martes, 16 de abril de 2013

Emociones en movimiento


Se viene el noveno Argentino de Danza. Artistas de varios puntos del país recalarán por tres días en los escenarios de Santa Fe.

Por Juan Almará

Los Argentinos de Danza, Literatura y Teatro conforman la tríada que cada año la Secretaría de Cultura de la UNL lleva adelante para congregar y dar a conocer las propuestas de cada uno de esas disciplinas. Este año, el Argentino de Danza llega a su novena edición. Desde el 18 y hasta el 20 de abril el Foro Cultural Universitario y el Teatro Municipal 1°de Mayo serán los escenarios por los que circularán los espectáculos. Para conocer más acerca del evento, charlamos con Juan Berrón, coordinador artístico y programador del festival.

Expectativas
Refiriéndose a lo que se podrá ver en esta nueva muestra, Juan afirmó que “durante los Argentinos, la Compañía de Danza de la UNL presenta obras. Este año los maestros Ana Garat y Gustavo Lesgart estrenan Oceánica y AZULnoche, respectivamente. El espacio antes estaba tratado desde una perspectiva más experimental, pero ahora produjeron coreografías. Están planteadas desde el movimiento: el público local nos reclamaba eso, y sin ser condescendientes, nos pareció que la idea estaba buena. Por otro lado, viene Andrea Servera, que convocó a 20 bailarines de la ciudad para Tushh Santa Fe. Y habrá obras de Rosario y Tucumán”.

Nuevos lenguajes
Dos puestas se arriesgan a cruces vanguardistas: Cuerpo extranjero incorpora el teatro de títeres y Tushh Santa Fe suma folclore y hip hop. Con respecto a estas mixturas, Berrón expresó que “podemos definir la danza contemporánea desde un montón de puntos de vista. En los 80 se ve un fenómeno a nivel mundial con la danza teatro, que inaugura la alemana Pina Bausch. En los 90 las obras se transforman en un espectáculo multidisciplinario con artistas provenientes de las artes marciales o el yoga, por ejemplo. Hoy no podes hablar de bailarines, sino de cuerpos dispuestos. Se necesitan intérpretes que estén formados en alguna actividad corporal, pero si a su vez hicieron un pasaje por la plástica, el cine, el video o la fotografía, están mucho más enriquecidos y sensibilizados. El panorama se ha complejizado a través de otras herramientas. La agregación de esos lenguajes se vincula con lo que cada autor quiere contar y de los recursos que se vale para hacerlo”.

La programación del Argentino de Danza

El proceso
El Argentino de Danza es una propuesta consolidada. Pero en sus comienzos fue un espacio que se tuvo que crear y mantener. Juan comenta que “nació luego de hacer un panorama del género a nivel nacional. Es un festival bien federal. Ese fue el primer objetivo que tuvimos cuando arrancamos. De todas las variantes, la contemporánea es la que está menos difundida. La clásica tiene referentes que pasaron a ser populares. Me parece que la ciudad de Santa Fe tiene en este momento nuestro festival. En la Secretaría generamos una compañía de danza que tiene producciones anuales. Está asentándose un trabajo que se lleva a cabo hace 10 años. La idea es generar cursos, capacitaciones y mucho apoyo para que los grupos independientes tengan un lugar para mostrar sus proyectos”.

La selección
Otro punto a resaltar es la elección de los participantes. Al respecto, Berrón comentó que “en este tiempo hemos entablado lazos con universidades y compañías independientes que nos acercan sus trabajos. Es un proceso bastante arduo porque tenés que analizar los videos, las propuestas y las críticas. También tenemos a varios directores del interior que son nuestros referentes a la hora de decir, por ejemplo, ‘A ver que se está haciendo en Tucumán’. A través del Instituto Nacional de Teatro contamos con otro sistema. Allí tienen relevado los grupos que solicitan subsidios para sus trabajos. Pero no existe un censo de la danza contemporánea en nuestro país. Subsisten nombres y directores, pero los elencos son muy cambiantes. Un año los traes con una superproducción que ganó un montón de festivales y al otro te encontrás con que están laburando en otro rubro”.

El público
Para finalizar, no es posible dejar de lado a uno de los protagonistas principales: el público. Berrón explicó que “la evolución ha sido bárbara. Empezamos siendo un festival que nació de cero, teniendo que incentivar la participación nosotros mismos. Hay un público que se va formando y, al mismo tiempo existe otro cautivo, que todos los años espera el evento. Se crea una gran expectativa porque es un festival que está instalado, es generado por una universidad y va por su novena edición ininterrumpida”.

Publicada en Pausa #111, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.

lunes, 15 de abril de 2013

Te amo, te odio


Por Lic. Ramiro

Mi relación con Facebook es muy ambigua y ciclotímica. Aunque, pensándolo mejor, más que ambigua es bipolar, y más que ciclotímica es una montaña rusa. Odio el face, pero estoy todo el día conectado a él… y capaz que lo odio precisamente por eso.
Mi primera cuenta la hice porque “no me queda otra”, y el entrecomillado es debido a que así se llamaba: me había cansado de juntarme con mis amigos y no saber de qué hablaban porque todo era “¿Viste lo que publicó fulano?”, “Che, mengano batió cualquiera con lo que posteó”, etc, etc, etc. A esa cuenta, en 2010, la hackearon y esa fue mi oportunidad de renunciar a la red social peor diseñada del mundo. Pero no lo hice, y con mi nueva cuenta toda mi declaración de principios morales sobre la privacidad y la no difusión de mi vida se fue al tacho. Cuando ya no podía ocultar mi fanatismo por lo que entonces yo, públicamente y como para hacerme el intelectual crítico, consideraba “la cosa que iba a acabar con la humanidad y las relaciones sociales” –mientras quienes me escuchaban defenestrar el face se me morían de risa en la cara–, empecé a decir que lo usaba como herramienta de trabajo: difundía algunas notas que escribía, publicaba bandas de música y relatos de escritores que me gustaban y era el medio de comunicación con mis alumnos una vez que entramos en la era post-mail… Y las 23 horas restantes de día me la pasaba jugando al Bubble Island, chateando o chusmeando las publicaciones de mis “amigos”.
Quiero especificar algunas cuestiones relativas a mis “amistades” del Facebook. Si hay algo a lo que no renuncié es a ser estricto en las exigencias para “confirmar” mi amistad con alguien en el feis. Para mí la palabra amigo es muy cara y, por cierto, no me interesa ser amigo de cualquiera ni en la red ni en la calle: hay gente a la que decididamente me niego a tolerar y/o querer. En otras palabras, me reservo el derecho de admisión y permanencia a mi vida. Mi umbral de tolerancia, en cuanto a la cantidad de contactos, es muy bajo; por ende, cuando alcanzo un cierto número empiezo a limpiar la lista de amiguitos, y eso es algo que me da placer. ¿A quiénes elimino? A mis odiados virtuales:
Los que ponen “Me gusta” en sus propios estados, fotos, videos… y comentarios. ¿No te alcanza con compartir algo para dejar en claro que eso te gusta? ¿Vos compartís lo que no te gusta, con las personas que no te gustan? Entonces, me parece innecesario, me pone nervioso y chau, qué tal.
Los que te comentan “No me gusta” en alguna de tus publicaciones… sencillito: me da alivio que a esas personas no les guste lo que publico, así no me da culpa cuando las elimino.
Los contactos “fantasmas”: esos que solamente ves cuando estás limpiando la lista de amigos. Te agregan y luego no interactúan con vos para nada. Son como un papel de caramelo en el bolsillo: ¿qué hace ahí? De paso, me ahorro ataques de paranoia.
Los que comparten “memes” y frases de manera compulsiva. Además, son citas generalmente fascistas, misóginas y homofóbicas… Da la pauta de que no tienen nada interesante para decirme. ¿Soy prejuicioso? Sí, ¿y?
Los que publican absolutamente todo lo que hacen o están haciendo, incluso cuando se van a bañar… Mis pobres criaturitas: ¡cuánta soledad! Ni que fueran los personajes de la canción de Twiggy, “Necesito un amigo”. Los abrazo en amor, pero antes los elimino.
En la anterior categoría podemos incluir a los que se quejan de la ola de inseguridad, de que no se puede salir a la calle, pero postean que se fueron una semana a Brasil o que dejaron la casa sola… Son casi tan odiables como los que viven perseguidos por el crimen pero pegan una calcomanía en sus autos de la cantidad de hijos y mascotas que tienen a disponibilidad para ser secuestradas.
Las parejitas que se declaran permanentemente su amor en sus estados y se comentan entre sí… ¡y viven juntos y lo hacen desde la misma habitación en computadoras distintas!
Los que me mandan solicitudes de juegos cada 2 minutos y/o me invitan a eventos que saben que no me interesan… Ni soy una sala de videojuegos ni me banco que me usen de espacio publicitario sin mi permiso.
Los que de manera intencional escriben con errores de ortografía. Yop no c xq lo acn y con k sentido i c enojan si los correjis.
La lista de condiciones creo que sigue, y viendo lo insoportable que soy seguro se preguntarán cómo puede ser que tenga contactos todavía y que, además, haya personas que lo quieran ser… Quédense tranquilos: yo también me lo pregunto.
Y así dadas las cosas, es más claro por qué digo que mi relación con el feis es bipolar… Parafraseando al gran Charly, terminaría diciendo que lo amo, lo odio, dame un “like”.




Publicada en Pausa #111, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.

sábado, 13 de abril de 2013

Una mirada diferente del oeste


Un grupo de jóvenes de los barrios Roma, San Lorenzo y El Arenal editó una revista que busca contar la realidad menos contada de esas calles, en la voz de sus protagonistas.

Por Ileana Manucci

“Yo ni leo los diarios de la ciudad, no me gusta, porque yo vivo en barrio San Lorenzo y todo lo que sale en los medios sobre el barrio es malo. Eso resulta chocante”, dice Virginia Gómez, una de las integrantes del grupo de jóvenes creadores de la revista el El Surco del Oeste.
La publicación, que salió a la venta a principios de marzo, se gestó en los rincones de El Birri, el centro cultural insignia de la zona oeste de la ciudad. Allí, un grupo de chicas y chicos de los barrios San Lorenzo, Chalet, El Arenal y Roma se juntaron para darle vida a este proyecto que, en primera instancia, busca ser un medio alternativo, un lugar en donde poder expresarse y contar al barrio desde el barrio mismo.
—¿Cómo llegan al Birri con este proyecto?
—La mayoría no veníamos al Birri antes, nos conocimos casi todos en la escuela San Lorenzo, donde además conocimos a las chicas que daban los talleres de comunicación. Ellas nos invitaron a hacer la revista, nos comentaron más o menos el proyecto, y luego se pidió permiso acá en el Birri para ver si podíamos trabajar en el lugar y enseguida nos abrieron las puertas, desde el primer día.
—¿Qué se plantearon mostrar en la revista?
—Desde un principio todos coincidimos en hablar solamente de lo bueno que tiene el barrio, de qué está pasando en el barrio, todas las actividades que tenemos. Acá no solamente hay hechos delictivos, también hay gente que trabaja, que estudia, que no anda en cosas malas, pero eso nunca lo dicen en los medios.

Aprender, producir
Desde el grupo remarcan que la revista fue una producción colectiva donde, más allá de dividir algunas tareas, todos estaban en todo. “Cada uno aprendió a hacer algo específico, como diseñar o redactar, pero no eran roles estancados”, explica Cecilia Rolandi, una de las comunicadoras sociales dentro del proyecto, junto a Emilia Schmuck. “Todos iban aportando e intercambiando tareas. Además, a lo largo de los meses, la composición del grupo fue variando, a veces éramos un montón, otros días tres o cuatro, pero el grupo siempre se fue rearmando y eso tiene que ver con los procesos de cada uno”.
Aprender a usar programas de edición, a realizar fotografías y entrevistas, a armar notas y redactar, fue parte de lo que los jóvenes del grupo estuvieron haciendo los últimos seis meses, hasta que el día más esperado, el de salir a la calle con la producción fresquita bajo el brazo, llegó finalmente.
“Para poder imprimir tuvimos que trabajar hasta los últimos días de diciembre, acá en el buffet del Birri”, cuenta Noelia Romero, “y la gente está muy contenta, ya nos piden el segundo número”.
—¿Qué decían en el barrio cuando les contaban de la revista?
—Cuando contábamos que estábamos haciendo una revista, algunos no nos creían –cuenta Virginia–. Pero cuando se llevamos ya lista estaban todos contentos, en mi zona la recibieron muy bien, está bueno porque nos dicen cosas lindas. A todas las personas que se la vendimos nos dijeron cosas positivas, que nos da ganas de seguir trabajando.
—¿Cómo se muestra al barrio en las notas?
—Una tarde decidimos salir a recorrer las calles para ver que estaban haciendo los pibes, la gente en general, y comprobar si realmente estaban todos drogándose o tomando en la esquina, que es como siempre nos pintan. Y ahí vimos que no estaban todos en cualquiera. A los que nos encontrábamos les preguntábamos qué hacían y algunos venían de la escuela, mucha gente adulta que se iba a la escuela nocturna, venía gente de trabajar y otros iban, había familias tomando mate en la vereda, chicos jugando a la pelota. Un montón de situaciones cotidianas que no salen reflejadas en los medios cuando hablan del barrio. También salimos a hacer entrevistas por todos lados: fuimos a la escuela de Santa Rosa, a Chalet a entrevistar a Martín Vaca, que tuvo una época medio fea en su vida pero pudo salir y ahora está trabajando en la radio y colabora mucho con los jóvenes de los barrios del oeste.
En una de las páginas de la revista se da cuenta de un robo y un tiroteo que habían sucedido en el barrio y que estaban en un medio de comunicación de la ciudad. Ante esto, Virginia aclara: “nosotros sabemos que esas cosas pasan acá, no lo vamos a negar, pero también pasan otras cosas que son buenas, positivas. Y por eso decidimos poner nuestra palabra en la revista, dar nuestro parecer sobre el tema. No somos todos igual, no quiere decir que porque alguien robe todos acá seamos ladrones”. Y Cecilia agrega: “nos dimos un espacio para reflexionar sobre todo eso. No vamos a ocultar que acá en el barrio pasan esas cosas porque no podemos ser irrealistas, pero también esta bueno ir un poco más allá y pensar qué se puede hacer con esos pibes, como se los podría incorporar a procesos como éste, como para que hagan otra cosa”.



El Birri, de todos
El centro cultural fue el lugar elegido como redacción y espacio de producción, con la intención de abrir el juego hacia otros sectores del barrio y a los grupos que ya funcionaban en ese espacio. En las obras de teatro comunitario que allí se desarrollan los viernes y domingos, El Birri le cedió a los jóvenes de la revista el buffet, para que con las ganancias puedan realizar la impresión del primer número.
El conflicto entre el centro cultural y la Municipalidad sucedió un día antes de que El Surco del Oeste fuera presentada en sociedad. “A nosotros, que hacía relativamente poco tiempo que estábamos acá, nos dolió ver la tristeza que tenía la gente que viene trabajando en el lugar desde hace años y que siempre nos dieron su apoyo. Por eso ese día salimos todos a juntar firmas por el barrio, como muestra de apoyo; y ahora seguimos acá, al pie del cañón”, dice Virginia.
El Birri se encuentra ahora en el ojo de la atención ciudadana y mediática, lo que puede traducirse en una buena oportunidad para mostrar todo aquello que sucede en la zona oeste y que no entra en la sección de policiales. “Queremos que la gente que lea la revista termine con la discriminación. Porque si uno se viste o habla de tal forma, ya te tildan, y si decís de qué barrio sos también. Salir del barrio con la revista creemos que ya es una forma de romper con esas cosas. Nosotros acá estudiamos, cuando se puede, y cuando hay, se trabaja. Nosotros que vivimos acá sabemos que los pibes quieren hacer otras cosas de sus vidas, pero si no está la posibilidad tampoco lo van a poder hacer solos. La invitación para sumarse a este proyecto está abierta para todos. Los jóvenes de acá y del resto de los barrios tienen muchas cosas para contar, y El Surco puede ser un buen medio para eso”.

Contactos

Para pedir El Surco del Oeste:
= Por Facebook: “Revista Surco del Oeste en El Birri”.
= En la librería “Del Otro Lado Libros”, 25 de Mayo 2889, Teléfono: 4565007.


Publicado en Pausa #110.

viernes, 12 de abril de 2013

Rock en continuado


Rincón y el Molino Marconetti serán sedes de tres festivales organizados con distintos motivos solidarios y sociales.

La modalidad festivalera comienza a imponerse en el rock santafesino. Así lo demuestra la realización de dos recitales que se llevarán a cabo el sábado 13 de Abril. Por un lado el Festival Planteario se desarrollará en el Molino Marconetti bajo la consigna “Rock por el medioambiente”. Y Rincón será escenario de la primera edición de Rincón Pueblo Rock que tendrá lugar en el Club Central Rincón de dicha localidad. Antes, el viernes 12, Rock con  Causa presentará cuatro bandas de la región, a beneficio de la Escuela de Música Barrial de Villa del Parque.

Rock ecológico
Nacido como una iniciativa conjunta de la banda Parteplaneta y Go! Producciones, el Festival Planetario apunta a incentivar la preservación del medioambiente. Para ello propiciararán acciones como la recolección de objetos de plásticos y papel, su reciclaje y posterior transformación en mobiliario, para ser donado a diferentes instituciones educativas y de bien público. Se realizará en el Molino Marconetti (Dique 2, Puerto de Santa Fe) desde las 18.00 y la entrada consiste en una botella de plástico.
En lo musical, el festival se distingue por su impronta federal y latinoamericana. Esto se debe a los lugares de origen de varios de los grupos. A los locales Moen (nacidos en el 2012 y con  influencias grunge) e Infusión Kamachui (cultores del rock fusión) se les suman los marplatenses Mínimo (caracterizados por el poderoso sonido de sus shows en vivo) los chilenos La Mala Senda (rock noventoso con veta experimental) y los paraguayos Flou (de larga trayectoria y gran reconocimiento en su país). El cierre estará a cargo de los impulsores del proyecto, Parteplaneta, que se encuentran presentando su segundo disco El nuevo proceso.
Planteado desde una perspectiva multidisciplinaria, el evento apunta a que las diferentes ramas del arte se conviertan en el canal expresivo que potencie la toma de conciencia y la participación interactiva del público. Por ello, además de los números musicales, esta producción contará con la presencia de reconocidos artistas visuales santafesinos (pintura y grafitti), como NDC, Mapo, FKR, Piki, Ne Bntz y Santhee Be. Ellos plasmarán sus obras en vivo, para luego cederlas con fines benéficos. También participará la Feria Diseña Santa Fe con más de 20 stands, además de la exposición y venta de discos.  A su vez, se llevarán a cabo charlas y proyecciones de videos sobre el cuidado de la naturaleza.

Siguiendo la Ruta 1
La productora multimedia Medios Tomados es la responsable de Rincón Pueblo Rock, maratónico festival en el que tocarán diez bandas, ocho de Santa Fe, una de Rosario y la restante de Paraná. La sucesión de shows se llevará a cabo en el Club Central Rincón desde las 14.00. La entrada será un alimento no perecedero, ya que el evento se realiza a beneficio de comedores comunitarios y una ONG de la zona. Además de la música, habrá puestos de bebida, comida y una rockería.
El new metal de Enterluz abrirá el maratón de bandas que se sucederán desde la siesta en Rincón Pueblo Rock. Foto: Fabián Hernández para Enterluz.

La tarde abrirá a las 15.30 con Enterluz y su new metal. Luego seguirá Dicroica con su sonido pop rock. Continuará Rompecabezas, para dejar paso al percusionista José “Pichu” Piccioni. Más tarde, el punk de Censorshit pintará la caída del sol. Dunas de Marte expondrá su propuesta alternativa antes de que los rosarinos Dissident suban al escenario. Cuando finalicen,  Cul de Sac desplegará su rock duro y consistente. El anteúltimo grupo será Nitroplan, que tocará los temas de Analógico, su reciente producción. El cierre será a la medianoche, con los entrerrianos Reobsce.

Rock con causa
Con motivo de recaudar fondos para la Escuela de Música Barrial de Villa del Parque, el viernes 12 de Abril a partir de las 21.00 tendrá lugar en el Molino Marconetti (Dique 2, Puerto Santa Fe) el festival Rock con Causa. Los grupos participantes son Raigambre (San Javier), Las Garras de Betún (San Javier), The Person’s Experience y Nada Mas y Nada Menos (ambas de Santa Fe). Lo recaudado, tanto en entradas como buffet, será destinado para la compra de instrumentos, equipos y materiales de trabajo para la escuela. Las anticipadas a $15 pueden conseguirse a través de las bandas participantes o de la fanpage de la escuela (Face: Escuela De Música Barrial)
El proyecto de la Escuela de Música Barrial está orientado a la formación musical de niños y niñas del barrio Villa del Parque, ubicado en el cordón oeste de Santa Fe. Está impulsado por parte de un grupo docente conformado por voluntarios, estudiantes de educación musical de diferentes instituciones de la ciudad. Tiene como objetivo subsanar la falta de oportunidades de acceso a la formación musical tradicional y específica de instrumentos musicales en los sectores sociales desprotegidos.

Publicada en Pausa #111, miércoles 10 de abril de 2013

Conocé más sobre las bandas:



jueves, 11 de abril de 2013

Claroscuros periodísticos


Por Juan Pascual

En los campos de refugiados, siempre desprovistos y con el límite de la humanidad y la animalización borroneado, en la esquina de Vera y San José, donde rugían las lanchas y el griterío de la ayuda, donde tronaba el silencio angustiado de los que llegaban tras dejar su historia viva atrás, hundida en el agua pastosa que llenaba los hogares de Roma y Santa Rosa, en los techos de Barranquitas, cuando se terminaba el agua potable, la yerba, el azúcar, los fideos y el arroz, había siempre de pie y firme un aliado incondicional: el cameraman de la tele, el movilero con el micrófono o el celular.
Verdadero proletariado de los medios, los periodistas de la calle fueron fundamentales en la coordinación de los santafesinos durante la tragedia de 2003. Varias son las historias conocidas al interior del periodismo en las que los movileros tomaron por su propia cuenta la conducción editorial de los medios en esos días. Ellos no sólo narraron en vivo las imágenes y los sonidos del dolor sino que además, y sobre todo, le dieron sustancia informativa a la demanda de justicia: fueron esos trabajadores de prensa los que registraron cómo el 26 de abril Carlos Reutemann declaraba que se iban a inundar los barrios del oeste –tal como se puede observar en el documental La lección del Salado–, los que grabaron a los inundadores el día en que se inauguró el fatal Tramo II de la defensa oeste, los que dieron voz a los inundados y sus demandas, a los habitantes de los campos de refugiados y sus reclamos, a los techeros y su desamparo.

De La Lección del Salado. La inauguración del Tramo II.

Coordinaron a las organizaciones en directo, movieron donaciones de aquí para allá dando el dato al instante sobre cuáles eran los lugares con mayores necesidades. Ocuparon con profesionalidad el lugar que el Estado dejó vacante: conectar a los santafesinos, ayudar en los días en que nosotros nos salvamos a nosotros mismos. Llegaron a transmitir las 24 horas durante varios días bajo una consigna básica: un medio de comunicación es una empresa, una postura editorial, una afirmación política y, antes que todo, un servicio elemental. El servicio de dar la información que se necesita.
La semana pasada, la Capital, La Plata y varias ciudades de Buenos Aires vivieron el horror del agua y la muerte. Sin embargo, el escenario construido en los medios quedó empantanado en un fango que anuló las diferencias. Canales oficialistas –y públicos– y canales opositores se dedicaron a mitigar o azuzar las absolutas responsabilidades de Mauricio Macri, Daniel Scioli y Pablo Bruera. De servicio informativo, poco y nada, de comunicar dónde estaban los lugares de refugio, cómo mandar donaciones, cuáles eran exactamente las zonas afectadas y cuáles corrían peligro, poco y nada, al menos en las primeras – cruciales– 48 horas. Retumbaban las acusaciones, las omisiones obscenas, la dulcificación de las circunstancias de los culpables en un cruce de valoraciones opuestas, todas enmarcadas en la misma falta de oportunidad y mínimo respeto por la situación concreta y real.
Las catástrofes naturales no existen. Existen los fenómenos naturales, que pueden convertirse en catástrofes por las decisiones humanas (o su falta). Obras defectuosas, el poder inmobiliario empujando la población a los pozos, una historia urbana llena de desprecio por lo que se sabe que la naturaleza puede producir en cualquier momento. Sobre estos puntos, sí, fue precisa la cobertura de los medios nacionales (es decir: los de la Capital Federal). Ya sabemos de la falta de desagües y de planes de contingencia, del número de muertos y de las denuncias sobre los que no se han contabilizado. Hasta conocemos cuál es el centro comercial (Dot) que encajonó a un barrio de Capital.
Y es en ese aspecto donde lo claro se vuelve oscuro en la cobertura periodística del 2003 en Santa Fe. La explícita solicitud de Reutemann por una “tregua” para blindarse de las acusaciones –qué notable elección la de un vocablo militar– y la política comunicacional unificada de bregar por la “vuelta a la normalidad” –¿qué normalidad, para quiénes? ¿Qué santafesino puede decir que pudo salir del 2003, que la inundación ha terminado, que puede alguna vez terminar mientras la impunidad se perpetúe?– tuvieron un eco exacto entre quienes deciden las líneas de los grandes medios locales (no así en muchos de sus periodistas).
La política de los medios logró taponar la información que sus trabajadores produjeron, al punto en que todavía hoy hay quienes se preguntan cómo entró el Salado, o dudan de que haya habido una obra inconclusa que sirvió para embalsar al río en la ciudad o impugnan al movimiento de inundados con la misma lógica con la que alguna vez se les dijo locas a las Madres de Plaza de Mayo.
La tarea en este abril de la memoria será, entonces, la de entender que hoy nuestro servicio informativo no consiste en rescatar a los santafesinos del río y el abandono, sino de la impunidad. Nuestra tarea –a la que tantos vienen aportando– será la de ponerle nombres y apellidos a los impunes. Y hacerlo al público.


Publicado en Pausa #111, a la venta en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.

miércoles, 10 de abril de 2013

Salió Pausa #111


Desde hoy y hasta el miércoles 24 de abril está disponible en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé (aquí el listado: http://goo.gl/maps/AzbWA) la edición 111 de Pausa, el periódico quincenal de Santa Fe.

La nota de tapa es sobre los aumentos del agua y la luz anunciados por la provincia. Los porcentajes superan la cifra de la inflación anual difundida por el Ipec. Como justificación, se adujo la necesidad de nuevas inversiones y los crecientes costos que implica el mantenimiento de los servicios. Desde la oposición, que se unió en las críticas, se habló de “tarifazo” y se demandó suspender la medida.

Además: a diez años de la inundación del río Salado, Graciela García, de la Marcha de las Antorchas, y María Claudia Albornoz, de la Carpa Negra, repasan la historia de su lucha contra la impunidad. Cómo pasaron de la inquietud personal al reclamo colectivo, qué significa la memoria en relación con la justicia, cómo construyeron los símbolos del movimiento y por qué afirman que ya ganaron la batalla más difícil.

Y, como siempre, noticias, política, humor, deportes, cine, música y una agenda para que no te pierdas nada de la movida cultural.

Conseguí Pausa por solo 6 pesos en los kioscos de Santa Fe y Santo Tomé.
Para recibirlo en tu domicilio, escribinos con tus datos a pausadigital@gmail.com

Pausa #110, completo en pdf



El archivo completo en pdf de Pausa #110, si hacés click más abajo o si no acá.


Si no nos conocés, dale una hojeada.

Ya estamos en la calle en este 2013: ¡suscribite! Mandanos un correo con tu dirección postal a pausadigital@gmail.com o dejanos un mensaje privado en nuestra página de Facebook.