martes, 31 de marzo de 2015

Los desaparecidos

Otro yo mismo, por Mari Hechim

Es 24 de marzo y no voy a ponerme a escribir sobre ningún Tristram Shandy, libro o momento, porque esta fecha ocupa todo el universo de mi ser. Muchas veces he escrito sobre este episodio de la historia argentina que nos trajo a todos tanto dolor, crujiente dolor, empecinado dolor, dolor infinito y a raudales. He hablado de esta fecha en actos, he escrito sobre esta fecha en periódicos. He recordado a los compañeros con sus nombres, desde los que fueron fusilados en 1972 en Trelew, hasta los que cayeron en 1982. Los que sufrieron en su cuerpo el terror, los que fueron torturados y asesinados, y los que murieron de pena, un par de años más tarde, tendidos en un sofá y fumando. He ido a la plaza cada aniversario y he llorado de tristeza tantas veces. He solicitado que hiciéramos análisis de las experiencias de esos años, autocríticas, recapitulaciones. Y que tuviéramos en cuenta a todos los responsables, tanto militares como civiles. Pero hoy quiero callarme. Hoy quiero callarme a los gritos:

Distribución de desaparecidos por profesión u ocupación (en porcentajes)
Obreros: 30,2%
Estudiantes: 21,0%
Empleados: 17,9%
Profesionales: 17,8%
Docentes: 5,7%
Autónomos y varios: 5,0%
Amas de casa: 3,8%
Fuerzas de seguridad: 2,5%
Periodistas: 1,6%
Actores y artistas: 1,3%
Religiosos: 0,3%

Desaparecidos según edad
De 0 a 15 años: 1,65%
De 16 a 25 años: 43,23%
De 26 a 35 años: 38,16%
De 36 a 45 años: 10,13%
De 46 a 55 años: 4,25%
De 56 a 65 años: 1,92%
Más de 66 años: 0,66%

Lugar de desaparición
En la vía pública: 24,6%
El domicilio: 62,0%
El trabajo: 7,0%
Lugar de estudio: 6,0%
Dependencia militar o policial: 0,4%

Momento de desaparición
De día: 38,0%
De noche: 62,0%

Fuente: Informe de la Comisión Nacional sobre desaparecidos de la dictadura argentina (Conadep, 1976-1983).

De todo esto podemos resumir lo que salta a la vista: la mayoría de los desaparecidos fueron trabajadores; tenían entre 15 y 25 años; fueron arrancados de su domicilio; de noche. El 62%, de noche. Esa noche que todavía tenemos pegada al cuerpo y, ya lo sabemos, nunca dejará que amanezca por mucho que la tierra siga girando y cambien los gobernantes y las circunstancias históricas, porque fue demasiado. Demasiada sangre derramada. Demasiado dolor.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Ñoquis

La calle, por José Luis Pagés

Una vez entramos a una pensión por una canilla rota. Yo cargaba con una caja de herramientas que pesaba 10 kilos. La panorámica del comedor me recordó una escena  Papá Coriot. En un descuido la caja dio con la punta de la mesa y todos se sobresaltaron. Me volví para ofrecer las disculpas del caso. Una mujer que, sentada a la derecha, ocupaba todo el largo de la mesa me dedicó una dulce sonrisa, pero un enano de  la cabecera me dijo: “Boludo”. El choque lo había sorprendido con la cuchara entre el plato y la boca. Enseguida descubrí al judío que vendía lamparitas en las calles de mi barrio y a su izquierda el payaso que inflaba globos en calle San Martín y también el tano canoso y barrigón que ofrecía la “Amabile e quenerosa lotería de Santa Fe” en los boliches de calle Mendoza. La dueña me sacó del medio y me apuró en dirección al baño. Ahí estaba mi compañero, Antonio, los brazos en jarra, considerando qué hacer con esa puta canilla de mierda. ¡Qué momento! Se trataba de reparar o reemplazar. “Reparemos”, dijo él porque no era esa la hora de salir a comprar una canilla nueva. Cerrada la llave principal abrí la caja con la delicadeza de un instrumentista. Pico de loro. Valvulita, media pulgada. Una junta plástica. Pabilo. De la calle nos llegaba el ruido que los santafesinos hacen a las 13,  hora de volver a casa. Probamos, pero ahora el chorro del agua era incontenible. Habíamos fracasado y seguíamos fracasando cuando ya todos los santafesinos dormían la siesta. De pronto se presentó la dueña y amablemente preguntó si nos gustaría probar un plato de ñoquis de acelga con un vaso de vino de la casa. Mi compañero Antonio y yo, derrotados por la maldita canilla aceptamos, sin palabras. Gracias a Dios no fuimos invitados a la mesa principal y comimos como reyes, Antonio sentado en el inodoro y yo en el borde de la bañera. Cuando nos fuimos, un par de horas después, el payaso nos saludó con  gran reverencia.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Ríos

Médula, por Fernando Callero

El doctor Ríos mira las lechuzas sentado en la bicicleta fija que da al ventanal. En realidad no las mira, ni tampoco propulsa los pedales. El doctor está enfermo y aquejado de una profunda depresión que lo tiene continuamente aletargado. Quizás remuerde su pasado de dador de salud ahora insoportablemente revertido en objeto de necesidad. Se niega a colaborar, estalla en insultos hacia las enfermeras y contra los médicos jóvenes que le ordenan tratamientos con los que no puede parar de disentir. Viaja propulsado en su silla de ruedas con restos de alimento colgando de sus mostachos y su calva suda odio contra su destino de paria cerebral. La cabeza de Ríos está mal, su dechado de saber que durante años le otorgara prestigio médico ahora es una máquina descangallada. La razón lo abandonó y ahora está sometida a unos artesanos del nervio que la manipulan de acuerdo con dudosos criterios de avanzada.
Don Ricardo Ballera pasa por detrás y lo saca del ensueño con un bastonazo. Va practicando la locomoción con un bastón canadiense, acompañado de una terapeuta. Tiene 70 y pico y en pocos días obtendrá el alta. Un par de semanas de prueba en San Lorenzo, con su hijo menor, para finalmente reunirse con su mujer en su casa de San Luis. Es uno de los pocos internos que todavía le guarda respeto a Ríos. A pesar de su fama de viejo pendenciero, Don Ricardo conserva el humor, le dice despertate viejo puto. El Doctor Ríos sonríe y finge trabarle la marcha con un zarpazo. Qué hacés tigre. El Doctor continúa pedaleando un rato hasta volver a su estado de esfinge. Durante las comidas retira el plato lleno con desdén y a lo sumo come desganado la banana del postre. Ballera lo soporta a su lado, de otra manera comería solo, y lo alienta. Dale, comé, que te vas a poner peor. A vos lo único que te gusta es la banana, trolo. Y el Doctor sonríe de modo imperceptible, como si recordara una alegría muy lejana. La camaradería.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Certidumbre

Variopinta, por Federico Coutaz

A la historia me la contó mi tía Silvia. A la historia, dice mi tía Silvia, la contaba mi bisabuela. Mi bisabuela la contaba, según mi tía, con nombre y apellido de las protagonistas y con el nombre del lugar donde vivían, posiblemente ciudad y barrio. Mi tía olvidó los nombres de ellas y al nombre del lugar creo que lo olvidé yo. Podría perfectamente elegir dos nombres que me suenen acordes, podría decir, por ejemplo, que se llamaban Gertrudis y Margarita o Matilde y Estercita y algún apellido más bien resonante como Álzaga o Argüello, pero me parece que sería traicionar en algo la memoria de mi bisabuela, quien, dicho sea de paso, se llamaba Genoveva y le decíamos Veva, aunque ahora que lo escribo pienso que yo siempre dije Beba. También sería menospreciar la veracidad de la historia, hecho que mi tía Silvia garantiza con su palabra.
Lo cierto es que eran dos mujeres grandes que vivían solas en una casa más bien grande. Las dos mujeres eran hermanas y, entre otras cosas, tenían por costumbre, al menos una de ellas, revisar periódicamente la casa, especialmente los placares y debajo de todas las camas. El procedimiento tenía por objetivo descartar o confirmar la presencia de algún ladrón oculto en alguno de esos sitios. Todos los días de todos los años, al levantarse y cuando volvían de hacer alguna compra o de trabajar o de pasear, y antes de ir a dormir, las mujeres, o sólo una de ellas, revisaban o revisaba toda la casa, en especial los placares y debajo de todas las camas.
Todos los días, todas las tardes y todas las noches, la pesquisa arrojó resultado negativo y no por eso las mujeres o una de ellas abandonaron o abandonó ni una sola mañana, ni tarde, ni noche la persistente y metódica revisación, aún en tiempos en que imagino que la palabra inseguridad tenía connotaciones bien distintas a las que tiene hoy.
Tal como ya es de preveer, hubo una mañana o tarde o noche en que, cuando una o las dos mujeres revisaba o revisaban toda la casa y los placares y debajo de todas las camas, encontraron o encontró debajo de una de las camas, a un hombre, presumiblemente un ladrón, que estaba escondido ahí.
La mujer, que no llamaré Gertrudis ni Margarita, al ver al ladrón, le gritó sin sorpresa: “Sabía que un día te iba a encontrar, toda la vida te busqué”.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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lunes, 30 de marzo de 2015

Otro aumento con gusto a poco

Las subas para comedores y copas de leche se ciñen a las normas, pero siguen sin alcanzar.


El Ministerio de Educación informó que en el corriente año aplicará un incremento del 30%, desdoblado en dos cuotas iguales (una a partir del 1º de marzo y la otra en julio), para alimentar a los chicos en las escuelas. La Ley Provincial Nº 13.296 establece que “la actualización de las raciones diarias asignadas a [los establecimientos educativos] se realizará dos veces al año”, tras sendos recesos, y que dicha actualización se calculará “de acuerdo a la variación del Índice de Precios al Consumidor”. Por ello, cabe decir que la cartera conducida por Claudia Balagué está cumplimentando lo indicado por la mencionada ley, ya que la inflación prevista para 2015 se equipara con el porcentaje de aumento otorgado. Pero en la práctica, esto implica que la partida para comedor escolar será de $5,60 desde ahora, y de $6,20 en julio; y la de copa de leche llegará a $1,90 y $2,10, respectivamente.
“Hay una pérdida marcada en cantidad y calidad del menú”, dicen desde las cooperadoras.

Mientras tanto, el último relevamiento de la Federación de Cooperadoras Escolares del departamento La Capital arrojó que para obedecer las obligaciones marcadas por el gobierno santafesino, hacen falta en promedio $12,60 en el caso de los almuerzos, y $3,07 para los desayunos o meriendas. Porque el Estado provincial es el que impone la cartilla de menúes, muy específica y ambiciosa. Pero no quien aporta los recursos acordes con esas exigencias. “Es una carrera desigual porque el que va adelante tiene otra velocidad”, apunta Juan Villafañe, presidente de esa entidad.

Desfase histórico
Entre junio de 2011 y marzo de 2013 no hubo subas en las partidas de comedor escolar y copa de leche. Asimismo, en julio de 2014 Balagué decidió no instrumentar el incremento correspondiente a ese período y violar la ley, por considerar que no era necesario dar más dinero para que los chicos comieran. Según su opinión, los recursos destinados eran suficientes. Todo ello, aunque sobre todo lo primero, generó un desfase que en el contexto inflacionario del último lustro aparece como imposible de solucionar si no se toma la decisión política de aumentar las partidas de manera drástica. Drástica, claro, si se toman en cuenta los porcentajes, no los montos. Porque lo cierto es que entre junio de 2011 y marzo de 2014, el gobierno provincial acumuló sólo $1,55 de suba para las partidas de comedor escolar y 50 centavos para las de copa de leche, y que en el transcurso de 32 inflacionarios meses, las raciones de comedor escolar pasaron de $3,10 a $4,80, y las de copa de leche de $1,04 a $1,60. Pero lo más triste es que en el primer caso, el aporte de la provincia pasó de $2,35 a $3,90, y en el segundo, de $0,80 a $1,30. Y triste es también que la Nación no se queda atrás: su refuerzo nutricional saltó tímidamente de 75 a 90 centavos, y de 24 a 30 centavos, en igual lapso de tiempo.

Migajas de la Nación
El último convenio suscripto con la Nación indica que “para los servicios alimentarios el aumento planteado para el ejercicio 2015 [es] del 20% anual con relación al total del convenio 2014”. Ello quiere decir que el Estado nacional piensa destinar la abultada suma de 20 centavos más para comedor por chico, y de 10 centavos más para copa de leche. Así, el mal llamado “refuerzo nutricional” alcanzará los $1,10 y $0,40, respectivamente.
Pero “no es lo mismo aplicar un 30 o un 20% sobre $10 que sobre $5”, indica Villafañe. “Sobre todo con el desfase que tuvimos durante 22 meses sin incrementar la partida; porque ese es el gran déficit que tenemos hoy”, agrega.
Igualmente, ese no es el principal problema. La realidad indica que “hay una pérdida ya marcada en cuanto a cantidad, calidad y a variedad del menú”. Es decir: en la provincia de Santa Fe hay 180 mil niños y adolescentes que almuerzan y 400 mil que toman la leche en las escuelas que reciben una alimentación más escasa, más berreta y menos variada de lo debido por falta de plata. Y ello se debe a la desidia del mismo Estado que exige a los ecónomos escolares que hagan magia para darles de comer apropiadamente, según los inaccesibles manuales recibidos.
Y ojalá la cuestión terminara allí. “Limitar esto a lo estrictamente financiero sería muy corto de nuestra parte”, advierte Villafañe. “También tiene que haber una dieta diferenciada conforme los distintos niveles, y necesitamos además apoyo técnico, con el respaldo de nutricionistas”. “Pero la verdad”, se lamentó, “nuestras expectativas son negativas. Este gobierno, provincial y nacional, no atacó el problema en tiempo y forma. Y acá no se está jugando sólo asegurar un contenido nutricional. Esto es mucho mayor”.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Un poema de Analía Giordanino

Perros, fútbol y el barrio, puestos en palabras para nombrar a los más olvidados.

Por Pablo Cruz

Uno. Pasaron ya unos meses de la noche que escuché a Analía. Fue en un recital de poesía, en una librería del centro. Inclinada hacia el papel, de costado, la luz amarilla recortándole la cara. De esa lectura deliciosa, desesperada, me quedó el recuerdo de unas imágenes y la certeza de una actitud. Las imágenes: el sol de la mañana acariciando los puestos de la feria, la carrera alocada y feliz del perro Di María, el nombre reguetonero grafiteado en la pared. La actitud se trasluce en el decir. Analía cabalga la lectura al ritmo dado por la organización de los elementos en el poema pero también por el acento de cada palabra. Exteriormente, Mural (*) pareciera tejer un puente hacia la gauchesca, construyendo un universo referenciado en los bordes, que reconoce de la ciudad rincones pocas veces nombrados: las quintas, la zona del Mercado, el norte. Esa sensación me quedó, quizá, al no poder evitar, al escucharla, relacionar su musicalidad al primer Martín Fierro que tuve entre las manos. Me fascinaban los versos y el libro mismo; recién aprendía a leer y me entretenía recorriendo las páginas en busca de los dibujos que ilustraban el recorrido del héroe. En los retiros de tapa, escrito a mano en distintas tintas y rubricado con firmas ampulosas, se adivinaban deseos de bienaventuranzas dirigidos a mi madre. Por extensión, desde un orgullo pueril, sentía que esos augurios me alcanzaban. Ese capricho de la memoria nada tiene que ver con sugerir alguna presencia de gauchismo en la poesía de Analía. Por el contrario, el recuerdo de las tapas anaranjadas de aquel ejemplar –podría haber sido otro– me conecta, personalmente, con la sensación de lo auténtico.
Analía Giordanino es profesora de letras en el secundario y ha editado varios poemarios. Foto: Pablo Cruz.

Dos. Como el viento que horada la montaña, el olvido va gastando los rostros ayer familiares. Lo pasado existe, primero, en el olvido. Lo que olvidamos no son los acontecimientos, sino su recuerdo, esa impresión sobre los sentidos que se aferra a la memoria. Después del verano, Analía posteó fotografías de sus vacaciones por el noroeste del país. Entre ellas una en particular me llamó la atención. Era un fierro oxidado sobre el que se solapaba un cartón con la siguiente leyenda: “con este machete mi abuelo Sidonio Gutiérrez combatió a los Varela”. Inmediatamente me volvió a la memoria un viaje, en enero del 2003, donde hice un recorrido similar al de Analía; la noche en la fonda de Angastaco donde ese machete se encuentra. Intercambiamos correspondencia celebrando la coincidencia de haber estado ante un mismo objeto con diez años de diferencia. Agradecí que Analía me devolviera aquella imagen olvidada. Recordé la conversación con el vidalero Leonardo Gutiérrez, mi insistencia en sondear a través del vino la geografía salteña. Don Leonardo, ajeno a esa inquietud, se evadía llevando la conversación a su propio interés: la llanura, los ríos del este, sorprendido de la presencia de tanta agua junta al otro lado del país. Entendí que Gutiérrez, que nunca se había alejado del pueblo, viajaba en los relatos de sus visitantes. De las paredes del patio de la casa, organizados a manera de museo familiar, pendían distintos aparejos, bastos, estribos, una colección de nazarenas, una bayoneta española. Y el machete. Gutiérrez confirmó que su abuelo había enfrentado la montonera de Felipe Varela cuando ésta pasó por los valles, huyendo, camino a Salta. Mi Varela era el de la Proclama latinoamericana, tan actual en estos días. Pero en lo que Gutiérrez dijo y calló creí escuchar las voces de la colonización pedagógica de la historia, la versión del bandido malo que invadía la capital salteña; memoria, que muy a mi pesar, los argumentos de esa noche no pudieron contrarrestar.

Tres. Analía da clases en una escuela ubicada en el noroeste de la ciudad. Le gusta mucho el fútbol, escribe desde niña. Escribe en libretas, en cuadernos, en la carpeta de la escuela, en los colectivos, en los tiempos que le deja el trabajo. Luego transcribe y corrige, mucho.
—¿Te preocupa no tener un tiempo dedicado sólo a escribir?
—Es que no puedo, me levanto muy temprano y salgo a trabajar, hago otras cosas. Además, dar clases me gusta; es un lugar donde también puedo decir, sufro al sistema pero no a los alumnos. Cuando termina el año y los chicos pasan de curso siento algo parecido a  cuando comparto la publicación de un libro, la satisfacción del trabajo hecho.
—¿Cómo escribiste el poema?
—Generalmente suelo tener un envión inicial, algo que conecta desde la realidad. Mural básicamente habla de la muerte. Y después de atrapar ese impulso no me pierdo, tengo que escribir sobre eso.
Analía viajaba en el 15, iba por la avenida 12 de Octubre cuando un perro salió corriendo de una casa y encaró directo a las ruedas del colectivo.
—Yo no suelo impresionarme –continúa– pero me preguntaba por qué estaba tan conmocionada. El perro corría como corre un perro al patio, a la vida; y el colectivero apenas paró, a nadie pareció importarle. No es sólo la muerte del perro, es la muerte en esa forma; una muerte absurda, desamparada.
—De hecho Di María puede ser un pibe.
—Claro, cuando el colectivo frenó es lo primero que vi, un mural que marca el recuerdo de un chico. No sé cómo se llama, pero le puse Jona porque me pareció bastante universal.
Mientras charlamos vamos andando por Yapeyú. Tomamos por Loza hasta doblar hacia el sur en12 de Octubre. En las paredes hay dibujos de pibes con camisetas de Unión o de Colón, murales gastados y perdidos entre otras pintadas. Casi siempre, al lado del rostro, se deja leer el lema presente. Llegamos a la esquina donde frenó el ómnibus. Analía reconoce la casita de la que salió disparado Di María. Más allá hay un potrero, una canchita. Una barra de pibes toma cerveza. O terminaron  o están por empezar un partido. Les contamos que vamos a tomar una foto, asienten interesados. Cuando estamos por regresar, otra barra, en la esquina opuesta, nos llama a los gritos. Me acerco. Vestido con camiseta deportiva, acodado en la moto, uno de los que chistó pregunta qué estamos haciendo. Le digo que Ana es escritora y que vinimos a ver el mural. Forman una rueda, cuentan que lo pintaron ellos, que todavía tienen que terminarlo. El chico era de su barra. Es el Gera, dice uno de los pibes, pelo negro enrulado, granitos en la piel.
Regresamos. Mural será parte de Terrícola, un libro que próximamente publicará la Editorial Iván Rosado. También se sumarán a ese volumen una serie de poemas escritos con impresiones de la ruta que Analía recorrió en el verano. Nuevamente recordamos la fonda de Angastaco, y por más que Analía me describa las facciones de Leonardo Gutiérrez no puedo recomponer su rostro. También calculamos que el abuelo de Gutiérrez, como los pibes de la esquina, no habría pasado los quince años cuando fue reclutado para pelear a Varela. Pienso en el machete, en el mural y en el poema; las mejores armas, acaso, con las que cuentan los olvidados para volver a ser nombrados.

Mural, por Analía Giordanino

(*) Mural y otros poemas de la escritora Analía Giordanino se pueden leer en puntadaescondida.blogspot.com.ar
Analía Giordanino nació en 1974 en Santa Fe. Es Profesora en Letras. Publicó Fantasmas (Premio Alcides Greca, Ediciones UNL, 2008, narrativa), Nocturna (Ediciones Diatriba, 2009, poesía), Yo soñaba con comprarme una combi (Erizo Editora, 2013, selección de poesía santafesina).

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Mural

Por Analía Giordanino

Me despierto y pienso
en el perro atropellado
de la semana pasada
yo iba en el quince
volviendo de dar clases
y tardé tres semanas
en escribir este poema.

A mí me encanta el fútbol
y no sé muy bien
qué cosa me hace gritar
cuando viene un gol del equipo.

Pero pienso en el perro
salió corriendo como batuque
el perro de mi libro de la infancia
el que mandó la tía de Mendoza
era un perro familiar
con todas esas enseñanzas
de los libros para chicos
de los setenta anti hippies.

Pero éste
como cualquier colita pero medio di maría
tuvo dos etapas
la de di maría mismo
corriendo sin ver pero dále patear
salió de la puerta de su casa
corriendo desde adentro
corría desde antes
no le alcanzaba el patio
todas las vueltas del baño a la pieza
de la pieza al comedor
del comedor a la puerta
y no le alcanza
sale disparado de adentro
como un rayo continuo
como dictado por el verso de salinas
a quién debía esa voz el perro
a sí mismo
a todos los perros
a la alegría del día
al sol rebotando entre las patas.
Y afuera pintaban un muro.
En el muro primero no decía nada
dibujaban la cara de un pibe
y al final pusieron jona presente.

Después está la otra parte
que es la misma de antes del mural
pero acelerada
porque entonces sigue corriendo
no importa si es la cocina
la puerta
el cordón de la vereda
porque en su disparar
la alegría es la alegría
correr porque corriendo
se está perro
el viento se festeja entre las ancas
se escucha al jona pegado a las orejas
la cola como una antena
el dial justo
la señal inhalámbrica
el wifi del jona
el sol
el borde del campito
los aerosoles
el grito mundial
la voz del jona
entre las patas
impulsa
genio
genio
genio
goooooooollll
goooooooooooolllll
de qué planeta viniste
aerosol reguetonero
cosmic perro festoneando el cordón de dios
escuchá
escuchá y corré
barrilete
dále
dále
dále
hola
hola
hola
yo también jona te pinto un mural.

“Un país de mierda”


De un tiempo a esta parte le escucho decir a la gente, y cada vez más seguido, que “este es un país de mierda en el que ya no se puede vivir”. Como resulta evidente, al menos para mí, y espero que después de leer la columna también para ustedes, la gente tiene razón: vivimos en un país de mierda.
Me terminé de convencer de esto cuando les pedí argumentos a quienes así definen la cotidianeidad argentina y me respondieron que “acá pasan cosas que en un país serio y como la gente no pasan”. Y sí, es verdad. Me puse a pensar en cosas que suceden a diario y que, seguramente, en un país decente no pasarían y no puedo más que asumir que Argentina hoy es un país en el que no se puede vivir.
Por ejemplo, la inseguridad. “No se puede salir a la calle”, me dice siempre una persona que quiero mucho. Me lo dijo en la calle, sí. Pero igual tiene razón. “Salís y te matan por monedas”, me dijo otro que se ve que no tiene ni cinco centavos porque todavía no lo han matado. “Te chorean en todos lados”, me dijo uno que después de preguntarle cuántas veces lo habían asaltado me dijo que “ninguna. ¿Pero vos no ves los noticieros? Te matan acá, te afanan allá. Incluso, a vos te han asaltado, ¿o no?”. Una cosa de locos este país de morondanga.
En un país serio, no de mierda como este, los negros no van a andar de a cuatro en una moto; sin cascos, seguro que sin papeles porque el vehículo debe ser afanado, arriesgando la vida de sus guachos que las madres llevan colgando en brazos y que si los chocás después los tenés que pagar por buenos. Esto me lo contó un amigo que lo vio mientras iba manejando su auto con el hijo a upa y el mayor, de 8 años en el asiento de adelante sin el cinturón de seguridad. ¡Pero eso no es todo! “Mirá, casi saco la cabeza por la ventanilla y les grito de todo por negros de mierda, andar arriesgando así a los hijos y a los demás. Si no hubiese venido hablando por celular con un cliente, los re puteaba para que aprendan. ¿Qué se creen que son?”. Qué injusticia. Arruinarse la vida por una familia de pobres que andan sin cascos por la calle, habrase visto.
Lo mismo que estos créditos baratos que ofrece el gobierno. Ese ProCreAr para vivienda única, que se lo dan a cualquiera a un porcentaje de interés irrisorio, casi sin ninguna exigencia y por sorteo. Sí, es una cosa de locos cómo el gobierno anda regalando guita a cualquiera. ¡Sí, a cualquiera! Si yo conozco un empresario que salió sorteado y está haciéndose su casa con el ProCreAr. Pero sí, te digo. A una cuadra de mi casa. Lo único que te piden es que tengas un ingreso fijo y ninguna vivienda a tu nombre. ¿Qué mi conocido le está sacando la chance de acceder a una casa propia a un tipo que por su cuenta no puede hacerlo? Y bueno, que se jodan por no tener testaferros. Así funciona un país de mierda, ven. El gobierno le da un crédito a cualquiera, no se puede creer.
¡Y no me hagan hablar del gobierno! Más que gobierno, esto es una dictadura. Durante enero y febrero, un alto porcentaje de habitantes de Argentina que afirman que “es un país de mierda, con un gobierno montonero que no te deja trabajar ni comprar dólares ni salir del país cuando uno quiere. Y esto no es una democracia es una dictadura”, fue expulsado del país y dirigido hacia las mejores playas del Caribe, Brasil, Miami y otros destinos turísticos en una operación clandestina llamada “Vacaciones”. ¡Sí señor! Fue así, yo lo ví. Por suerte, a los 15 días volvían, porque desde los otros países los mandaban de vuelta. Además, acá, uno no puede decir lo que piensa sin que le pase algo. Uno no es libre de opinar lo que se le raje, como por ejemplo, nadie es libre de decir, sin luego argumentar seriamente, que éste, sí éste, es un país de mierda. (Hago un silencio de unos segundos mientras redacto la columna a la espera de las botas que me vienen a meter preso por hablar mal de mi país… pasó un minuto. Qué raro: no vino nadie a secuestrarme).
Pero además, en este país de mierda, vos podés trabajar en el sector público y el sector privado al mismo tiempo sin problemas; y sin que nadie te prohíba utilizar la actividad en el sector público como sala de espera o propaganda para tu oficina del sector privado. “Y bueno, hay que juntar plata por si en enero que viene me vuelven a expulsar del país”, me dijo un médico del Iturraspe… que le cobra plus a los jubilados del PAMI que se atienden en el consultorio de este tipo porque ir al hospital a las 4 AM, en invierno, para conseguir turno es bastante incómodo, vió.
También, en este país de mierda, se mueren chicos de hambre o contaminados por agroquímicos o por multinacionales como Monsanto, pero acá estamos hablando de otra cosa, no desviemos la atención del asunto. Que los pobres se las arreglen entre ellos.
En conclusión, la gente tiene razón: este es un país de mierda. Por suerte este año hay elecciones y ahí podemos hacer la diferencia. Todavía podemos votar al menos. Y elegir a quien queramos, porque acá nadie te prohíbe ser candidato a gobernar; ni siquiera siendo investigado por la justicia por ser responsable en una inundación; o por haber participado en el desguace del Estado en los ’90… o ser un tipo sin formación política que se mofa de las prostitutas y de la educación de los pobres en sus spots de campaña diciendo que “el que no va a la escuela termina como yo”.
Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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domingo, 29 de marzo de 2015

20 años y un mismo pedido: justicia

Sergio Burstein en el panel “AMIA: 20 años de Impunidad”, en el marco del Día de la Memoria.


“Hay responsables: Menem, Anzorreguy, el Fino Palacios, el ex juez Galeano, los fiscales, el ex presidente de la Daia Rubén Beraja, Carlos Telleldín y su mujer y tantos otros”. El que habla es Sergio Burstein, familiar de una de las víctimas del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado en Buenos Aires el 18 de julio de 1994, e integrante de la agrupación 18J.
El 18 de marzo Burstein estuvo en la ciudad participando de un panel y posterior debate junto al fiscal federal Walter Rodríguez y al profesor Daniel Silber, secretario de la Asociación Cultural Israelita Argentina “I. L. Peretz” y presidente de la Federación de Entidades Culturales Judías (ICUF).
Sergio Burstein es un incansable activista en el reclamo por justicia para el caso Amia.

La charla comenzó con la alocución de Silber, quien se refirió a los distintos enfoques que tienen sobre el atentado las organizaciones judías de la Argentina, dando cuenta de lo heterogénea que es a su interior esta comunidad. Luego, el fiscal Rodríguez abordó los aspectos jurídicos de las investigaciones, en la perspectiva de dilucidar cuestiones referidas al accionar del Poder Judicial en relación a las distintas causas que hoy se tramitan.
Sergio Burstein, por su parte, reflexionó en torno a estos 20 años en los cuales los familiares de las víctimas han batallado contra diversos poderes en búsqueda de la verdad. “No hay que rendirse ante la palabra impunidad, que hoy parece tan común, como si fuera cualquier cosa. Pero la impunidad es la que cubre a los muertos en la Amia, no solamente los escombros. Es esa sociedad político-judicial que hizo posible que hoy, a casi 21 años del atentado, no sepamos la verdad de lo que pasó. Y hay responsables de esto: el ex presidente Carlos Menem; el ex jefe de la Side Hugo Anzorreguy y su segundo Carlos Anchezar; el Fino Palacios; el ex juez Galeano, los fiscales, el ex presidente de la Daia Rubén Beraja, Carlos Telleldín y su mujer, y tantos otros que están involucrados en esta causa, tanto por el pago de los 400 mil dólares para incriminar a los policías bonaerenses, como por el encubrimiento del atentado”.
Burstein perdió en la AMIA a su ex esposa, Rita Worona, madre de dos de sus hijos. Desde entonces, y junto a cientos de familiares de las 85 víctimas y de los más de 300 heridos, se puso al frente del reclamo de justicia. “Nosotros, las familias, los sobrevivientes, desde el primer día hemos depositado nuestra confianza en los jueces, en los fiscales, en las instituciones, en todos aquellos que tenían que decirnos qué pasó, a qué se debió, quiénes son los responsables. Cuando se habla de los encubrimientos en la causa Amia, se habla de aquellos en quienes creímos y que nunca jamás pensamos que nos iban a engañar y, lo más importante, que se iban burlar de los muertos. Porque acá todo el mundo habla, pero de los muertos nadie se acuerda, y menos la justicia”.
Tanto la agrupación que Burstein preside, 18J, como la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia (APEMIS), Memoria Activa e ICUF, son muy críticas con la dirigencia de la Amia y la Daia, a quienes señalan como “los encubridores del encubrimiento, que actúan en defensa de sus amigos, que son el Fino Palacios, Menem, Galeano, Beraja”, según palabras de Burstein. “Son quienes marcharon el 18F al lado de fiscales que ni conocen, porque necesitan que sea Irán, porque son más derecha israelí que la derecha israelí, y yo me pregunto, ¿ellos son israelíes o argentinos? ¿Por qué defienden tanto a Israel? Hoy Israel no nos permite tomar una declaración testimonial a la única persona que dijo, sin que nadie le preguntara, saber quienes son los responsables del atentado y que ellos se encargaron de mandarlos al otro mundo; esto lo dijo Isaac Aviran, ex embajador de Israel en Argentina; pero Israel, que tanto dice colaborar con la causa, no deja que se le tome declaración testimonial a este señor.”

El memorándum
La firma en 2013 del acuerdo entre Argentina e Irán ha sido uno de los temas más debatidos durante estos últimos años en lo que hace a la causa Amia. Las posiciones en contra y a favor son tajantes y dividen a los familiares y sobrevivientes del atentado. Al respecto, Burstein comentaba que “algunos me preguntan si no fuimos ingenuos al pensar que el memorándum podía servir, y bueno... yo prefiero ser ingenuo y no encubridor. A mi no me parece mal que el gobierno haya pagado con ingenuidad el hecho de querer llegar a un acuerdo con el país al cual pertenecen quienes están señalados como responsables del atentado ¿con quién se iban a sentar a negociar sino? Prefiero un gobierno ingenuo que haya intentado destrabar esto. Quienes metieron palos en la rueda para que el memorándum no se lleve adelante es porque no les importa saber la verdad, necesitan que los iraníes sigan siendo los acusados, aunque no se pueda llegar a juicio. Y nosotros no decimos que los iraníes no sean los culpables, pero hoy seguimos sin tener las pruebas que avalen eso, sólo hay indicios, y eso no sirve de nada”.

20 años después
“Hoy yo creo en los nuevos fiscales que están al frente de la causa, como creí en su momento en Galeano, en Nisman y en tantos otros... no puedo no creer, necesitamos la verdad. Y este gobierno, al cual estimo, debo decir que se va con la gran deuda de, más allá de haber intentado todo para esclarecer este atentado, dejarnos con las manos vacías. Estamos como empezamos, seguimos sin saber la verdad... pero no nos queremos morir sin conocerla, se fueron muchos ya sin conocerla y no es justo. Los que estamos en esta lucha estamos dispuestos a dejar todo, como lo venimos haciendo desde hace 20 años”, finalizó Burstein.

La investigación de Nisman
Respecto del fiscal que tenía a su cargo la causa del atentado a la Amia, Sergio Burstein remarcó la tristeza por haber confiado en alguien que poco hizo para terminar con la impunidad: “Nosotros podemos decir de Nisman lo que dijimos de él en vida, decir otras cosas ahora que no está para defenderse es una falta de respeto. El problema es que, durante todos estos años que estuvo el fiscal Alberto Nisman, no se pudieron comprobar todos los indicios, las denuncias o declaraciones de disidentes iraníes, no pudo traducirse eso en pruebas concretas, entonces seguimos como al principio. Nosotros, no el gobierno, íbamos a pedir su apartamiento de la causa y él lo sabía; íbamos a pedir el apartamiento porque no podíamos permitir que sigan sucediendo las cosas que estaban sucediendo, la utilización de nuestros muertos en las luchas políticas y judiciales. Nosotros depositamos toda la confianza en Nisman, y nos defraudó, nos usó. Si él sabía que el memorándum era un encubrimiento para obtener rédito económico ¿por qué no nos lo dijo? ¿por qué nos dejó que defendiéramos eso?”.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Santa Fe sostenido

Destacados artistas del país y del exterior, gratis en la ciudad.

Músicos de Córdoba y Buenos Aires se reunirán en la ciudad para participar de la segunda edición del festival Santa Fe Sostenido, propuesta que trazará un circuito musical que arrancará en calle Juan de Garay, se alargará sobre Avenida Alem y se redondeará en la rotonda de Javier de la Rosa y Almirante Brown. La serie de diez conciertos (dos más que la edición pasada) se celebrará durante Semana Santa. Puntualmente, desde el miércoles 1 a las 21.00 hasta el domingo 5, día en que el tango y la música de cámara presentarán ensambles y repertorios específicamente para este evento.
El compositor Ariel Hagman, presente en el ciclo musical.

Néstor Eude Marconi, oriundo de Álvarez (al sur de la provincia), bandoneonista y orquestador que giró hasta por el Japón con figuras como Roberto Goyeneche, será una de las presencias fuertes del festival. Además, participarán como invitados la 348 Gran Orquesta Típica de Tango, el ensamble de la Orquesta de Tango de Buenos Aires, organismos provinciales y municipales, entre otros. Con auspicio de Pilay y Sindicato Luz y Fuerza, salvo los conciertos de las noches de sábado y domingo, el acceso será libre y gratuito.

Día por día
El Coro Polifónico Provincial y la Camerana Eleutheria, formada en 2008 con especial atención a la estilística de los siglos XVII y XVIII, serán los encargados de inaugurar la serie el miércoles (21.00) en la Sala Mayor del Teatro Municipal 1° de mayo. En tanto, el Centro Cultural Provincial Paco Urondo será escenario para la Orquesta Sinfónica Provincial que contará con las visitas del compositor Ariel Hagman y el cellista Marcelo Montes. La dirección será tarea de la Maestra Alejandra Urrutia, joven violinista chilena que dirigió orquestas en su país, en Francia, EEUU y Canadá (actualmente Directora Titular de la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe).
En la plaza de la Secretaría de Cultura (ala oeste de la Estación Belgrano, por calle Avellaneda) se presentará La 348 Gran Orquesta Típica de Tango el jueves 2 desde las 20.30. El director de la formación es el Maestro Gabriel de Pedro, multipremiado pianista a nivel nacional e iberoamericano, también integrante de Mo’ Blues.
En Altos de la Estación Belgrano, el viernes desde las 20.30, actuará el Coro Municipal Ciudad de Santa Fe. A continuación, el violinista Raúl Vallejos, quien girara por Europa haciendo tango, y la destacada joven flautista Gabriela Romero actuarán junto a la Camerata Juvenil Municipal.
Alejandra Urrutia, la joven violinista chilena que actualmente dirige la Orquesta Sinfónica Provincial.

El sábado (12.30), la Banda Sinfónica Municipal tendrá a un tenor con décadas de trayectoria como Juanjo Cura, y será dirigida por Juan Rodríguez (quien participó en Bandálica en diciembre pasado). Desde las 13.00, será turno de un show de Acusticlásicos (Peirotti-Casís, otros Mo’ Blues) en Pacú Restó dentro del Circuito Gastronómico “Sabores de la Laguna”.
Por la noche, la seguidilla seguirá con la presentación de Cámara Cuarteto Filarmónico, con Eduardo Gramaglia (además de pianista, reconocido astrólogo y astrónomo) en calidad de invitado. Después, el Ensamble de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires estará junto al Maestro Néstor Marconi. Serán desde las 20.00 y las 22.00, respectivamente, en la Sala Mayor del Teatro Municipal, entradas de $50.
Rejunte Chango se presentará gratis el domingo a las 13.00, en Paladar Negro Regatas dentro del Circuito Gastronómico “Sabores de la Laguna”. Lo último del festival será ese día desde las 20.30, cuando en la Sala Mayor de San Martín 2020 dé su concierto la Camerata Santa Fe Sostenido, junto a la Maestra Lucía Luque (violinista cordobesa estable en Italia y que giró por Centro América y África) y al Mtro. Néstor Marconi (bandoneón). 50 pesos será el costo para ver este show final.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Nadya, la justiciera de la Liga

La historia de Nadya Chiarotti, la primera mujer árbitro en la Liga Santafesina de Fútbol.


Siempre hay una primera vez. En este caso se trata de la primera mujer que dirigió un partido de hombres en la máxima categoría de la Liga Santafesina de Fútbol. La protagonista se llama Nadya Chiarotti y desde el 3 de octubre de 2014 fue la responsable de administrar justicia –como decían los viejos relatores de radio– entre Colón y La Salle. “Tengo un muy buen recuerdo de ese partido, con los nervios típicos de cualquier debut, pero me sentí muy conforme”, aseveró la mujer que nació hace 30 años en Villa Constitución. “Los jugadores pretenden que lleves adelante de la mejor manera un partido, y algunos pueden tener el prejuicio de que dirige una mujer, pero no noté que tuviesen la intención de hacerme sentir el debut de una forma especial, o que piensen que me tienen que probar para ver cómo reacciono”.
Antes de Nadya, el protagonismo del arbitraje femenino entre los caballeros también tuvo su primera vez en el panorama nacional. La tucumana Florencia Romano fue la encargada de abrir el camino. Marcar ese rumbo no le fue fácil; en agosto de 1996 Romano decidió enviar una carta documento a la AFA en la que le solicitaba su incorporación a la nómina de árbitros profesionales. Nunca hubo respuesta, y en una enérgica medida la tucumana comenzó una huelga de hambre en la puerta de la casa mayor del fútbol argentino. Florencia argumentaba discriminación de género laboral.
A Julio Grondona no le tembló la voz al afirmar: “No es sensato que una mujer dirija un partido de fútbol entre hombres”. La frase cayó en ofsside y el 24 de septiembre de ese año fue llamado por las comisiones de Deportes, Derechos Humanos, Legislación del Trabajo y la de Familia, Mujer y Minoridad de la Cámara de Diputados de la Nación. Al finalizar la audiencia Grondona cambió su opinión y manifestó que “Florencia va a ser probada como todos los árbitros; todos van a tener la posibilidad. No va a haber inconvenientes y las mujeres podrán arbitrar igual o mejor que los hombres”.
El 4 de abril de 1998 jugaron Victoriano Arenas y Muñiz en la Primera D; Florencia Romano pitó el principio y final. “La AFA es una mafia y su presidente Julio Grondona un mafioso, por eso yo lo llamo Don Corleone”, declaró la rebelde Florencia y la carrera de la tucumana cayó en desgracia.
Hubo una primera Florencia para que existan muchas Nadya interesadas en dirigir. Las mujeres ganaron terreno en el fútbol, afuera y adentro de la cancha, y apareció en la historia del fútbol santafesino Nadya Chiarotti, que desde hace cinco meses dirige la Primera División de nuestra Liga.
Luego de hacer historia con aquel encuentro entre Colón y La Salle, vinieron otras designaciones, entre la que se destaca Santa Fe FC-Las Flores, “ese partido fue muy especial porque por primera vez en la historia de la Liga se eligió a un cuarteto femenino”.

Fútbol en todos sus roles
Nadya hizo el curso de árbitro a nivel nacional y comenzó a entrar a las canchas en la Liga Nicoleña. “Por cuestiones de la vida solicité el paso a la Liga Santafesina y acá estoy”, aseguró y se le escapó una sonrisa. Y confesó que el fútbol le gusta desde chica, pero recién lo practicó de más grande “por cuestiones de prejuicios, por esas cosas de creer que sólo lo podían jugar los hombres, pero hice lo que tenía ganas de hacer y formamos un hermoso grupo de amigas jugando fútbol 7 en Villa Constitución y nos metimos a jugar futsal en Rosario”.
A los 23 años se preguntó: “¿Qué estoy haciendo acá adentro?”. La pasión ya le había ganado, Nadya dirigía el primer partido de su vida en una divisional de inferiores de la Liga Nicoleña.

¿Machismo?
“Adentro de la cancha, a la hora de sancionar un fallo que al público no le parece correcto, en lo primero que reparan es en mandarme a lavar los platos, es el típico insulto”, manifestó sonriente. Tomó aire y muy segura reflexionó: “Este trabajo que elegí solamente se puede hacer si te gusta, porque de lo contrario todo se hace doblemente costoso: el entrenamiento, estar adentro de la cancha llevando adelante un partido, los insultos de la gente. Las mujeres que deciden ser árbitros lo hacen porque les gusta mucho”.
En el inconsciente colectivo de la sociedad futbolística se considera que las chicas que dirigen tienen que tener “mucho carácter”. Ante esta afirmación, Chiarotti afirmó: “Estoy de acuerdo en parte. La parte en la que coincido es cuando te puede tocar un jugador que pretende sobrepasarse en reclamos por verte mujer, y es ahí donde hay que dejar en claro que las mujeres estamos a la altura de las circunstancias y no por la condición del género va a ser diferente a otro árbitro. Y la parte que no acuerdo pasa simplemente por una cuestión que arranca por el respeto, y para que seamos respetados por los jugadores primero tenemos que ser respetuosos nosotros con ellos, seamos mujeres u hombres”.
Roberto Carreño es palabra autorizada en el arbitraje local, estuvo al frente del Colegio de Árbitros en la Liga Santafesina y cuenta con la sabiduría de la experiencia: “A la mujer le cuesta el doble, porque además de gritarle las mismas cosas que nos gritan a los árbitros varones, por más que acierte en los fallos y esté pegada a la jugada, le van a protestar, porque lo primero que tiene incorporado el varón es que la mujer no sabe nada de fútbol”.

La preparación
Nadya tiene incorporada la vida deportiva desde pequeña. La práctica del tenis, voley, natación y fútbol, más su incursión por el profesorado de Educación Física fueron una buena base para sobrellevar un “entrenamiento duro”, tal como calificó la preparación que afronta un árbitro de elite. “Nosotras tenemos que estar doblemente preparadas para dirigir hombres, sobre todo en la parte física. Técnicamente es una cuestión de práctica y reglamentariamente, una vez que ya están incorporados los conceptos, no cuesta porque generalmente suceden las mismas jugadas”.
Chiarotti entrena con otros tres árbitros (varones) santafesinos que fueron contratados por AFA, uno de ellos es Gustavo Rossi, que es asistente internacional. “La preparación consiste en sesiones físicas de cinco días a la semana, que transcurren entre una hora y media y dos”. En este aspecto, Carreño aseguró que Nadya se entrena como una profesional para estar a la altura de un encuentro del Argentino A o Nacional B, “que es mucho más rápido que uno de la Liga”, explicó.
Chiarotti, además de dirigir en el fútbol de nuestros barrios, desde febrero de 2014 viene siendo asistente de partidos del Argentino A (actual Federal A). 
Antes que la nota vea la tarjeta roja por no respetar los tiempos de la entrevistada, el grabador se apagó. Nadya tenía que preparar su bolso para luego viajar a Salta. En el norte del país la esperaba un partido del Federal A, donde le tocó ser la jueza de línea (asistente en términos más modernos) entre Gimnasia y Tiro y Andino de La Rioja.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Opositor, tibio, jipi, ateo y drogadicto

Ezquizodiálogos con Adrián Brecha.

—Se lo ve contento, ¿a qué se debe su particular estado de ánimo?
—No sé, puede ser por el comienzo del otoño. Creo que es la mejor estación que le cabe a esta hermosa ciudad.
—Siempre y cuando no sea un otoño con abundantes lluvias.
—¡Opositor!
—¿Qué dije?
—No se haga el inocente.
—Simplemente, hice una acotación a su comentario.
—¡Opositor!
—Pero… yo no me opongo a nada.
—Tibio, opositor y tibio que no sabe valorar los cambios que se han hecho.
—¿Qué cambios?
—¡Ve! Ni siquiera es capaz de reconocer el trabajo que estamos realizando.
—¿De qué estamos hablando? Yo simplemente…
—Usted es de la corpo, su subjetividad fue conquistada por el multimedio. Piensa lo que le dicta TN.
—No entiendo, ¿TN supuestamente no es opositor al gobierno nacional y popular?
—Sí, pero están en contra de Santa Fe porque están a favor del PRO.
—No tengo cable, estimado. Es más: no tengo ni televisión.
—Encima de opositor, jipi.
—No soy jipi.
—Acaba de decir que no tiene televisor.
—Sí, pero no por una decisión ideológica.
—Seguro que está en contra de los transgénicos.
—Sí, la verdad no me copa mucho la idea de la modificación genética de las semillas y el uso de agroquímicos.
—Un auténtico jipi, en  contra del negocio más rentable para nuestro país.
—No soy jipi por no coincidir con un modelo que agote un recurso no renovable como la tierra, use aviones para fumigar y arrase con los montes nativos. Que como hemos comprobado, colabora bastante con las inundaciones.
—Otra vez con el temita de las inundaciones… a ustedes los opositores les cuesta entender que son fenómenos naturales, el hombre propone y Dios dispone.
—Ah bueh, si todo queda en manos de Dios, me quedo más tranquilo.
—Opositor, tibio, jipi y ateo.
—Más bien le diría que soy agnóstico.
—Si llueve mucho, es obra de la naturaleza que tanto defiende como buen jipi. Es la Pachamama, como le dicen ustedes.
—Está bien, la lluvia es natural. Pero algo se podría hacer. Mire el ejemplo de los holandeses y su sistema hidráulico: le ganaron al mar.
—Cipayo, váyase a vivir a Holanda si tanto le gusta.
—No, simplemente lo ponía como ejemplo del buen uso de la tecnología que hacen Holanda.
—Si tanto le gusta seguramente es porque fuma marihuana y quiere que despenalicen el consumo de ese estupefaciente. Qué hidráulica ni ocho cuartos, ¡usted quiere fumarse un charuto!
—La verdad es que me parece que el autocultivo podría ser una medida interesante, para frenar un poco, de manera muy mínima, el narcotráfico. Después de todo, nunca vi que una planta causara tanto problema.
—Opositor, tibio, jipi, ateo y drogadicto.
—Usted me dice drogadicto a mi y anda con un clonazepam en el bolsillo. Simplemente argumente que lo del autocultivo puede funcionar, habrá que ver que sucede en Uruguay.
—En Montevideo, si llueve también se inundan.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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jueves, 26 de marzo de 2015

Blues de Santa Fe

Con la Fede Teiler Band comienza el 3º Explociclo del SURock.

La zona portuaria sigue siendo la elegida por las propuestas locales. Este sábado 28 de marzo se inaugura el Explociclo 2015, el ciclo de recitales organizados en modalidad cooperativa entre los músicos independientes santafesinos, con una mixtura que pintará de blues, indie y psicodelia la noche del Dique II: Fede Teiler Band –de gran actuación el lunes 23 en la fiesta de San Patricio–, Nadanube y Alumbrar será la tríada que tocará desde las 21.30. El SURock aprovechará, además, para celebrar una conquista de estos días, ya que se avanzó en la aplicación del artículo 65 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (que impone a las radios la emisión de un mínimo de 15 por ciento de música nacional de producción independiente) con la creación del Banco de Música Independiente.
Por tercer año consecutivo comienza esta serie de recitales que tendrá a Alumbrar como uno de los primeros de la temporada: con Agustín Rodríguez como cantante y guitarrista, rol que también ocupa Ramiro Viale, además de Germán Bastian (de quien cuelga el bajo) y Abel Homer, quien estará detrás de la batería. Con historia desde 2010, cuando su frontmanversionaba al Flaco y a Charly, a Zeppelin y a Beatles, están presentando su primer LP de título Hogueras, que promete no sólo sutileza sino también indagación en la intensidad eléctrica.
En 2010 también se agrupó el cuarteto Nadanube, propuesta de indie-rock que a la vez quiere entretener pero sin perder la atención sobre los distintos planos de su sonoridad polivalente: los sintetizadores de Gabriel Vaschetto, el bajo de Garoto Di Nápoli, Augusto Holberg a la batería y Mamo Aguirre con su voz y guitarra son los que están presentando material de su demo de 2013 y nuevas canciones de posterior factura.
La clausura de la noche será oportunidad para la Fede Teiler Band, el proyecto del ex Mo’ Blues que asegura una limpieza claptoniana, pintura de un auténtico blues litoraleño que también tiene por guitarrista a Aldo Mozatti. Alejandro Teiler se agrega en bajo y coros, Eduardo Goyri completa baterías y el histórico Perico Fissore hace lo suyo en Hammond y piano. Pappo, Deacon Jones y Willy Crook son algunos que han compartido escenario con el cantante y primera guitarra Federico Teiler.
Las entradas anticipadas cuestan 40 pesos y se pueden conseguir en Corrientes 2650. En puerta, el valor será de 60 pesos.

15% indie
La Federación Argentina de Músicos Independientes (de la que SURock es socia fundadora) presentó el pasado lunes 16 el Banco de Música Independiente, cuyo fin es el de agilizar para las radios el acceso a la música que cumpla con los requisitos del artículo 65 de la ley de medios. De ese modo, también se asegura que se cumpla con el mínimo de 30% de música nacional transmitida, cuya mitad debe ser de producción independiente (calidad que se adquiere si el autor o intérprete es dueño de los derechos de comercialización de su obra).

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Sin paros en el horizonte

El Ejecutivo cerró las negociaciones salariales con los gremios públicos con aumentos por 7.500 millones de pesos, un 10% del presupuesto 2015.

La provincia cerró la política salarial de 2015 con acuerdos que implican un gasto extra de 7.500 millones de pesos, el 10% del presupuesto vigente. Esa masa salarial se repartirá entre docentes, trabajadores estatales, policías, agentes del Servicio Penitenciario y médicos del sector público.
Como ocurre año tras año, la negociación con los docentes fue la más compleja. Recién después de dos paros la provincia logró un acuerdo.

Como todos los años, la negociación más compleja fue con los docentes, que rechazaron la primera propuesta salarial con dos paros de 48 horas –realizados el 2, 3, 11 y 12 de marzo– y cerraron un acuerdo tras una mejora por parte del gobierno y el compromiso de quitar el descuento de los días de paro.
En la asamblea del jueves 19, los docentes de Amsafé aceptaron por amplia mayoría la segunda propuesta del gobierno y desactivaron las medidas de fuerza. La asamblea arrojó el siguiente resultado: 24.419 maestros a favor de la propuesta, 8.201 en contra.
En la segunda asamblea de Amsafé votaron más de 32 mil afiliados. Esa fue una de las claves, ya que en la primera –realizada el 26 de febrero– habían sufragado algo más de 27 mil docentes: 15.715 por el rechazo y 12.119 por la aceptación. La otra clave fue la mejora en la propuesta salarial del gobierno, acompañada por el compromiso de dar marcha atrás con el descuento de los cuatro días de paro.
Los docentes recibirán un aumento promedio del 23,5% en marzo que llegará al 35,5% en julio. El sueldo del cargo testigo será de 8.100 pesos en marzo y llegará en julio a los 9.000 pesos que pretendían los gremios. El monto en concepto de ropa de trabajo se pagará en cinco cuotas de 240 pesos cada una y no en diez de 120 pesos como establecía la primera oferta.
El acuerdo salarial no implica el final de las negociaciones. Los docentes dejaron en claro la necesidad de que la paritaria se mantenga abierta durante todo el año para monitorear el avance de la inflación sobre los salarios y para seguir discutiendo algunos temas pendientes, entre ellos que se traslade a los jubilados el aumento retroactivo correspondiente al mes de febrero.

ATE y UPCN
Los trabajadores estatales de ATE y UPCN acordaron sus salarios sin medidas de fuerza y también lograron que el gobierno acceda a algunos de sus planteos en el marco de las paritarias, como pagar el incremento en dos cuotas y no en tres como el gobierno proponía. Para los gremios, la política salarial para el año en curso es “satisfactoria”.
El primer tramo del aumento para los estatales, en marzo, llega al 22,7% y trepa al 34,5% en julio. Igual que en el caso de los docentes, la provincia accedió a adelantar algunos puntos de aumento al mes de marzo. “Se modificaron los incrementos, adelantamos dos puntos en marzo y llegamos a 22,7%”, explicó el ministro de Gobierno Rubén Galassi.
La primera propuesta, realizada en febrero, establecía un aumento promedio del 31% escalonado en tres etapas: 18% en marzo, 4% en mayo y 9% en julio. Y, además, una suma fija por el mes de febrero, de 1.200 pesos, a pagar en marzo. La contrapropuesta de UPCN fue aceptar el monto global pero trasladar el porcentaje correspondiente a mayo para marzo ya que, según el secretario general de UPCN, Jorge Molina, resultaba “excesivo” que el aumento se divida en tres cuotas.

Las fuerzas de seguridad
Para la Policía y el sector penitenciario, el incremento será del 31%, tal como se acordó en la Comisión de Salud y Seguridad en el Trabajo del Ministerio de Seguridad. Los uniformados estaban cobrando, desde febrero del año pasado –en razón del aumento que le sacaron al gobierno durante el alzamiento de diciembre de 2013–, un salario mínimo de 8.100 pesos. Con el nuevo incremento, ahora llega a 10.600 pesos.
El ministro de Seguridad Raúl Lamberto aclaró que la propuesta contempla “particularidades que nos habían solicitado abordar, como la incorporación al sueldo básico de sumas bonificables que antes no lo eran, lo que impactaría de manera favorable en el cálculo de la antigüedad, y la diferenciación en el tratamiento salarial de las jerarquías”. Además, habrá un pago por única vez de 1.200 pesos correspondiente a febrero.

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El glifosato, en la lista del cáncer

La OMS incluyó al herbicida en el grupo de substancias que causan cáncer. Pese a la evidencia científica, Monsanto sigue defendiendo el Roundup.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), incorporó al herbicida glifosato, junto a los insecticidas malatión y diazinón, al grupo de substancias que probablemente causan cáncer en humanos.
El glifosato es el principio activo del herbicida Roundup (nombre comercial registrado por Monsanto). La patente sobre este producto expiró en 2000 y en la actualidad existe una multitud de productos para uso agrícola y de jardinería que incorporan este principio activo. La incorporación del glifosato a esta lista es trascendente porque se trata de un producto muy utilizado en todo el mundo, al que están expuestos millones de personas.
La Universidad Nacional de Río Cuarto detectó daño genético en niños expuestos a plaguicidas.

La IARC recuerda que sobre la base de los tumores analizados en ratones, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos clasificó el glifosato en 1985 como posiblemente cancerígeno para los seres humanos. En 1991, después de una reevaluación de ese estudio con ratones, se cambió su clasificación a la categoría de no carcinogénico para los humanos. “Para el herbicida glifosato, hubo pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos para linfoma no Hodgkin. La evidencia en humanos es de estudios sobre la exposición, en su mayoría agrícola, en los EE.UU., Canadá, Suecia y publicado desde 2001. Además, hay pruebas convincentes de que el glifosato también puede causar cáncer en animales de laboratorio”, indicó el organismo.
La IARC considera que los hallazgos de su investigación llevan a la conclusión de que no existe suficiente evidencia de carcinogenicidad en animales de experimentación, pero se mantienen la consideración de que probablemente sea un producto que cause cáncer en humanos. Así, los datos presentados ahora por la IARC indican que el glifosato puede causar daños en ADN cromosómico y dañar las células humanas, a pesar de que dio resultados negativos en algunos tipos de pruebas.
Inmediatamente después de conocerse la decisión, la empresa Monsanto expresó en un comunicado: “queremos ser claros: todos los usos de glifosato incluidos en la etiqueta son seguros para la salud humana, lo que está respaldado en una de las bases de datos de salud humana más extensas en todo el mundo sobre productos agrícolas. De hecho, cada herbicida a base de glifosato en el mercado cumple los rigurosos estándares establecidos por las autoridades regulatorias para proteger la salud humana”.
La decisión de la IARC no comporta ninguna prohibición sobre el uso de esta substancia,  ya que corresponde a las autoridades estatales y otros organismos internacionales esa regulación.
La decisión de la OMS se conoce al mismo tiempo que un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto detectó daño genético en niños cordobeses expuestos a plaguicidas.
Su trabajo, cuyos resultados se darán a conocer en abril, compara datos de más de 70 chicos que viven en el área urbana de la ciudad de Marcos Juárez (Córdoba), pero a pocos metros de campos pulverizados con plaguicidas, con otros que habitan zonas urbanas de Río Cuarto, distantes a aproximadamente 10 kilómetros de hectáreas fumigadas.
Los investigadores concluyeron que “los niveles de daño genético encontrados en los grupos de niños de Marcos Juárez están muy por arriba de los valores de referencia de los de Río Cuarto”. Según aclararon, los biomarcadores utilizados en la investigación permiten detectar un nivel de daño que todavía es reversible. Aseguran que el trabajo constituye el primer reporte de monitoreo de daño genético en niños en Argentina.

Publicada en Pausa #150, miércoles 25 de marzo de 2015.
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Salió Pausa #150

Esta es la tapa de la nueva edición de Pausa, del miércoles 25 de marzo de 2015.

Como tema de tapa, la situación en los comedores escolares y las copas de leche a partir del último anuncio del Ministerio de Educación de un aumento desdoblado en las partidas presupuestarias. Desde las cooperadores insisten en que es insuficiente y hacen sus propios cálculos: el Estado debería destinar el doble de recursos para poder ofrecer un menú digno.

Además:

- El bachillerato popular en la Vuelta del Paraguayo. Un logro de los vecinos y de los militantes del Proyecto Revuelta.

- La lucha de Sergio Burstein y de los familiares de las víctimas a 21 años del atentado contra la AMIA.

- El juicio oral por la megacausa por delitos de lesa humanidad en Santa Fe comienza el 10 de abril. Todos los detalles.

- Y, como siempre, música, letras, deportes, noticias y humor.

Buscá tu ejemplar en estos kioscos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Pausa #149, edición impresa

La versión completa en pdf de Pausa #149, del miércoles 11 de marzo e 2015, la podés hojear acá o ir a este link.

viernes, 20 de marzo de 2015

SU ESTADO NATURAL

Por Francisco Bitar (*)

El día siguiente
al día que te fuiste
mi patio volvió
a su estado natural.
Primero dejé de juntar
la caca de nuestro gato
y entonces llegó una mariposa
a la que unas moscas
se encargaron de espantar:
dos de ellas la atormentaron
hasta cruzarla al patio siguiente
mientras las otras dos se dedicaban
a bailar con las patas traseras
sobre un pedazo de sorete.
La cerveza vieja
que había en los envases
se volvió vinagre incluso antes
de que llegara este verano
y cuando el pasto creció
hasta la altura de las rodillas
ya no se distinguía
el tallo marrón de las plantas
del tallo marrón de las botellas.
Parece una época mala
pero no lo fue en absoluto.
De tanto estar abajo del sol
mi cuerpo se hizo fuerte.
Llegaron alguaciles
de palo blanco y cabeza celeste
como fósforos de telo,
todas eran buenas señales.
Incluso se podría decir
que fue una época muy parecida
a esta en la que volviste.
A excepción
del orden y la limpieza
que me interesan muy poco,
es casi lo mismo,
con una sola diferencia.
Una diferencia importante.


(*) Francisco Bitar es un escritor santafesino nacido en 1981. Publicó los libros de poemas Negativos (2007), El olimpo (2009) y Ropa vieja: la muerte de una estrella (2011). Publicó además la novela Tambor de arranque (2012) y un libro de cuentos: Luces de Navidad (2014).

Sórdido y brillante

Compuesto por nueve relatos, Luces de Navidad obtuvo el Premio Alcides Greca en 2014. Aquí, un paseo y una entrevista a su autor, Francisco Bitar.

Por Pablo Cruz

La primera vez que leí Luces de Navidad entendí que habilitaba su traducción a un mapa. Me gustan los mapas. Quizá por eso le envío un e-mail a Francisco proponiéndole  recorrer la ciudad para charlar sobre el libro. Me pide que lo llame al fijo. Eso hago y convenimos un día. La fatalidad existe y el martes las calles amanecen anegadas por la lluvia. Finalmente, una tarde de sol, nos encontramos en su casa de barrio Candioti. ¿Por donde empezar? Subimos al auto y avanzamos por Aristóbulo del Valle. En el puente negro doblamos al oeste hacia Facundo Zuviría. Luego tomamos por Diagonal Goyena, la frontera norte del universo Bitar, la calle donde trascurre el cuento “El vestido azul”. Allí, la ilusión de Dorita estalla a medida que las horas le devuelven, por un lado, el verdadero peso del vínculo con Andrés, y por otro, la necesidad de pasar a la siguiente etapa: “Qué antigüedad, pensó al recibirlo, y lo sumó a su ropero como quien no puede tirar un regalo. Nunca pensó en usarlo pero ahora ¿quién lo sabía con seguridad? Todas las posibilidades, de pronto, estaban abiertas”.
Parejas que no terminan de separarse, jóvenes solitarios vueltos hacia sí mismos, un atisbo de entendimiento entre padre e hijo; los relatos de Bitar parecen pincelar escenas cotidianas de una clase media, atada con alambres, que le teme a la caída, y en donde en principio poco pasa. Sin embargo, cada uno de los cuentos plantea una escena  decisiva en la historia de los personajes. “En eso son bien trágicos”, dice Francisco, “ponen al héroe ante una situación que lo define o que lo obliga a definirse”.
En la narrativa de Bitar la personalidad  de los varones se proyecta en automóviles que reniegan de la tecnología de inyección: R12, Dodge, 147, 3CV. Son tipos dubitativos,  poco consientes de la finitud del mundo. Las mujeres en cambio parecen tener las cosas en claro. Hay algunos patrones recurrentes en los relatos. En principio los objetos no son inocentes y guardan un carácter revelador: un billete de cien pesos, el flotante del tanque de agua, una campera. Los elementos  se plantean al comienzo como una información precaria y se van agregando como capas que cobran sentido hacia la cercanía del cierre. “Parecen accidentales, pero no lo son”, reflexiona Francisco, “aunque tampoco están premeditados, se van dando con la escritura. Fíjate que el clímax en ‘Ropa vieja’ llega cuando Matías se confiesa a la ex suegra, y después ella lo despide para siempre y él entiende que terminó un momento de la vida. Y el relato entra en una meseta, la escena declinante, que te ofrece un barniz medio poético, te permite  suspender los elementos y juntar algún que otro objeto que estaba dando vuelta en el cuento, hasta dar con segundo final”: “El cura arranca el auto –A esta altura, ya está tu ropa por ahí, perdida por el mundo”.
Ahora estamos charlando frente a la vidriera del “Gringo pescador”, en calle Chacabuco. En “La imaginación del pescador”, el relato de la serie que destila mayor sabor a Hemingway, los hermanos Ferro entran al local: “…con solo poner un pie en ese lugar, todo hacía pensar que la respuesta era que sí: que otra vida era posible”. “Yo quería salir con mi hermano a pescar”, recuerda Francisco, “pero necesitábamos alguien que nos tirara una onda. Entonces vine con mi mujer y le dijimos al dueño que teníamos una caña, y el tipo se mandó un discurso impresionante sobre el arte de la pesca. Al final no hicimos nada”. La palabra del Gringo funciona como autoridad en la materia; un hombre experimentado, silvestre,  sabio en los caprichos de la naturaleza y las pasiones de los hombres que la enfrentan. Sin embargo la desesperanza de la vida urbana vuelve a sobreponerse cuando uno de los clientes, indiscreto, deshabilita la palabra del Gringo al revelar las razones de su parálisis. “El tipo sobrevivió a lo peor”, comenta Francisco, “pero tuvo una segunda oportunidad”. Inmediatamente recuerda una historia encriptada en el El halcón maltés, donde Sam Spade relata la historia de un hombre que caminaba por la calle y frente al que cae una viga. Ante la posibilidad absurda de estar, literalmente, a un paso de la muerte, el hombre decide abandonarlo todo y hacer otra vida. Bitar parece obsesionado con el tema.

Continuidad y limitaciones
Tomamos mate, hacemos una pausa. Luces de Navidad es parte de una trilogía iniciada con la novela Tambor de arranque (EMR, 2012) y que espera un tercer trabajo, aún inédito. El eje de ese sistema es el devenir de la familia Ferro alrededor de la cual orbitan, con mayor o menor cercanía, otras historias. Si bien cada cuento puede leerse como una unidad en sí mismo, también guarda en su interior una llave que le permite al lector abrir una puerta hacia otro relato. Por ejemplo, en “Todo lo que no sirve” existe un diálogo que remite a un poema que habla de un jardín que ha sido descuidado. De esa forma todos los componentes contribuyen a la arquitectura de un universo que los contiene.
—¿Pensás seguir fiel a ese sistema?
—En un principio mi plan es continuar ese universo que se abrió con Tambor de arranque y tengo proyectos que le dan continuidad, que desarrollan eso del tipo que se va, los hermanos que buscan al padre; pero también siento una limitación. Y la tendencia es desmarcar la literatura de un universo autosuficiente, al que eran más proclives los escritores modernos.
—¿Es la tendencia actual?
—Sí,  promovido por autores como Aira, que no se circunscriben a un universo estricto. En ese sentido Saer y Aira serían como los opuestos, uno estaría en el lugar del emblema de una época que termina y otro de una que comienza.
—¿Y vos no querés perderte el tren?
—No, ¡para nada! Hay razones prácticas. Para seguir escribiendo al ritmo que venía necesitaba internarme cuatro o cinco horas por mañana, estar concentrado, y no pude hacerlo más, porque vino el embarazo, nació mi hija y cambiaron las rutinas. Entonces necesité darme otra forma que me permitiera escribir y que al mismo tiempo me diera la ilusión de estar avanzando. Como lo venía haciendo me generaba una limitación, porque es otro tipo de concentración, me lleva más tiempo. El último libro de cuentos que escribí es distinto, no hay tanto desarrollo, va más al hueso de la cosa, son relatos muy breves que cuentan grandes periodos  de tiempo.
Francisco abre la notebook y me comparte un texto.
Ahora mira el mate que tiene en la mano y cuenta que lo compraron con su padre, un verano en Aguas Dulces. Después se acuerda del accidente que tuvo el padre: venía por la ruta con unos compañeros de trabajo y volcaron, flor de piña. Se salvaron. Ese accidente fue para el padre, como suele decirse, un antes y un después. Como en El Halcón maltés, pienso. Francisco termina de sorber el mate. Cada cuerda toca el conjunto, dice.

Bitar y los libros
Francisco Bitar nació en Santa Fe el 7 de abril de 1981. Es Licenciado en Letras por la Universidad del Litoral. Publicó los libros de poemas Negativos (Ediciones Stanton, Bs. As., 2007), El olimpo (Colección Chapita, Bs. As., 2009, Ediciones Stanton, Bs. As., 2010) y Ropa vieja: la muerte de una estrella (Ediciones Stanton, Bs. As., 2011). Publicó además la novela Tambor de arranque (EMR, Rosario, 2012) que obtuvo el premio Ciudad de Rosario. Tradujo a escritores norteamericanos y trabajó, entre otras, en la edición de Trabajo nocturno. Poemas completos de Juan Manuel Inchauspe (Ediciones UNL, Santa Fe, 2010), El junco y la corriente de Juan L. Ortiz (UNL-UNER, 2013) y 30.30. Poesía argentina del siglo XXI (EMR, Rosario, 2013). Cuentos y poemas de su autoría integran diversas antologías y fueron traducidos al inglés y el alemán. En el año 2013 le fue concedida la Beca del Fondo Nacional de las Artes y en 2014 el premio Alcides Greca por su libro de cuentos Luces de Navidad.

Su estado natural, un poema de Francisco Bitar

Publicada en Pausa #149, miércoles 11 de marzo de 2015.
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