viernes, 28 de octubre de 2011

Sudor y lágrimas


Por el Licenciado Ramiro

Sí, una vez más, mis pronósticos acertados me han abandonado. Al final el 21 de septiembre no llovió ni un poquito… y es más, hizo un día hermoso que esa maldita juventud disfrutó, y mucho. Y me refregó en mis propias canas eso, la juventud.
De todos modos, con los hechos consumados, puedo decir que una vez más he acertado. Lo que siguió al día del estudiante, es decir, lo que transcurrió ya de primavera, sucedió tal cual lo sospechaba. Tal como lo define un amigo se acabaron “los excesos de vestimenta” y, repentinamente, aparecieron “clavículas femeninas sudoradas” y, hay que decirlo, también muchas axilas masculinas humedadas y espaldas musculosas de todo el año en el gym.

Hombros para todos

No voy a negar cierta simpatía por haber dejado atrás el invierno. Lo único que voy a extrañar de él es dormir “cucharita”… El resto, bien gracias, será hasta el año que viene. Notarán entusiasmo de mi parte, ansiedad por lo que vino ¡y lo que falta por venir! Si en apenas un mes ya archivamos los sweater y estrenamos musculosas y ojotas, mejor ni imaginarme lo que será enero porque sino voy a empezar a enloquecer a cuenta. Y a sufrir. Porque también se sufre. Así es la ansiosa vida en una sociedad estructurada bajo la lógica del consumo: todo eso que está ahí, tan expuesto, tan cerca, y a lo que no podemos acceder, nos genera una incontrolable ansiedad. ¿Y usted pensó que a eso se le llamaba “explosión hormonal”? No, no es biológico. Es social.
Y sí… la clavícula, el piercing en el ombligo, el tattoo en la cadera, el bikini, el shorcito, el escote, las piernas bronceadas, el pelo prolijamente despeinado, el brillante sudor que parece maquillado estratégicamente simulando una fatal pasión y el ombligo… el ombligo. ¿Le resulta conocido todo esto? Claro. En la playa, la plaza, los boliches a cielo abierto, la peatonal, bulevar, una y un millón de veces llegó el calor y así se lo recibe.
Y así no se puede vivir.
¿Cómo no va a haber cada día más viejos babosos si las pibas cada vez andan más en bolas? Y encima ya no se distinguen edades. Uno mira y ya no sabe si está viendo a una chica de 20, 18, 27 o 13. Sí, 13, porque andan todas iguales… pero todas eh. Así, dicen, uno se enferma, ya no quiere salir a la calle. Y en su casa, al resguardo de tanta sexualidad, resulta que en la tele o internet está, también, obscenamente presente el calorcito, representado en un ombligo, o un shorcito, etc., etc., etc. Pero fíjese que, si uno se descuida, el circuito del consumo, además de ansioso, a uno lo vuelve un cínico.
¿Así que usted se enferma? ¿Así que usted es el pobre desgraciado que no puede vivir rodeado de pechos traspirados que nunca va a tocar? ¿Usted, que sólo se reserva el esfuerzo de mirar, se queja de que no puede salir a la calle? Usted, que no le importa la diferencia entre una mujer, una nena y una mercancía; entre un ser humano y un objeto… ¿usted no puede vivir así? Y entonces, se me ocurre preguntar, si usted así no puede vivir, cínico idiotizado, ¿qué le queda a esa piba que se tiene que agujerear el ombligo, sufrir una aguja con tinta pinchándole las vértebras, peinarse compulsivamente el flequillo, recorrer de punta a punta el centro comercial en busca del short más corto y de calce justo para que le levante el culo y, si se puede, le disimule la celulitis, se apriete los pechos (imagínese a usted usando un slip chico para que le marque lo que cree que lo hace varón) en la búsqueda del perfecto 90 y, como si fuera poco, traspire de manera sensual para que usted no la excluya, no la ignore y ella, objetivándose, mercantilizándose, tenga por cuatro meses una sensación de felicidad más cercana a la esclavitud que a la libertad? ¿Y todo porque a usted se le ocurre que la vida es una publicidad misógina de desodorante?Definitivamente, así ni usted, ni yo, ni ellas, sobre todo ellas, podemos vivir.
¿Dónde está el control remoto?

Publicado en Pausa #85, todavía a la venta en los kioscos de SF

jueves, 27 de octubre de 2011

A un año de la muerte de Néstor Kirchner

Dos notas y un posteo de aquel entonces, recordando las dos masivas movilizaciones de 2010 y el lugar que ocupó en ellas.


Bicentenario

Momentos

Los reconocimientos


2 x 1: Zizek en Wall Street y Tagmanini en Budapest


Palabras de Zizek en Wall Street

“Somos todos perdedores, pero los verdaderos perdedores están allí, en Wall Street. Fueron rescatados con millones de nuestro dinero. Nosotros somos llamados ‘socialistas’, pero aquí siempre hay socialismo para los ricos. Ellos dicen que no respetamos la propiedad privada, pero en el crack de 2008 se destruyó más propiedad privada, conseguida con gran esfuerzo, que si todos los presentes se pusieran a hacerlo día y noche durante semanas. Nos dicen que somos soñadores. Los verdaderos soñadores son quienes piensan que las cosas seguirán indefinidamente siendo como son. Nosotros no somos soñadores, sino los que estamos despertando de un sueño que se ha convertido en pesadilla.
No estamos destruyendo nada. Sólo estamos siendo testigos de cómo el sistema se destruye a sí mismo. Todos hemos visto la clásica escena de los dibujos animados en la que un gato se acerca a un precipicio y sigue caminando, ignorando que está sobre el vacío. Sólo cuando mira hacia abajo y se da cuenta, se cae. Esto es lo que estamos haciendo aquí. Estamos diciendo a los chicos de Wall Street ‘¡eh, miren abajo!’.
En abril de 2011 el gobierno chino prohibió que apareciesen en TV, films o novelas todas aquellas historias que hiciesen referencia a realidades alternativas o viajes en el tiempo. Esta es una buena señal para China, puesto que significa que la gente aún sueña con alternativas, así que hay que prohibir este sueño. Aquí no se piensa prohibir nada de eso, porque el sistema en el poder incluso ha suprimido nuestra capacidad para soñar. Fíjense en las películas que vemos todo el tiempo. Es fácil imaginar el fin del mundo: un asteroide que destruye toda la vida y ese tipo de cosas. Pero no se puede imaginar el fin del capitalismo. Así que, ¿qué es lo que hacemos aquí?
Déjenme contar un viejo chiste de los tiempos del comunismo… Un tipo de Alemania del Este fue enviado a trabajar en Siberia. Sabía que su correo sería supervisado por los censores, así que le dijo a sus amigos: ‘Establezcamos un código. Si la carta está escrita con tinta azul, entonces lo que en ella se dice es cierto. Si está escrita con tinta roja, es falso’. Transcurrido un mes, sus amigos recibieron su primera carta. Estaba escrita por entero en azul y decía: ‘Todo es maravilloso aquí. Las tiendas están repletas de buena comida. Los cines pasan buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. La única cosa que no se puede comprar es tinta roja’. Así es como vivimos. Tenemos todas las libertades que queremos, pero nos falta la tinta roja: el lenguaje con el que articular nuestra no-libertad. La manera en que se nos enseña a hablar acerca de la libertad –la guerra contra el terrorismo y demás– falsifica la libertad. Y esto es lo que están haciendo aquí: nos están dando tinta roja a todos.


Hay un peligro. No se enamoren de ustedes mismos. Lo estamos pasando bien aquí, pero recuerden: los carnavales son baratos, lo que importa es el día después, cuando tengamos que volver a nuestra vida normal. ¿Habrá cambios entonces? No quiero que alguna vez recuerden estos días como ‘Oh, éramos jóvenes y fue muy bonito’. Recuerden que nuestro mensaje fundamental es que tenemos derecho a pensar alternativas.
No vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero hay un largo camino por delante. Nos enfrentamos a preguntas ciertamente difíciles. Sabemos lo que no queremos, pero, ¿qué es lo que queremos? ¿Qué organización social puede reemplazar al capitalismo? ¿Qué nuevo tipo de líderes queremos? Recuerden: el problema no es la corrupción o la codicia. El problema es el sistema, que nos fuerza a ser corruptos. Estén atentos no sólo a los enemigos, sino a los falsos amigos que actúan para diluir este proceso. De la misma manera en que les dan café sin cafeína, cerveza sin alcohol o helado sin grasa, tratarán de convertir esto en una inofensiva protesta moral. Un proceso descafeinado. Pero la razón por la que estamos aquí es que estamos hartos de un mundo donde sea suficiente para sentirnos bien reciclar latas de Coca Cola, dar un par de dólares de caridad, comprar un capuccino Starbucks que da el 1% a los niños hambrientos del tercer mundo. Después de que hayan subcontratado el trabajo y la tortura, después de que las agencias matrimoniales subcontraten a diario hasta nuestra vida amorosa, podemos ver que durante un largo tiempo permitimos que nuestro compromiso político también fuera subcontratado. Lo queremos recuperar.
No somos comunistas, si el comunismo significa el sistema que colapsó en 1990. Recuerden que hoy esos comunistas son los capitalistas más eficientes y crueles. Hoy en China tenemos un capitalismo que es aun más dinámico que el capitalismo norteamericano, pero que no necesita democracia. Esto significa que, cuando critiquen al capitalismo, no permitan que los chantajeen con la idea de que están en contra de la democracia. El matrimonio entre la democracia y el capitalismo se ha acabado.
El cambio es posible. ¿Qué es lo que percibimos hoy como posible? Sólo sigan los medios. Por un lado, en lo que respecta a tecnología y sexualidad, todo parece ser posible. Puedes viajar a la luna, puedes volverte inmortal con la ayuda de la biogenética, puedes tener relaciones sexuales con animales o lo que sea. Pero, miren el campo de la sociedad y de la economía. En ambos, casi todo se considera imposible. Si querés subir un poquito los impuestos para los ricos, te dirán “Imposible, perdemos competitividad”. Si querés más dinero para la salud pública, te dicen “Imposible, esto significa un Estado totalitario”. Algo falla en un mundo donde se te promete la inmortalidad pero en donde no se puede gastar un poco más en la salud pública. Puede que debamos marcar nuestras prioridades directamente ahí. No queremos niveles de vida más altos; queremos niveles de vida mejores. El único sentido en el que somos comunistas radica en que nos importan los bienes comunes. El bien común de la naturaleza. El bien común de lo que es privatizado por la ley de propiedad intelectual. El bien común de la biogenética. Por esto debemos luchar. El comunismo fracasó absolutamente, pero los problemas de los bienes comunes permanecen.
Te dicen que aquí no somos norteamericanos. Los fundamentalistas conservadores que reivindican ser verdaderamente norteamericanos necesitan que se les recuerde algo: ¿qué es el cristianismo? Es el Espíritu Santo. ¿Qué es el Espíritu Santo? Es una comunidad igualitaria de creyentes conectados por el amor mutuo y que sólo tienen su propia libertad y responsabilidad para hacerlo. En este sentido, el Espíritu Santo está aquí ahora. Y allí en Wall Street hay paganos que están adorando ídolos blasfemos.
Así que sólo necesitamos paciencia. Lo único que me atemoriza es que un día nos vayamos simplemente a casa y después nos reunamos una vez al año, tomando una cerveza y recordando nostálgicamente ‘qué buen rato que pasamos aquí’. Prometámonos que este no será el caso.
Sabemos que las personas a menudo desean algo pero no lo quieren realmente. No tengan miedo a realmente querer lo que desean. ¡Muchas gracias!”

Transcripción de la intervención de Slavoj Zizek en la ocupación de Wall Street, a partir de la versión castellana de roarmag.org y del original inglés en occupywallst.org



Budapest: fuegos de Oktubre

Por Francisco Tamagnini


“Te prefiero igual, internacional…”
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, “Fuegos de Oktubre” (1987)

“Esto no es un restaurante”, dijo Nicolás, con tono lacónico, y cortó. Con esas palabras el encargado de la Embajada Argentina en Hungría sentenció que sin DNI no había manera de extender mi pasaporte y derrumbó de una patada mi sueño de unirme a los indignados de Wall Street.
Sin embargo, el hueco en la panza duraría sólo unos minutos. A tres clicks de distancia, había una asombrosa noticia esperándome: el 15 de octubre, la indignación se extendía a los cinco continentes. Mis ojos apenas podían creer lo que veían en el monitor. Sitio tras sitio, red tras red, el llamado se propagaba en lenguas de fuego: Toma la calle, Take the square, Siamo Indignati, Occupons la Défense, Világ Forradalom, Occupy London, Occupy Europe, Occupy Russia…
Intenté tomarlo con calma, pero no pude, porque eso era justo lo que venía anhelando desde hace tres años, cuando le escribí al Loco W en Santa Fe para que me dijera cómo carajo se hacía para comprar los dominios de internet www.globalrevolution.net y www.revolucionglobal.net (y sus respectivos .com y .org). La idea era simple: canalizar el descontento mundial en una sola página e iniciar la cuenta regresiva. Al final no lo hice, pero la idea me quedó rebotando en el marote y fue plasmada en un bosquejo que nunca vio la luz.

Quemando la turbina
Durante una semana, no pude concentrarme en otra cosa. El tiempo apenas me alcanzaba para visitar los sitios y esos perfiles que por fin le daban una razón de ser a Facebook. Desempolvé unos diseños que estaban esperando una remera y en el patio encontré unas lonas con ganas de disfrazarse de bandera. El Photoshop y la mano creativa de mi chica hicieron el resto. Mi alter ego en las redes sociales estuvo más activo que nunca y sólo me restaba elegir una ciudad, pero fue fácil: Budapest, mi capital europea favorita.
Sin mucha esperanza “aventé la bolita” (como dicen los mexicanos) en un post de Couch Surfing para averiguar quién se unía, pero también para ver las reacciones. Y a pesar de las advertencias, no tardó en convertirse en un “forobardo”. Hice lo posible por mantener la decencia, pero la postura radical de un colombiano de 22 años me puso a la defensiva y mostré los dientes bien afilados. Valió la pena, porque entre tanta mierda encontré dos perlas: Val y Noèmi.
Como lo sospeché desde un principio, terminé siendo el único con cien por ciento de posibilidades de hacer el viaje, pero al menos logré arrastrar al cuñadito.
El tren desde Croacia fue eterno, sobre todo en el último trayecto, en el que los campos húngaros parecían no tener fin, pero el cielo despejado en el destino pagó con creces cada una de las veinte horas que duró la travesía. Y no obstante mi creciente aversión por las grandes urbes, fue un placer volver a caminar por Budapest.

Un instante
La cita fue a las 8 pm en un bar del centro que eligió Noèmi para disfrutar de unos tragos revolucionarios la noche del 14 y la suerte quiso que en ese mismo lugar estuviera Norbi, el personaje central de una de las primeras crónicas que escribí para Pausa.
El nombre del antro resumía su fatídico destino: “Instant”, un bar-ruina, como llaman a los antiguos edificios que están esperando su demolición, pero que mientras tanto son acondicionados para funcionar como pubs y llevan nombres como “Presente” o “Ahora”. Lejos de estar en ruinas, el bar me dejó con la boca abierta por su diseño. Tenía el baño más limpio y perfumado de todos los que he meado en mi alcohólica vida y, sobre todo, el bar me sorprendió con una de mis grandes pasiones: ¡un flipper!
A la cita no acudió ni el uno por ciento de los invitados, pero fue todo un éxito por el sólo hecho de conocer a Noèmi. La húngara fue la primera en contestar el post y se encargó de coordinar a los escasos activistas. Su español nicaragüense me cautivó casi tanto como su experiencia en tierras sandinistas. El otro asistente fue un neozelandés, cuyo nombre aún no puedo mencionar (menos escribir) y los raros amigos de Norbi completaron la fiesta.



El 15-O
La alegría y el día soleado fueron el mejor remedio para la resaca. Cambié la remera por otra con un mensaje menos violento, doblé la bandera con cariño y partimos hacia el punto de pre-encuentro. Además de Noe, aparecieron un húngaro, tres chicas y cuatro chicos más de diferentes nacionalidades.
Cuando llegamos al punto de encuentro oficial, Noe se bajoneó porque no había más que unos viejitos manifestándose contra los partidos políticos, pero ni bien saqué el trapo, empezaron a acercarse. Primero un húngaro a tomar fotos, luego la chica del pelo bonito, uno y otro, hasta que llegó la noticia de que estábamos en el lugar incorrecto. La emoción de la rubia cuando nos ayudó a mover la bandera fue el primer gran regalo del día.
Ya en el lugar indicado, continuaron los obsequios: un taller para armar carteles, varios círculos de debate y, de fondo, el constante sonar de los tambores.
Manoteé los mejores palos y el trapo adquirió dimensiones de buen estandarte (de mi parte), mientras las cámaras no paraban de documentar. En ese rato, adquirí las tarjetas de presentación más geniales que he recibido en los últimos años, todas de sitios web enfocados en buscar soluciones al caos actual.
Así se fueron tres horas de impaciente espera hasta que se prendieron las antorchas y alcancé mi clímax. Noe seguía enojada porque no estábamos ni cerca de llegar a los tres mil “Me Gusta” que el evento acaparó en la web, pero para mí, que no tenía altas expectativas, el par de cientos que fueron era más que suficiente.
La marcha hasta la Plaza de la Libertad, en el corazón del distrito financiero de Budapest, no fue gran cosa, porque me la pasé con una mano sacando fotos y con la otra tratando de mantener en alto el estandarte. Allá nos esperaba un recital y una declamación de consignas que no pude entender.
Salvo por la entrevista que me hicieron y en la que me obligaron a hablar de la situación política en la Argentina (perdón, pero tuve que mencionar a Proyecto Sur), no pasó nada extraordinario. El verdadero debate lo tuvimos después, entre el grupo que se escabulló a comer un gulyás y tomar unas birras.
Hoy, 16 de octubre, escribo estas líneas desde el escritorio de Val, un ex yanqui que no participó en la marcha pero que nos invitó a su casa de campo para continuar el debate. Su experiencia en filosofía y su visión budista de la vida me están ayudando a poner en perspectiva lo vivido durante el fin de semana, pero para una reflexión más sesuda, estimado lector, tendrá que esperar hasta la próxima entrega.

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martes, 25 de octubre de 2011

Los chicos y los miedos


Un vecino de Candioti pidió el cierre de un espacio que contiene a menores en situación de calle. En una semana [mañana al momento de esta edición digital], audiencia en Tribunales.

Los detiene la Policía. Les pegan. Los estigmatizan. Y ahora, además, quieren cerrarles El Refugio, uno de los pocos espacios de contención con los que cuentan los chicos que trabajan como limpiavidrios en la zona de bulevar. El conflicto –que unos abordan desde el punto de vista de la seguridad y otros desde una perspectiva de inclusión que ayude a superar las situaciones de marginalidad– recalará el miércoles 26 en Tribunales. Citadas por la jueza Beatriz Forno de Piedrabuena, las partes –la provincia, como responsable del espacio, y el procurador Hugo Benuzzi, quien presentó un amparo pidiendo su cierre– deberán intentar un acuerdo mediante el mecanismo de audiencia conciliatoria. Pero, más allá del resultado de la audiencia, la institución que funciona en Ituzaingó al 1800 (pleno barrio Candioti) seguirá abierta: el fiscal de Estado Jorge Barraguirre advirtió que el Poder Judicial no tiene competencia para ordenar medidas como las requeridas por Benuzzi, quien se presentó ante los medios como portavoz del reclamo de “muchos vecinos” de la zona que exigirían que El Refugio “no se convierta en un depósito de chicos”. La Vecinal Candioti Sud rechazó los argumentos del procurador (ver aparte).
Las dudas sobre la legitimidad del planteo de Benuzzi fueron expuestas por el ministro de Desarrollo Social Pablo Farías, quien recordó un caso reciente en el que se vieron involucrados una decena de policías de la Seccional 3ª. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 29 de agosto. Dos agentes –Juan Darío Gutiérrez y José Carlos Acosta– detuvieron a tres chicos de entre 15 y 17 años. Los trasladaron al patio de la comisaría y allí los tuvieron durante una hora y media; a las tres de la mañana de ese lunes los dejaron libres. El procedimiento no quedó registrado en los libros de la Seccional. Una semana más tarde, los responsables de El Refugio hicieron público el caso y refirieron que los menores habían sido golpeados. Circuló una versión fuerte, sobre torturas con picana; el jefe de la Policía la descartó –luego haría lo propio la Justicia– pero ordenó una investigación interna. El 14 de septiembre la jueza de Instrucción Susana Luna, a cargo del caso, procesó por el delito de privación ilegítima de la libertad a cinco de los diez involucrados, quienes fueron desvinculados de los cargos de tortura y tormento. El resto de los imputados recibió falta de mérito.
“Me llama mucho la atención que esto suceda después de que se produjeron los apremios ilegales con los niños”, dijo Farías a Radio Nacional. Así, el ministro –de cuya órbita depende la institución– cuestionó el amparo presentado el 6 de octubre por el procurador Benuzzi. Tres semanas antes se había cerrado la primera etapa de un caso que sacudió a la Policía y en el que están procesados cinco agentes: el subjefe a cargo de la Seccional, comisario Marcelo Alejandro Fabro, de 39 años; los suboficiales Javier Alejandro Manibardo, de 31 años, y Roberto Edgardo Foffani, de 20 años; además de Gutiérrez y Acosta, ambos de 30 años. “Respecto de las torturas, vejámenes y apremios ilegales que fueran imputados, entiendo que en esta etapa del proceso no se han reunido elementos de convicción suficientes que permitan el procesamiento de los inculpados, como así tampoco su sobreseimiento”, detalló la jueza Luna. Los cinco procesados recuperaron su libertad el 14 de septiembre, junto a los cinco sobreseídos: dos miembros de la 1ª Zona de Inspección, un cabo que estaba como sumariante a cargo, una suboficial y el celador de la comisaría.

En 2009 los chicos de El Refugio pintaron un mural en las paredes de la institución, junto a la Escuela Moreno. Ahora los acusan de vándalos.

Argumentos
El Refugio es un espacio generado dentro de la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Surgió entre 2005 y 2006, bajo el segundo mandato de Jorge Obeid, como respuesta a la escalada de denuncias por hechos delictivos atribuidos a los chicos que pasaban la noche en la Plaza España y que de día monedeaban en el barrio. El Refugio se convirtió en un lugar de contención y fue sostenido luego del cambio de gestión. Su objetivo final es socializar a los jóvenes en situación de riesgo; allí se les da la oportunidad de dormir bajo techo, asearse y comer. Y –si bien no es una condición obligatoria– también se los orienta para que no abandonen sus estudios, en un trabajo en conjunto realizado con las autoridades de la escuela IV Centenario.
Benuzzi pidió la clausura de El Refugio con el siguiente argumento: “Si la provincia no contiene a estos menores como corresponde, el hogar debe cerrarse. Este lugar hoy no cumple con los fines para los cuales fue creado”. El vecino aludió a arrebatos sufridos por su familia y supuestamente cometidos por chicos que se alojan en la institución. Pero en la Justicia, según reveló la fiscal María del Carmen Bertone, no reconoció a ninguno de ellos. En su presentación, Benuzzi pide que se haga lugar al amparo “hasta tanto se establezcan medidas de mayor responsabilidad, control y contención de los menores por parte de los organismos competentes”.
Para la provincia, el Poder Judicial no tiene competencia para ordenar el cierre. El fiscal de Estado rechazó la acusación del particular, según el cual hay funcionarios que incurrieron “en omisión de adoptar las medidas necesarias” para brindar seguridad en el barrio. En la audiencia del miércoles 26, Barraguirre le explicará a la jueza Forno de Piedrabuena “de primera mano” todas las actividades que se realizan en El Refugio. “Cerrar este tipo de instituciones es una política del perro que se muerde la cola”, dijo a LT10. “Si se va a poner en consideración esa política, cerremos todas las cárceles”, agregó.
El ministro Farías acotó que, hasta el episodio protagonizado por los policías de la Seccional 3ª, en el barrio “no había mayores inconvenientes” con los chicos de El Refugio. “Las cuestiones por las cuales nos comunicamos en su momento con este señor (Hugo Benuzzi) fueron hace dos años y ya fueron superadas”, declaró el funcionario, para quien la denuncia resultó “totalmente sorpresiva”. “Quizás tenga alguna vinculación con los apremios ilegales”, especuló.

El desamparado mueve hilos
A pedido de la Fiscalía de Estado, la Justicia citó a las partes a una audiencia conciliatoria para resolver el conflicto desatado por el recurso de amparo. La intención de la jueza Forno de Piedrabuena será “intentar una conciliación o requerir las explicaciones que estimen necesarias al objeto del pleito”. Así, la magistrada hizo lugar al amparo presentado por Hugo Benuzzi y conminó al Ejecutivo a dar una respuesta. Barraguirre indicó que la intención de la provincia es ampliar el panorama “sobre el funcionamiento de la institución, sus objetivos y logros de gestión”.
Desde la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia explicaron: “La Convención de los Derechos del Niño constituye la síntesis más acabada del nuevo paradigma para interpretar y enfrentar la realidad de la infancia, confirmando el status del niño como sujeto de los derechos fundamentales de la persona humana”. También se refirieron a las garantías que debe aportar el Estado y la responsabilidad que le cabe como tutor en la “recuperación y reintegración” del menor en la trama social. Y añadieron que es fundamental el papel de la comunidad en el proceso de inclusión “por motivos de solidaridad” y “en ejercicio de la democracia participativa”.
Barraguirre se pronunció en igual sentido: “Hay convenciones internacionales suscritas en la Constitución que obligan a este tipo de políticas públicas. Todas las preocupaciones que puedan tener algunos sectores sociales, vinculadas a la prioridad de la seguridad, son políticas auto frustrantes. Si no construimos ciudadanía, las políticas de seguridad tienden a fracasar; la única manera de procesar los conflictos sociales que genera la marginalidad y el delito es reinsertando a la gente”, argumentó.
Benuzzi le dio la primicia del amparo al diario El Litoral y luego inició un raid mediático; en el programa de cable Sin Mordaza declaró: “Quiero aclarar que no hay ninguna mirada discriminatoria. Lo que se intenta es que el Estado, que está rotundamente ausente, les brinde a los chicos una atención adecuada y las herramientas para progresar como personas”. El procurador explicó que el recurso está dirigido contra el gobierno de la provincia, en primer término, pero también contra el Ministerio de Desarrollo Social, El Refugio y el Ministerio de Seguridad, ante la supuesta “omisión de los funcionarios dependientes de esos ministerios para tomar medidas necesarias tendientes a que estos chicos sean contenidos como merecen y que sus derechos no sean vulnerados”. El denunciante también habló del “derecho que tenemos los vecinos del lugar a transitar libremente por esa zona, porque hoy no se puede estar tranquilo”.

“El Barrio no se puede borrar”
“Entendimos que no nos podíamos borrar, no podíamos dar la espalda. Desde ese momento y hasta hoy estamos trabajando coordinadamente para que el barrio permita la inclusión de estos chicos en la sociedad”. Así se refirió Elsa Combes, presidenta de la Asociación Vecinal Candioti Sud, a la situación por la que atraviesa El Refugio. Según la vecinalista, la relación del barrio con los chicos ha “mejorado mucho” con el tiempo.
“Creo que la gente está llena de hipocresía, pide que el Estado haga algo, pero que las soluciones no estén cerca de su casa”, afirmó.

Publicado en Pausa #85, disponible en los kioscos de SF



lunes, 24 de octubre de 2011

Psicología en calles de tierra



La salud mental llegó a la atención primaria. La difícil tarea tratar el dolor subjetivo en contextos de pobreza. Participación y sólidos equipos, las claves.

Por Marcela Perticarari

Con el debate pendiente de la ley de Salud Pública en la Legislatura santafesina, los elementos para analizar los procesos que se vienen desarrollando a lo largo de los últimos años en materia de salud son variados. El proyecto presentado por el Ejecutivo Provincial tiende a establecer un régimen uniforme para la organización y financiamiento de la atención integral e integrada de la salud, a través de la creación de la Red pública provincial de Servicios de Salud. Los fundamentos de la legislación se basan en la salud como un derecho humano y en la construcción consensuada de un sistema de salud que compense desigualdades sociales y zonales dentro de su territorio en el acceso, cobertura y calidad del sistema, sobre una concepción de salud integral vinculada con la satisfacción de necesidades.
“La salud no constituye un fin en sí mismo para el individuo ni para la sociedad, sino una condición de vida plena, y no se puede vivir plenamente si el trabajo es una carga, si la casa es una cueva y si la salud es una prestación más del trabajador”, afirmaba el médico sanitarista Ramón Carrillo, precursor de la atención primaria de la salud, al promediar el siglo XX.
En líneas generales, la atención primaria en salud actualmente es definida como una estrategia que concibe integralmente los problemas de salud-enfermedad de las personas y del conjunto social, a través de la integración de la asistencia, la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y la rehabilitación. Es un instrumento recomendado por la Organización Mundial de la Salud y aplicado por los sistemas públicos de salud de Cuba, España, Canadá y Costa Rica, entre otros.
Formada en mayo de 2004, la Dirección de Salud Mental –dependiente del Ministerio de Salud de la Provincia– se propuso como objetivo asegurar la correcta atención de personas con problemas de índole psicológica que no cuenten con cobertura social para enfrentar el tratamiento necesario y a su vez velar por el cumplimiento de la ley provincial 10.772 y la ley nacional 26.657, de reciente aprobación. En sus lineamientos, el área plantea la construcción de un modelo que promueva la implementación de nuevos servicios, donde se incluye la asistencia primaria de la salud mental. Incluidos en el Plan estratégico del Ministerio de Salud de la Provincia, esos lineamientos de la política en el campo de la salud mental “derivan necesariamente de una determinada lectura de los problemas subjetivos, sociales, jurídicos y culturales reunidos mediante la delimitación de dicho campo que, a su vez, cumple el único fin de producir un recorte convencional que posibilite una praxis políticoclínica”.
Los programas que se plantean desde el área son tres: Clínica de la subjetividad en atención primaria; Sustitución de lógicas manicomiales y Asistencia para ciudadanos detenidos o bajo medidas de seguridad.

La primera línea
En el plano local y referida a Clínica de la subjetividad en atención primaria, la Dirección de Salud Mental cuenta con equipos que suman en total 45 profesionales, entre los que se encuentran psicólogos, terapistas ocupacionales y trabajadores sociales, encargados de atender diversas problemáticas en barrios periféricos de Santa Fe, Santo Tomé y la costa. En un espacio virtual que congrega a trabajadores de salud mental operando en esos territorios, revistadeaps.blogspot.com, se señala en un artículo que “las personas atendidas pertenecen a contextos sociales complejos, caracterizados por la pobreza, la violencia y la subocupación. En los asentamientos en particular, la mayoría vive de la asistencia social, concurren a comedores comunitarios y perciben algún plan social”.
“Intentamos que el sujeto hable cuando la inermidad es extrema. Cuando el sujeto no habla, no hay síntomas, sólo signos de que algo anda mal; cuando no resultan problemáticas ciertas situaciones de la vida, esperamos. No en una espera pasiva, sino promoviendo canales de participación en los diferentes dispositivos, articulando estrategias específicas de salud mental, y a los dispositivos que desde la comunidad se ofrecen; entendiendo las intervenciones clínicas más allá del encuadre que procura el consultorio; dando lugar al padecimiento; promoviendo el restablecimiento de los lazos y la recuperación paulatina de algunos indicadores de bienestar. Tratamos hacer de la práctica experiencia, entendiéndola como aquello que interrumpe el hacer confortable de una práctica”, especifican en los escritos grupales del programa Clínica de la subjetividad en atención primaria.

La intervención comunitaria
La psicóloga Laura Delconte trabaja en el Centro de salud de Las Lomas, un barrio del noroeste de la ciudad ubicado entre el hipódromo y el nuevo relleno sanitario, donde la mitad de sus habitantes pertenece a la comunidad toba. “El dispositivo de Clínica de la subjetividad al que me sumé en 2009 tiene la orientación de la ley provincial 10.772, tendiente a la desmanicomialización, donde se trata de pensar en estrategias de intervención comunitarias”, comenzó.
No obstante, señaló que “una cosa es lo que uno piensa y otra es lo que uno hace o quisiera hacer. Una intervención comunitaria tiene que ver con pensar los problemas de salud de una forma diferente a la hegemónica, es decir no tomar la patología de una manera que objetivice a un paciente. O sea: no pensar al paciente como un objeto de intervención sino integrar a la comunidad como parte de las decisiones y en un lugar de responsabilidad, no sólo al pensar cómo abordar los problemas de salud sino en cómo construirlos. Construir problemas es ya todo un campo de disputa política. El lenguaje con el cual se construye un problema y la forma de construirlo es el espacio de disputa, sobre todo en la intervención comunitaria. Por ejemplo, cuando se dice que hay inseguridad, se puede ir trabajando en una comunidad porque es un problema real, sobre todo en los barrios. Y no es lo mismo decir que esto ocurre a partir del consumo de droga: tenemos que ver qué pasa que los chicos consumen droga, qué instituciones favorecen las adicciones o qué presencias amortiguan dichas conductas. No es lo mismo reclamar la construcción de un centro cultural que un destacamento, es un indicador. Hay que poner en circulación un conflicto para que no quede estancado en una sola dimensión”, definió.
Consultada por su labor en el día a día, Delconte sostuvo: “Cuando empecé a trabajar pensé que la práctica profesional tenía tres grandes líneas: el trabajo comunitario; el trabajo clínico de casos que se presentan con una demanda de tratamiento psicológico; y el trabajo institucional, que es ineludible en todas las áreas y es la línea más difícil, porque el ámbito de la salud tiene mucha historia, hay cuestiones cristalizadas y muy difíciles de modificar. Y en la práctica del trabajo comunitario se desarma un poco la clínica porque, por ejemplo, ya no se trata tanto del trabajo de casos sino de situaciones familiares complejas, de vulnerabilidad. La demanda no es simplemente espontánea para resolver conflictos que tienen que ver exclusivamente con una dimensión singular, sino que se presenta más ampliado y las intervenciones con el equipo en general hacen circular diferentes perspectivas de lo que es un problema de salud. En ese punto es necesario trabajar los problemas no solamente desde el sistema sanitario sino también desde lo cultural, lo social y lo económico, por eso en general los abordamos con equipos de los ministerios de Desarrollo Social e Innovación y Cultura”.
La psicóloga señaló que en Las Lomas existe un espacio de abordaje de infancia grupal que se generó a partir de las actividades de verano que se realizaron en la Esquina Encendida. “Fue importante ver los efectos subjetivos que tuvo una propuesta cultural. Ofrecer un espacio artístico que se sostenga en el tiempo, con un equipo que se toma en serio esta continuidad, para los chicos es muy importante”, manifestó la profesional.
En cuanto al modelo familiar que se trabaja desde las áreas de salud, Laura Delconte determinó: “Se trabaja con las mamás, con la mujer como madre y los programas en general apuntan a los niños, como los que tienden a disminuir la mortalidad y la desnutrición infantil, que son índices importantes para una gestión. El trabajo de médicos y enfermeros se enfoca en esas cuestiones instaladas. A los otros problemas de salud los construye el equipo con la comunidad porque tienen que ver con una población y un territorio particulares”.

Publicado en Pausa #85, todavía a la venta en los kioscos

jueves, 20 de octubre de 2011

La década beat, acá


Sesentaycinco/Setentaycinco: el documental que repasa el origen del rock en Santa Fe.

Por Ezequiel Nieva

La idea es tan sencilla que resulta curioso que nadie la haya realizado antes: contar los orígenes del rock en Santa Fe con un documental. Los integrantes de Marea Doc decidieron saldar esa deuda y reunieron a músicos que formaron parte de las bandas pioneras de la ciudad: Alma Pura, Bichos de Candy, Them y Virgem. Sesentaycinco/Setentaycinco. Comarca beat es el nombre del film que repasa la primera década del rock autóctono. Uno de sus aspectos más atractivos, más allá del rescate musical y de los testimonios de los protagonistas, es el encuentro entre artistas de distintas generaciones. Desde hace dos meses, los músicos de aquella primera ola ensayan con los integrantes de Astro Bonzo y con otros jóvenes –y no tanto– referentes de la escena local. El viernes 21, en el Patio Catedral, una veintena de ellos –un dream team intergeneracional– tocarán viejas canciones para las cámaras y se cerrará, así, la primera etapa del documental sobre el surgimiento, el espíritu, el sonido y los matices del rock santafesino.

El grupo Marea Doc –Alejandro David, Alejandro Pérez, Héctor Bruschini, Pablo Bertoldi, Sebastián Pachoud y Andrea Tealdi–, con producción de Agustín Falco, se propuso bucear los orígenes de la movida local y comprobó que los pioneros de acá no iban a la zaga de Litto Nebbia, Manal, Spinetta, Moris y otros próceres del rock nacional. Como ocurría en Buenos Aires, aquí también se experimentaba con los sonidos más variados –beat, folk, blues, rock progresivo y sinfónico– y, a la hora de las versiones, el repertorio incluía joyas contemporáneas como “Ramble Tamble” de Creedence Clearwater Revival y “Born to be wild” de Steppenwolf. Eran años de discos de vinilo: Beatles, Rolling Stones, The Kinks, The Yardbirds y Creedence sonaban en los Winco de la joven guardia santafesina; esa fue la banda sonora que llevó a un puñado de inconformistas –Miguel Bertolino, Rubén Tucci, Guillermo Gervasoni, Carlos Joannas, Horacio Bidarra, Juan Carlos Fissore y Horacio Zanor, entre otros– a parir una nueva movida cultural, hasta entonces impensada en la ciudad.

“La década del 60 fue una bisagra”, definieron los realizadores del film. “Todo pareció darse vuelta, cambiar de significado. Las ideas, los roles, los consumos, las formas de vivir el amor, el arte. La música se convirtió en protagonista y el rock, como su género más representativo, irrumpió como un enorme desahogo. La brecha que separaba a los jóvenes de ese momento de la generación que los precedía, la de sus propios padres, era abismal, lo que generó un choque muy fuerte, tanto en la estructura familiar como en la social. Y en una ciudad del interior, donde parece que nunca pasa nada, comenzaron a suceder cosas. Como amantes de la música nos sentimos conmovidos de inmediato al conocer esas historias y comprobar que el legado, además de abundante, era muy valioso”. Esa es la justificación de Sesentaycinco/Setentaycinco.

Acompañando a los músicos de Alma Pura, Bichos de Candy, Them y Virgem aparece como banda de base Astro Bonzo: Agustín Ferrero (voz), Cristian Deicas (guitarra), Francisco Rusillo (bajo) y Javier Farelli (batería). A ellos sumarán sus voces Gustavo Angelini (Carneviva), Rodrigo González (La Cruda, Experimento Negro), Camilo Hormaeche (Azul de Metileno, Pobre Vaca) y Cintia Bertolino (Barro), sobrina de Miguel Bertolino, considerado el poeta del rock santafesino, miembro de Alma Pura y Virgem, muerto en 1975 con solo 24 años. “Nunca pensé que íbamos a tener la oportunidad de compartir algo tan importante para nuestras vidas”, sostuvo Cintia, para quien el documental es valioso por el punto de vista con el que lo encararon sus realizadores: “Ver el pasado para llenarnos de esperanza, no de nostalgia”. Junto a esa selección de músicos aparecen también el legendario Esteban “Tape” Madariaga en guitarras y Facundo Maggio en percusión.

Ocho cámaras registrarán el concierto del Patio Catedral, en el que los responsables del documental buscarán recrear el espíritu del mítico festival realizado en la isla Berduc en octubre de 1970: el Woodstock santafesino. “El objetivo de la producción es poner en escena un gran recital en el cual los músicos protagonistas interpretarán los temas que sonaron en aquella década (1965-1975) con la participación de destacadas bandas actuales. Habrá un despliegue técnico y artístico sin precedentes para un proyecto cinematográfico-musical local”, prometieron los realizadores.

En 1970, la revista Pelo publicó una reseña sobre el festival de la isla Berduc: “Ignorado en Buenos Aires, con escasos medios, sin difusión en las radios y con pocas grabaciones, el rock del interior argentino asciende desde más abajo pero con mayor vigor y probablemente con mayor autenticidad que el monstruo que se gesta en la Capital”. De ese monstruo en gestación ya supimos –y mucho– durante los últimos 30 años; de aquel vigor dejarán legado los integrantes de Marea Doc una vez que finalicen su proyecto.


Publicado en Pausa #85, miércoles 19 de octubre de 2011

miércoles, 19 de octubre de 2011

Salió Pausa #85


Hoy, miércoles 19 de octubre, sale a la calle la nueva edición de Pausa, el periódico quincenal de Santa Fe. En este número la nota de tapa trata sobre los chicos de El Refugio de barrio Candioti: el acoso policial, la denuncia de un vecino “inseguro”, audiencia en Tribunales y las posiciones del fiscal de Estado y de la vecinal.

Además: ocupación global por una nueva economía (el discurso de Zizek en Nueva York y una crónica desde Budapest); cómo funcionan los nuevos dispositivos de salud mental; el programa de fertilización asistida; el debate por el nuevo puente a Santo Tomé; la crisis habitacional, la clase media hacinada y los edificios de soja; un anticipo de Sesentaycinco/Setentaycinco, el documental que narra los orígenes del rock santafesino; la visita de Jauría; la crisis de la Selección Nacional...

Y como siempre: música, cine, deportes, noticias y humor.

Con esta edición, gratis, la décima foto de la Colección Gestos: “El instante”, de Juan Curto.



Pausa se consigue en kioscos de diarios y revistas de Santa Fe a solo 3 pesos.

Próxima edición: miércoles 2 de noviembre.


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sábado, 15 de octubre de 2011

Un lugar donde la imagen es todo


Un grupo de jóvenes le da un nuevo impulso a la fotografía santafesina. Fotoclub Santa Fe tiene motivos para celebrar: recuperó su personería jurídica y tiene una nueva sede.

Por Marcela Perticarari


Fotoclub Santa Fe tiene motivos para celebrar: recuperó su personería jurídica, tiene una nueva sede y muchas ganas de captar nuevos adeptos, de la mano de una nueva conducción mayoritariamente compuesta por jóvenes.
El 24 marzo de 1943, un grupo de aficionados a la fotografía se reunió para crear una organización sin fines de lucro. “El apellido de la mayoría de los fundadores está relacionado con la medicina, como Yódice y Croppi. Seguramente en esa época era una de las pocas profesiones que se podía dar el gusto de dedicarse a esto como hobby. En 1948, por iniciativa del Fotoclub Santa Fe, se plantea la necesidad de establecer una federación a nivel nacional de la actividad fotoclubística, que ya empezaba a aflorar de manera creciente. Así nace la Federación Argentina de Fotografía, que tiene su sede en Buenos Aires”, contó Hugo Andrada, ex presidente de la entidad.
En cuanto a su experiencia personal, describió que “entré al Fotoclub en 1987, cuando su sede estaba ubicada en Irigoyen Freyre al 2400. Llegué preguntando cómo pegar una fotografía en un paspartú y que no me queden burbujas. Lo curioso fue que no me supieron contestar pero me hicieron socio. Por aquellos años la actividad en los concursos era muy fuerte, Oscar Pellegrini y Raúl Cottone estaban haciendo la punta. Ya había hecho algo de laboratorio en la década del ’70 y ahí me volví a enganchar”, recordó.

En el taller de iluminación

Hogar nuevo, vida nueva
Desde 2009, los aficionados al Fotoclub se reunían en las instalaciones del Camco, en Pedro Vittori al 4300. Actualmente están terminando de mudarse a una casa prestada por un ex socio, ubicada en las cercanías del Parque Garay. Al menos durante los próximos tres años, los preciados tesoros del Fotoclub estarán a resguardo.
Su actual presidente, Federico Salvarredy, explicó que con la personería jurídica tramitada nuevamente “estamos en campaña para asociar a más gente que quiera sumarse a nuestras actividades y conseguir empresas que nos patrocinen”.
Desde la entidad se dictan tres cursos: uno básico de fotografía, un taller de iluminación fotográfica y otro de retoque digital para fotógrafos.
“La pirámide etaria del club pasó a ser una especie de trapecio invertido: nos quedamos los estratos más veteranos, con menos ganas de hacer fotos pero con más ganas de cuidar el acervo patrimonial para que no se perdiera. Además nos empezó a preocupar la reducción de la masa societaria. Las causas fueron varias, probablemente nosotros hayamos tenido que ver con ese éxodo, pero también el advenimiento digital trajo ciertos inconvenientes en nuestro funcionamiento. El laboratorio dejó de ser algo apetecible. Si bien no se perdió el interés por aprender, ya no era el boom de gente anotándose para sacar turnos para hacer laboratorio. Quedarnos sin socios hizo inviable seguir manteniendo el alquiler del local donde funcionamos durante 20 años. Tuvimos que mudarnos y ahí empezaron los inconvenientes porque perder el local fue todo un incordio. Ahora rescato esta movida que hacen los chicos de integrarse a las redes sociales, movilizar gente nueva y recuperar la personería jurídica. Los más viejos aportamos lo que sabíamos, dictando cursos y no dejando que la cosa se termine de caer”, expresó Hugo Andrada.
El objetivo central de la nueva guardia es poner a disposición de los socios un lugar de encuentro cuyo principal motivo sean la fotografía y las artes, “donde los aficionados o profesionales puedan concentrarse para llevar a cabo sus trabajos, adquirir conocimientos sólidos, relacionarse, exponer sus obras, interactuar con otras salas, tener apoyo humano y una infraestructura que los contenga”. Además se apunta a “satisfacer a la creciente necesidad de capacitación respecto a la actividad fotográfica en la comunidad de Santa Fe y alrededores”.
Con la ayuda de dos arquitectos, los fotocluberos están armando espacios dinámicos en su nueva sede para llevar a cabo las actividades, que a partir de 2012 funcionarán a pleno. “También queremos incorporar el laboratorio, que hace varios años no tenemos. Es volver a las bases: sacar la foto y revelarla uno mismo. Se trata de un proceso mágico y hacerlo en otros lados es muy caro”, analizó el presidente de la entidad. “Queremos participar de concursos y tenemos mucha difusión mediante la comunicación 2.0 (fcbk y blog). Hemos participado de eventos en otras ciudades y colaboramos con otras instituciones que nos piden colaboración, nuestro know how sobre fotografía para poder realizar nuevas actividades”, agregó.
En tanto, Federico Salvarredy comentó que “existe el prejuicio de que el Fotoclub es clasista o elitista, pero somos un espacio abierto a la comunidad. En el estatuto hay un apartado que incluye a otras artes que no sean la fotografía y queremos que puedan plasmarse en los talleres. Buscamos darle más frecuencia a los cursos, que actualmente se dictan una vez por semana. La idea es no cobrar precios costosos para que la gente que está en la misma que nosotros puede tener un espacio”, subrayó.
Por su parte, la coordinadora de la entidad, Cecilia Zorzón, señaló que “a fines de 2009 hicimos una encuesta entre los alumnos y vimos que valoraron el trabajo realizado, lo cual nos impulsó para seguir, inclusive retomamos las muestras de fin de año que no se estaban haciendo”.


Estefanía Rotman

Convicciones y apuestas
El catalán Joan Fontcuberta, fotógrafo, ensayista y promotor del pensamiento crítico, sostuvo en una entrevista que “la fotografía miente siempre pero lo importante es el sentido que el fotógrafo imprime a su mentira. La fotografía tiene en efecto un enorme potencial de convicción. Por eso la educación del público es vital: hay que estimular su capacidad de cuestionamiento, su escepticismo y voluntad de dudar. Esto último es particularmente importante: hay una inercia a aceptar lo que nos cuentan; reaccionar y utilizar el sentido común implica un mayor esfuerzo intelectual”.
Interrogado sobre cómo es volver a las bases de la fotografía en la era de la imagen digital, Federico Salvarredy contestó: “Son dos cosas diferentes. Hay gente muy apegada a lo analógico y otros que directamente nacieron con la era digital, que ni siquiera revelaron fotos en negativo color y se capacitan solamente en lo digital”. “Al curso básico lo damos en base a lo analógico porque esa es la base de la fotografía, y en paralelo contamos cómo sería en digital. Tratamos que los trabajos prácticos sean acordes a las tecnologías utilizadas. Tenemos gente que llega con su cámara reflex, que quiere revelar sus fotos y otros que tienen una digital compacta”, comparó la coordinadora del Fotoclub.
El esfuerzo y las convicciones de las que hablaba Fontcuberta están bien instaladas en el Fotoclub Santa Fe. Con la cámara apuntando bien alto, las dos generaciones de fotocluberos están logrando más que mucho.

Publicado en Pausa #84, a la venta en los kioscos de SF

viernes, 14 de octubre de 2011

Próxima estación: Wall Street

Por Francisco Tamagnini

El silencio del campo
o el ruido de la ciudad
no van a bastar para que encuentres
todo aquello que necesitás…



Las crónicas de viaje acumuladas a lo largo de estos últimos años en Pausa son el reflejo de una búsqueda constante, cuyo objetivo ha sido tan difuso y cambiante como los estilos y las anécdotas plasmadas en esta sección. De allí, la desorientación que pueden haber sufrido los lectores que se han atrevido a soportar más de uno de estos textos.
Sin embargo, la metamorfosis aquí compartida no fue lineal, ni en tiempo, ni en espacio. Más bien proviene de una introspección que, a riesgo de parecer egoísta, obliga a darse un clavado en los recuerdos de los giros alrededor del mundo. El objetivo es simple: rescatar de las garras del olvido algo que valga la pena, aun cuando el filtro de la memoria no siempre permita una selección refinada.
Es justamente por esa característica atemporal que la transformación expresada en estas líneas puede parecer, cuando menos, monstruosa. Pero también porque en esa serie de evocaciones he tratado de ser fiel al “Yo” que las vivió, aun cuando le causen vergüenza, contradicción o conflictos existenciales al que ahora escribe.
Y puede que ese andar por el estrecho sendero de la verdad interna –sorteando los desfiladeros del estereotipo– sea la única virtud de estos relatos. Todo lo demás es ganancia o pérdida, según le parezca al lector, libre censor de estas ideas.

Poniendo rumbo
Valga el circunloquio como excusa al reacomodo que sigue a continuación. Obviando los años de boy scout y los viajes a la Patagonia (a escalar el Copahue a los 14 años y a ver las ballenas a los 17), diría que todo empezó con una carta que en la adolescencia le escribí al “adulto” que ahora soy, reclamándole que haya cumplido con la mitad de una lista de demandas, las cuales podrían resumirse en una sola: viajar por el mundo.
Sin embargo, el amor ciego por una entrerriana de mayúsculos pechos y el sueño de vivir en el sur me desviaron de ese destino. Y tras un fallido intento de convivencia en el culo del planeta, terminé rebotando en el centro de un país quebrantado por la peor crisis económica de su historia.
En sintonía con mi nación saqueada, toqué fondo. Fueron tiempos aciagos que prefiero no recordar y que terminaron un año más tarde con la invitación para trabajar en México.
El país azteca fue mi tierra de las oportunidades, a tal punto de que en menos de tres años pasé de ser comunicador recién egresado del Instituto 12 de Santa Fe a periodista de investigación con libertad de movimientos y horarios, y premiado en el ámbito estatal.
Todo parecía volver a marchar sobre ruedas. Pero un día el miedo más grande del emigrante se hizo realidad y La Parca se asomó por la ventana familiar. Y si bien pide presas viejas, en esa ocasión (como dice el pelado Cordera) la bandeja la sorprendió con horror.

Cruzando el charco
Fue entonces que a la vida se le cayó la careta de la eternidad y me vi desnudo a mitad de camino, con una profesión soñada y un futuro prometedor, pero insuficientes para calmar el dolor y reconstruir el alma.
Armado con ese escudo que protege a aquellos que han visto la muerte de cerca, dejé todo lo que me había hecho resucitar y me lancé en bingo fuel al viejo continente. Fue el inicio de una larga travesía que ha sido relatada con lujo de detalles (a veces demasiados) en las cincuenta y seis crónicas escritas aquí.
Historias de un turista primerizo en busca de “conquistar” las nuevas maravillas del mundo, de un negro cordobesino suertudo con las bellezas del Este, de un cazador de auroras boreales, de aventuras por las rutas europeas de norte a sur y de este a oeste, de incursiones en India y Nepal, de giras con un grupo de mariachis por los Balcanes, los Bálticos, Rusia, Turquía, Egipto… Todo ello compartido en textos que han brotado sin orden o preferencia alguna.

El día después
Pero cuando los viajes dejan de hacerse por placer y se convierten en una forma de vida (bastante incómoda, por cierto), el caminante también muda de piel. Como en un sueño, las experiencias acumuladas empiezan a reacomodarse en el rompecabezas de la personalidad y van generando cambios profundos.
En mi caso, la tendencia fue hacia un ferviente deseo de cambiar las cosas, el cual me llevó hasta el punto de querer tomar las armas. Pero justo cuando empezaba a perder las esperanzas, entendí que el cambio comienza por uno mismo, por ser mejor gente y, sobre todo, por ser consecuente con el discurso propio. En ese éxodo espiritual, fui encontrando gente que realmente está luchando por mejorar la sociedad, cada uno desde su trinchera.
La tecnología me abrió los ojos, me puso en “contacto” con otros miles de inconformes, dispuestos a brincar el cerco informativo. Y me volvieron las esperanzas de cambiar el mundo, pero ya no en el sentido utópico (al estilo de Gandhi o los Beatles) sino en el estricto sentido histórico, ya que en las últimas décadas el planeta ha cambiado –para bien o para mal– más que en todo el tramo recorrido por el ser humano. No es poco.
Así que, ya sea por esa “maduración” viajera o porque simplemente se me están acabando las anécdotas (el número de crónicas ya empieza a superar la cantidad de países recorridos), es que aprovecho este espacio para cerrar una etapa y mirar hacia adelante.
Y lo que veo allí no es sólo ese mundo de mierda que inspiró gran parte de estas crónicas, plagadas de inconformidad y recelo contra la globalización, sino una sociedad alternativa que va emergiendo de la mano de la tecnología y las herramientas de comunicación. Ese es el camino que quiero transitar y que me gustaría compartir con los lectores de Pausa.
Con ese objetivo, el año que viene se inicia una travesía del norte a sur del continente, ahora sí con un objetivo concreto: estrechar la mano de aquellos que están haciendo algo por romper con el orden darwiniano y acelerar el inminente salto evolutivo.
Y si hay que empezar por algún lado, qué mejor que ocupando Wall Street (occupywallst.org).


Publicado en Pausa #84, todavía a la venta en los kioscos de SF

jueves, 13 de octubre de 2011

Sangría legislativa


Los diputados santafesinos del peronismo disidente se fueron del bloque, igual que Felipe Solá. Rossi prepara la bienvenida. El Lole no dijo ni mu.

Por Ezequiel Nieva

Los diputados nacionales del peronismo Federal que representan a la provincia armaron su propio bloque que funcionará, al menos, hasta diciembre. Lo hicieron a instancias de su (¿ex?) jefe político Carlos Reutemann. Si bien el Lole siguió con su habitual silencio, su última vocera –la diputada nacional Celia Arena– reveló la escueta sugerencia del ex gobernador y actual senador nacional: “Decidan ustedes según la situación de la Cámara; ustedes son los que están ahí”. Con esas u otras palabras, Reutemann aprobó el desbande de los diputados santafesinos que fichaban en el peronismo disidente. El detonante: la salida de Felipe Solá, quien se desempeñaba como jefe de bloque, con guiños claros hacia el gobierno nacional.
La paliza de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en las primarias del 14 de agosto y la magra cosecha de los candidatos del sector –Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá– aceleraron las piruetas políticas en el Congreso. A tal punto que el diputado obeidista Juan Carlos Forconi acusó a Solá de “exitista”, al vincular su renuncia con un eventual acercamiento al kirchnerismo. Lo cierto es que el PJ disidente ya no será el mismo después del 10 de diciembre: por las renuncias y por el recambio se reducirán de 28 a 13 las bancas del sector; los sobrevivientes –que responden a Duhalde, a Rodríguez Saá y a Francisco de Narváez– tratarán de mantenerse a flote mediante una dirección colegiada y en un mismo bloque.
La salida de los seis diputados santafesinos fue comunicada por Arena, quien tiene mandato hasta 2013. Dirigente de confianza de Reutemann –fue funcionaria en su segundo mandato–, acompañó en las últimas internas provinciales al intendente de Rafaela Omar Perotti, derrotado por el kirchnerista Agustín Rossi. Los siguientes movimientos del PJ local –primero, el pase de Perotti a las filas kirchneristas; luego la derrota de Rossi en las generales provinciales y después el reordenamiento del partido detrás de la presidenta tras las primarias nacionales– precipitaron la salida de los diputados santafesinos que formaban parte del Peronismo Federal.
Walter Agosto y Jorge Obeid terminan sus mandatos en diciembre. Arena, Forconi, Daniel Germano y Carlos Carranza –lo mismo que Rossi– tienen mandato hasta 2013. La partida de Obeid del Congreso –quien mantiene junto a Reutemann una clara posición antikirchnerista– facilitará el reacomodamiento de los cuatro ex diputados del Peronismo Federal; una posibilidad es que se integren –después de diciembre– al Frente para la Victoria, junto con Rossi y con los diputados que resulten electos el 23 de octubre por la lista que encabeza Perotti. De todos modos, Arena evitó confirmar la hipótesis y pidió esperar hasta el recambio parlamentario.
La diputada nacional dijo que la determinación se venía conversando cada vez con más fuerza luego de las primarias nacionales del 14 de agosto. “En ese marco, la decisión que charlamos fue hacer un bloque con los seis diputados santafesinos, por lo menos hasta diciembre. Este no es el momento para hacer reacomodamientos”, explicó Arena. Sobre lo que pasará después de diciembre, prefirió no dar pistas: “Nadie sabe cuántos diputados van a entrar”, añadió.
—¿Esta decisión es una señal hacia el Frente para la Victoria?
—No, para nada –respondió la legisladora–. Además, es una posibilidad, no es una resolución que esté cien por ciento firme.

Celia Arena

Apenas conocida la novedad, Rossi –jefe del bloque de diputados nacionales del kirchnerismo– declaró: “Lo de Celia no me sorprendió. Ella hizo campaña con nosotros y de hecho estuvo cuando vino el ministro de Economía (Amado Boudou) antes de las primarias y ahora también estuvo acompañándonos cuando estuvimos con el ministro y candidato a vicepresidente en Venado Tuerto”. Lo mismo ocurrió en la siguiente visita de Boudou a Santa Fe y Rafaela el pasado viernes 30.
“No me sorprendió lo de Celia ni lo de Felipe”, siguió Rossi. “Yo tengo buena relación personal con él, tengo respeto y nunca corté el diálogo en ningún momento; sabía, no de ahora sino desde antes de la muerte de Néstor Kirchner, que él ya estaba en una cuestión crítica sobre cómo venía funcionando el Peronismo Federal. Así que tampoco fue una cosa que me generase una situación de sorpresa. Nosotros tenemos que construir, tenemos que conducir este país y obviamente que, así como nos dolió –yo era presidente del bloque del oficialismo en ese momento– que una cantidad de diputados se fueran a bloques de la oposición, para nosotros esto es positivo”.

“Sometidos al exitismo”
Pese a los gestos de bienvenida por parte de Rossi, la salida de los santafesinos del bloque del Peronismo Federal de la Cámara baja nacional no fue en son de paz. El obeidista Forconi responsabilizó a Solá por la desintegración del espacio –otrora poderoso en tiempos de la conformación del “Grupo A”– y se lamentó de que su par bonaerense haya anticipado en los medios la decisión cuando faltaba un mes para las presidenciales. “Esto surge a partir de la decisión de Felipe Solá, que era el presidente del bloque y un buen día nos enteramos por los medios de comunicación que había decidido dejar el bloque y pasar a una posición diferente a la actual”, dijo Forconi a LT9.

Juan Carlos Forconi

Luego explicó: “Entre los diputados peronistas que pertenecemos al espacio de Reutemann y Obeid veníamos conversando esto desde hace unos meses con los otros sectores del Peronismo Federal. Y había distintas inquietudes, incluso antes de las elecciones. A punto tal que en una reunión de bloque, antes de las elecciones (primarias), se acordó mantener la situación del bloque por lo menos hasta el 23 de octubre y a partir de ahí, en todo caso, si había situaciones diferentes, lo discutiríamos dentro del bloque. Pero esta actitud de Felipe Solá nos ha descolocado”.
“En este país estamos sometidos al exitismo”, opinó el ex funcionario de Jorge Obeid. “Cuando se dan resultados como los del 14 de agosto, si bien es cierto que fue una primaria, mucha gente interpreta cosas y la reacción de Felipe Solá tiene que ver con eso. Como peronistas estamos en una situación complicada, difícil. Esto arrancó en 2008; yo fui candidato en 2009, cuando Reutemann fue de senador. Había una medida que tomó el gobierno, la famosa (resolución) 125, que provocó una división innecesaria en el pueblo; nosotros creímos que fue una decisión equivocada y por eso nos paramos donde nos paramos. Después de eso ocurrieron muchas cosas y cambió la situación. En los últimos meses vimos actitudes de la presidenta hacia el campo diferentes a las que tenía en 2008. Por eso a mediados de año ya teníamos prácticamente tomada la decisión de constituirnos como bloque provincial”.
Así, Forconi dejó en claro que, aunque seguirán en el Congreso, no quitarán los ojos de la provincia. La inédita repartija de poder en el período 2011-2015, con el Frente Progresista en el Ejecutivo y con las dos cámaras legislativas en manos del PJ, habilita a los diputados reutemistas y obeidistas a pensar que en la parada electoral intermedia –legislativas nacionales y concejos municipales– de 2013 pueden jugar un rol protagónico. El ostracismo de Reutemann y su despiste pre-agosto –su “no soy kirchnerista” lo deja casi sin acólitos después del urnazo de la presidenta– también influyen.
“La decisión ahora es la conformación de un bloque provincial que agrupe a los diputados por Santa Fe y tenemos como objetivo recuperar el gobierno de la provincia. A nivel nacional es complejo porque el gobierno es peronista y nosotros también y esto genera una situación difícil. Nosotros vamos a continuar con nuestra posición de mayor diálogo y el tiempo decidirá. La idea es seguir así y, mientras tanto, ir conversando con los demás compañeros de las otras provincias”, concluyó Forconi.

“Abstinencia de poder”
Por su parte, Germano confirmó que los diputados santafesinos buscarán “tener alguna interrelación” con los otros sectores de la oposición “porque si no seríamos un grupo no lo suficientemente mayoritario como para tener peso”. El diputado reutemista, con mandato hasta 2013, dijo que el Peronismo Federal tuvo una “mala” estrategia electoral, ratificó la idea de sus pares de trabajar para recuperar Santa Fe y confesó que, luego de cuatro años de gobierno del Frente Progresista, el peronismo experimentó el “síndrome de abstinencia” del poder.
“El Peronismo Federal en la Cámara de Diputados prácticamente ha desparecido”, dijo Germano al programa radial Ciudad de las Voces. “Se ha desmembrado, se ha atomizado, producto de una mala estrategia electoral. El Peronismo Federal no entendió los instrumentos que estaban vigentes para este proceso. Si tenemos las primarias abiertas y obligatorias para todos, lo lógico hubiese sido que el sector se presentara en las primarias bajo un mismo paraguas (es decir, dentro del PJ enfrentado al kirchnerismo) para participar del proceso de selección. Eso no se hizo y se apeló a la peor de las estrategias: ir todos por separado”, agregó, en alusión a las candidaturas presidenciales de Duhalde y Rodríguez Saá.

Daniel Germano

Germano explicó que el “síndrome de abstinencia” les cabe tanto a los peronistas santafesinos como a los dirigentes del Peronismo Federal a nivel nacional que en 2008 rompieron con el gobierno nacional: “Al peronismo le cuesta mucho no ocupar cargos ejecutivos. Se siente mal cuando no está en el ejercicio del poder. Mucho más si el peronismo es el que está en el poder (a nivel nacional) y uno pertenece a un sector que no participa con el oficialismo. Me parece que ha tenido el síndrome de la abstinencia de poder y lo manifestó”.

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miércoles, 12 de octubre de 2011

El otro lado del boom inmobiliario


En 10 años aparecieron 8.411 nuevos hogares sin vivienda. El hacinamiento familiar subió más en los sectores medios, que no reciben soluciones de los crecientes planes estatales.

Por Gonzalo Andrés

En Santa Fe conviven el boom de la construcción y el déficit habitacional: la ciudad registró un aumento del 30% en la cantidad de departamentos –en los últimos 10 años– pero a la vez creció la cantidad de familias que no poseen una vivienda propia. El Estado –principalmente a nivel nacional, pero también provincial– ha aumentado el nivel de inversión en planes de viviendas, pero aún así no logra solucionar el problema.
¿A qué se debe esta situación contradictoria? ¿Cuáles son las causas del déficit habitacional? ¿Cuál es la lógica de la planificación urbana que fomenta la construcción de edificios pero que no soluciona el problema de fondo? ¿Quiénes son sus principales beneficiarios y perjudicados?
El déficit en materia habitacional se determina contrastando la situación real –se parte tomando como base una vivienda digna que satisfaga las necesidades de albergue, protección y desarrollo personal del grupo que la habita– y el resultado surge restando, al total de familias, las viviendas existentes.
Según el último censo, en el departamento La Capital hubo un crecimiento exponencial de los hogares con respecto a las viviendas. Se considera una “vivienda” a un edificio cuya principal función es ofrecer refugio a las personas, protegiéndolas de las inclemencias climáticas, del frío, del calor y de otras amenazas naturales. La primera función de la vivienda es proporcionar un espacio seguro y confortable para resguardarse. La palabra “hogar” refiere al lugar donde una persona vive, donde siente seguridad y calma; esa es la diferencia con el concepto de “casa”, que sencillamente se refiere al lugar habitado, al lugar físico.
Comparando la cantidad de viviendas con los hogares existentes, en 10 años aparecieron 8.411 hogares sin vivienda: en 2010 el déficit absoluto fue de 12.035, mientras que en 2001 era de 3.624.
Este desajuste entre el número de hogares constituidos y la cantidad de viviendas construidas significa un aumento del hacinamiento familiar. Es decir, que hay mayor cantidad de familias que viven bajo el mismo techo. Esa situación es más notoria en casas y departamentos que en el conjunto de las viviendas precarias: en el primer caso, el incremento del déficit durante la última década fue del 335%; en el segundo, del 267%. El hacinamiento es mayor en las viviendas que son ocupadas por los sectores medios de la sociedad.

Según el Censo 2010, en la última década subió el hacinamiento en forma más notoria en casas y departamentos y no tanto en viviendas precarias: en el primer caso, el incremento fue del 335%; en el segundo, del 267%.

Entre 2001 y 2010 bajó la cantidad de hogares, viviendas y personas que habitan en la precariedad; allí contribuyeron los planes dirigidos a los sectores más vulnerables.

También se evidencia que han disminuido las viviendas precarias –la suma de ranchos, casillas, piezas en inquilinato, en hotel o pensión, locales no construidos para ser habitados y viviendas móviles–: entre 2001 y 2010, hay 1.229 menos (ver cuadro II). Se redujo la población que reside en esas condiciones: 5.095 personas menos en el departamento La Capital, lo que significa que hubo una mejora en las condiciones de vida de las clases más bajas.
Sin embargo, las nuevas viviendas no alcanzaron para cubrir el déficit habitacional. El Estado en los últimos años marcó record históricos en cuanto a planes de vivienda, pero el déficit igual creció. Los sucesivos gobiernos no construyeron las viviendas suficientes, el Estado no siguió el ritmo de crecimiento de los hogares.

Planes de vivienda
En la última década se expandió la inversión pública en planes habitacionales. En la ciudad, los programas existentes y la cantidad de viviendas terminadas, según los sitios web de Ministerio de Planificación Federal de la Nación y del gobierno de la provincia, son: Programa Federal de Reactivación de Obras del Fonavi I y II (784 viviendas), Programa Federal de Construcción de Viviendas (883), Programa Federal de Emergencia Habitacional (152), Programa Viviendas Ciudad de Santa Fe (911) y Programa Emergencia Hídrica Santa Fe (100 viviendas destinadas a damnificados por la inundación de 2003).
Si bien hay planes provinciales, la mayoría son nacionales, aunque en muchos casos se implementan a través de organismos locales. Generalmente los planes estatales están destinados a quienes tienen una vivienda precaria y, en el caso particular de Santa Fe, a poblar el norte y el noroeste de la ciudad.
Según Ricardo Santiago, ex profesor de Planeamiento Urbano y Regional de la carrera de Arquitectura de la UNL, “se evidencia una cada vez más baja calidad de las viviendas entregadas llave en mano, en cuanto a lo exiguo de su superficie, cantidad de locales habitables y disposición espacial de los mismos, como en los parámetros técnicos de las aislaciones y aptitud de los materiales con queestán construidas”.
Con esa apreciación coincide la arquitecta María Paz Coniglio, del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI): “Las viviendas que se construyen son de baja calidad; las casas y los departamnetos no están pensados en función de las necesidades de la gente sino más bien para beneficiar a ciertas empresas constructoras e inmobiliarias para que, en su momento, pudieran salir de las crisis en que estaban”.

En el medio, la clase media
Uno de los sectores más perjudicados por la crisis habitacional es la clase media, en general con poca capacidad de ahorro para poder comprar una vivienda. Por ejemplo: con un ingreso promedio mensual de $ 3.901 se necesitarían casi nueve salarios anuales para adquirir un departamento de tres ambientes y 60 m2, con un costo de más de 400 mil pesos.
Como alternativa aparecen los créditos hipotecarios. No obstante, la inestabilidad de las condiciones de empleo, los requisitos que exigen los bancos y las altas tasas de interés atentan contra esta opción. Para acceder mediante un banco privado a un préstamo hipotecario de $ 200.000 –en 10 años y con una cuota de $ 2.300– es necesario un ingreso no menor a $ 8.000 (la cuota no puede superar el 30% del ingreso demostrable).
Los sectores medios no son beneficiados por los planes estatales y tampoco tienen acceso a líneas de crédito; de allí el aumento del hacinamiento familiar en casas y departamentos de la ciudad.
Según Coniglio, el déficit “es un número que ayuda a visibilizar la situación; sin embargo a veces los números no ayudan a entender las lógicas que relacionan los factores. Hay un déficit estructural que crece y que es la expresión del tipo de ciudad que se construye. Los que necesitan la tierra para vivir están cada vez más lejos del casco histórico y los que la necesitan para reproducir su capital están en las zonas más caras de la ciudad. El déficit es funcional a los intereses de los inversores”.
Otro miembro del MOI, el arquitecto Homero Ramírez, agrega: “Se tiene una concepción de vivienda como mercancía. En consecuencia, para que la vivienda sirva a la reproducción del capital, tiene que existir un desequilibrio, tienen que haber casas vacías, un Estado transfiriendo recursos a empresas privadas y tienen que haber familias que necesiten una casa. La situación de déficit no es un desfasaje sino una maquinaria que tiene ese funcionamiento y que se ha ido profundizando”.

Dialéctica inclusión-expulsión
Consultado sobre esta problemática, el arquitecto Ricardo Santiago explicó: “El acceso a la tierra es diferencial, o sea depende de la capacidad económica que tenga el privado para acceder a la tierra. La tierra urbana se compone de estas dos cosas: lo que es la porción de territorio en sí misma pero además la accesibilidad, los servicios que posee y el entorno urbano. Esos tres elementos configuran el precio. Y justamente como eso es diferencial, hay zonas de la ciudad que están muy bien servidas, que son ocupadas por quienes tienen mayor capacidad económica, y aquellas que no están servidas de la misma manera quedan relegadas a los sectores con menores ingresos. Entonces, aparece así una especie de ecología urbana donde se produce una equiparación: quienes tienen mejores ingresos tienen mejores tierras, mejores lugares, y aquellos que tienen peores ingresos tienen peores lugares”.
En consecuencia, la ubicación de una familia en una ciudad resulta de una segregación social, de una apropiación diferencial del espacio, a partir de su ingreso económico. Lo que significa que los sectores de menores ingresos no tienen posibilidades de localizarse en aquellos lugares que estarían mejor dotados para vivir.
Además Santiago agregó: “Hay una renta económica que se traduce en una posición en la vida urbana. En este sentido, hay una dialéctica apropiación-expulsión: en la medida en que alguien se apropia de una casa, también expulsa, ya que hay otros que no puede llegar a esa casa. El espacio es un monopolio: si me apropio de una porción de la tierra, tengo el monopolio de una porción del espacio. Por lo tanto, los demás no pueden acceder a ella y deben irse a otro lugar. No es casualidad que los sectores más vulnerables estén en las zonas inundables, con condiciones muy malas de vida. No es porque no sepan escoger un lugar, es lo que el resto de la estructura social le ha dejado libre para que ocupen”.

Publicado en Pausa #84, a la venta en los kioscos de SF

martes, 11 de octubre de 2011

Yo sé quién es Michael Knight




Por Adrián Brecha

Escribir es un arte ingrato. Me refiero a escribir bien, tal como lo hace un buen cronista. No a tipear caracteres frente a una pantalla con el solo objetivo de llegar a un cierto número de líneas. Tampoco me refiero al arte de un escritor de ficciones, en el que irremediablemente el acontecer de los personajes lo va llevando a los tumbos, a mundos creados por azar que habitan lugares en busca de un Snark o Avispas con Pelucas.
Lo ingrato es ser un narrador de lo cotidiano.
El tipo se sienta delante del teclado, se prende un pucho, si tiene una ventana cerca mira como buscando algo o navega por páginas tras ese hecho preferentemente informativo al cual pueda agregarle su mirada. Generalmente no hay nada, todo es repetición, suma, lo mismo de ayer pero con fecha de hoy. Es ahí donde de repente, esperando, surge la crónica alimentada de hechos y sucesos de su vida. Es ese momento en donde puede escribir de reinas o resignaciones. Si todo esto falla también se puede recurrir a la falta de tema, recurso bastante trillado en el acto de escribir, pero del cual puede surgir lo inesperado.
Algo pasa cuando cuando uno está en una reunión y los temas de charla remiten a médicos, diagnósticos, medicinas alternativas, problemas gastrointestinales, taquicardia, presión arterial o nutricionistas. Parafraseando a John Lennon, la vida es eso que pasa mientras ves a los hijos de tus amigos pidiéndoles un iPod y vos tratas de explicarles por qué no sería bueno ir a comer a un Mc Donalds.
Es muy simple: el mundo es un lugar muy extraño.
No hay retorno cuando te despertás a la mañana y ya no pensás que lo mejor sería quedarte durmiendo y no ir a trabajar. Así funciona. Nosotros simplemente olvidamos, es lo que mejor nos sale.
Estás completamente al horno si luego de una buena fiesta tenés que recurrir a un sertal y ni te digo si a la tableta la tenés en un botiquín.
Es por eso que este humilde servidor, un escriba de lo cotidiano, plagiador de mejores plumas, le recomienda 5 tretas para soportar esa cronología vana de medidas regulares o fuerza incontrastable del existir que recibe el nombre de tiempo.
1.-Nunca utilice referencias televisivas para ejemplificar cosas, tales como “es más aburrido que un Yo Sé de Feliz Domingo” o “yo la conocí a Silvia Suller cuando era flaca”... “¡La cinta, Gonzalito!”, etc.
2.- Si ud tiene más pelo en las orejas que en la cabeza, lamentablemente es tiempo de aceptarlo.
3.- Si ya optó por los edulcorantes o las bebidas light, no intente convencer a otros. Mucho menos argumente que el ciclamato es mejor que la sacarina o que no hay nada mejor que la Estevia.
4.- Si ya empezó a confundir años y cada tanto se le cae una sota, atribúyalo a una vida frenética entregada a las drogas.
5.- Si hace zapping nunca por nada en el mundo deje en TCM o Volver... es muy cruel encontrar las películas con las que uno creció convertidas en filmes retro.


Publicado en Pausa #84, a la venta en los kioscos de SF.

sábado, 8 de octubre de 2011

Funny Games

Un clásico de la dvdteca del Cine Club Santa Fe

Por Sebastián Pachoud

“Es una película, pero también es real, lo estás viendo, ¿cómo sabes que no es real si lo estás viendo? ¿Y cómo sabes que el mundo es real? ¿Por qué lo estás viendo?”.
Se supone que en este espacio yo debo convencerlo a usted de que vea la película ¿pero cómo hago para convencerlo de que, por el contrario, no la vea? ¿Acaso puedo manipularlo? Sí, ya sé, se dio cuenta, le estoy haciendo la famosa psicología inversa (si es que existe semejante cosa), pero si se deja, verá que no estoy exagerando tanto.
Se hace difícil hablar del film sin poder desarrollar alguna de las múltiples lecturas que se pueden hacer de él y se hace más difícil no caer en contarle ciertos detalles que puedan quitarle la atención para una próxima visión.
Ya desde los títulos iniciales no hace falta ser tan avispado para entender que lo que vendrá no será justamente algo agradable y que los juegos divertidos a los que alude el nombre no serán como ese inocente de adivinar canciones clásicas.
Con el asunto empezado, la primera percepción comienza a ser la sospecha. Y una vez que la empresa ya está instalada, toda sospecha ya fue dada de alta. Sí: está todo mal. Y usted se va a incomodar por su papel, pero lo va a seguir interpretando. Ya va a ver. Porque si alguna aparente y religiosa regla de juego nos enseñó la bendita televisión es que si algo es visto, sigue siéndolo. El show debe continuar, cueste lo que cueste y caiga quien caiga, la degradación debe ser televisada.
Pero detengámonos en la historia: las vacaciones de una plácida y burguesa familia alemana en su casa de campo es interrumpida violentamente por dos jóvenes, tan misteriosos como sádicos. Eso es Funny Games (1997, 108’) de Michael Haneke.
Me vuelvo, lo miro, guiño de ojo. ¿Seguimos, o volvemos?



La realidad y la ficción se confunden en un plano: el juego. Quien presenta las condiciones y quien debe aceptar jugar, sin decisión alguna. Y todavía detrás de eso, alguien más perverso: Haneke, jugando a ser nuestro dios. Y nosotros jugamos mirando, si total, jugando validamos la humillación y no nos da culpa.
Funny Games es una película de género, o de varios, pero no cumple ningún mandato. Es sugerente, pero nada generosa. Es lenta de acción, pero necesita de un espectador, aunque atrapado, rápido de consideración. El argumento es simple, pero el fondo es denso, bien denso.
Planos quietos y largos. Tonos claros oscurecidos y poco contrastados. Acción casi siempre fuera de campo.
Percepción auditiva a prueba de tontos. Ausencia casi total de música secundaria. Lengua que aún nos suena seca y rígida. Ficción casi documentada, tiene propuesta de reality show, arranques de talk show y no sorprendería si en algún momento aparece algún gomazo a tranquilizar, ¡que todo es una joda para Tinelli!
Identificarse con la indefensa familia, tan pulcra y perfecta, puede ser fácil. El aparente terror y saña sin sentido de los jóvenes, dejará en evidencia cualquier psicopatía del espectador, hasta allí escondida. Usted descubrirá cómo se le pueden erizar los pelos del brazo ante la brutalidad descocada de esos desconocidos, pero a la vez no podrá evitar ser cómplice cautivo del morbo lúdico de la violencia caprichosa, si sabe, o quiere saber, que es broma. El infierno siempre es el otro. Se parece a un videojuego interactivo, pantalla como separador por medio, lidiando entre lo implícito y lo explícito. Pero ¿quién ofrece y quién demanda? ¿Dónde empieza la participación y dónde termina la presencia? ¿Hasta dónde está usted dispuesto a abandonar el tedio y tomar parte?
Haneke lo calma, le avisa que es sólo una película. Sádica, tremenda, pero una película, una construcción, todo mentira, y así desafía a su paciencia, su tolerancia y su hipocresía.
Porque por estos lares, con tanta reivindicación de seguridad, tanto country, tanto caso Belsunce y tanto elquematatienequemorir, la televisión juega ese papel tan proxeneta, que ninguna salpicadura de sangre sobre la pantalla dentro de la película puede resultarnos ajeno ni lejano.
Funny Games tiene una idéntica remake yanqui hecha por el mismo Haneke diez años después (quizás así, reconociendo a tal o cual actor de esa o aquella película, pueda estarse más tranquilo con la farsa montada), es excepcional, irruptiva y revulsiva en la misma proporción. Por su estética, por su atrevimiento, por su perversidad, ni esa ni la original serán películas que usted pueda ver un domingo con la familia unida por telefé.
Ah, y recuerde, nunca le preste huevos a extraños.

Publicado en Pausa #80