domingo, 11 de mayo de 2014

Los derechos humanos y la ley

Una comisión de Diputados relevó el estado de las normas y halló resabios de viejas doctrinas represoras.

La Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados de la Nación presentó su informe anual para que sea aprobado por el Congreso. La conclusión principal sostiene que la situación legislativa de los derechos humanos mejoró en los últimos años a nivel nacional, pero estos avances no fueron acompañados de la misma forma por las legislaciones de las provincias.
El informe sobre la situación legislativa de los derechos humanos en el país fue elaborado en el marco de la Ley 25.391, que ordena la realización de este tipo de trabajo. Está centrado exclusivamente en las normas sancionadas por órganos legislativos y en informes de distintos ministerios, y otros presentados ante órganos internacionales de derechos humanos.
La evaluación fue en el ámbito de la Nación y de las provincias. (La imagen corresponde a Córdoba).

El relevamiento muestra, entre otras cosas, normas contradictorias o yuxtapuestas, lagunas legales y resabios de la Doctrina de Seguridad Nacional implementada por las últimas dos dictaduras, según explicó el presidente de la comisión, Remo Carlotto. “Esto es el resultado de un trabajo que hicimos desde la comisión para tomar contacto y relacionarnos con las legislaturas provinciales, en principio por crímenes de lesa humanidad, pero también por temas más acuciantes como la violencia institucional”, puntualizó el diputado.
Entre marzo y agosto de 2013, Carlotto y su equipo trabajaron en la realización de este anteproyecto, para lo que se solicitó informes a los poderes Ejecutivo y Legislativo de las provincias. La mayoría de las jurisdicciones no respondió al pedido, aunque de todas formas la ley las invita pero no las obliga a colaborar.
El documento también se realizó con la intención de tener un primer relevamiento a nivel nacional en materia de derechos humanos para “producir estándares federales” a través de la sanción, derogación o modificación de algunas leyes. Un ejemplo son las leyes orgánicas de las fuerzas de seguridad. “Estamos con legislaciones de dictaduras donde se ve plasmada la idea de la Doctrina de Seguridad Nacional. Allí vemos con preocupación la figura del subversivo, por ejemplo. Esa situación debe ser modificada”, enfatizó el diputado.
El informe consta de cinco capítulos: releva la situación en materia de políticas de seguridad y Justicia, del sistema penitenciario, la vigencia de los derechos políticos, la libertad de expresión, de sectores como mujer, niñez y adolescencia, pueblos originarios, adultos mayores y personas con discapacidades, además de un capítulo dedicado a memoria, verdad y justicia, sobre desaparecidos, sustracción de menores y reparación a las víctimas de la dictadura militar.
Mendoza envió los datos de acuerdo a los temas mencionados en la norma, mientras que Chaco, Corrientes, Santa Fe y Misiones remitieron la información sobre gestión de gobierno en materia de derechos humanos y textos de leyes relacionadas con la temática. La información de Neuquén, que llegó tras el cierre del relevamiento, se insertará en el próximo informe.
Para el diputado Carlotto, la primera evaluación es que “a nivel de legislación nacional, Argentina ha tenido un enorme avance en materia de derechos humanos, pero ese cumplimiento no se da de la misma manera en cada una de las provincias”.
El informe advierte sobre los Códigos Contravencionales como “verdaderos nichos de prácticas y conceptos de contenido discriminatorio relativos al género, la infancia, la salud mental, la pobreza, la libertad y la seguridad”. También pone en cuestión conceptos “de una extraordinaria opacidad” como “alteración al orden público”, la “moral pública” o “las buenas costumbres” que dan lugar a una “amplia discrecionalidad policial”. “Encontramos legislaciones contradictorias entre sí o yuxtaposición de normas. Es un tema a trabajar, sin querer intervenir sobre las legislaturas provinciales, pero creemos que hay un punto central para la construcción de las políticas públicas”, relató Carlotto sobre el trabajo realizado.

Publicadas en Pausa #132, miércoles 23 de abril de 2014
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Inicio del viaje folk

Rompiendo la Red, de Chango Farías Gómez y La Manija (1995).

Por Pablo José Ayala

Los 90 estaban estrenándose cuando llegó a casa el primer “centro musical” con reproductor de CD: prometía fidelidad, sonido, comodidad y no sé cuántas cosas más. Era lo nuevo y le fue bien. Escuchamos los discos de Queen, Metallica, Guns n’ Roses, Pearl Jam, Nirvana; cuando les cuento esto a mis alumnos adolescentes (quienes aún escuchan esos mismos discos) veo como se les hace agua la boca.
El centro musical –centro de atención, centro de la vida sonora de la casa– también me propuso revisar músicas, indagar entre cassettes. En uno de esos encontré tres canciones del Dúo Salteño que me volaron la peluca y me dieron a conocer al Cuchi desde un plan más consciente, pues ya conocía algunas de sus canciones. Ahí empecé un viaje folk: ver que me gusta y perseguirlo. Perseguir autores, intérpretes… El hecho de que muchas músicas se reeditaran en CD colaboró para que sea un buen momento.
MPA apareció enseguida y fue otra patada en la cabeza. Músicos Populares Argentinos, un proyecto encabezado por el Chango Farías Gómez en los 80, que reunía al Mono Izaurralde, Veronica Condomí, Peteco Carabajal y Jacinto Piedra. El Chango, recién vuelto de Europa con la democracia, toma las composiciones de Jacinto y Peteco, que estaban en un punto creativo altísimo y despliega un concepto sonoro admirable. Tocan con batería e instrumentos eléctricos, y sin desplazar al bombo o a la guitarra “criolla”. Los imponentes arreglos vocales también se acoplan.
Chango, en décadas anteriores, ya había sido protagonista de la música de tradición folklórica, con proyectos controversiales y muchas veces discutidos pero siempre ineludibles. Los Huanca Huá es un conjunto vocal que aún hoy suena moderno y continúa siendo evocado. Es graciosa la respuesta de Don Ata cuando le preguntaron que opinaba de ellos: “Parece que uno canta y los otros le hacen burlas”, se despachó.
Eran los 90 y por ahí seguía el Chango dando música al mundo. Siempre para adelante y nunca desapercibido. En 1995 sale Rompiendo la Red del grupo Chango Farías Gómez y La Manija. Si el otro fue una patada en la cabeza, ¡este directamente me descabezó! Grabado en vivo, con un sonido increíble, una estética arrolladora, nuevos conceptos, nuevas propuestas y unos arreglos que ¡mammamía! Una baguala en quechua se liga a una cueca con aires flamencos. Percusiones encendidas y un bajo fretless que toca a la par de las guitarras con unos obligados poderosos pero sin exabruptos, naturalmente. Sigue una zamba que incluye fragmentos de Luna Tucumana, con cambios de compás que entran como piña y salen refrescando el alma del que escucha. Y ahí nomás la chacarera de un triste, con una viola eléctrica increíble. “Alfonsina y el mar”  se mixtura con “Tomara” de Vinicius de Moraes en una atmósfera brasilerosa. Hay rumbas, chamamés, vidalas y otras chacareras... si ya no sabés qué darle de probar a tus oídos, escuchate este disco y después me contás.

Publicadas en Pausa #132, miércoles 23 de abril de 2014
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sábado, 10 de mayo de 2014

Antes

Variopinta, por Federico Coutaz

“Nacimos en una época donde la palabra alcanzaba…”, reza la publicidad de un conocido banco, como si alguna vez hubiera otorgado créditos de palabra. No pretendo llamar la atención sobre la hipocresía de las entidades financieras, ni denostar el arte del engaño al que llamamos marketing, sino señalar ese tiempo mítico que el mensaje refiere, en el conocimiento artero de que el receptor/consumidor, comparte y anhela ese pasado imaginario contra toda inteligencia o racionalidad.
Desde la antigüedad las distintas culturas construyeron mitos que narraron el origen y devenir del hombre como un proceso de decadencia. Hesíodo describe la edad de oro, donde los hombres vivían felices y en paz junto a los dioses, luego descendieron cinco divisionales hasta la edad de hierro. Según  el Popol Vuh, hubo un momento en que los dioses impusieron un fuerte recorte a la visión y sabiduría de sus criaturas. El cristianismo, con el exilio de Adán y Eva, aportó lo suyo y así estamos.
“Yo, quizás, nunca fui feliz, pero es sabido que la desventura requiere paraísos perdidos”, escribe Borges indicando dos aspectos fundamentales de la nostalgia: su carácter de autoengaño y su propensión a la infelicidad. La actualización constante del eterno mito de que todo pasado fue mejor, en virtud de otorgar sentido a la realidad, nos permite una infelicidad perfecta que nos exime de cualquier esfuerzo. Todo lo que suceda es una repetición degradada de algo que ya sucedió de manera más auténtica y original.
No debe extrañarnos, entonces, la infantil recurrencia a tiempos pasados y la añoranza de  todo lo que se supone que ya no existe, como si eso de por sí fuera prueba de su valor y motivo de lamento. O, peor aún, la continua reedición de objetos que supuestamente portan un pasado pero cuyo tiempo de olvido fue breve o nulo.
En cualquier estación de servicio venden las mismas golosinas (rediseñadas) que yo compraba cuando iba a la primaria, no hay una sola FM que no tenga un  programa que se lance al rescate épico de música de los 80 o los 90, como si alguna vez hubiese dejado de difundirse.
En lo que a mí respecta, me hubiera alegrado mucho cambiar (sin dudarlo y sin culpa) todos mis juguetes por una playstation y, si al contrario, me los cambiaban por dos tarros unidos por un piolín, como los que mi padre de niño usaba como walkies-talkies, habría llorado hasta el día de hoy.

Publicada en Pausa #133, miércoles 7 de mayo de 2014
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Caída libre

La calle, por José Luis Pagés

Ella, la misma que esa mañana le anudó la corbata, le limpia los labios ahora. Con una gasa húmeda le quita la sangre reseca. ¿Qué ocurrió ese día? Los que hablan del Hospital Naval están junto a su cama. Aseguran ellos que él cayó de una antena, “La torre”, dicen. Apenas su mano derecha responde a su voluntad, el resto no siente nada. Él –era su deber– había informado sobre una interferencia en la línea del general Videla. La novedad llegó al gobernador-almirante cuando él nada sabía de internas. El propio almirante –escucha ahora– facilitará su traslado al Hospital Naval. Luego, su mano derecha  escribe: “No dejes que me lleven”. Después, el director del hospital santafesino le jura a ella que nada ni nadie lo moverá de allí.
Cuando el general llegó a la Casa Gris él, curioso como cualquiera, se asomó a un balcón interno. Entonces sintió que lo tomaban por las piernas y lo levantaban en andas. ¡No! El general subía la escalinata cuando su corbata ya flameaba en el aire. ¡No! Pero un viento favorable soplaba en dirección a ella y él se dejaba llevar, sí.
“¿Cómo estoy?”. Fracturas múltiples, golpes internos. “Nadie se pone el mejor traje para trepar una antena”, dice la mujer que le anudó la corbata.
Como aquella mañana pero un cuarto de siglo después, él se debate todavía entre decir su verdad o aceptar, definitivamente, que sufrió un accidente.

Publicada en Pausa #133, miércoles 7 de mayo de 2014
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viernes, 9 de mayo de 2014

Belleza y denuncia desde la villa

En las villas y en los barrios más necesitados de las grandes ciudades del país, el arte aparece como una herramienta de supervivencia y también como una forma de expresión.


El reloj marca las 7:30 de la mañana y la alarma suena. Un pibe se levanta, va al baño, se cambia y sale a trabajar. Espera el tren, uno de sus lugares de trabajo, donde ofrece medias, a diez pesos los tres pares. Recorre un vagón tras otro, se baja y repite el versito en una esquina, con imponentes casas de deporte a sus espaldas, esas donde mira desde las vidrieras las zapatillas que tanto le gustan y quiere. Pero no vende nada, y nadie parece darse cuenta de que está ahí. No consiguió ni un peso, pero la indiferencia parece ser aún más mortal. Resignado, se cruza de brazos y sus ojos vidriosos transmiten tristeza e impotencia.
Así empieza una de las primeras historias que retrata Diagnóstico Esperanza, la ópera prima de César González, conocido como Camilo Blajaquis, guionista y director, actor y escritor. La historia, filmada con una sola cámara, muestra la vida cotidiana de los barrios Carlos Gardel y Fuerte Apache, en Buenos Aires. La película, estrenada el año pasado, se proyectó el sábado 26 en el Museo Histórico Provincial, como parte de un ciclo de proyecciones llamado “Territorio audiovisual: ciclo de cine y documentales”, que además contó con la presencia de Mariano Alarcón, quien interpretó al joven vendedor ambulante de la escena anterior.
—¿Cómo llegaste a formar parte de este proyecto?
—Yo vivo en Ciudad Oculta, que está cerca de la villa Carlos Gardel donde vive César, nos contactamos a través de algunos conocidos que teníamos en común. Él ya estaba con la revista Todo Piola y yo también había empezado con la mía, Filosofía Villera, compartíamos ya ese tipo de proyectos. Cuando empieza a surgir lo de la película, este amigo en común me llama y me pregunta si me interesa y así entré. Nunca había hecho nada de actuación ni nada, pero me copó la idea de que los villeros podamos contar nuestras historias.
—¿Qué es lo que buscaron transmitir con la película?
—La película lo que muestra y se propone transmitir es la realidad que se vive en la villa. Y es importante que esa realidad la mostremos los que la vivimos ahí, porque alguien que hace una película sobre la villa sin ser de la villa está dando su punto de vista sobre algo que no conoce; es el punto de vista de una persona blanca, de clase media o alta, que muestra como él ve la villa, pero si no vive ahí es imposible que pueda mostrarla como realmente es, sólo puede imaginar cosas.
Diagnóstico Esperanza expone la villa sin idealizar ni victimizar a los protagonistas de sus historias. La violencia, el maltrato, el desamparo, las drogas, forman parte de la cotidianeidad de un mundo que es eso, pero que también es mucho más. A simple vista podría parecer que la narración da sustento a los estereotipos más comunes sobre los habitantes de las villas pero, a medida que la historia transcurre, se van develando los mecanismos de un sistema perverso, que incluye a todas las clases sociales pero que castiga con mayor fuerza a los que menos tienen, donde el consumo, en su expresión más vil, confunde el tener con el ser.

El arte que salva
César González entró a los 16 años al Instituto de Menores Rocca, con la marca en su cuerpo de cinco heridas de bala. Pasó también por el Instituto Belgrano y el Agote, por el penal de Ezeiza y, finalmente, el de Marcos Paz. Entre uno y otro, entre la libertad y el encierro, se fue forjando el artista que es hoy.
Con 25 años, sacó ya dos libros de poesía, La Venganza del cordero atado y Crónica de una libertad condicional; creó la revista Todo Piola, produjo y condujo en el Canal Encuentro el programa Alegría y Dignidad y realizó, para la misma señal, Corte Rancho, una miniserie de cuatro programas. Además estudia Letras en la UBA y ya tiene en carpeta la realización de su próxima película.
Una de las imágenes de Mariano Alarcón en la película dirigida por Camilo Blajaquis. Ambos, además, son partícipes de revistas villeras.

—César siempre dice en las entrevistas que el arte salva ¿qué pensás de eso?
—Que es así totalmente. A mi el arte me salvó. Yo empecé con mi revista cuando salí en libertad, hace dos años. Un amigo me comentó que César había sacado la Todo Piola y me propuso que yo haga la mía. Al principio no tenía muchas ganas, pero después me gustó la idea, me fui entusiasmando con la gente que fui conociendo y con el propósito que me ponía al hacer cada revista.  Siempre dibujé y ahora hago dibujos para las tapas o notas de la revista, y los textos se los pido a los pibes que están privados de su libertad en diferentes penales y en los institutos de menores.
—¿Cuál es tu objetivo con esta revista?
—El objetivo de la revista es mostrar el arte de esa gente, de los pibes de la villa que cantan, dibujan, escriben; desmentir un poco a los medios y mostrar que los villeros, o algún pibe que por ahí robo o se mando alguna, no somos monstruos.

Historias villeras en el museo
Diagnóstico Esperanza fue la primera de las proyecciones de este ciclo que tendrá lugar el último fin de semana de cada mes y que permitirá apreciar algunas de las producciones de Señal Santa Fe (Paraná, biografía de un río; Proyecciones de la Memoria; Imágenes Primer Juicio Público 2009 y Mi propia Peli); una selección de trabajos de Mauricio Minotti y Malchiko Cine (El Grito de Alcorta; Historia del voto femenino en Argentina y La Campaña de Alfonsín); y, finalmente, la película de Pablo Testoni El hombre nuevo, el hombre que te debo mi país. Padre Osvaldo Catena.

“Con este ciclo buscamos llegar a la historia desde otros lugares que no sean los tradicionales, y que el museo no sea sólo un espacio para venir a mirar, sino también para participar y debatir”, explica Alicia Talsky, directora del museo.
“Nos parece que la historia no sólo tiene que ver con aquello que pasó hace 200 años, sino también con lo reciente, y las situaciones de marginalidad, de desigualdad, los contrastes enormes del capitalismo, son un hecho histórico que merece ser analizado desde un lugar que no sea siempre la crónica policial o el recorte de una noticia. Por eso nos parecía importante traer esta película a un espacio en donde habitualmente se discute lo académico, donde pueda verlo diverso tipo de público y con el desafío de llegar, quizás, a gente que tiene una mirada parcial sobre los hechos, signada por los prejuicios, con el objetivo de permitirles pensar de otra manera”, concluyó la directora del museo.

Publicada en Pausa #133, miércoles 7 de mayo de 2014
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jueves, 8 de mayo de 2014

Nueva edición de un clásico

Ecléctica programación para la versión 2014 de los Lunes del Paraninfo en la UNL.

Los Lunes del Paraninfo son un clásico de la agenda cultural. Una programación variada se propone en el mítico espacio de la UNL, Bulevar Pellegrini 2750, los lunes de mayo a las 21.00. Las entradas, a $50 y $40 con descuento, se pueden adquirir en el Foro Cultural, 9 de Julio 2150 o ese mismo día dos horas antes del show en la boletería de la sala.
La Yegros abrió el ciclo el lunes 5 de mayo; los seguirán Néstor Marconi Quinteto, Luna Monti y Juan Quintero y el Trío Epumer-Machi-Judurcha: desde tango hasta el jazz rock, pasando por varios géneros.

Tango consagrado
El lunes 12 llega al escenario del Paraninfo Néstor Marconi Quinteto, presentando su disco Robustango. El reconocido bandoneonista  volvió a grabar un álbum con su quinteto después de una década.
Con el fueye como eje, el maestro Néstor Marconi destila tangos clásicos y obras propias.

El repertorio se basa en versiones de clásicos y también en tangos nuevos. Marconi no sólo da cuenta de su virtuosismo a la hora de tocar el fueye sino también afianza su capacidad de compositor al ofrecer obras propias para quinteto, otras para bandoneón solo y algunas para dúo o trío. En el disco, y la noche del lunes, se podrán escuchar arreglos originales para clásicos como “El día que me quieras”, “La última curda”, y una selección de candombes que incluye “Papá Baltasar”, y “Negra María”, entre otros.
El quinteto se conforma por Néstor Marconi en bandoneón, arreglos y composición, Pablo Agri, en violín, Leonardo Marconi, en piano, Esteban Falabella, en guitarra, y Juan Pablo Navarro, en contrabajo.

Folklore y power
El lunes 19 estará el dúo de Luna Monti y Juan Quintero. En 2001, Monti y Quintero formaron este dúo, que sostiene una incesante actividad. Estarán presentando su último disco Después de Usted, que cuenta con composiciones de Hugo Fattoruso, Raúl Carnota, Víctor Jara, Ariel Ramírez, Los Hermanos Núñez, entre otros.
El lunes 26, se presentará el trío Epumer-Machi-Judurcha. El súper trío formado por uno de los grandes bajistas del rock nacional Machi Rufino (ex Invisible y Pappo’s Blues) y el guitarrista Lito Epumer (que vuelve a sus raíces rockeras) junto al baterista Cristian Judurcha (integró las bandas de Pedro Aznar, Luis Alberto Spinetta y Lito Vitale, entre otras), aborda una música poco escuchada en estos días: el jazz-rock. Encarado desde la perspectiva de instrumentistas formados en el rock y fascinados por el jazz, un poco a la manera del Jeff Beck de Wired.

Publicada en Pausa #133, miércoles 7 de mayo de 2014
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miércoles, 7 de mayo de 2014

Un reclamo desesperado

Familiares de personas asesinadas quieren políticas de seguridad más eficaces. Van 51 casos en 4 meses.

Cansados de la impunidad y de la frecuencia con que ocurren los casos, familiares de personas asesinadas en la ciudad se manifestaron el 1º de mayo ante la Casa de Gobierno, y luego en la explanada de la Legislatura, para reclamar seguridad y justicia. La protesta enturbió el clima festivo que intentaron imprimirle, desde el socialismo, al acto de apertura del 132º período ordinario de sesiones legislativas. El lunes 5, el vicegobernador Jorge Henn los recibió –junto a funcionarios de los poderes Ejecutivo y Judicial– y les prometió “trabajar sobre cada caso en concreto”.
Las manifestaciones vienen repitiéndose ante cada asesinato. El feriado del 1º de mayo, organizados entre sí a través de las redes sociales, los familiares se reunieron temprano en Plaza de Mayo, frente a la Casa Gris, con el objetivo de entregar un petitorio y conversar con las autoridades provinciales. Tras varios cabildeos, lograron cruzar unas palabras con el ministro de Seguridad Raúl Lamberto. Desesperados y entre llantos, los manifestantes reclamaron medidas más contundentes para frenar la ola de homicidios en la ciudad: 51 en los primeros cuatro meses de 2014.
Conmovidos por los recientes crímenes de dos jóvenes, Adrián Escobar y Esteban Toffolini, ambos en ocasión de robo, y por otros anteriores como los de Walter González Montaner –muerto en 2013 a manos de un barrabrava que aún se encuentra prófugo– o Sergio Carande –comerciante asesinado en junio del año pasado en barrio Candioti–, familiares, vecinos y amigos de las víctimas hablaron unos minutos con Lamberto, pero no con el gobernador Antonio Bonfatti, quien salió de la Casa Gris por una puerta lateral y, a diferencia de algunos de sus funcionarios, fue en auto hacia la Legislatura.
Delante de la Legislatura los manifestantes lograron que el ministro Lamberto los escuche. (Foto: gentileza El Protagonista web)

“Vinimos pacíficamente a pedir que el gobernador dé la cara”, planteó un familiar. El grupo acompañó a Lamberto y, ya en la Legislatura, mientras el gobernador ingresaba por la puerta de atrás, se unieron a otros manifestantes que aguardaban ante la puerta principal. Allí se caldearon los ánimos y un grupo trató de ingresar a la Legislatura, pero fueron contenidos por la Policía tras sellar la entrada.
Mientras Bonfatti iniciaba su discurso ante los legisladores, el ministro Lamberto volvió a dialogar con los vecinos. “No tengo ningún problema en reunirnos el lunes con ustedes para hablar de estos temas, para seguir buscando soluciones”, les prometió. Más tarde, el vicegobernador Henn recibió a algunos de los familiares “en nombre del gobernador” y les confesó sentir “un profundo respeto ante su dolor”.
Tras su discurso, Bonfatti salió por el frente de la Legislatura donde sólo quedaban los militantes socialistas. A media cuadra lo esperaba el auto oficial; el resto de los manifestantes estaba tras un cordón policial, en la parte trasera del edificio. Sin embargo, dos de ellos sortearon la custodia y llegaron hasta el auto, justo cuando el gobernador se iba entre los cánticos de sus simpatizantes y los lejanos gritos de la protesta.
El lunes 5, Henn recibió en su despacho a los familiares. Analizaron cada caso y hubo información acerca del desarrollo de las respectivas causas judiciales. El vicegobernador estuvo acompañado por el subsecretario de Seguridad Pública Zona Centro-Norte, Diego Poretti, y por el fiscal regional de Santa Fe del Ministerio Público de la Acusación, Ricardo Fessia, entre otros funcionarios.
Los familiares se explayaron acerca del estado de las causas y los obstáculos que fueron encontrando. Los funcionarios brindaron lineamientos a seguir en lo que respecta a mecanismos judiciales y de atención a la víctima.
Graciela Carande, esposa de Sergio Carande, sostuvo: “Cada uno de los que participó perdió a un familiar y no queremos que esto siga ocurriendo. Les pedimos a las autoridades que se planifique un grupo para trabajar entre el gobierno, el Ministerio de Seguridad, los tribunales, diputados y senadores, junto a los vecinos que somos los que conocemos los barrios”.
Los familiares de Adrián Escobar, el joven muerto el último 24 de abril de un disparo por la espalda cuando le robaron su moto, subrayaron sobre la manifestación del 1º de mayo que “nada de lo que pasó, nada de la violencia que hubo el jueves pasado, se hubiera producido si el gobernador nos recibía cuando se lo pedimos”.
El vicegobernador declaró: “Como Estado debemos estar presentes, dar la cara y poner el cuerpo. Cuando el sistema falla es nuestra obligación estar presentes para atenuar un daño ya irreparable. Para eso trabajamos sobre cada caso en concreto y los funcionarios de diferentes áreas (Seguridad, Salud y Desarrollo Social) dieron respuestas a las situaciones particulares junto con los fiscales presentes”.
Henn añadió: “Entendemos que honramos el profundo dolor dando respuestas responsables ante cada reclamo”. Y luego prometió: “Seguiremos trabajando para luchar contra la impunidad. Seguimos avanzando y profundizando la reforma policial”.

Publicada en Pausa #133, miércoles 7 de mayo de 2014
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