lunes, 20 de diciembre de 2010

PUBLICIDAD. Las palabras de 2010. Pausa # 69

Moralistas en calzones

El rol de los medios en el combate contra el proxenitismo y la esclavitud sexual: ¿aliados o enemigos?

Por Ezequiel Nieva

¿Es lícito lucrar a través de un delito, ganar dinero colaborando con la comisión de un delito? La respuesta más obvia es no. Sin embargo, en la Argentina y en Santa Fe es cosa de todos los días. Y aunque hay una cruzada iniciada por sectores sociales y políticos para terminar con esa práctica, todo sigue igual: todos los días los diarios publican avisos en los que se oferta sexo y/o se ofrece trabajo en alguna whiskería.
En los últimos meses se presentaron dos proyectos en la Legislatura santafesina para exigir un viraje en la posición del Estado respecto de la libertad con la que los medios publicitan los “servicios personales” –un eufemismo que debe leerse como prostitución– y los falsos clasificados de empleo mediante los cuales las redes de trata de personas captan mujeres.
Si bien hay un incipiente debate acerca de la responsabilidad social de las empresas, las del rubro periodístico siguen lejos de actuar por sus propios medios –a excepción de unos pocos diarios– para colaborar con la erradicación de la trata. Por ello, los proyectos apuntan a que el Estado intervenga con más decisión para detener –o al menos ponerle trabas– a la publicidad de actividades que están penadas por ley –como el proxenitismo, ya que la prostitución no es falta– y que, además, atentan contra la dignidad y la libertad de mujeres y niñas.
Uno de los proyectos lo firman las diputadas oficialistas Alicia Gutiérrez, Lucrecia Aranda y Mónica Peralta y el kirchnerista Oscar Urruty. Allí se busca establecer un nuevo criterio para el reparto de la pauta oficial; de sancionarse, el Estado ya no podrá contratar espacios en los medios que publiciten “mensajes e imágenes estereotipados que de manera directa o indirecta promuevan la explotación sexual o fomenten el consumo de prostitución”.
De ese modo –siendo que la pauta oficial siempre es más jugosa que los avisos de “servicios personales” y los clasificados en los que se solicitan “chicas para whiskerías”– Gutiérrez y sus pares pretenden ponerle coto a la expansión del negocio de la prostitución y la trata de personas, que se vale de la publicación de avisos “con evidentes fines de reclutar a menores o personas socialmente vulnerables”, según argumentó la autora del proyecto.

La relación entre avisos, clasificados y trata, tema de tapa del #63

Las estadísticas más recientes señalan que en América Latina el 61% de las mujeres captadas por redes de trata son menores de edad. A ese trasfondo, el proyecto suma un concepto del Foro de Periodismo Argentino, entidad que observó como contradictoria la conducta de los medios de comunicación que, en su definición editorial y en su construcción noticiosa, colaboran con la denuncia de estas formas modernas de sometimiento pero, al mismo tiempo, favorecen desde sus páginas de publicidad la expansión del negocio de la prostitución y la trata de personas. “Otro dato es la creciente naturalización de estos avisos entre las ofertas de automotores, viviendas, electrodomésticos y búsqueda de personal, como si fueran parte de una oferta lícita”, señaló Gutiérrez.
La diputada reconoció que “algunos medios”, en forma unilateral, decidieron eliminar ese tipo de publicidad de sus páginas. Pero, acuciados por urgencias económicas o simplemente en su afán de ganar más, la mayoría de la prensa ofrece generosos espacios a los servicios personales. “Esta simbiosis entre medios de comunicación y proxenetismo interpela a la ética de los dueños de los medios y también a los poderes públicos, que se sirven de esos mismos medios para contratar su publicidad institucional”.
La otra iniciativa es de los diputados Antonio Riestra y Santiago Marcheroni. Es un proyecto similar al de Gutiérrez pero más amplio en sus alcances. Además de prohibir la publicidad oficial en medios que publiciten o difundan avisos de sexo también persigue introducir una modificación en el Código de Faltas de la provincia.
De sancionarse, se incorporará en el artículo 80 del Capítulo III –delitos contra la fe pública– un nuevo inciso: “El que difunda avisos de publicidad por medios gráficos, radiales, audiovisuales o de internet, que de manera directa o indirecta promuevan la explotación sexual de hombres o mujeres, el proxenitismo y/o el reclutamiento y mantenimiento de personas para la prostitución, será reprimido con multa de hasta 10 jus por cada día de publicación”.
Con el proyecto sus autores buscan que el Estado intervenga en forma directa en el problema de la trata. Por un lado, castigando a quienes promueven un delito: tal el caso de los medio que publicitan servicios sexuales o que ofrecen trabajos remunerados para mujeres, que en la gran mayoría de los casos son en localidades alejadas del lugar de publicación, lo que genera una deuda inicial de la supuesta beneficiada con el empleo a favor de su empleador. Y por el otro, dirigiendo la pauta oficial sólo a los medios que no promueven delitos.
“La proliferación de este tipo de anuncios generó preocupación en organizaciones, especialistas y funcionarios que trabajan sobre la problemática de la trata de personas con fines de explotación sexual”, señaló el diputado Riestra.
Los dos proyectos serán parte del temario del próximo período legislativo. La gran prensa de la provincia, po ahora, no modificó su política de publicación.

Publicado en Pausa #69, a la venta en los kioscos de SF.

viernes, 17 de diciembre de 2010


El Bicentenario, la muerte de Kirchner, la pobreza y los contrastes urbanos, el matrimonio igualitario, la trata y los medios, los medios y sus trabajadores, los derechos de la mujer, la interna provincial, Maradona, Colón y Unión, los 1.000 M del Banco Provincia, la adjudicación directa de la autopista, la "resistencia" judicial, el nuevo puerto, la recaudación, la religión y el Estado...

Y además del anuario, toda la info cultural y la actualidad: la boleta única, la reforma de la Constitución...

YA ESTÁ EN LOS KIOSCOS DE SF EL ÚLTIMO PAUSA DE 2010


jueves, 16 de diciembre de 2010

y este año también

Las dijimos el 2008


Las dijimos el 2009


Y a partir de mañana, en los kioscos de SF, las diremos el 2010




viernes, 10 de diciembre de 2010

Disciplina, sí, pero de la buena


Por Juan Pascual

Ubiquemos exactamente el proyecto presentado por el senador Juan Carlos Mercier y avalado por la Mesa del Diálogo, lugar de encuentro político principal entre la dirigencia de la curia y las instituciones de la sociedad civil. Bajo el paraguas de las políticas públicas de inclusión social –fundamentales a la hora de actuar sobre la integración de la comunidad–, la creación del establecimiento educativo “Eva Perón” en el antiguo Liceo Militar de Recreo encierra lo opuesto y oculta lo contrario: desintegra y se concibe como política de seguridad. Está parado sobre un paradigma asistencial muy cualunque, una visión social muy estrecha, una problematización de las instituciones del Estado muy simplificada y un temor a la inseguridad que paraliza el avance sobre el problema concreto de la relación entre la minoridad y la violencia urbana.
El proyecto, que cuenta con un extenso y sólido desarrollo de una carilla, explicita lisa y llanamente que el centro educativo, que contempla desde el nivel inicial hasta el secundario, “estará destinado especialmente a la formación de niños y adolescentes en riesgo” (art. 1º) y que el predio se elige porque el lugar “permite encarar producciones hortícolas, frutícolas, de granja y otras actividades con el propósito de formar y entrenar a niños y jóvenes, y facilitar el autoabastecimiento de las necesidades básicas familiares y propiciar su salida laboral” (art. 2º, las cursivas son nuestras).

El senador provincial por La Capital, Juan Mercier

Excepto que sea un espacio de formación para el cultivo cooperativo de fruta fina para la exportación, en conjunto con un plan de financiamiento para el emprendimiento, o que acaso egresen con un título de nivel técnico terciario para integrarse en la red de la soja, el máximo avance de inclusión planteado por el proyecto no sólo se logra una vez fuera del espacio educativo –ya que la población interna está claramente delimitada en los niños pobres: la institución en sí misma produce el corte–, sino que en ese afuera, signado por las determinaciones del mercado laboral, la máxima aspiración sería la huertita propia o doblar el lomo en las quintas como otro explotado agrícola abandonado por la vergonzosa Uatre del Momo Venegas, excepto que les den tierras, claro, sí, bien, o un techo de galpón para que duerman sus hijos después de la faena, tal como hacía el niño Ezequiel después de trabajar con las gallinas en “La Alameda”, mientras se embriagaba con los agrotóxicos que lo llevaron a la muerte a los 7 años, el 17 de noviembre pasado.
Todo eso ya es accesible sin pasar por el Centro de Inclusión Social “Eva Perón”. Pero, además, la imagen donde el loco pobre violento urbano puede ser salvado por una laborterapia bucólica rural al estilo familia Ingalls atrasa, y mucho, incluso en términos territoriales. Los asentamientos de la pobreza no sólo se densifican cada vez más sino que sus medioambientes distan mucho de la mezcla con el confín rural, paisaje probable de la pobreza hace más de 30 años, que hoy sólo pervive en los pauperizados pescadores isleños.
Respecto del linaje escolar de la innovación institucional que plantea Mercier, que es otra cosa diferente que sólo una escuela, cabe considerar cómo se inserta el nuevo espécimen en una realidad todavía marcada por las transformaciones de los 90. La realización efectiva de la privatización de la educación obligatoria distó mucho, en sus formas, del gran temor que embargó a los docentes y, sobre todo, a los jóvenes estudiantes movilizados en contra de las leyes educativas del menemismo.
En ese entonces existía el miedo a una privatización general de las escuelas, una suerte de venta de los edificios estilo Entel. Pero el dinero no fue tonto: las privatizaciones fueron a la educación de elite para las elites, mientras que lo público salió a los comedores escolares que se extendieron hasta la totalidad familiar en 2001. La educación socialmente efectiva, la que en su continuidad mejor dispone para lo que viene después, sí fue privatizada El programa de la educación obligatoria de principios del siglo pasado devino en un mecanismo de estratificación monetariamente bien reforzado.
Acaso nunca la escuela haya necesitado tanto volver a mezclar las clases en su espacio, en lugar de colaborar en su aislamiento y distancia ya por principio. (A todo esto: ¿cómo y quién define qué será un “niño en riesgo”, que es todo lo que indica el proyecto votado en el Senado?) No es que antes estas diferenciaciones y jerarquizaciones no existieran en la institución escolar: buena parte de la sociología que nació en los 60 se dedica a estos problemas. El punto es que con las leyes de los 90 esas distinciones fueron un desembozado programa práctico de desarrollo, que produjo segmentaciones estructurales inusitadas.
Fragmentación social es poner diques a los encuentros con el otro, romper la politicidad de la comunidad y establecer múltiples barreras. En su tiempo, que no es para nada éste, el servicio militar obligatorio también fue un espacio de integración social, como la escuela. Allí estaba el Liceo Belgrano, congregando mestizajes. Acaso haya sido esa su verdadera práctica, considerando la virtual ausencia de conflictos exteriores en su historia: producir un paradigma (aniquilador) de la argentinidad para adentro. En el camino, los efectos de movilidad social y del encuentro entre el hijo bien del médico de una familia tradicional y el desdentado del bosque chaqueño tenían lugar de vez en cuando, bajo una doctrina de la bota más teodisciplinaria que tecnobélica, y con las diferencias propias que se plantean entre quien a lo sumo será un zumbo y quien tiene una carrera abierta después de salir del Colegio Militar de la Nación, aún si es el hijo natural de una india pampa, por ejemplo. Del linaje militar, lo poco que queda en el proyecto de Mercier es el lugar, propicio para la vigilancia y el encierro asilar.

Reunión de la Mesa de Diálogo con el gobernador

Es verdad que estos tiempos exigen otras instituciones (que también distan de las fantasías del vicepresidente Julio Cobos o del diputado salteño Alfredo Olmedo). Es más que importante que el Estado piense en la institucionalización como modo de salida de la fragmentación social. Pero habría que honrar mejor la historia disciplinaria del país y su producción homogeneizadora de argentinos: supo ser exitosa (hasta en lo sangriento que le era inmanente) por tener el ojo muy centrado en las condiciones de su contexto. Educación obligatoria, colimba y escolarización técnica –más luego– se inscriben en esta tradición. Fueron efectivas en situaciones donde era común la coexistencia masiva de poblaciones migrantes de diferentes lenguas y costumbres, contextos que engendraron personajes como el taita, el malevo, el gaucho rebelde, el cafishio, el crotto, el activista anarquista o cuando había que proletarizar a un cabecita negra. Tipos generalizados que acaso se puedan traducir de diversas formas en la figura de nuestros pibes chorros. Todos exigen instituciones, nuevas instituciones, situadas en el contexto actual, produciendo primero el encuentro entre los diferentes y, luego, pero al mismo tiempo, el encuentro con la norma, la sanción y la ley.
Una pregunta Creedence Clearwater Revival: ¿el hijo de qué senador se va a ir a graduar a la “Eva Perón”, el hijo de qué rico de la ciudad, de esos que promueven proyectos en la Mesa del Diálogo? No es una chicana: es una descripción. La violencia urbana y la exclusión social, ambas, tienen mucho que ver con el hecho de que se pierdan los lugares de encuentro. Con que la convivencia sea imposible de encontrar en un lugar común. Más claro: cuando ya son extendidos los grupos sociales que han perdido hasta el intercambio de las palabras, la relación subsiste pero mediada por lo que resta, la violencia concreta –del revólver y del billete– en todas sus formas y direcciones.
Hasta obligatorias, como en el caso del Centro de Inclusión Social “Eva Perón”, son posibles nuevas instituciones del Estado que superen la fantasía de la varilla en los dedos, el manteo, la autoridad gritona –hoy, además, inefectiva– por una producción de políticas comunitarias concretas, sean asistenciales, ambientales o educativas, por ejemplo. Instituciones pensadas como dispositivos de encuentro socioecómico, diversidad cultural y producción colectiva ambientalmente contextuada. Eso requiere un ingenio que no sea conservador, que entienda que lo securitario se resuelve con algo más que cercos y que lo educativo tiene que apuntar seriamente a la integración económica y a la diversidad cultural. El proyecto de Mercier no se ubica ahí.

Publicado en Pausa #68

sábado, 4 de diciembre de 2010

Salió Pausa #68 y está en todos los kioscos de SF

En este número, la nota de tapa es sobre el armado de las principales fuerzas políticas de cara a las elecciones provinciales de 2011.


También en esta edición:

-Continúa el debate por el traslado de los vecinos de Playa Norte y Bajo Judiciales.
-La polémica por el ex Liceo de Recreo: el gobierno quiere instalar oficinas administrativas y llevar allí la escuela de Policía; la Iglesia, el PJ y la Mesa del Diálogo quieren utilizarlo para “educar” a los niños y adolescentes “en riesgo”.
-Apuntes sobre el Día de la No Violencia contra las Mujeres.
-Para la libertad, sangro lucho y pervivo: un homenaje por el centenario del poeta Miguel Hernández.
-La increíble historia de Sandro Guzmán: fue suplente de Chilavert, luego arquero titular de Boca; ahora es rastafari, tiene un kiosco y se dedica a la música reggae.
-Francisco Tamagnini recorre Guatemala y evoca al Che.
Y, como siempre, política, música, cine, deportes, sociedad, noticias, humor y la más completa agenda cultural.


Ya está en la calle la nueva edición del periódico Pausa. Se consigue en kioscos de diarios y revistas de Santa Fe a solo 3 pesos.
Próxima edición: viernes 17 de diciembre.

Para suscribirte, mandá un mail a esta casilla con tus datos: Nombre, dirección, teléfono y horarios en los que te encontramos.
Vas a poder recibir, cada 15 días, el periódico en tu casa.

viernes, 3 de diciembre de 2010

INTERNA EN SANTA FE

El actual intendente Mario Barletta se lanza el 7 de diciembre en La Rural de Rosario, pero ya estaba en eso desde septiembre...


El diputado nacional por el ARI en la Coalición Cívica Carlos Comi sería su vice, aunque también afirma que directamente será el candidato de Elisa Carrió en la provincia...


Otro que, como Barletta, ya confirmó y se está lanzando es el diputado nacional Agustín Rossi, que convoca al 8 de diciembre a la bajda Sargento Cabral en Rosario, que juntó 3000 jóvenes en el Mocoretá...


... yque hace pocos días cerró un acuerdo en Rosario con Gerardo Rico, del Movimiento Evita, y dejó prácticamente sin base a quien también se postulaba como candidato kirchnerista, el ex canciller Rafael Bielsa
Mientras tanto, Omar Perotti suele salir de la intendencia de Rafaela a mostrarse como prenda de unidad del peronismo

Unidad complicada ya que aparte del kirchnerismo, está el duhaldismo del diputado provincial Norberto Nicotra


El reutemanismo del ex intendente y gobernador Jorge Obeid...


El del presidente del PJ provincial, senador Ricardo Spinozzi, quien ya anda con los carteles mientras espera la venia...


Tanto como lo hace el ex ministro reutemannista, actual senador por La Capital y ex ministro de Economía, Hacienda y Finanzas en la provincia de la dictadura militar, Juan Carlos Mercier


Con el asesoramiento de su actual esposa, que suele actuar de vocera...

...el ex gobernador, senador Carlos Reutemann todavía no se ha pronunciado. Mientras tanto, su competidor en 2009, que quedó dos puntos por abajo, con un notable 40%, quiere hacer la propia en el Frente Progresista. Es el senador socialista Rubén Giustiniani.


El gobernador socialista Hermes Binner ya se expresó...

apoyando a Antonio Bonfatti, actual ministro de Gobierno de la provincia, quien espera llevar de vice a un conocido radical.

Trece jugadores en el tablero provincial y, desde esta tarde en todos los kioscos de Santa Fe, en Pausa #68 te damos los detalles de lo que se viene en la interna más compleja de los últimos años

Sale sólo $3. Y viene además con la polémica por el ex Liceo Belgrano, un seguimiento de los actos por el Día de la Eliminación de Violencia Contra la Mujer, un seguimiento de los traslados de Bajo Judiciales y Playa Norte y mucho, mucho más.



jueves, 2 de diciembre de 2010

SANTA FE, CIUDAD DE CONTRASTES

Como continuamos con la cobertura del tema en el número que sale mañana, el #68, posteamos la nota de tapa del #66.

El traslado de los vecinos de Bajo Judiciales hizo visible el otro lado del “boom inmobiliario”: el de los negocios con la pobreza.
250 familias pueden ser erradicadas a ranchos más precarios que sus viviendas y en una zona casi sin infraestructura. Donde hoy viven, un bajo rodeado de terraplenes, se prevé hacer un relleno para un faraónico emprendimiento inmobiliario que los excluye.

Por Juan Pascual

El repunte económico de 2001 a la fecha transformó la dinámica local: éramos un pueblito quebrado, somos una incipiente ciudad. Martes de restoranes llenos, edificios con mareas de estudiantes de toda la provincia, eventos que explotan, suburbios campestres de estilo norteamericano –algunos montados en la valorización de la isla rodeada de terraplenes– y nuevos barrios ricos, como Candioti supersur.
Desde el cantero del bulevar Gálvez se ve la nueva fisonomía: hay que contar las torres pre y post derrumbe. Por el costado, los domingos repta una infinita serpiente de metal y humo. En los cinco últimos años Santa Fe aumentó su parque automotor en un 42%, a final de año llegaremos a los 145.000 coches. Cierta estabilidad y mejora en los ingresos de las clases medias bajas para arriba –y al aumento del consumo de alimentos vía AUH– ponen el combustible de este diversificado furor ladrillero-rotisero-tuerca. No tanta, pero hay más guita para gastar en el mercadito.
En la escena, una fuente financiera dura (las pasmosas cifras de la renta agraria, combo de los precios internacionales y el tipo de cambio) y una implacable política de edificación vertical. Así nació en nuestra comarca un poder fáctico de dimensiones antes desconocidas: el poder inmobiliario.
El nuevo poder inmobiliario no bajó ni un centavo los precios de venta y alquiler durante la crisis de 2009, cuando proliferaban los tarritos de lavandina arriba de los autos, mientras la mayoría de los medios profetizaban hecatombes. Es más: los aumentó. Venía del record de construcción de 2007, 34 edificios. En 2008 fueron 32, 27 en 2009. En lo que va de este año ya se llegó al número de 2007. Correa financiera entre el gasto de los habitantes de la ciudad, los de siempre y los nuevos, y el dinero de la superrentabilidad sojera, el nuevo poder inmobiliario tiene una potencia que, realizada, gestiona la vida humana.

SITUACIÓN. 250 familias viven en los barrios Bajo Judiciales y Playa Norte, en la zona demarcada por el ex terraplén French, Pascual Echagüe, la continuación de Riobamba y, al norte, el nuevo terraplén. Un anillo alto que parte el humedal de la Setúbal. En ese pozo de entre dos y tres metros de hondo, y en sus bordes y altos, se levantan las viviendas. Ranchos de chapa, cartón y basura, muchas viejas casitas de material con varias habitaciones, animales, zonas de basura. Y vidas. Todas se encuentran bajo la línea de pobreza, cuando no son indigentes. No son dueñas de las tierras –propiedad de los sucesores de la familia Funes y de Alberto Acuña, entre otros– pese a que muchos están allí desde hace más de 20 y 30 años. El predio no está legalmente subdividido en lotes; el pago de impuestos –imperativo para la usucapión– fue siempre imposible. En 2009 la Justicia falló a favor de Acuña en una demanda por usurpación contra 28 de las 250 familias. El fallo también exigía al Municipio una reubicación digna para los pobres.
Al problema dominial y la pobreza se suma el agua. En el verano pasado, las lluvias y la Setúbal hicieron estragos. Con piquetes parando al transporte público y demandas a la Municipalidad, los pobladores lograron la instalación, demorada demasiado, de bombas de desagote. Junto a ellas vino una doble promesa: el traslado a un nuevo predio, alto y con viviendas, y la recuperación del lugar como reservorio de aguas, “el principal objetivo”, según declaró el 26 de enero a El Litoral el secretario de Desarrollo Social de la Municipalidad, Alejandro Boscarol.
El 8 de abril de 2010 el Concejo aprobó por unanimidad la resolución 13.365, con los requisitos mínimos del nuevo emplazamiento, en terrenos al oeste de las vías del Belgrano y sobre el Callejón Funes, a 1500 metros de los barrios. Del GADA para el oeste, como al 10.000 de Necochea, quizá. Además de las indicaciones sobre alumbrado, barrido, limpieza, calles, transporte, gas, agua y cloacas, la norma ordenaba que el traslado incluyera la construcción de un destacamento de Policía, un dispensario y un comedor comunitario. Y establecía que las viviendas debían contar con “condiciones de habitabilidad y dignidad que establezca una ordenanza especial a sancionarse”.
El proceso se había conversado previamente con los vecinos. El 23 de marzo, por intermedio de la Asociación Civil Manzanas Solidarias, se reunieron con Boscarol, el jefe de Distrito Jorge Rico, los concejales Luciano Leiva (FPV), Jorge Henn y Vanesa Oddi (FPCyS), funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia y representantes de la sociedad civil de Guadalupe. No era una peña: se juntaron a hablar del tema. Según el acta acuerdo del encuentro, el objetivo era “conocer el estado actual del proyecto de traslado”, ya que sobre el nuevo lugar como sostén jurídico sólo había (y hay) un decreto provincial (el 104 del 4 de febrero de 2010) autorizando nada más que “al uso temporario de los terrenos”, no a una titulación definitiva.
En esa ocasión –y en otra reunión posterior, el 19 de junio– los vecinos se quejaron de las nuevas viviendas, ya usadas en la remoción de las 55 familias de Villa Corpiño, desde Wal Mart a Alto Verde. Sobre los “módulos habitacionales” los vecinos indicaron que “no les entra nada”, que “son inseguras por donde se las mire: peligrosas para incendiarse y fáciles de robar”. En la reunión de junio, los concejales presentes –Leiva, Carlos Suárez (FPCyS)– señalaron que si bien estaba aprobada la ordenanza solicitando la expropiación a la Legislatura, calculaban “dos años hasta que se pueda hacer efectiva” y que “luego se deben realizar muchos trámites y negociaciones con los dueños”. Por usurpación, el dueño de los terrenos a expropiar ya había presentado una denuncia en abril contra la Municipalidad: el 13 de ese mes habían comenzado los trabajos municipales para construir los módulos.
La erradicación de las familias comenzó el lunes 18 de octubre. Ninguno de los requisitos de la 13.365 estaban cumplidos, ninguna de las promesas de propiedad y vivienda concretadas.

Esta fue la tapa del #66

DECLARACIONES. Hugo Kofman, de Proyecto Sur, y el concejal Leiva (FPV) levantaron las quejas más encendidas. Kofman señaló que los pobladores “son arriados en forma inhumana hacia supuestas viviendas, que no reúnen las mínimas condiciones de habitabilidad”, Leiva calificó la acción municipal como un “traslado compulsivo” a “viviendas de un nivel de precarización increíble y de dimensiones absolutamente insuficientes para las familias destinatarias”, según reza El Litoral del 21 de octubre. En la sesión, el concejal kirchnerista presentó un proyecto de resolución solicitando la suspensión de los traslados.
Referencia ineludible de la región en materia de vivienda social, Canoa Hábitat Popular emitió un comunicado cuyo primer párrafo indica que los traslados “siempre tienen un alto costo social, que se profundizan cuando se relocalizan asentamientos y/o poblaciones que, como es el caso de las familias de Bajo Judiciales, llevan años habitando y construyendo su vida en ese espacio”.
El 23 de marzo, el día de la reunión grande, la presidenta de Manzanas Solidarias, Liliana Berraz, había indicado que “lo que correspondería hacer es urbanizar los dos barrios y dejar a sus vecinos que lo habiten”. En el encuentro del 19 de junio ofreció una razón económica plausible: “pensando en un uso ético de los fondos del Estado, se deberían expropiar los terrenos de Playa Norte y Bajo Judiciales, muy desvalorizados por ser bajos e inundables”. En comparación, “son mucho más baratos que los aledaños al callejón Funes”.
También el 21 de octubre el concejal Héctor Acuña (Santafesino 100%) rescató la unanimidad con la que se votó el traslado y exigió que se respete la 13.365. La concejala Adriana Molina (FPCyS) confió en que se había tomado “una muy buena decisión política y pensando en la gente” y aclaró que “acá no hubo ningún traslado compulsivo y si eso hubiese sido así es necesario que nos digan nombre y apellido para hacer la denuncia que corresponde”.

CHARANGO. Luis Romero tiene 17 años y era un habitante de Bajo Judiciales. Charango, así le dicen, vivía solo en una casa de material porque su madre se había ido. Como es menor, no le pudieron adjudicar un “módulo habitacional”. Su vivienda fue demolida, de todos modos. Hoy hace rancho con otra familia en uno de los módulos.
–¿Vino la topadora?
–Una retroexcavadora. ¿Cuál es la consigna? “Si se van, antes de irse tienen que demoler la casa”, para que no vuelvan. Es inhumano, con lo que les cuesta la construcción a los pobres. Yo los veía demoler sus propias casas para salvar cosas…
Quien responde es Liliana Berraz. Cuando llegamos a ser pobres casi el 57% de los argentinos, en el paso del 2001 al 2002, y en el marco de la Asamblea Barrial Guadalupe, surgió “Manzanas Solidarias”: cada manzana de Guadalupe solidariamente aportaba comida, luego entregada a las familias de Playa Norte o Bajo Judiciales. Con el tiempo ese programa se constituyó como Asociación Civil: capacitación, contención de los más chicos, apoyo escolar, computación, una huerta, viajes, una murga y más. Son la legítima referencia social de los dos barrios pobres.
–Les dicen que “no les llevés el apunte a la gente que les dice que no se muevan, porque están haciendo política”. Están acostumbrados a que los usen en las campañas: les dicen que sacamos un “rédito”, una “tajada”. También que “si no aprovechan, los negros de Playa Norte le van a sacar las casitas”. Hay conflicto entre los dos barrios, el político ducho sabe aprovechar eso. En todas partes dicen “el traslado no fue compulsivo”. Claro, no los agarraron con cadenas, pero si te dicen “aprovechá ahora o te quedás en la lona, o te lo van a sacar otros, o mirá que te están usando”…
–¿En cuántos casos la vivienda nueva es mejor?
–En dos casos de 30. Quedaron lejos del cirujeo, del agua, lejos los chicos de su escuela, no pueden llevar los animales de su granja. El dispensario queda lejísimos, no tienen asistencia de salud. A lo sumo una bicicleta por familia. Además, los techos se degradan, los materiales se humedecen, están hacinados, corren el riesgo de un incendio. Dijeron que iban a poner un matafuego en cada rancho… La gente vive con fuego, para calentarse y para cocinar, si no tienen plata para el gas se hacen la fogatita. Lo mismo con el frío. Las otras 28 familias tienen en Bajo Judiciales casitas de material, con mucha sombra, con canillas en cada casa, con muchísimo espacio, lugar para los animales.
–¿Cuántos módulos ya hay?
–Hay como 20. En una está la Municipalidad como oficina, para sostener la organización. Le dan a la gente cinta de embalar para cerrar las juntas de los durlocks, porque se separan…
Consensuar implica la posibilidad de decir “no”. ¿Qué pasa cuando la opción negativa es igual a una serie de amenazas, la de efectivizar el fallo judicial en primer orden, así no se cumpla con la parte donde se insta al Estado a mediar en pos de una vivienda digna, máquina de demolición prendida mediante?
El 26 de octubre se les entregó a los vecinos una “Constancia de ocupación”, con firma del intendente Mario Barletta, respaldada en el decreto que sólo permite la ocupación temporaria. ¿Qué validez tiene un consenso sin papeles cuyo resultado es esa vivienda peor y esa situación dominial casi equivalente?

El video fue realizado por Desiré, que habita en Playa Norte y asiste a los talleres de Manzanas Solidarias

PARA NO VER. El censo de 1991 señaló que el 86% de los argentinos vivían en ciudades. Si hay mucha o poca pobreza, como sea que se mida, siempre estará cerca: en nuestra ciudad, en nuestro espacio, en nuestra comunidad.
Entre 2003 y 2010 las clases más populares de la ciudad sufrieron en su carne el precio de la tierra. Porque si la tierra tiene precio, los pobres han de vivir y concentrarse en los lugares más baratos de la ciudad: el norte casi rural o el oeste inundable. Un muchacho pobre de 18 años tuvo 11 en la inundación del Salado, 15 en la de 2007 y 17 con las últimas inundaciones pluviales. Tres veces pudo haber perdido su poco todo por ser un ciudadano que no tiene el dinero para pagar el derecho a vivir bien en otro lugar.
Uno puede pasarse tranquilo el día sin cruzar un territorio de pobres. Generalmente, rodeando esos espacios hay una gran y efectiva barrera urbana. Así se puede no ver. Vías ferroviarias y avenidas, cuando no murallas o cercos, hacen casi imposible que uno transite un barrio pobre, excepto que se tenga la explícita decisión de hacerlo. También se pueden valuar las cotizaciones de acuerdo a las distancias y barreras trazadas respecto de la pobreza: por estar lejos de los pobres se paga más.
Si en los 90 comenzaron a crecer, a Bajo Judiciales y Playa Norte se les suman, además, los inundados desplazados del 2003 y 2007. Quedó armado así un gran piletón, lleno de pobres, de aproximadamente 25 hectáreas.
¿Cuánto vale un metro cuadrado inundable con pobres? ¿Cuánto vale un metro cuadrado no inundable, sin pobres y cerca de la playa? Un estimado, ridículo para la zona, de 100 dólares el metro cuadrado alteado resulta en 100 millones de pesos, sólo en tierra.
–¿Qué es lo que buscan los vecinos? Buscan, de una vez por todas, no vivir en la picota –explicó Liliana Berraz–. No creas que esta historia empieza ahora. Todas las gestiones de todos los partidos amenazaron con sacarlos, con diferentes tipos de proyectos urbanísticos. Con (el ex intendente Martín) Balbarrey era la prolongación de la Costanera. De Riobamba para la izquierda era zona verde: no veían que había un barrio pobre. La pobreza en ese lugar molesta.

El video fue realizado por Antonela, que habita en Playa Norte y asiste a los talleres de Manzanas Solidarias

¿RESERVORIO O MIAMI? La hipótesis del traslado para preservar el espacio como reservorio se diluye por razones materiales. Está el terraplén norte dividiendo el humedal, lugar de desborde aguas arriba de la Setúbal, degradado por un basural irregular donde Mallozzi descarga sus contenedores. Y está el nuevo Plan de Ordenamiento Urbano.
El 30 de marzo de 2009, el diario Uno anunció los trazos de este Plan. El secretario de Planeamiento, arquitecto Eduardo Navarro, afirmó entonces que “la idea es sacar la arena y con ella refular (rellenar) la zona habitable”: el bajo de Playa Norte y Bajo Judiciales. El objetivo: propiciar la construcción de viviendas, hoteles, clubes, restoranes y comercios. Para la zona del humedal, construcción de caletas náuticas. Antes que a los habitantes pobres del lugar, Navarro precisó que el proyecto fue presentado a los propietarios de las tierras. Y que se les sugirió el desarrollo de un fideicomiso inmobiliario.
En la web de Santa Fe Ciudad, con el título “El intendente se reunió con empresarios de la construcción” el 12 de abril de 2009 se publicó un encuentro entre el ingeniero Mario Barletta, el secretario de Obras Públicas Roberto Porta y miembros de la Cámara Argentina de la Construcción, para analizar las “nuevas posibilidades de inversión público-privadas”. La correspondiente a Guadalupe Noreste, “propuesta urbanística de viviendas en relación con la costa” también fue presentada previamente en un desayuno con la Asociación de Dirigentes de Empresas.
El 11 de noviembre de 2009, antes de la última inundación de Bajo Judiciales y Playa Norte, El Litoral anunció el inicio del alteo de terrenos para la construcción de caletas. Con vergonzante semántica, se indicó que “Los principales escollos son conseguir fuentes de financiamiento y reubicar a unas 150 familias que viven en una villa cercana”. El diario revela la extraordinaria dimensión del proyecto: “se iniciaron algunas gestiones a nivel nacional, al menos para poder realizar el estudio de impacto ambiental, lo primero que solicitan las fuentes de financiamiento internacional, a las que habría que recurrir en el futuro”. Para ese proyecto se habla de endeudar internacionalmente al Estado.
Finalmente, el 28 de abril de 2010 El Litoral anunció el arribo al Concejo, dentro del nuevo Plan de Ordenamiento Urbano. Una vez producido los traslados y el endeudamiento para pagar el refulado de French al terraplén (donde se suponía había un reservorio que preservar), “sólo podrán construirse viviendas de mediana densidad, es decir planta baja y primer piso; pero desde Riobamba hacia la laguna, sí se habilita la construcción de torres”. Casitas doble piso, una costanera de edificios con vista a la Setúbal y las caletas. “No habría problemas de construir en altura”, señaló Navarro, para luego dar cuenta de la relación entre dinero y servicios urbanos, a través de la sustitución del ciudadano por el cliente: “estamos garantizando la llegada de los servicios porque a las empresas de luz, gas, agua y cloacas les resultará más rentable extenderlos si a futuro tendrán más clientes”.

Una de las viviendas, que está siendo demolida por su propio dueño

PARAR LA PELOTA. “Lo viable depende de una decisión política”, explicó Liliana Berraz. “La política de urbanismo en el mundo es que a la gente no se la saque de su lugar, excepto que haya un volcán, radioactividad o un peligro que obligue a salvarles la vida. Si no, se trata de mejorar la infraestructura, que haya una mejor relación, una integración con los barrios que tienen alrededor. La gente de Playa o del Bajo son cirujas, albañiles, saben mucho de animales y oficios. Es cuestión de urbanizar y de facilitar la inserción: bolsas de trabajo, capacitación… El proyecto VIP, las caletas y demás ¡se podrían igual hacer! Se puede urbanizar, con casitas dignas, e integrar la gente a un proyecto turístico. Si está la decisión política, el cómo después se encuentra”.
La reacción de los ediles los llevó a visitar el lugar donde están instalados los “módulos habitacionales”; prometieron detenido tratamiento en la sesión del 4 de noviembre (producida tras el cierre de este número). La cuestión, todavía en sus inicios, ya tiene un estado público de jerarquía. Las historias de la violencia vivida por 250 familias pobres esperan por un gesto político que, todavía, está a tiempo de producirse.


Los módulos habitacionales

Detalle del grosor de las placas

Son quinchos cuyos techos de paja se incendian y duran tres años.
Tienen paredes de durlock, 1,5 cm., clavadas a unos bastidores de madera blanda. En Santa Fe tenemos, como mínimo, una amplitud térmica de 40º. Al frente, un agujerazo que va del borde del durlock al techo a dos aguas del quincho: viento, mosquitos, lluvia. Los postes que sostienen al quincho están amocosados. El piso tuvo un mejoradito de cemento que ya se quebró. El quincho cubre en total poco más de 29 m2. El área habitable, casi 26 m2. Hay una galería al frente y el baño está fuera del lugar para vivir, al lado de la galería: da al frente del “módulo”; cero pudor o privacidad. El lugar para vivir mide 17 m2. Reduzca su casa a poco más de 4 metros por 4. Meta ahí todos los muebles imprescindibles. Y su familia.
Los módulos violan demasiados puntos del Reglamento de Edificaciones de la Municipalidad. Esa construcción nunca sería autorizada por el Municipio si un particular quisiera hacerlo. El baño tiene que tener piso de material no absorbente y estar directamente techado. Como, además, no tienen agua (hay una canilla cada 10 viviendas) y ya el sistema de desagüe séptico no funciona en algunos casos, el sanitario se unta de suciedad. En todos los casos, y entre otros aspectos, se solicita para la madera que “se pinten con dos manos de pintura bituminosa o de eficacia equivalente” y que su “cubierta sea incombustible”. Los tabiques divisorios no tienen el aislamiento acústico necesario. Hacinados (se escucha cerca todo). El reglamento obliga también a que una vivienda tenga al menos 12 m2 por persona.
Absolutamente inútiles como inicio de una vivienda consolidada, según el Documento de Trabajo de noviembre de 2009 “Módulo Habitacional Básico Evolutivo” de las Secretarías de Desarrollo Social y de Planeamiento Urbano, cada “módulo” le cuesta al Municipio unos $10.000. Y está planificado replicarlos 64 veces.
El contraste con los proyectos que ya se concretaron o que están avanzando en Guadalupe no puede ser mayor. En mayo fue inaugurado el condominio “La Rambla”, lujoso emprendimiento conjunto de las firmas locales CAM, Benuzzi y De la Vera Cruz.
El empresario inmobiliario Publio Benuzzi tiene otras iniciativas en marcha, todas ellas charladas con el intendente Barletta. Se trata del “Paseo Italia” y del “Paseo Javier de la Rosa”, enmarcados en el Plan Urbano de la ciudad y que significarán según Barletta “una operación de apertura y ordenamiento territorial para Guadalupe noreste”.

Publicado en Pausa #66.