: ¿cómo se puede aportar el alimento necesario para el desarrollo con un desayuno o merienda de $1,25 y un almuerzo de $3,70?
Actualmente, el Ministerio de Educación santafesino aporta $0,95 para copa de leche y $2,80 para comedor escolar; el Estado nacional, $0,30 y $0,90, respectivamente. Las cifras se vuelven más irrisorias si se toma en cuenta que, según la Federación de Asociaciones Cooperadoras Escolares de La Capital, los fondos de Nación se reciben de forma irregular: en el mejor de los casos, hay 40 días de atraso. Esto implica que las escuelas deben acomodar la dieta de los niños y adolescentes a lo aportado por Provincia. En cambio, funcionarios del Ministerio de Educación aseguran que la ejecución de los recursos nacionales se da mes a mes, a excepción de ciertas demoras debidas a desajustes administrativos entre las dos jurisdicciones.
El convenio por el Refuerzo Nutricional nacional se renueva todos los años y suele tener una vigencia de 12 meses. 30 a 60 días después de la rúbrica entre ambas partes, se mandan los fondos a Santa Fe. Según la cartera educativa, las quejas de las cooperadoras tienen raigambre en ese lapso entre la firma y la llegada concreta de los centavos correspondientes a la Nación. Por lo demás, informan, “son fondos afectados que tienen una identidad dispuesta en el presupuesto, no se mezclan con lo demás”. No es lo que sostienen las autoridades de varias escuelas consultadas: rara vez ese dinero complementario llega a las instituciones santafesinas de forma regular, aseguran.
Los centavos imprescindibles
Entre marzo de 2011 y febrero de 2012 se acordó con Nación por $46.402.507,20; y entre agosto de 2012 y marzo de 2013, por $34.946.670. Quedó entremedio el lapso entre abril y julio de 2012. El gobierno central divide los recursos anualmente comprometidos en dos desembolsos, pero para efectuar el segundo exige la rendición de cuentas del 50% del desembolso inicial: si bien se trata de un subsidio no reintegrable, la Provincia debe acreditar que el dinero se gasta.
A marzo de 2012, cuando Santa Fe pidió el segundo aporte, las escuelas no habían utilizado ni la mitad del primero. Entonces, Nación firmó el convenio 2012-principio de 2013 por ocho meses y exigió la reconducción de la plata sobrante del anterior para cuatro meses de 2012. Nuevamente, desde la Provincia aseguran que en ningún momento faltaron recursos y, desde la Federación de Cooperadoras, lo niegan. “Ese dinero se perdió”, afirma su titular, Juan Villafañe. Y a la Nación, le reprocha: “Se trata de chicos... Si no se pudo cumplir o hubo atrasos, flexibilizá”. Pero su mayor preocupación es otra: ¿quién controla lo que comen los chicos en esos establecimientos donde el dinero no se gasta? “Porque en esos casos”, afirma, “lo que hacen es amarretear y juntar plata por si alguna vez les falta, pero todo ese amarreteo se traduce en dietas pobres”. Sus palabras cobran mayor peso si recordamos que en aquel entonces la partida de la provincia era de $2,35 para comedor escolar y de $0,80 para copa de leche. El Ministerio de Educación comparte la inquietud. Pero a la vez, y contradictoriamente, la cartera provincial echa mano de la no utilización del dinero a la hora de debatir seriamente una actualización de las raciones. “Lo que nosotros tenemos es un relevamiento de que los chicos están comiendo. Además, cuando constatamos que no se da el gasto en las cuentas, estamos viendo que el dinero está alcanzando”, arguyen, aunque agregan: “Igualmente, también nos preguntamos qué se les está dando a esos niños. Porque si no hay movimientos de fondos, los están alimentando con lo de la Provincia, o bien están ahorrando porque la realidad es que han sucedido tantas cosas con los comedores que muchas escuelas guardan esa plata por si un mes no viene o pasa algo”.
Inflación y malabares
El último aumento de las partidas de Provincia fue en marzo pasado, en cumplimiento de la ley 13.296, según la cual el monto de las raciones debe renovarse dos veces al año (luego de los recesos escolares), tomando como base el Índice de Precios al Consumidor del IPEC. En esa oportunidad se fijaron los $2,80 para comedor escolar y $0,95 para copa de leche, con incrementos del 19,14% y 18,75%, según la inflación de 2012, que en Santa Fe fue del 17,7%. Para la Federación de Cooperadoras la normativa, aprobada en noviembre de 2012, representó un avance, ya que previamente la actualización quedaba al arbitrio de los gobiernos de turno. No obstante, Villafañe objeta que la suba anterior fue en junio de 2011, por lo que el último aumento dejó afuera un semestre completo. Por ello, en la reunión de julio próximo solicitarán la incorporación de los meses faltantes. También se llevará a la mesa de discusión que se tome en cuenta sólo el incremento en alimentos, porque el IPC contiene una serie de rubros (transporte, combustible, ropa) que licúa un posible aumento de las raciones acorde al necesario.
Los planteos no son caprichosos: lo que buscan es un reconocimiento por parte del Ministerio de Educación de que no hay posibilidad de menú aceptable por $3,70. Menos aún con los requerimientos de esa cartera, contenidos en un instructivo que no escatima exigencias. Ana Graziano, ecónoma de la escuela Nº 570 Pascual Echagüe de barrio San Lorenzo, grafica: “Tenemos que darles 100 gramos de carne magra (sólo pulpas) por día. Un kilo de carne de la que ocupamos está $39,90. Ahí ya tenés $3,99 por chico”. Y falta la guarnición, el postre y el pan. “Lo hacemos con mucho amor al niño, tratando de hacer malabares, de que puedan tener una comida sustanciosa”, expresa. “Pero la verdad, hace 30 años que estoy acá y realmente todavía no sé cómo hago para llegar a fin de mes con lo poco que nos envían”.
El ingenio y una increíble capacidad de administración se imponen: “cuando les damos el menú con ravioles se nos va a $6,30, por lo cual viene con dulce de membrillo, que es más económico. Al arroz amarillo le podemos agregar una fruta. Cuando los niños faltan, guardamos carne cruda o milanesas ya hechas, o pedimos menos cantidad para el otro día”, enseña Graziano. Así y todo, la nutrición se va resintiendo: “tratamos de darles fruta dos veces por semana pero vamos a tener que darles una sola vez. Una banana está $2, es un poco mucho”.
La Federación realizó un exhaustivo estudio de los costos de los menúes del último verano. Los desayunos y meriendas estipulados por Educación costaron entre $0,82 y $1,83, y los almuerzos oscilaron entre los $5,55 y los $8,53. En promedio, se necesitaron $1,45 para dar copa de leche y $6,89 para comedor escolar. Así, el incremento de las partidas debería ser, como mínimo, del 16% y el 86%, respectivamente. “Si el Indec sigue insistiendo en que con $6 por día se puede comer… deben considerar que lo que nos dan es un verdadero lujo”, ironiza Graziano. “Lo caótico es ir a las escuelas el lunes a la mañana, cuando los chicos vienen con esa ausencia de comida del fin de semana. Esa es la verdadera medida del comedor, de la calidad y de la cantidad de los alimentos”, añade Villafañe.
Publicado en Pausa #114, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
domingo, 9 de junio de 2013
La cumbia y el barrio, en las tablas
Detripacorazón, el grupo de teatro comunitario del Birri,
estrena obra. Pausa entrevistó a sus creadores. Pasen y lean.
Por Marcelo Przylucki
Recién empezada la segunda mitad de la mañana, el asfalto
todavía sudaba las humedades santafesinas de la madrugada, algunos destellos
solares escapaban de la nubosidad sabatina y algunas ventanas ya soltaban a
baldazos los perfumes de manjares criollos. Sin apremio pero de manera
constante, van llegando bicicletas y transeúntes que entran al Centro Social y
Cultural El Birri, conformando un cuerpo colectivo que murmura, juega y matea
de manera jocosa y sin ninguna instrucción. A partir de ese momento, todos
comienzan a ajustarse en sus roles para comenzar el ensayo de la obra que se
estrena en pocos días. Mientras algunas actrices se calzan las camisas
floreadas y las pelucas, otras retienen y reniegan con algún perrito inquieto y
otras indicaciones estallan desde un megáfono manual. Ulises Bechis, director
de obras como La máquina empachada, La Heladera y el Diablo y
Odisea de tres en triciclo, charló con Pausa en torno a su trabajo en curso y a
los avatares del teatro comunitario.
Concepción del grupo
Detripacorazón es un grupo de teatro comunitario que, dice
Bechis, “busca lograr una unificación de niños, adolescentes y adultos con
distintos saberes, participaciones y experiencias” para plasmar en diversas
intervenciones y puestas en escena las distintas problemáticas (y alegrías) que
se suceden en los barrios. En noviembre de 2011, en conjunto con Hilda Cardozo
(directora de la
Escuela Técnica Nº 2028 San Lorenzo), el director comienza la
convocatoria para engrosar el grupo en vistas a lo que sería, un mes más tarde,
su primera intervención: Un “pesebre comunitario”, que rescató experiencias
barriales tanto desde lo lúdico como desde lo dramático, y que se presentó
hasta principios de 2012 en los andenes de la ex Estación Mitre. En los
inicios, el grupo consistía en gran parte en los primos de la actriz Cielo
Parodi, el grupo de teatro que Cardozo dirige en su misma escuela más algunos
otros curiosos fortuitos. Con el transcurrir de los meses, la curiosidad se
esparció y personas desde distintos puntos (San Lorenzo, Chalet, Roma,
Candioti) se fueron acercando para ver de qué se trataba Detripacorazón. Así,
se llegó a la situación actual, en la que a cada ensayo se suma un nuevo
rostro. Aunque “muchos de ellos son asistentes ‘golondrinas’, no se descarta a
nadie debido a que entendemos de las complicaciones y las disposiciones de cada
uno”, afirma Cardozo. En definitiva, el asunto no es para nada extraño: lograr
una identificación, un aporte, un acercamiento del lenguaje teatral a los
intereses populares en procura de asentar una identidad, una pertenencia a un
grupo de gente: “buscamos interpretar la voz de la comunidad”, asevera Bechis.
Una escena del ensayo de La cumbia ¡Faa! ¡Qué historia!, de próximo estreno en la sala de El Birri. (Foto: Olivia Gutiérrez).
Elegir hacer este tipo de teatro desde El Birri busca
aportar a la coherencia de generar nuevos espacios para sumar voces, manos,
ojos; para sentir la realidad comunitaria y contarla. Entonces, siempre se
procura la preparación de algún tipo de show para los distintos eventos de
corte social: este año, el grupo fue convocado a participar en el acto central
del 24 de marzo, convocados por el Foro contra la Impunidad y por la Justicia. Asimismo ,
realizaron una performance que se exhibió en febrero durante las marchas de
defensa a El Birri y el 29 de abril estuvieron en una escuela del barrio San
Lorenzo en el marco de lo que fue la Jornada Antiolvido ,
con motivo del décimo aniversario del desastre hídrico del río Salado.
Comunitario, a pulmón
El teatro comunitario se caracteriza precisamente por la
heterogeneidad de sus elencos, sin
experiencia actoral previa y generalmente encantando el interés de vecinos que
eligen actuar en obras que encuentran el germen de sus argumentos en vivencias
y personajes de la cotidianeidad barrial. Este tipo de teatro floreció en
Argentina una vez concretada la restauración democrática en 1983, y resultó una
alternativa popular a la perspectiva de un modo de expresión artística
explotada de manera casi exclusiva por círculos de elite. Ulises Bechis
pretende una reconciliación entre los planos del teatro y los barrios de una
manera profunda, priorizando el acercamiento del barrio al teatro antes que el
teatro al barrio: “Más allá del compromiso de asistencia, nosotros queremos que
los chicos vengan con ánimos, porque este es un lugar de contención, para que
puedan venir a divertirse y pasarla bien”.
A la hora de concretar un trabajo, siempre hay que realizar
ajustes y pasar apremios, tanto temporales como materiales, pues la
escenografía es construida por los actores con cosas que se encuentran
olvidadas en un placard de sus casas, el vestuario compuesto por camisas en un
baúl que encontraron en casa de la abuela, todo es aportado por todos. Las
producciones no son grandes, pero el esfuerzo sí, porque lo que se pretende no
es el deslumbramiento escenográfico sino el reflexivo: lo que se procura es hablar
de arte, de historia, de política, de la posición que se tiene frente a los
temas representados.
De estreno
El domingo 2 de junio el grupo estrenará en El Birri La
cumbia ¡Faa! ¡Qué historia!, un recorrido por la historia de la cumbia, desde
los albores en Panamá y Colombia hasta la muerte de Leo Mattioli. Tanto Cardozo
como Bechis indagaron en la tradición de la cumbia, estudiando su albor en la América de la conquista,
la mixtura de sones, leyendas y sonidos de flautas españolas y tambores
africanos. Con gran cantidad de hechos y escenas que se presentan, el
espectáculo no se demora mucho más de 60 minutos. Está el arribo del ritmo a
Argentina de la mano del Cuarteto Imperial, las distancias entre la cumbia de
acordeón y la de guitarra, así como un punteo por los principales grupos de la
ciudad y la región.
¿Sos santafesino “de veras”?
El santafesino es una especie que se desarrolla en climas
húmedos y calurosos, su alimentación se basa en alfajores, pescados y cervezas,
con hábitos diurnos y nocturnos ligados a la música tropical, en especial, la
cumbia. Para saber si sos o no un verdadero santafesino, La cumbia, ¡Faa! ¡Qué
historia! se presentará los domingos de junio en El Birri (General López 3698)
a las 21.00. Las entradas a $ 30, con posibilidad de adquirir dos por una en:
- De la
Aldea. San Martín 2854 y Marcial Candioti 3476.
- Kiosco La
Torre , San Jerónimo y Monseñor Zaspe.
- Rafael Peluquería. Tucumán 2771.
- Inixio Estética Unisex. 4 de Enero 1848.
- Daniel Lammens Salón. San Martín 1659.
- Fausto Granja. Sarmiento y Rivadavia (Santo Tomé).
Más info: en los ensayos (lunes de 19 a 21 y sábados de 11 a
13) Facebook: Detripa Corazón; e-mail: teatrocomunitario.elbirri@hotmail.com
Publicada en Pausa #114, miércoles 29 de mayo de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
Celulares, frío y pocas cloacas
Analizamos los datos del Censo 2010 para las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé. ¿Cuáles son las características generales de las viviendas en donde habitamos?
Por Juan Pascual.
Infografía: Juan Curto
Recientemente publicados online en todo su detalle, los datos del Censo 2010 para el conglomerado que conforman Santa Fe y Santo Tomé pintan una realidad de la vida de sus habitantes, en las características de sus viviendas particulares, que quisimos plasmar en esta infografía. Por ello, los guarismos porcentuales presentados son los correspondientes a las viviendas particulares y no a los habitantes, sobre los cuales daremos algunos detalles en esta columna.
Los aspectos relevados corresponden a las variables tipo de vivienda particular, procedencia del agua para beber y bañarse, material del piso, combustible utilizado para cocinar, desagüe del inodoro, posesión de heladera, computadora, celular y teléfono de línea.
Sobre estos últimos puntos, es destacable cómo el celular se volvió el medio de comunicación por excelencia: 345.282 habitantes de Santa Fe y 59.255 de Santo Tomé tienen un teléfono móvil. En la misma línea, cabe señalar que casi la mitad de las viviendas, en ambas ciudades, carecen de computadora, el principal soporte para, por ejemplo, acceder a Internet.
En los aspectos infraestructurales más profundos, en ambas ciudades se presentan carencias de igual orden en dos aspectos fundamentales para el bienestar en las viviendas: el acceso al gas natural de red y al desagüe de desechos humanos por vía de la cloaca.
En términos de población, en Santa Fe 192.784 habitantes (más de la mitad) no tiene acceso a las cloacas; en Santo Tomé, 31.923 (poco menos de la mitad). No sólo se trata de un problema de higiene urbana, sino que además representa una erogación en el pago de las poceras, por ejemplo. Peor, en este sentido, es la situación para aquellos que no tienen acceso al gas natural de red. Las diferencias de precio y continuidad en la provisión del servicio entre la provisión de fuego a través de la red pública o a través de tanques provistos por empresas privadas son superlativas.
En Santa Fe hay 216.490 personas que se calientan en invierno sin poder pagar los precios subsidiados del gas natural. Por sí mismas, las 201.164 que consumen gas en garrafa superan a las 170.370 que tienen acceso al gas de red. En Santo Tomé es igual: 37.047 habitantes no acceden al gas de red, contra 28.646 que sí; 34.442 son aquellos que tienen que pagar garrafas.
(*) Errata: En "Tiene Teléfono" para Santo Tomé debe leerse 69%.
Publicado en Pausa #114, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
Por Juan Pascual.
Infografía: Juan Curto
Recientemente publicados online en todo su detalle, los datos del Censo 2010 para el conglomerado que conforman Santa Fe y Santo Tomé pintan una realidad de la vida de sus habitantes, en las características de sus viviendas particulares, que quisimos plasmar en esta infografía. Por ello, los guarismos porcentuales presentados son los correspondientes a las viviendas particulares y no a los habitantes, sobre los cuales daremos algunos detalles en esta columna.
Los aspectos relevados corresponden a las variables tipo de vivienda particular, procedencia del agua para beber y bañarse, material del piso, combustible utilizado para cocinar, desagüe del inodoro, posesión de heladera, computadora, celular y teléfono de línea.
Sobre estos últimos puntos, es destacable cómo el celular se volvió el medio de comunicación por excelencia: 345.282 habitantes de Santa Fe y 59.255 de Santo Tomé tienen un teléfono móvil. En la misma línea, cabe señalar que casi la mitad de las viviendas, en ambas ciudades, carecen de computadora, el principal soporte para, por ejemplo, acceder a Internet.
En los aspectos infraestructurales más profundos, en ambas ciudades se presentan carencias de igual orden en dos aspectos fundamentales para el bienestar en las viviendas: el acceso al gas natural de red y al desagüe de desechos humanos por vía de la cloaca.
En términos de población, en Santa Fe 192.784 habitantes (más de la mitad) no tiene acceso a las cloacas; en Santo Tomé, 31.923 (poco menos de la mitad). No sólo se trata de un problema de higiene urbana, sino que además representa una erogación en el pago de las poceras, por ejemplo. Peor, en este sentido, es la situación para aquellos que no tienen acceso al gas natural de red. Las diferencias de precio y continuidad en la provisión del servicio entre la provisión de fuego a través de la red pública o a través de tanques provistos por empresas privadas son superlativas.
En Santa Fe hay 216.490 personas que se calientan en invierno sin poder pagar los precios subsidiados del gas natural. Por sí mismas, las 201.164 que consumen gas en garrafa superan a las 170.370 que tienen acceso al gas de red. En Santo Tomé es igual: 37.047 habitantes no acceden al gas de red, contra 28.646 que sí; 34.442 son aquellos que tienen que pagar garrafas.
(*) Errata: En "Tiene Teléfono" para Santo Tomé debe leerse 69%.
Publicado en Pausa #114, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
jueves, 6 de junio de 2013
Finanzas para la sociedad
Un grupo de asociaciones de la ciudad articulan la
implementación de un programa social que otorga créditos a microemprendedores.
El Banco Popular: un banco con buena fe.
Por Ileana Manucci
El Banco Popular de la Buena Fe es un sistema novedoso de entrega de
créditos que tiene como únicos requisitos la solidaridad, responsabilidad y
buena fe de los beneficiarios. Es un banco que se construye de un modo distinto
a los bancos tradicionales insertos en el sistema financiero, ya que aquí los
constructores son los dueños y el banco se construye mientras se pone en
funcionamiento.
Formalmente se trata de un programa de microcréditos con
garantía solidaria desarrollado en el marco del Plan Nacional “Manos a la
obra”, impulsado por la
Comisión Nacional de Microcrédito del Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación ,
la cual ha implementado una metodología de microcréditos para generar y
fortalecer el trabajo en los sectores más vulnerables de la sociedad, a través
de la gestión asociada entre el Estado y las organizaciones sociales. Su
objetivo es brindar acceso al crédito a las personas de menores recursos para
que comiencen o mejoren un pequeño emprendimiento y que, por faltas de garantías
o trabajo en blanco, no pueden obtener dicho financiamiento en los bancos
tradicionales.
A nivel provincial, como organización administradora, se
encuentra la asociación Sol de Mayo, de la ciudad de Santa Fe, que es la
encargada de administrar el programa y retransferir los “fondos semillas”
(fondos para microcréditos) y las sumas correspondientes para cubrir los gastos
operativos y de asistencia técnica a las otras organizaciones de la sociedad
civil.
“Nosotros trabajamos de manera conjunta con otras organizaciones
porque si no, todo esto no podría ser posible”, dice Mariana Fantín, presidenta
de Sol de Mayo. “Dentro del programa las llamamos Organizaciones Ejecutoras, y
hoy forman parte la cooperativa de trabajo Eco Hogar Ltda, quien desarrolla su
tarea en el barrio Los Hornos; la Vecinal Guadalupe Oeste; la Fundación Conde de
Tessiéres-Boisbertrand, que desarrolla la experiencia en la ciudad de San
Javier, y Sol de Mayo de Santa Fe, que a su vez desarrolla este programa en
Villa del Parque, Barranquitas, Centenario y Varadero Sarsotti”.
Los microcréditos apuntan a la compra de insumos, mercadería y herramientas en función de generar ciclos sustentables de ganancias.
Estas organizaciones son quienes aportan los Equipos
Promotores de los bancos, conformados en grupos de cinco en cada barrio, siendo
en esta experiencia un total de veinte promotores, destinados a acompañar a los
prestatarios en la formulación de sus respectivos proyectos productivos, de
servicios o reventa, construyendo y/o verificando su sustentabilidad y la
solidez del grupo que conforman, ya que sólo organizados en grupos de cinco
integrantes y sin ser familiares entre sí, pueden recibir los préstamos.
—¿Cómo funcionan estos bancos populares?
—El Banco otorga pequeños préstamos de dinero, de $1.500, a
personas que, estando en situación de pobreza, necesitan de este apoyo para
desarrollar su trabajo (auto-empleo). Para participar del Banco hay que
“entrar” en grupo, ya que son las personas que conforman cada grupo y su
relación las que constituyen la garantía, la cual denominamos “solidaria”. No
hay papeles para respaldar el otorgamiento del crédito, la garantía es la palabra
empeñada y dada por el grupo que sale como garante de cada uno de sus miembros.
Si alguno de ellos no puede devolver la cuota semanal, el grupo debe resolver
como hacerlo.
—¿Los emprendimientos deben ser grupales?
—No, cada uno de los miembros del grupo ingresa con su
propio proyecto productivo o emprendimiento. Los préstamos son individuales y
sin interés, y el sistema de reembolso es muy simple: préstamos, renovables,
cuya devolución se realiza en pequeñas cuotas semanales de un monto fijo. Desde
el primer contacto con los vecinos, en las
reuniones que las organizaciones realizan para informar, se trabaja en
el fortalecimiento de los lazos que los unen como comunidad, a la vez que se
avanza en un proyecto de trabajo individual. Allí se analiza cuál es la
necesidad de cada persona, los emprendimientos presentados y se otorga un
préstamo máximo de $1.500 que el beneficiario devuelve en 25 cuotas semanales
sin interés. Una vez que se logra establecer algún tipo de trato, de vínculo
con el vecino, donde se evidencia que el proyecto que propuso avanza y que
cumple con el pago de cuotas, se puede otorgar otro crédito personal de entre
2.000 y 3.000 pesos. Se otorga el crédito, los beneficiarios lo invierten y la
plata que van devolviendo semanalmente va para otras personas que solicitan el
microcrédito, de forma que se va compartiendo entre todos los fondos otorgados.
—¿Desde cuándo están trabajando con este proyecto y cómo se
está desarrollando?
—La experiencia en Santa Fe comenzó en enero de este año y
en esta primera etapa se trabaja con un total de 250 emprendedores. Se prevé en
una segunda etapa la entrega de 100 nuevos créditos a 100 nuevos emprendedores
que beneficiarán directamente a sus familias. De esta manera, los
emprendimientos financiados les permitirán, mediante el ingreso de dinero
producto de su trabajo, la satisfacción de las necesidades básicas de sus
grupos familiares.
—¿Qué tipo de proyectos son los que se financian?
—Los emprendimientos que se financian son de reventa, o sea,
una persona compra un bien, como ropa, y lo revende; el préstamo, entonces,
sirve para la compra de ese pequeño capital; también, proyectos productivos,
desde quienes fabrican alimentos y venden, hasta un herrero, o un carpintero,
un artesano que necesita el préstamo tanto para la compra de materia prima o de
herramientas de trabajo; también se utiliza para proyectos de servicio, como un
plomero o un electricista, que destinan el dinero a la adquisición de los
elementos necesarios para avanzar en su trabajo.
—¿Cuál es la respuesta de la gente en los diferentes
barrios?
—La respuesta es formidable, es una experiencia muy
enriquecedora. Las personas, luego de las convocatorias realizadas en cada uno
de los lugares donde trabajamos, se acercan con mucho interés, preguntan, se
informan y comienzan a “armar” sus grupos, asisten a todas las reuniones con
los promotores, quienes los acompañan con mucho compromiso, entendiendo que de
las situaciones más difíciles se sale con otros, ese otro que nos puede
acompañar y ayudar, con quienes podemos construir. En algunas oportunidades
cuando se plantea la “condición de la garantía solidaria”, muchos eligen no
continuar, ya que la desconfianza está instalada en nuestra sociedad, por eso
queremos contribuir en la construcción de espacios donde se promueva la
solidaridad, el valor de la palabra y el compromiso con los otros, porque es en
esos espacios donde se consiguen resultados verdaderamente transformadores,
superando incluso el sostenimiento de cada emprendimiento o las devoluciones de
los créditos, como un verdadero sostén de todo el trabajo. Por suerte la gente
está entendiendo eso, lo comparte y se compromete cada día más.
Publicada en Pausa #114, miércoles 29 de mayo de 2013
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